Crítica al final de “The Leftovers”

Escribo estas percepciones sobre “The Leftovers” sin darle tiempo a que finalice su tercera y última temporada, mis dedos escriben al ritmo de “Take on me” de A-Ha, versionada por una banda llamada Genghis Barbie. La canción la descubrí en esta última temporada, en el capítulo centrado en el personaje de Nora Durst (Carrie Coon), porque si algo tiene también esta serie, es una BSO espectacular.

He discutido mucho sobre esta serie, con gente que no la entiende y que se empeña en entenderla, también con gente a la que supuestamente le gusta pero la tachan de algo snob, muy hípster, algo demasiado cool. Y sin embargo, yo no puedo más que quitarme el sombrero con cada nuevo capítulo. Esta temporada cada capítulo está centrado en uno de los personajes que protagonizan esta serie. Tenemos a Kevin Senior Garvey, el padre de Kevin tan magistralmente interpretado por Scott Glenn, otro capítulo sobre nuestra querida Nora con una Carrie Coon en estado de gracia, otro episodio centrado en Matt (Christopher Eccleston) y su misión, otro episodio de Laurie (Amy Brenneman) siendo este capítulo uno con mayor carga emocional y dramática hasta la fecha. Y esperando siempre a nuestro adorado Kevin Garvey (Justin Theroux). Ese Justin Theroux que merece todos los Emmys del mundo y que dejen de llamarle elmaridodejenniferaniston, porque Theroux está demencial, apoteósico, excelente.

 

El reparto es brillante, tanto como todos los entresijos de esta nueva temporada y como nos van “desvelando” quizás algo, una conexión entre temporadas y la historia. Entre los “Guilty remmants”, “la departure” y el supuesto final del mundo. Es entonces, con cada escena, tan potente visualmente, tan bien interpretada, con esas melodías tan sumamente sobrecogedoras y a veces, paradójicamente cómicas, que me emociona y me hace reflexionar, de qué trata “Leftovers” y aún a riesgo de equivocarme, porque no ha terminado aún. “Leftovers” es una serie existencialista, es una serie sobre fe. Aunque hay muchísimas referencias bíblicas en esta tercera temporada, no creo que sea una serie religiosa cristianamente hablando, creo que es un serie que toca la fe y la pérdida de fe y que aunque pasen los siglos, el ser humano, siempre querrá seguir creyendo en algo que nos salve del final, de la pérdida, de nosotros mismos.

 

SPOILER, SPOILER, SPOILER

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Os he avisado que vienen Spoilers

 

El lunes pasado me senté una noche más para ver un capítulo de esta serie. Aposté mis ganas a encontrarme un final complejo como todos esos capítulos. Quería encontrar muchas respuestas, aun sabiendo que no las tendría. Y me encontré un capítulo ambiguo, divido en dos supuestas teorías. Me encontré con el resumen de toda la serie, y resulta que esta serie iba sobre el AMOR. El AMOR con mayúsculas, el amor de Kevin y Nora. Y yo pensando que solo se trataba de fe y existencialismo ( que también…)

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Justin Theroux (Emmy ya!!!) y Carrie Coon ( espectacular)

Paso a relatar las dos teorías y destaco que me ha gustado como han cerrado la serie para el resto de personajes, aunque el padre de Kevin tuvo su episodio de gloria y fue espectacular, me ha dado pena no verlo en el último episodio. La preciosa conversación de Matt y Nora, me llegó al alma. Y aunque el penúltimo capítulo nos dio un pequeño regalo a los fans de los capítulos en el “limbo”, me habría gustado algo más. Aunque realmente no sé el qué. “The Leftovers” estaba siendo tan perfecta en su singularidad, que soy comprensiva y le perdono que quizás este final me haya dejado algo fría por falta de cerrar ciertas puertas, pero no puedo estar enfadada, es más, este final me ha parecido muy bonito. Ahí van las teorías sobre si Nora finalmente cruzo al otro lado o no, porque al principio del capítulo se ve como Nora está en esa especie de cápsula, levanta la cabeza y grita algo que no sabemos.

Teoría 1:

Cuando un Kevin más envejecido, por fin encuentra a Nora en Australia y finge que la recuerda solamente de Mapleton y que aquella discusión en el hotel nunca existió, la invita a un baile. Ella acude y tienen una bonita conversación y también una preciosa escena bailando, pero Nora, harta de que Kevin no le diga porque está allí, se va diciendo “This is not true”. (Todo en el capítulo es sobre verdad-mentira, realidad-ficción)

En la escena más relevante de todo el episodio, Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, le dice que vio a sus hijos, le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión y decide volver al otro lado. Cuenta que busca al científico de la máquina y le pide que le construya una nueva máquina para volver de nuevo y vuelve…por eso está en Australia.

