Verónica de Paco Plaza

En cuanto vi el trailer, supe que iría a verla o que al menos intentaría verla. Soy amante del género de terror y soy una miedica total. ¡Mala combinación!

“Verónica” de Paco Plaza llegó la semana pasada a nuestros cines para contarnos la historia de la protagonista que le da nombre a la cinta. Verónica es una adolescente de quince años normal y corriente, que vive con sus tres hermanos a los que cuida la mayoría del tiempo porque su madre trabaja en un bar. Va al instituto y escucha a “Héroes del silencio” en su walkman. Su vida se ve alterada al hacer una sesión de Ouija con unas amigas. Lo que no se despide, se queda contigo. Y a partir de ese día, todo comienza a ser paranormal, peligroso y terrorífico.

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Basada en una historia real, en el único informe policial español que recoge una serie de sucesos sobrenaturales. “Verónica” es nuestro Expediente Warren cañí, Expediente Vallecas. Aquello ocurrió en un barrio madrileño de Madrid, en el 1991.

Lo mejor de la película es su reparto, mención a Sandra Escacena (Verónica) en su debut, y matrícula de honor a los niños de la película, que lejos de ser cargantes, son adorables, tiernos, naturales, niños que se comportan como niños en pantalla. Ana Torrent en su papel de madre trabajadora está muy bien. El reparto hace que el espectador empatice con todos ellos. Y esa gran ambientación de la época de los 90, con tanto detalle, los collares de nombres, el despertador gallina, las mochilas vaqueras, los fascículos de lo oculto, el instituto, los heavys y los héroes. Ese Bunbury poniendo BSO a esta terrorífica historia.

Si bien el personaje de la monja ciega me parece lo peor de la película, porque me parece que está presente para dar miedo como recurso muy trillado y demasiado evidente y lo que tiene que dar miedo realmente es lo que no vemos, es lo que persigue a Verónica. A ratos, el largometraje parece beber de lo mejor de James Wan, de “Insidious” y “Expediente Warren”, las sombras, la presencia, la fotografía de la habitación. La atmósfera tan espeluznante que se crea en ese piso tan humilde, el pasillo que parece interminable, las luces que se apagan y encienden, el frío y el mal olor que parece que te llega a la butaca.

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“Verónica” es sin duda una gran película española de cine de este género. Muchas son las películas que tienen como premisa lo mismo, la ouija y espíritus, pero Paco Plaza lo lleva de otra manera. Nos hace ver una dualidad en la historia, de los sobrenatural vs sobrevivir a la adolescencia. Con escenas de lo más simbólicas y otras que te harán dar la luz cuando llegues a casa, lo nuevo del director de REC, podría convertirse en un clásico moderno de nuestro cine de terror.

 

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Crítica al final de “The Leftovers”

Escribo estas percepciones sobre “The Leftovers” sin darle tiempo a que finalice su tercera y última temporada, mis dedos escriben al ritmo de “Take on me” de A-Ha, versionada por una banda llamada Genghis Barbie. La canción la descubrí en esta última temporada, en el capítulo centrado en el personaje de Nora Durst (Carrie Coon), porque si algo tiene también esta serie, es una BSO espectacular.

He discutido mucho sobre esta serie, con gente que no la entiende y que se empeña en entenderla, también con gente a la que supuestamente le gusta pero la tachan de algo snob, muy hípster, algo demasiado cool. Y sin embargo, yo no puedo más que quitarme el sombrero con cada nuevo capítulo. Esta temporada cada capítulo está centrado en uno de los personajes que protagonizan esta serie. Tenemos a Kevin Senior Garvey, el padre de Kevin tan magistralmente interpretado por Scott Glenn, otro capítulo sobre nuestra querida Nora con una Carrie Coon en estado de gracia, otro episodio centrado en Matt (Christopher Eccleston) y su misión, otro episodio de Laurie (Amy Brenneman) siendo este capítulo uno con mayor carga emocional y dramática hasta la fecha. Y esperando siempre a nuestro adorado Kevin Garvey (Justin Theroux). Ese Justin Theroux que merece todos los Emmys del mundo y que dejen de llamarle elmaridodejenniferaniston, porque Theroux está demencial, apoteósico, excelente.