Hay una gran parte del público que asocia este relato con una mentira. Una mentira para protegerse, miente porque no puede ser valiente y afrontar sus problemas. Esta es la teoría racional. La teoría de que lo que cuenta Nora, no era más que una mentira para disfrazar su actitud de duelo, de trauma, de pena, de tristeza, de algo que no podía haber resuelto nunca (la desaparición de sus hijos y marido) y por eso, eligió no cruzar al otro lado y sí una vida de anacoreta por tierras australianas, renunciando así a Kevin y a ser feliz, decide contar esa historia para no confesarle a Kevin que ha vivido con miedo de ser valiente y deshacerse de todos sus conflictos internos. Tiene que taparlo de alguna manera, por mucho que ella haya sido durante toda la serie la que perseguía el fraude y los engaños. Al final, su decisión es la mentira.

Teoría 2:

Cuando Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, como le dice que vio a sus hijos, como le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión. Cuando termina su historia, Kevin le dice “I believe you” y yo pensé: “yo también, Nora”. Porque después de todo, yo soy de las que elige creer. Porque después de haber visto las tres temporadas, haberme dejado llevar con cada capítulo, con cada locura transitoria de Kevin Garvey-Harvey, y yo que no soy capaz de dormir del tirón porque sé que hay algo más en este mundo, no podría si no que pertenecer a la teoría 2, a la teoría del “I want to believe”. Aunque mi yo racional empuje y se cuele en mis pensamientos para estropearme toda la serie y decirme: “Vamos, ¿ y encontró al científico y le construyó la máquina de vuelta? ¿y volvió a abandonar a sus hijos para quedarse desterrada en Australia?”

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“The bravest girl in the world”

 

Lo único que al final importa es la respuesta de Kevin “I believe you”. Porque el amor nos hace ciegos a cualquier excusa, porque cuando amamos, perdonamos, porque esa es nuestra fe. La fe en el otro, la fe del corazón, la de que la razón te nubla y solo quieres escuchar a tu corazón y seguir viviendo, porque aunque el amor no lo sea todo, sí que nos impulsa muchas veces a seguir y seguir aquí, resucitando tantas veces como Kevin. Y viajando a Australia cada año para encontrarla. Para encontrar a Nora.

 

Maravillosa “The Leftovers”, lírica, compleja, onírica, irónica, extraña, hipnótica, visceral, racional, asombrosa, intensa, sorprendente, casi perfecta. No te olvidaré.

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“La La Land” o el homenaje al cine

Lo sé. Llego tarde. Pero tenía que escribir…

Hace creo un par de años, una película me fascinó por su tempo, por su música, por sus actores y por su frenético ritmo, me encantó porque era una película cuidada, una película en la que su director contaba algo con tanta pasión y era palpable al espectador. Hablo de “Whiplash”, segundo largometraje de Damien Chazelle. Este jovenzuelo, que ha sido este año recientemente consagrado con el Oscar al Mejor Director, nos ha regalado un homenaje al cine. Un cine olvidado, un cine clásico y musical.

En una época en la que los remakes están a la orden del día o el superhéroe de turno machaca al villano, aparece “La La Land” y nos regala unos planos maravillosos. Un comienzo brillante, en el que se te van los pies, una música deliciosa que después se queda en la cabeza y nos hace inolvidable su tema principal y ese silbido que proclama esa “City of Stars” que tiene un toque tan melancólico como nostálgico. Una Emma Stone encantadora y un Ryan Gosling, que se hace con cada plano, con esos zapatos de claqué. Icónica ya para mí, la escena en el mirador, en los que se marcan ese genial baile, que me recuerda a la fantástica “Cantando bajo la lluvia”.

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Preciosa escena en el “pianobar”, preciosa escena la del cine, preciosa escena la del planetario. Y es que si tengo que describir a la película con un solo adjetivo diré que es eso: preciosa.

Ya lo había leído por ahí, que era una película para soñadores. Y así lo es, es una película que trata de muchos temas, de no mezclar “Samba” y “Tapas”, o uno o lo otro, porque si no, pierde su sentido y esto lo dice Sebastian y lo podemos trasladar al Jazz que tanto ama. No venderse, el Jazz no se puede mezclar con reggeaton, ¡qué no hombre, qué no! Ese discurso de Sebastian totalmente emocionado escuchando tocar a una banda en el bar, me recordaba a la misma pasión que sentía Christian al escribir y creer en unos valores en mi adorada “Moulin Rogue”. Claro que Ewan McGregor le da veinte vueltas en cuanto cuerdas vocales se refiere a Ryan. Pero Ryan no lo necesita. Ryan se vale de su mera presencia y del porte que tiene, en como se mete las manos en bolsillo o como se deja despeinar mientras toca el piano. Si hay un protagonista en la película, es él.

SPOILER, SPOILER

Si bien la película me mantuvo con las emociones a flor de piel, en el momento en el que la relación de Mia y Sebastian empieza a hundirse por la distancia, por traicionarse en cuanto perseguir sus sueños se refiere y sus proyectos profesionales, sentí como que se iba desinflando poco a poco, porque lo que te enamora también, son ellos, su grandiosa química. Tú quieres que estén juntos. Y de repente, vemos como Mia está con otro hombre y tiene una hija. Y van al bar de Jazz, y allí está Sebastian, y se ven. Y Sebastian toca esa melodía que te hace resquebrajarte por dentro, mientras se ven las imágenes de la vida que podría haber sido si en vez de un empujón, hubiera sido un beso en su primer encuentro. Si las decisiones que se tomaron en un momento, hubieran sido otras. Y se ve de nuevo, toda la película a modo de pequeñas escenas de cine artesano, de cine más clásico aún si cabe, mostrando como Mia y Sebastian, estaban hechos el uno para el otro y podrían ser felices. Y después de la ensoñación, las notas musicales, nos devuelven a la cruda realidad. Dos planos tan cercanos como profundos de una mirada cómplice y un atisbo de sonrisa, en el que ahí aparece ese “Yo te querré siempre” y entonces aparece un “The End” y yo me fui con el corazón roto a casa.

La película es un manifiesto romántico y es para personas románticas y este final más agri, que dulce, es el final que merece. Que hubieran terminado juntos, habría sido el final fácil y complaciente, y sin embargo es su final la que la hace aún más grande si cabe.

FIN DEL SPOILER

“La La Land” hará las delicias de soñadores, románticos, perseverantes y amantes de la música y sobre todo, amantes del cine. Es una película para disfrutarla en pantalla grande. Y es de estas películas que pasan por mi vida y que me marcan. Y esto no me pasa siempre…

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Resumen Año Cinéfilo y Seriéfilo

Con la incursión de las grandes series en los últimos años, la verdad sea dicha es que estoy consumiendo más series que películas. Aunque nunca me gusta dejar el cine de lado. Como cada año, me gusta resumir al final, lo mejor que he visto durante el año y aquí están mis recomendaciones:

“Stranger Things” (2016). Mucho se ha hablado de esta serie de Netflix. Al principio estaba muy reticente de verla porque le gustaba a todo el mundo y yo soy un poco “guay” y pienso eso de que si le gusta a todo el mundo es que muy bueno no será. Pero me equivoqué. “Stranger Things” ha traído a Winona de vuelta y ha resucitado esa nostalgia de los niños de los 80 que crecimos viendo E.T, Los Goonies, Encuentros en la tercera fase, etc, ect. y eso que yo soy más niña de los 90, pero en la TV echaban en bucle estos ya considerados clásicos de la mejor época del cine bajo mi punto de vista. Porque el cine de los 80 poseía magia. Supe que “Stranger Things” me iba a gustar nada más al ver los créditos y la música y así fue… ¿Quién no la ha visto ya?

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“Narcos” (2015). Otra “desconocida” ¿no? No seamos “hijueputas malparios“. “Narcos” hay que verla solamente para empezar a hablar así, anda que no me lo he pasado yo bien ni nada poniendo este acento. Y aunque Wagner Moura no me parece el mejor Pablo Escobar, le reconozco el esfuerzo. Nos bebímos las dos temporadas porque cada capítulo tenía la misma intensidad y soy muy fan de Javier Peña (Pedro Pascal) aunque no le entienda ni papa cuando habla español en versión original. Estoy deseando ver la tercera temporada para ver en acción a Javier Cámara, uno de nuestros mejores actores patrios y a ver si sigue con la misma calidad, a pesar de que Pablo Escobar ya no esté. Esto no es spoiler, es historia…no se me enfaden hijueputas.

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“Sons of Anarchy” (2008) Sí, esta viene con 8 años de retraso desde su estreno a mi vida, pero gracias a Netflix pues me la he visto en 3 meses creo. Me pasó lo mismo con “Orphan Black” son de estas series en las que te molan los personajes, tienen cierto carisma y los capítulos son pura adrenalina. Aunque al principio me caían todos mal, no entendía porque eran tan imbéciles, al final sucumbí a las historias de estos moteros y por supuesto, a la grandísima BSO.

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“Expediente Warren” (2016), bueno para mí la película del año, sin lugar a dudas. James Wan es el mejor en esto de acojonar a la peña. La madre que parió a esta película, estuve dos semanas sin poder pegar ojo, porque se me habían metido varias escenas en la retina y no era capaz de conciliar el sueño y tampoco era capaz de ir por mi casa con la luz apagada. ¿Quién dijo que segundas partes no eran buenas?