 

El reparto es brillante, tanto como todos los entresijos de esta nueva temporada y como nos van “desvelando” quizás algo, una conexión entre temporadas y la historia. Entre los “Guilty remmants”, “la departure” y el supuesto final del mundo. Es entonces, con cada escena, tan potente visualmente, tan bien interpretada, con esas melodías tan sumamente sobrecogedoras y a veces, paradójicamente cómicas, que me emociona y me hace reflexionar, de qué trata “Leftovers” y aún a riesgo de equivocarme, porque no ha terminado aún. “Leftovers” es una serie existencialista, es una serie sobre fe. Aunque hay muchísimas referencias bíblicas en esta tercera temporada, no creo que sea una serie religiosa cristianamente hablando, creo que es un serie que toca la fe y la pérdida de fe y que aunque pasen los siglos, el ser humano, siempre querrá seguir creyendo en algo que nos salve del final, de la pérdida, de nosotros mismos.

 

SPOILER, SPOILER, SPOILER

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Os he avisado que vienen Spoilers

 

El lunes pasado me senté una noche más para ver un capítulo de esta serie. Aposté mis ganas a encontrarme un final complejo como todos esos capítulos. Quería encontrar muchas respuestas, aun sabiendo que no las tendría. Y me encontré un capítulo ambiguo, divido en dos supuestas teorías. Me encontré con el resumen de toda la serie, y resulta que esta serie iba sobre el AMOR. El AMOR con mayúsculas, el amor de Kevin y Nora. Y yo pensando que solo se trataba de fe y existencialismo ( que también…)

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Justin Theroux (Emmy ya!!!) y Carrie Coon ( espectacular)

Paso a relatar las dos teorías y destaco que me ha gustado como han cerrado la serie para el resto de personajes, aunque el padre de Kevin tuvo su episodio de gloria y fue espectacular, me ha dado pena no verlo en el último episodio. La preciosa conversación de Matt y Nora, me llegó al alma. Y aunque el penúltimo capítulo nos dio un pequeño regalo a los fans de los capítulos en el “limbo”, me habría gustado algo más. Aunque realmente no sé el qué. “The Leftovers” estaba siendo tan perfecta en su singularidad, que soy comprensiva y le perdono que quizás este final me haya dejado algo fría por falta de cerrar ciertas puertas, pero no puedo estar enfadada, es más, este final me ha parecido muy bonito. Ahí van las teorías sobre si Nora finalmente cruzo al otro lado o no, porque al principio del capítulo se ve como Nora está en esa especie de cápsula, levanta la cabeza y grita algo que no sabemos.

Teoría 1:

Cuando un Kevin más envejecido, por fin encuentra a Nora en Australia y finge que la recuerda solamente de Mapleton y que aquella discusión en el hotel nunca existió, la invita a un baile. Ella acude y tienen una bonita conversación y también una preciosa escena bailando, pero Nora, harta de que Kevin no le diga porque está allí, se va diciendo “This is not true”. (Todo en el capítulo es sobre verdad-mentira, realidad-ficción)

En la escena más relevante de todo el episodio, Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, le dice que vio a sus hijos, le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión y decide volver al otro lado. Cuenta que busca al científico de la máquina y le pide que le construya una nueva máquina para volver de nuevo y vuelve…por eso está en Australia.

Hay una gran parte del público que asocia este relato con una mentira. Una mentira para protegerse, miente porque no puede ser valiente y afrontar sus problemas. Esta es la teoría racional. La teoría de que lo que cuenta Nora, no era más que una mentira para disfrazar su actitud de duelo, de trauma, de pena, de tristeza, de algo que no podía haber resuelto nunca (la desaparición de sus hijos y marido) y por eso, eligió no cruzar al otro lado y sí una vida de anacoreta por tierras australianas, renunciando así a Kevin y a ser feliz, decide contar esa historia para no confesarle a Kevin que ha vivido con miedo de ser valiente y deshacerse de todos sus conflictos internos. Tiene que taparlo de alguna manera, por mucho que ella haya sido durante toda la serie la que perseguía el fraude y los engaños. Al final, su decisión es la mentira.