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“El libro de la Selva” (2016) me pareció una película visualmente preciosa, me lo pasé como una enana y eso que nunca me gustó la de dibujos animados, pero esta película me parece que ofrece tanto respeto por el reino animal y la naturaleza que la recomendaría 1000 veces.

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En Enero de este año también me devoré “The Leftovers”(pincha para ver mi crítica), “Orphan Black”, la segunda temporada de “Better Call Saul”, “Master of None” y los “blockbusters” del año que no me gustaron como “X-Men Apocalipsis”, “El hogar para niños pecularies de Miss Peregrine”, “La chica del tren”, “Nunca apagues la luz”, “Warcraft, el origen”, “La venganza de Jane”, entre otras…

¿Qué traerá el 2017? Deseando estoy!

“Como ser Bill Murray”

Hace cuatro días fue mi cumpleaños, ¿lo he dicho ya antes? ( jeje ) y uno de los regalos fue el libro de Blackie Books “Como ser Bill Murray” de Gavin Edwards. Era un libro que quería fervientemente por dos razones:

-1º Soy superfan de Bill. Soy de la generación de “Cazafantasmas”, una de mis películas favoritas es “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), me encanta ver en Navidad “Los fantasmas atacan al jefe”,  me flipa “Lost in Translation”, adoro “Life Aquatic” y me encanta ver a Bill colaborar con Wes Anderson en cada una de sus películas.

-2º Me encantan los formatos preciosos de la editorial BlackieBooks y no os imagináis lo bonito que es pasar las páginas en este libro.

He tardado apenas 2 días en leerme el libro. Lo he devorado. Está claro que la excusa de es que no tengo tiempo para leer, sirve para cuando el libro realmente no despierta tu interés o no te engancha y este me ha divertido muchísimo.

A Bill Murray, lo describen en el libro como “un gilipollas encantador” y es que la sensación que tengo después de haber leído cada una de las anécdotas y peripecias de Bill, es que puede que sí, que sea un genio con licencias que el resto permitiríamos porque simplemente es que es Bill Murray.

Me fue emocionante leer la curiosa relación que tuvo con Harold Ramis, el director de “Atrapado en el tiempo” y compañero en “Cazafantamas” y como Bill, le rindió un curioso homenaje a Ramis interrumpiendo en la presentación de un Oscar y eso que casi no se hablaban, el video lo tenéis en youtube por si queréis verlo. Yo lo vi en su momento al día siguiente de los Oscars y me emocioné. En el libro cuentan más detalles. Al igual que cuentan la trayectoria de Bill desde sus comienzos en “Saturday Night Live” hasta ahora, y lo que más me ha llamado la atención es que siempre ha sido un rebelde sin causa y que pedía a todos sus directores hacer una toma sin guión, improvisarla y aunque siempre se negaran al principio, al final acababan rindiéndose ante el talento, porque Murray siempre mejoraba las tomas o escenas.

Me divirtió muchísimo leer cada página y en cada historia aparecía una ingeniosa y excéntrica respuesta de Bill a la hora de firmar autográfos, a la hora de hablar con la policía, con los fans, con quién fuera. Me pareció genial, el momento en el que Bill Murray asiste al funeral de Elvis Presley o retransmite un partido o aparece rascándose la barriga mientras unos novios están haciéndose su reportaje de boda.

Hay también una especie de decálogo de la filosofía de “Bill Murray”, parece que se haya convertido en una especie de gurú de este siglo, lo cierto es…que antes de que se conviritiera en un símbolo indie del cine o en alguien tan icónico, yo ya era fan de Bill de pequeña.

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Es una verdadera delicia para los cinéfilos como yo, que haya un apartado al final del libro exclusivo para toda la filmografía de Bill, donde se incluyen los datos de sus películas, argumento y anécdotas. ¡Gracias! he sido muy feliz. Si este libro fuera una asignatura, sacaría Matrícula de Honor.

Lo que más me ha gustado del libro es que no ha cambiado mi imagen de Bill. Solo me ha hecho pensar que es una de estas personas a las que merecería mucho la pena conocer aún con sus rarezas  y que seguramente me sacaría de quicio y me preguntaría: ¿Y este de qué cojones va? pero lo que más me ha fascinado, es que me deja la sensación de que Bill Murray ha sido siempre libre, ha dicho lo que le ha dado la gana, ha hecho lo que ha querido y que en cualquier sitio dónde él haya aparecido, lo ha impregnado de su sello único, porque como les pasa a los genios: son únicos e irremplazables. El carisma no se hace,  con el carisma se nace.

¿Qué si recomiendo el libro? ¡Sacad conclusiones! 

 

“¿Y si no hay un mañana? ¡Hoy no lo ha habido!” — Phil Connors en “Atrapado en el tiempo”.

 

 

 

“Master of None”

Con la llegada de “Netflix” a mi vida, he podido ponerme al día con un infinidad de series y de retomar otras que antes me costaba la vida verlas y descubrir algunas joyas como de la que voy a hablar. Sí, soy una fan incodicional de “Netflix” me gustaría que tuvieran un catálogo más amplio y que apareciera la categoría “Clásicos” y encontrar pelis de Hitchcock, algunas del oeste, ver en acción a Humprey Bogart o a Audrey Hepburn, porque a los que nos gusta el cine, también nos gusta el cine clásico, pero tiempo al tiempo.

Hace poco estuve hablando con mi amiga Nieves y ella siempre suele recomendarme buenas cosas, me descubrió “Penny Dreadful” y la singular “The Leftovers” y luego me recomendó esta: “Master of None” y no me dijo ni de que iba, ni yo busqué el argumento, ni ná de ná. Simplemente, me fui a mi casa la busqué en “Netflix” y allí estaba, le di al play y pum. 10 capítulos, 1º temporada devorados en apenas unos días. Cada capítulo tiene una duración de unos 26 minutos, estilo sitcom, las sitcoms siempre son más fáciles de ver por el tono cómico, el buen rollo que dan y porque las tramas no son complicadas, ni tienes que estar atentos a si viene Pablo Escobar y sus “malparios” o los Lannisters se han peleado con no sé quien y avanzan lentos hacía “King’s landing”.

Al igual que con el formato de series como “New Girl”, “Modern Family”, etc, “Master of none” es una serie de comedia donde los capítulos se beben tranquilamente como una cerveza fresquita en verano. Pero…, no es una comedia al uso, no es una comedia en la que las risas enlatadas te señalan cuando reírte, ni tampoco los personajes son esperpénticos y aporrean la puerta gritando el nombre de otro personaje a lo Sheldon Cooper.

Lo que presenta “Master of None” en cada capítulo es un tema diferente de esta sociedad de siglo XXI, esta sociedad de los llamados “Millenials” a través de la vida de Dev (Aziz Ansari), un inmigrante indio de segunda generación, treintañero, que vive en la siempre cosmopolita Nueva York y que intenta ganarse la vida como actor.

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Cada episodio aborda un tema actual o al menos costumbrista : como tratamos a nuestros mayores, como fueron los inicios de los inmigrantes en Nueva York, como los jóvenes somos egoístas porque ver un trailer y estar al día en series y películas es mucho más importante que ayudar a tu padre a actualizar su “ipad”, el machismo, la convivencia en pareja y las manías, y por supuesto, el existencialismo de los treintañeros. Sí, sí de los treintañeros, porque “los 30” aunque quieran vendernos la moto de que son los nuevos “20”, no es cierto. Y Dev, es prueba de ello.

Los treintañeros están en una especie de limbo generacional, es decir, sufriendo el síndrome de Peter Pan y en camino hacía la vida adulta “convencional”, sin trabajos que sean bien remunerados de manera que puedan dejar crecer como personas, casándose porque toca o no casándose, agobiándose si tu mejor amigo se casa y pronuncia unos votos espectaculares y tú sigues sin estar seguro de lo que estás haciendo con tu vida y de sí has cumplido tus sueños para dar un sí quiero que dure eternamente. Sí, los problemas del mundo moderno. Esa sensación de ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y si siempre me ha gustado Tokyo y quiero irme a vivir allí, ¿es tarde con 30? Y qué pasaría si siempre he deseado vivir en Chicago, ¿ya no puedo?

Pues de todos esos temas que aparentemente no hablamos en nuestras vidas y que por supuesto, que no vivimos en Nueva York, pero se pueden trasladar a tu pueblo. Esos “problemas” actuales que nos han traído también las redes sociales al mundo moderno, “problemas” que realmente no son “problemas”, de todo eso, trata “Master of None”.

Es una serie que tiene de fondo a la siempre perfecta y fotogénica Nueva York, por favor, que le den un Emmy, un globo de Oro, un Oscar…Nueva York siempre da bien en cámara, siempre quieres volver a pasear por esas calles. Aziz Ansari está gracioso y simpático haciendo de Dev y sus padres son la ternura personificada y sumamos que realmente son los padres de Aziz Anzari. Rachel es un personaje femenino que conquista, podría ser una musa indie perfectamente, el achuchable gigantón de Arnold, la divertida Denise o el simpático y guapo amigo asiático Brian, todos ellos hacen una pandilla de lo más amigable. Pero si hay que señalarle algo a la serie es el estupendo guión lleno de conversaciones ingeniosas, de chistes ácidos y críticas mordaces ocultas entre planos geniales de las calles de Brooklyn o Manhattan. Y el guión está escrito por Aziz Anzari y Alan Yang, una pareja creativa que funciona. Dev tiene muchas preguntas y nosotros también las tendremos después de ver esta genial serie.