Teoría 2:

Cuando Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, como le dice que vio a sus hijos, como le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión. Cuando termina su historia, Kevin le dice “I believe you” y yo pensé: “yo también, Nora”. Porque después de todo, yo soy de las que elige creer. Porque después de haber visto las tres temporadas, haberme dejado llevar con cada capítulo, con cada locura transitoria de Kevin Garvey-Harvey, y yo que no soy capaz de dormir del tirón porque sé que hay algo más en este mundo, no podría si no que pertenecer a la teoría 2, a la teoría del “I want to believe”. Aunque mi yo racional empuje y se cuele en mis pensamientos para estropearme toda la serie y decirme: “Vamos, ¿ y encontró al científico y le construyó la máquina de vuelta? ¿y volvió a abandonar a sus hijos para quedarse desterrada en Australia?”

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“The bravest girl in the world”

 

Lo único que al final importa es la respuesta de Kevin “I believe you”. Porque el amor nos hace ciegos a cualquier excusa, porque cuando amamos, perdonamos, porque esa es nuestra fe. La fe en el otro, la fe del corazón, la de que la razón te nubla y solo quieres escuchar a tu corazón y seguir viviendo, porque aunque el amor no lo sea todo, sí que nos impulsa muchas veces a seguir y seguir aquí, resucitando tantas veces como Kevin. Y viajando a Australia cada año para encontrarla. Para encontrar a Nora.

 

Maravillosa “The Leftovers”, lírica, compleja, onírica, irónica, extraña, hipnótica, visceral, racional, asombrosa, intensa, sorprendente, casi perfecta. No te olvidaré.

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Las humanidades se mueren

Vivimos en la sociedad en la que la serie británica “Black Mirror”, no queda tan lejana como podríamos creer. Vivimos controlados por nuestros dispositivos móviles y en la vorágine tecnológica. Donde el GPS nos hace cada día saber orientarnos menos, dónde las redes sociales nos hacen exponer toda nuestra vida, qué comemos, a dónde vamos, nuestra ropa, nuestros pensamientos. La tecnología nos ha ayudado, pero a la par, nos hace más cómodos, más tontos y menos libres. Vivimos en una época en la que las estaciones de metro se han estado llamando “Vodafone-Sol” y solo nos falta que las constelaciones de estrellas formen anuncios como en ese capítulo de Los Simpsons, siempre tan visionarios.

Ayer leí este artículo en el que nuestro actual gobierno, vuelve a la carga y ha guillotinado la asignatura de Literatura Universal de las aulas y por ello, ya no aparecerá en Selectividad tampoco. Me da mucha pena. Me da una sensación de desazón tremenda, porque si ya el número de lectores en generaciones más jóvenes está descendiendo, con esto es simplemente apretar la soga más fuerte directa a una muerte anunciada. Las humanidades se mueren, es un hecho. La habilidad de escribir, de recuperar textos, de conservar los idiomas, de amar las letras, está muriendo. La creatividad está desapareciendo porque la nada (esa de la que hablaba Michael Ende en La historia Interminable) en forma de app móvil la está engullendo. Estamos en un mundo donde prima más estudiar algo para producir, para convertirnos en soldados de las empresas, en formar partes de sus filas y seguir produciendo, produciendo, un número más, ser un robot como el pequeño Wall-E de Pixar, recolectar basura pero seguir aireando nuestras miserias o nuestras farsas en Facebook. Y mientras tanto,  Cervantes, Shakespeare, las Brontë, Lorca, Baroja, Unamuno, Dickens, Tolstoi, Irving, entre tantos otros, se van disipando y convirtiendo en nombres de una época que ya no existe. En algo que no es “cool” que no se puede elegir en “Netflix”. El esfuerzo de abrir unas páginas, de oler el libro, de inventar, de hacer que tu cerebro lea 50 páginas del tirón, eso ya es cada vez más espejismo de un tiempo pasado. Estoy pesimista, sí. Porque condenar a la literatura, es condenar al arte, condenar a los futuros Julios Vernes, a los Miguel Hernández, a los Isaac Asimov, a las Mary Shelleys, a las Virginia Woolfs, es matar lo más bonito que tiene el ser humano. Matar el futuro de tantas historias, y también relegar tantas otras historias que marcaron una época, que reflejaron en sus novelas los movimientos sociales del momento (o no) en el que se escribieron.

Por favor, hablamos de leer.  ¡Ah no!, que la literatura nunca fue importante…la literatura no es práctica, no entra en el business, no es cool, no produce dinero. La literatura es libertad y eso en estos tiempos que corren, no es negocio.

Primero fue la filosofía y ahora la literatura. ¿Hacia dónde vamos?

Cerraré mi pena y mi indignación con una gran frase de Robin Williams en “El club de los poetas muertos” que a mí parecer lo resume todo:

No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos“.

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Libros sobre el País Vasco

Si leéis mi blog, sabréis que le tengo mucho cariño a esta región. Una de mis ciudades favoritas es San Sebastián, siempre siento una sensación de enamoramiento cuando paseo por La Concha y me gusta conocer sus lugares mágicos fuera de Gipuzkoa también como San Juan de Gaztelugatxe, sus increíbles bosques y su ruralidad, etc, etc.

Con el gran éxito de “Patria” de Fernando Aramburu, la gente se ha acercado un poco a la cultura y literatura de Euskadi. Y con el taquillazo de “Ocho Apellidos Vascos” y la serie “Allí abajo”, los vascos se han ganado la simpatía de mucha gente, pero a base de topicazos, eso sí. Como andaluza que aguanto cada vez que me presentan a alguien : “olé, olé miarma, arsa”, creo que los vascos ahora nos están comprendiendo un poco porque ni son todos de Bilbao, ni todos hablan con un mecagoenlaostia pues, detrás de cada frase.

Hace tiempo que siempre que entro a una librería o en alguna feria del libro, sin quererlo me topo con algún libro que cuenta cosas sobre el País Vasco y al final siempre termino llevándomelo a casa. Aquí os dejo algunos:

-“Pintxos, Nuevos cuentos vascos“. Este estaba mirando el catálogo del Círculo de lectores y me llamó la atención su portada con el Peine de los Vientos y me lo pedí. Es una recopilación de cuentos como indica su nombre. Como en todo libro recopilatorio, algunos son más entretenidos e interesantes y otros menos. Creo que me aburrió un poco, la verdad.

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-“Zalacaín, el aventurero” de Pío Baroja. Este libro no necesita presentación, es un clásico. Recuerdo que me encantó, pero es que incluso recuerdo haberme reído con el libro. Tengo ganas de releerlo para saber sí sigue causándome el mismo efecto, porque lo leí en años de instituto y guardo el buen recuerdo, pero ya ha llovido desde entonces.

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-“Obabakoak” de Bernardo Atxaga. Un libro que cuenta diferentes historias con diferentes personajes, en el que poco a poco vas cogiéndoles cariño y vas viendo como las historias de cada uno cobran sentido. Al principio me pareció un poco lento, pero luego va cogiendo algo más de agilidad. Sí que es cierto, que la novela muestra muchos silencios, cosas que no se hacen, la búsqueda personal, misterios del pasado y personalidades introvertidas, por eso será que al libro le cuesta arrancar… Existe también la versión cinematográfica “Obaba”, dirigida por Montxo Arméndariz.