¿A qué estáis esperando? No solo de “Narcos” o “Juego de Tronos” vive el espectador…

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De personajes femeninos, carisma y grandes actrices…

Que vivimos en la época de las series de tv, no cabe duda. Que vivimos en una época donde los blockbusters cinéfilos no son más que versiones, reinicios de otras sagas, secuelas y precuelas de otras, tampoco se puede negar.

Son incontables las series de tv que sigo y las que he terminado. Mis personajes favoritos son Walter White “Heisenberg” (Breaking Bad), Rick (The Walking Dead), Kevin Garvey (The Leftovers), y seguro que alguno se me escapa. Pero hoy quisiera centrarme en esos grandes personajes femeninos que nos están dejando mujeres para la posteridad “seriéfila”. Podréis estar de acuerdo o no y quizás me deje alguna, porque no tengo tiempo suficiente para ponerme al día con series de actualidad como “House of Cards” donde el personaje de Robin Wright por lo visto es la leche, así que haré mi ranking de favoritas en relación a las series que he visto y sigo.

-Miss Vanessa Ives (Eva Green) de “Penny Dreadful”.  No es la primera vez que la nombro, puesto que me encanta Eva Green y me encanta la serie. Serie que han terminado para mi tristeza. Vanessa Ives es un personaje tan gótico como romántico,tan maldito como encantador, tan carismático como demoníaco,tan misterioso como los ojos de Eva Green. Vanessa Ives nos ha dado a todos los amantes de la literatura gótica, todo un icono de esta corriente maldita, si Edgar Allan Poe levantara la cabeza, solo podría más que caer rendido a sus pies. Eva Green no solo ha creado un personaje tan complejo a la audiencia como al propio elenco y personajes. “Penny Dreadful” era ella y su voz impostada recitando verbis diablo, era ella y su cabello enmarañado, era ella ataviada de sus preciosos atuendos del siglo XIX, era Vanessa Green y todos los que seguíamos la serie, caímos rendidos ante esta intérprete francesa con el mejor inglés británico del mundo. Muchas veces al mirarla, levitando por las secuencias, porque es que ella no camina, más bien se desliza como un ente sobrenatural, ya no sé dónde comienza Eva y donde termina Vanessa. Miss Ives, como te echaremos de menos, tus posesiones, tus ojos fieros, tu dulzura y tus arranques de poder e ira. Perfecta, no imagino a nadie en este papel que ya no sea ella para darle vida a un icono de la serie gótica por excelencia.

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-Cersei Lannister ( Lena Headey) de “Juego de Tronos”. ¿La khalessi? no, gracias. Emilia Clarke tiene la suerte de que le han dado el personaje femenino más cañero, pero para mí gusto se queda un poco en bucle, siempre con la misma mirada, con la misma cara. Sin embargo, lo que le da Lena Headey al personaje de Cersei, va mucho más allá. Sobre todo, si la habéis visto en la última temporada, media sonrisa de Cersei es toda la carrera de Emilia Clarke, porque Cersei Lannister, es mucha Cersei. Un personaje que se debate entre la devoción a sus queridos hijos y la ambición, el poder y la humillación, la ira y la venganza. Una mirada de Cersei Lannister con un levantamiento de ceja puede dejar en evidencia a cualquiera y sacar del plano a quién esté con un solo sorbo de una copa, pues Lena Headey es un monstruo interpretativo que saca de escena a cualquiera, con un solo gesto facial, por no decir, la imponente forma de hablar que tiene. Si este año tuviera que haber una ganadora al Emmy, sería ella sin duda.

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-Sarah Manning, Allison Hendrix, Cosima, etc, etc (Tatiana Maslany) de “Orphan Black”.  Lo de esta actriz no tiene nombre, es la protagonista múltipe de la no muy popular serie canadiense de ciencia ficción “Orphan Black”, serie que por cierto, recomiendo a todo el mundo que le guste ver una serie dinámica, entretenida, a veces trepidante y con una actriz que merecería todos los galardones del mundo por su interpretación de diferentes personalidades en la serie. Grandísima actriz donde las haya, no me puedo parar a analizar a todos los personajes que interpreta, porque son muchísimos, pero el éxito de su interpretación  es que el espectador es capaz de reconocer a cada personaje que sale en pantalla y ya no es solo por la caracterización física del mismo, si no por todos los matices que Tatiana Maslany les da. Una es más macarra, otra más pizpireta y repipi, otra más salvaje, otra desquiciada, etc, etc. No me quiero imaginar como será rodar un solo capítulo de “Orphan Black”, porque complicado, seguramente, un rato.

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Me quedo con estas tres pedazo de actrices y con sus personajes porque las tres comparten, esa valentía interpretativa y se lo dan a sus personajes y eso, ese carisma, esa personalidad tan suprema,traspasa la pantalla cada vez que aparecen.