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-“The Basque History of the World: The Story of a Nation” de Mark Kurlansky. Este libro lo encontré en un mercado de libros de segunda mano y se vino conmigo a casa. Me lo leí en inglés y me pareció muy interesante. A pesar de ser un libro constituido por capítulos en plan : historia, lengua, cultura, historia reciente, que podría sonar de lo más peñazo. El autor escribe de una manera muy ágil y las páginas se te pasan en nada, porque hay bastante datos curiosos sobre el País Vasco y su cultura. Pero claro, como todo libro específico sobre un lugar, te tiene que llamar la atención el lugar en sí, porque a lo mejor si llega a ser de otro sitio, no me da ni por comprarlo ni mucho menos leerlo.

Tengo pendiente leer, “El silencio de la Ciudad Blanca” de Eva G Saenz de Urturi. Que nada más ver en la portada la preciosa plaza de Vitoria, pues ya me entran ganas de leerlo.

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Como veis, ahora me ha vuelto a dar por la lectura, así soy yo que cuando me da, me da.

 

 

 

 

Libros, Libros

Este año me dije que iba a leer, que iba a recuperar ese hábito tan maravilloso con el que me relajo y me evado de la rutina. Con el que viajo pero no en una compañía de bajo coste, si no en primera clase. Y este propósito va viento en popa y aquí os traigo los que me he podido leer desde Enero hasta ahora, y espero poder agrandar la lista.

– “Te esperaré toda mi vida” de Megan Maxwell. No había leído nada de esta autora, este libro me lo dejó una compañera y es un libro que se lee en una tarde casi. Es bastante divertido, es como una película de estas románticas que cumplen bastante bien su cometido, que es entretener sin muchas pretensiones. Una lectura de piscina que de vez en cuando se agradece. Son tres chicas que viajan a Escocia y de repente, se ven trasladadas a la Escocia del siglo XVI. Viven bastantes peripecias y me pareció simpático.

-“Sígueme la corriente” también de la misma autora. Este no me gustó nada, me pareció una telenovela total, incluso me resulto repipí y demasiado tonto, pero imagino a quién le gusten las historias enrevesadas de amantes, amigos y la típica protagonista pizpireta y un poco tontita que se lleva al rico y guapo, pues esta novela le gustará.

-Trilogía del Baztán, “El guardián invisible”, “El legado en los huesos” y “Ofrenda a la tormenta” de Dolores Redondo. Mucho y bien se ha hablado ya de esta famosa trilogía. Estoy terminando la tercera entrega, (el mejor para mí gusto) y la verdad, que los he disfrutado mucho. Me gusta su protagonista, Amaia Salazar y todo su núcleo familiar. Pero lo que más me gusta es como la autora da vida a toda ese valle, con esos crímenes y te mantiene pegado a sus páginas. Me ha encantado conocer más sobre mitología vasca, que es un tema que me apasiona, por apasionarme también esta región.  De lo más recomendable. La película me dejó un poco fría, me quedo con el libro sin lugar a dudas.

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-“El Lector” de Bernhard Schlink. Este es un libro cortito de un autor alemán, que también se devora en apenas un par de días. Divido en dos partes, la primera parte me encantó, la segunda es donde más se descubre toda la trama y la parte sorprendente. ¿Mi problema?, había visto la película también con el mismo nombre, en la que Kate Winslet hacía de Hannah y le valió el Oscar por ello, está fantástica. Mientras leía la novela, la veía a ella y me parece que recrea una Hannah espectacular, tal y como aparece en las páginas del libro. Una mujer que oculta algo, de movimientos lentos y miradas misteriosas que sin decir mucho, dice tanto. Una lectura de lo más recomendable, pero como digo, primero leer la novela y luego ver la película.

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-“The time of my life” de Hadley Freeman. Este es un libro divido en varios ensayos sobre películas de los 80 como “Dirty Dancing”, “La princesa prometida”, “Cazafantasmas” e incluso “Regreso al futuro”. Si bien es cierto que la autora ya lo avisa al comienzo que no va a seleccionar las míticas películas de los 80, nos hace un análisis sobre temas como el aborto, feminismo, machismo en diferentes películas de esta década. Si os gusta el cine y en especial, el cine de esa (para mí) mágica época, os gustarán estos ensayos. Aunque en este caso, es más que recomendable haberse visto las películas seleccionadas, para poder entender mejor los comentarios de la autora.

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– “Patria” de Fernando Aramburu, este libro al que le dedico un post entero. Lo leí en varios días porque es un poco largo y en el formato libro físico, al ser tantas páginas me cuesta un poco tenerlo en una buena postura para leer. Si leéis mi post, me encantó. Un libro muy necesario, con una prosa genial.

Y dentro de poco terminaré “Ofrenda a la tormenta”, me gustaría terminar algún día “New York” de Edward Rutherfurd que se me ha atragantado. Y en cola tengo algunos títulos como “Forastera” de la serie Outlander. Me gustaría releer “Heart of darkness” de Joseph Conrad porque al verme la serie de “Taboo” de la HBO y con Tom Hardy como su protagonista, me ha recordado…

¿Y tú que estás leyendo? ¿Recomendaciones?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“La La Land” o el homenaje al cine

Lo sé. Llego tarde. Pero tenía que escribir…

Hace creo un par de años, una película me fascinó por su tempo, por su música, por sus actores y por su frenético ritmo, me encantó porque era una película cuidada, una película en la que su director contaba algo con tanta pasión y era palpable al espectador. Hablo de “Whiplash”, segundo largometraje de Damien Chazelle. Este jovenzuelo, que ha sido este año recientemente consagrado con el Oscar al Mejor Director, nos ha regalado un homenaje al cine. Un cine olvidado, un cine clásico y musical.

En una época en la que los remakes están a la orden del día o el superhéroe de turno machaca al villano, aparece “La La Land” y nos regala unos planos maravillosos. Un comienzo brillante, en el que se te van los pies, una música deliciosa que después se queda en la cabeza y nos hace inolvidable su tema principal y ese silbido que proclama esa “City of Stars” que tiene un toque tan melancólico como nostálgico. Una Emma Stone encantadora y un Ryan Gosling, que se hace con cada plano, con esos zapatos de claqué. Icónica ya para mí, la escena en el mirador, en los que se marcan ese genial baile, que me recuerda a la fantástica “Cantando bajo la lluvia”.

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Preciosa escena en el “pianobar”, preciosa escena la del cine, preciosa escena la del planetario. Y es que si tengo que describir a la película con un solo adjetivo diré que es eso: preciosa.

Ya lo había leído por ahí, que era una película para soñadores. Y así lo es, es una película que trata de muchos temas, de no mezclar “Samba” y “Tapas”, o uno o lo otro, porque si no, pierde su sentido y esto lo dice Sebastian y lo podemos trasladar al Jazz que tanto ama. No venderse, el Jazz no se puede mezclar con reggeaton, ¡qué no hombre, qué no! Ese discurso de Sebastian totalmente emocionado escuchando tocar a una banda en el bar, me recordaba a la misma pasión que sentía Christian al escribir y creer en unos valores en mi adorada “Moulin Rogue”. Claro que Ewan McGregor le da veinte vueltas en cuanto cuerdas vocales se refiere a Ryan. Pero Ryan no lo necesita. Ryan se vale de su mera presencia y del porte que tiene, en como se mete las manos en bolsillo o como se deja despeinar mientras toca el piano. Si hay un protagonista en la película, es él.

SPOILER, SPOILER

Si bien la película me mantuvo con las emociones a flor de piel, en el momento en el que la relación de Mia y Sebastian empieza a hundirse por la distancia, por traicionarse en cuanto perseguir sus sueños se refiere y sus proyectos profesionales, sentí como que se iba desinflando poco a poco, porque lo que te enamora también, son ellos, su grandiosa química. Tú quieres que estén juntos. Y de repente, vemos como Mia está con otro hombre y tiene una hija. Y van al bar de Jazz, y allí está Sebastian, y se ven. Y Sebastian toca esa melodía que te hace resquebrajarte por dentro, mientras se ven las imágenes de la vida que podría haber sido si en vez de un empujón, hubiera sido un beso en su primer encuentro. Si las decisiones que se tomaron en un momento, hubieran sido otras. Y se ve de nuevo, toda la película a modo de pequeñas escenas de cine artesano, de cine más clásico aún si cabe, mostrando como Mia y Sebastian, estaban hechos el uno para el otro y podrían ser felices. Y después de la ensoñación, las notas musicales, nos devuelven a la cruda realidad. Dos planos tan cercanos como profundos de una mirada cómplice y un atisbo de sonrisa, en el que ahí aparece ese “Yo te querré siempre” y entonces aparece un “The End” y yo me fui con el corazón roto a casa.