Crítica al último capitulo de Penny Dreadful, temporada 3

Este post contiene SPOILERS sobre el último capítulo de la tercera temporada de “Penny Dreadful”, “The blessed Darkness”.

 

Ayer conocí la noticia de que el creador de “Penny Dreadful”, John Logan, ya había planeado que la serie no continuaría, que terminaría con esta tercera temporada, pero no sé por qué, yo no me creo que esto fuera así, debido a los hilos que se han quedado colgando. Paso a comentar mis apreciaciones, como advertía antes, hay SPOILERS.

 

Por un lado tenemos la historia de Víctor Frankenstein que gracias a la ayuda de Dorian Gray, Lily le es entregada para que la hagan una mujer decente (según sus propias palabras) utilizando los experimentos que ha llevado a cabo junto con Dr. Jekyll. Tras varios intentos de una desesperada Lily por arrancar sus cadenas de la silla, intenta apelar a los sentimientos de Víctor, en un monólogo desgarrador de como perdió a su hija. Este momento tiene una carga emocional e interpretativa magistral por parte de Billie Piper (Lily) que nos ha dado grandes momentos de rebelión como la lideresa de ese ejército de mujeres que se encargarían de forjarse su propio futuro y cobrarse la venganza de todos los hombres que se hubieran aprovechado de ellas. Pero esta historia se queda tan floja, con lo bien que había empezado. Víctor totalmente conmovido a las palabras de Lily se da cuenta de que está siendo totalmente inhumano y la libera. Lily por su parte, le agarra del cuello, para luego soltarle. Lily siempre ha demostrado tener más compasión y sentir pena por su creador que ganas de venganza. Tras enterarse de la liberación por parte de Víctor, Dr. Jekyll revela a Víctor que su padre ha fallecido y que ya puede dirigirse a él por su nuevo título a lo que Víctor responde: Lord Hyde.

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Si esta temporada hubiera sido pensada como la última, ¿a qué venía incorporar a otro personaje tan emblemático como Dr. Jekyll? Podrían haber sacado mucho jugo de esta historia, quizás seguir con los experimentos y ver como en algún momento esa ira se convertía en algo más.

Lily necesitaba cerrar su desengaño con Dorian, por lo que acude a la casa y encuentra el cuerpo de la joven y leal Justine. Dorian le explica toda su razón de ser, la belleza y la inmortalidad, le deja abierta la puerta a Lily para unirse a él en su locura de superficialidad y maldad, pero Lily se marcha, se ve alejarse de Dorian que aparece inmóvil delante de una pared llena de retratos antiguos. Esta imagen es estéticamente perfecta y tal y como Oscar Wilde en su novela, describía la casa de Dorian.

Por otra parte, Ethan, Katenay y Sir Malcolm han vuelto a un Londres pestilente envuelto en plagas de ranas y ratas, con una niebla tenebrosa y enfermiza que va matando a cada uno que pasa por la calle. Hay prisa, deben encontrar a Vanessa y se dirigen a la casa de Sir Malcolm, donde hay una criatura de la noche que ataca a Sir Malcolm, pero allí está la hábil y valiente, Catriona Hartdegen. Otro personaje de lo más interesante que nos han presentado en esta temporada y que ha salido 2 o 3 capítulos, para nada casi…En todo este lío, se une la Doctora Seward que también está buscando a Vanessa, tras haber tenido un genial encuentro con Renfield, hecho ya un esbirro de Drácula. Deciden ir al manicomio para someter a Renfield a una sesión de hipnosis para que revele el paradero de Miss Ives, y cuando ya están todos marchándose, aparece Víctor, que acaba de liberar a Lily, este encuentro es de lo más forzado del capítulo y Sir Malcolm le dice que le necesitan. Ni que Víctor Frankenstein se hubiera caracterizado en esta serie por ser un ágil guerrero, pero bueno, ya que pasaba por allí y conocía a Vanessa, “¡pues venga!”

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La patrulla se dirige a encontrar a Vanessa, mientras que Ethan y Katenay van por separado, ya que ambos saben que son hombres-lobo y trabajan mejor en equipo. Sir Malcolm, Víctor, Catriona y la Dr. Seward se encuentran cara a cara con Drácula, que los lanza directamente a una lucha contra todas sus criaturas, en ese momento, hay sangre, espadas, disparos,  una Catriona voladora al más puro estilo Lara Croft. Mientras Ethan que ya ha llegado en este momento, decide ir a buscar a Vanessa.