La película es un manifiesto romántico y es para personas románticas y este final más agri, que dulce, es el final que merece. Que hubieran terminado juntos, habría sido el final fácil y complaciente, y sin embargo es su final la que la hace aún más grande si cabe.

FIN DEL SPOILER

“La La Land” hará las delicias de soñadores, románticos, perseverantes y amantes de la música y sobre todo, amantes del cine. Es una película para disfrutarla en pantalla grande. Y es de estas películas que pasan por mi vida y que me marcan. Y esto no me pasa siempre…

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“Patria” debería ser lectura obligada

Hacía tiempo que no se me caían las lágrimas leyendo un libro y no me malinterpretéis, no es un libro que busque precisamente eso, pero sí que es cierto que hay que ser muy insensible para que ciertas líneas, ciertos capítulos no te lleguen al alma, después de haber vivido tantas veces tremendas noticias en la tele durante mi infancia, cuando ETA mataba.

Si había una palabra que me causaba auténtico terror de niña y me provocaba pesadillas era ETA. Aún recuerdo cuando mataron a Tomás y Valiente, Gregorio Ordoñez, yo apenas una niña, escuchaba en los informativos con pelos y señales como habían asesinado a sangre fría a estas personas. Creo que el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco me dejaron muda y atenta a las noticias como imagino que a media España o España entera y también recuerdo impactada las imágenes en la televisión de tanta gente manifestándose: No al terrorismo. También me recuerdo escribiendo sobre la paz, cuando a mis infantiles oídos llegó la noticia de que habían liberado a Ortega Lara.

“Patria” no va de ETA en sí. La novela de Fernando Aramburu, primera novela que leo de este señor y voy a buscarme las demás, nos cuenta la historia de dos familias vascas, del pueblo, ¿qué pueblo? pues no sé, uno Gipuzkoano seguro. Uno de tantos pueblos donde había que ir a las manifas, a las herrikotabernas, aparecer y que nadie te señalara con el dedo, ir para que pensaran que eras un jugador más de ese partido por la liberación de “Euskal Herria”. “Patria” nos habla de la familia del Txato, un pequeño empresario de una flota de camiones y euskaldun y su mujer Bittori, también del pueblo con sus hijos : Nerea y Xabier. La familia de Miren y Joxian y sus hijos : Joxe Mari, Arantxa y Gorka. Familias normales del País Vasco que fríen anchoas para cenar y que cuando hablan en castellano utilizan el condicional en vez de subjuntivo, juegan al mus, van al monte y les encanta la bici. Familias que gustaban de vivir tranquilas, de disfrutar de sus hábitos vascos, de ir a comprar a la carnicería, hablar un rato con los vecinos, trabajar en la huerta o ir a San Sebastián a merendar churros. Simplemente vivir la rutina diaria.

Esta novela tan necesaria se divide en pequeños capítulos que van entremezclando las historias de las dos familias y de sus componentes, con sus historias individuales, sus sueños, sus amores, sus pensamientos y sus ideologías. Y por supuesto, como ETA irrumpe en la amistad de ambas familias, como aparece la extorsión, como una amistad se va desquebrajando por el sinsentido del panfletismo nacionalista, cuando había que ser parte de la masa y los vecinos te retiran la palabra, para que nadie pose sus ojos sobre ti, ni sobre los tuyos, para vivir tranquilos, anónimos, ocultos, presos en las calles de su propio pueblo.