Tras abandonar la pelea, sube las escaleras hacía una habitación llena de velas, todo muy tétrico y al fondo, se ve la melena larga y oscura de Miss Ives, ataviada en un vestido pálido como ella. Y se da la vuelta y ella le dice algo así como: “No me imaginé que dolería tanto volver a verte”. Ethan se acerca e intenta convencerla de que la va a proteger siempre, que deben salir de allí, que él la ama y que aún hay esperanza. Pero Vanessa es consciente de que el problema no es Drácula, ni el demonio, ni ningún ente, si no que si ella sigue existiendo en La Tierra, cualquier ente diabólico querrá tenerla a su lado para traer la oscuridad al mundo, por lo que le insinúa (o se lo dice claramente), que debe morir y que la mate. Ethan con los ojos vidriosos y su voz ronca, le dice que no, pero Vanessa llora y expresa todo su sufrimiento, aparece más débil y frágil que nunca, las ojeras, la palidez, su cara, su mirada ya no expresa lucha, quiere morir. Ethan empieza a rezar el Padrenuestro y Vanessa se le une, es como un momento de esperanza para cuando parta de la vida, Vanessa no es la oscuridad y Ethan quería hacérselo saber, que al apretar el gatillo, Dios no la habrá abandonado. Y con un beso, con amor, tal y como Vanessa le pide, dispara y ella cae en sus brazos a lo que le dice: Oh Ethan, veo a nuestro Dios. Que dicho así parece que toda la serie es religiosa y no es precisamente esto, si no que ella había estado peleando fieramente por mantenerse en el lado de la luz, aun siendo una recompensa para las criaturas de la noche. Esta escena es muy bonita y tiene cierta similitud al final de la película de Drácula de Francis Ford Coppola, pero ahí era el propio Drácula quién buscaba la luz. En este caso, es Vanessa la que se sacrifica por el bien de todos, aunque sea Ethan quién tiene que tomar la terrible decisión.

Mientras tanto, Drácula está ahogando a Sir Malcolm y de repente, algo cambia en su rostro, sabe que algo ha cambiado y desaparece. Este final tan abrupto para Drácula, que se queda por ahí de nuevo vagando por el mundo y que simplemente desaparece ante la muerte de Vanessa, es bastante precipitado.

Ethan aparece con Vanessa en los brazos ante la mirada de todos. Se marchan para casa y le preparan un funeral. Sir Malcolm y Ethan hablan en la habitación de Vanessa, dicen todo lo que la van a echar de menos y Sir Malcolm le pregunta a Ethan, si se irá a lo que el muchacho americano responde: You’re my family.

Víctor le da un sentido abrazo a Ethan y se marcha, para verse luego portando el féretro de Miss Ives, negro brillante impoluto, como ella. Mientras a lo lejos se ve a la criatura de Víctor Frankestein, a Caliban, a John Clare como le llamaba Vanessa, desencajado. John Clare se había por fin reencontrado con su familia, su hijo muere y su mujer le chantajea pidiéndole que por favor, lleve a su hijo a Víctor para resucitarle y que sí no lo hace, que no se moleste en volver. John lleva a su hijo al Támesis y lo sumerge allí, despidiéndose así de la fantasía de poder haber vuelto a ser feliz. Y es él, el que tras escondido ve como todos los que querían a Miss Ives la despiden delante de su tumba, siendo los últimos en marcha Sir Malcolm y Ethan, aparece frente a la tumba de Vanessa, para tocar la tierra y recitar un poema de Wordsworth. Preciosa imagen que da paso a un The End, que a los fans, nos sabe a poco, muy poco. Y que nos deja con una tristeza absoluta de haber perdido a Vanessa, porque sin Vanessa, “Penny Dreadful” nunca volverá. Porque ella era el alma de todas las historias casi, era la que mantenía a todos los personajes de una u otra manera. ¡Qué gran serie! Y que pedazo de personajes. No solo había supuesto el “comeback” de un Timothy Dalton, sino un reencuentro con Josh Harnett dejando atrás el rollo guaperas, descubrimientos de talentos como Billie Piper y Rory Kinnear. Una estética maravillosa, grandes conversaciones que se entrelazan con literatura romántica, poetas citados como Wordsworth, Tennyson, Shelley y todos los personajes que marcaron una época de monstruos y demonios que aún siguen haciendo las delicias de los fans incondicionales de este tipo de historias.

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La echaré de menos, me quedaré con la duda de cosas que han quedado abiertas, me quedaré pensando en estos personajes más de una vez y seguiré pensando que Eva Green ha dado uno de los mejores personajes femeninos de la TV que ha sido quizás eclipsado, por la alargada sombra de la Khalessi a lomos de su dragón. Cuando Vanessa Ives, aunque en diferente registro, es un personaje mucho más complejo y más difícil de interpretar y ni siquiera con un Emmy han premiado la gran labor de Miss Eva Green.

Lo mejor: Sus personajes, la estética, las referencias literarias

Lo peor: Este final abrupto y precipitado.