-Yo siempre os he apreciado mucho, pero no os podía hablar en ese momento, porque ya sabes…para que no me relacionaran con vosotros. Y Bittori les mira y piensa para sí: “¿Y a mí ahora esto de qué me sirve? “el Txato” ya no está, me lo arrebataron”.

La cobardía de lo individual ante la presión asesina. ¿Se puede juzgar el comportamiento de alguien que está siendo manipulado por el miedo?

“Patria” invita a la reflexión. Invita a conocer las costumbres del País Vasco de pueblo, de la sociedad más alterada por la publicidad de los radicales, el miedo de los ciudadanos que simplemente pasaban de la política, que no les importaba ir a Logroño, porque no sentían que fueran más “españoles” que ellos, simplemente que eran parecidos.

Esta novela retrata de una manera natural y a veces, hasta cómica, la personalidad de los diferentes personajes, hasta tal punto que parece que uno mismo conoce las casas de Miren o Bittori, o que sufre con Arantxa en su enfermedad. Está tan ágil y bien escrito, que su lectura es bastante fácil a pesar de sus seiscientas y pico páginas, todo parece transcurrir como un capítulo largo de historia reciente de nuestro país.

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He disfrutado la novela, porque conozco el País Vasco y porque he visto reflejadas muchas de las costumbres y formas de ser que tienen, que aunque siga pasando el tiempo, me siguen sorprendiendo a veces. Esa forma de dirigirse a los demás : “Este o esta me ha dicho de venir por aquí…” y tú piensas: ¿Este al que llamas este, te refieres a tu hermano?, ¿a tu marido? a mí siempre me suena despectivo, pero los vascos hablan así. Parecen enfadados en la mayoría de las veces, pero son gente noble y de buen corazón, siempre dispuestos a ayudarte y a darte de comer como si llegara el fin del mundo. La imagen que más tengo en mi retina es el típico hombre vasco con la barra de pan envuelta en el papel de periódico y esa estampa bajo el “xiri-miri”, la gente de “txikiteo” en la terraza de los bares, cayendo chuzos de punta, que para ellos es simplemente “estar al fresco” mientras yo andaluza, me congelo.

Leyendo la novela desde el punto de vista de Andaluza pero conocedora de Euskadi, lo único que veo es que realmente somos sociedades muy distintas, con costumbres diferentes. Aunque mi abuelo andaluz y mi yayo castellanovasco también tenían en común eso de echarse la siesta, porque ambos madrugaban muchísimo. Pero mi abuelo Pepe, desayunaba su café y tostadas y comía mucha fruta y mi yayo Jose Mari, se comía un filetón de ternera a las seis de la mañana. Uno trabajaba bajo el sol sureño y el otro, conducía el camión hormigonera entre las nieblas y paisaje de Gipuzkoa, pero al final, no eran más que dos hombres que vivían en diferentes regiones, que trabajaban y trabajan para dar de comer a sus familias. Solo que mi abuelo Pepe, vivía tranquilo y sin temas políticos en su vida y mi yayo Jose Mari, era de los que tenía secretos para que precisamente nadie le tachara de nada. Vivir en libertad, ¿hay algo más importante qué eso?

Creo que este libro como ya he comentado antes, merecería tener un hueco en los institutos, no solo porque defiendo que hay que animar a la juventud a leer, si no porque también pienso que este capítulo de la historia reciente, no debería caer en el olvido. He recomendado este libro a mucha gente y entre ellos amigos vascos y son estos amigos, los que me han dicho “Ni de coña”, curiosa reacción. Han vivido tan saturados con el tema, que no quieren leerla, no quieren saber del tema. Me han contestado cosas como : “buah, que pereza”, “lo que me faltaba ya por leer”, etc…pero sigo pensando que deberían darle una oportunidad. Cuando terminas el libro, es inevitable que no se crucen miles de pensamientos. Yo ya lo considero uno de mis libros favoritos. Me alegro haber empezado el 2017 lector de esta manera y con esta pedazo de novela.