De personajes femeninos, carisma y grandes actrices…

Que vivimos en la época de las series de tv, no cabe duda. Que vivimos en una época donde los blockbusters cinéfilos no son más que versiones, reinicios de otras sagas, secuelas y precuelas de otras, tampoco se puede negar.

Son incontables las series de tv que sigo y las que he terminado. Mis personajes favoritos son Walter White “Heisenberg” (Breaking Bad), Rick (The Walking Dead), Kevin Garvey (The Leftovers), y seguro que alguno se me escapa. Pero hoy quisiera centrarme en esos grandes personajes femeninos que nos están dejando mujeres para la posteridad “seriéfila”. Podréis estar de acuerdo o no y quizás me deje alguna, porque no tengo tiempo suficiente para ponerme al día con series de actualidad como “House of Cards” donde el personaje de Robin Wright por lo visto es la leche, así que haré mi ranking de favoritas en relación a las series que he visto y sigo.

-Miss Vanessa Ives (Eva Green) de “Penny Dreadful”.  No es la primera vez que la nombro, puesto que me encanta Eva Green y me encanta la serie. Serie que han terminado para mi tristeza. Vanessa Ives es un personaje tan gótico como romántico,tan maldito como encantador, tan carismático como demoníaco,tan misterioso como los ojos de Eva Green. Vanessa Ives nos ha dado a todos los amantes de la literatura gótica, todo un icono de esta corriente maldita, si Edgar Allan Poe levantara la cabeza, solo podría más que caer rendido a sus pies. Eva Green no solo ha creado un personaje tan complejo a la audiencia como al propio elenco y personajes. “Penny Dreadful” era ella y su voz impostada recitando verbis diablo, era ella y su cabello enmarañado, era ella ataviada de sus preciosos atuendos del siglo XIX, era Vanessa Green y todos los que seguíamos la serie, caímos rendidos ante esta intérprete francesa con el mejor inglés británico del mundo. Muchas veces al mirarla, levitando por las secuencias, porque es que ella no camina, más bien se desliza como un ente sobrenatural, ya no sé dónde comienza Eva y donde termina Vanessa. Miss Ives, como te echaremos de menos, tus posesiones, tus ojos fieros, tu dulzura y tus arranques de poder e ira. Perfecta, no imagino a nadie en este papel que ya no sea ella para darle vida a un icono de la serie gótica por excelencia.

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-Cersei Lannister ( Lena Headey) de “Juego de Tronos”. ¿La khalessi? no, gracias. Emilia Clarke tiene la suerte de que le han dado el personaje femenino más cañero, pero para mí gusto se queda un poco en bucle, siempre con la misma mirada, con la misma cara. Sin embargo, lo que le da Lena Headey al personaje de Cersei, va mucho más allá. Sobre todo, si la habéis visto en la última temporada, media sonrisa de Cersei es toda la carrera de Emilia Clarke, porque Cersei Lannister, es mucha Cersei. Un personaje que se debate entre la devoción a sus queridos hijos y la ambición, el poder y la humillación, la ira y la venganza. Una mirada de Cersei Lannister con un levantamiento de ceja puede dejar en evidencia a cualquiera y sacar del plano a quién esté con un solo sorbo de una copa, pues Lena Headey es un monstruo interpretativo que saca de escena a cualquiera, con un solo gesto facial, por no decir, la imponente forma de hablar que tiene. Si este año tuviera que haber una ganadora al Emmy, sería ella sin duda.

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-Sarah Manning, Allison Hendrix, Cosima, etc, etc (Tatiana Maslany) de “Orphan Black”.  Lo de esta actriz no tiene nombre, es la protagonista múltipe de la no muy popular serie canadiense de ciencia ficción “Orphan Black”, serie que por cierto, recomiendo a todo el mundo que le guste ver una serie dinámica, entretenida, a veces trepidante y con una actriz que merecería todos los galardones del mundo por su interpretación de diferentes personalidades en la serie. Grandísima actriz donde las haya, no me puedo parar a analizar a todos los personajes que interpreta, porque son muchísimos, pero el éxito de su interpretación  es que el espectador es capaz de reconocer a cada personaje que sale en pantalla y ya no es solo por la caracterización física del mismo, si no por todos los matices que Tatiana Maslany les da. Una es más macarra, otra más pizpireta y repipi, otra más salvaje, otra desquiciada, etc, etc. No me quiero imaginar como será rodar un solo capítulo de “Orphan Black”, porque complicado, seguramente, un rato.

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Me quedo con estas tres pedazo de actrices y con sus personajes porque las tres comparten, esa valentía interpretativa y se lo dan a sus personajes y eso, ese carisma, esa personalidad tan suprema,traspasa la pantalla cada vez que aparecen.

Enseñar idiomas a través de las series y el cine

El mundo del séptimo arte y ahora, el mundo de la pequeña pantalla, nos ofrecen un sinfín de variedades únicas y de todos los géneros posibles para acercarnos a diferentes historias y personajes. Y gracias a internet y a este nuevo mundo tecnológico, podemos cada vez más escuchar a esas grandes estrellas internacionales en su voz original. Porque la voz, también es una gran parte de la actuación. Es más, nunca había apreciado tanto la interpretación de Cuba Gooding Jr en “Jerry Maguire” hasta que no lo escuché en inglés y no es lo mismo escuchar a Matthew McCounaghey con todos sus matices en “True Detective” que en su versión doblada, por mucho que defienda y crea que el doblaje español de España, es uno de los mejores.

El tema es, que cuando estoy en clase, aparte de usar el libro y las típicas pistas de audio, me gusta motivar a mis alumnos, ya sean de español como de inglés, con pequeños fragmentos de series o películas y creedme, funciona.

A día de hoy, el amplio abanico de series dramáticas o “sitcoms” que ganan adeptos es grandísimo. Casi todos mis estudiantes están totalmente familiarizados con la historia de Ted Mosby o con Sheldon Cooper, todos están enganchados a un par de series como mínimo. Conocen los entresijos de “Juego de Tronos” o han estado siguiendo las peripecias químicas de Heisenberg en la inconmensurable y otra vez ganadora de estos últimos Emmys, “Breaking Bad”.

No solo intento incluir escenas de las series actuales, sino que también echo de cajón de los recuerdos y aunque vaya envejeciendo “Friends” tanto sintonía como algunos míticos capítulos, siguen llamando la atención en clase y es por ello, que debemos sacar partido.

La versión original en un capítulo ahora de unos veinticinco minutos como pueden ser los de “Modern Family”, divertidos y lo que es mejor presentan un material auténtico del idioma y los alumnos pueden ir viendo que existen diferentes acentos. Porque las pistas de audio de los cd que vienen con el libro, suelen ser tonos encorsetados y poco naturales, mientras que en una situación interpretada por unos personajes, el alumno debe prestar mucha mayor atención e intentar captar el mensaje, además de ir identificando nuevas palabras y nuevos sonidos, por mucho que al comienzo, pueda serles dificultoso. El oído como todo, hay que entrenarlo. Y es genial que se puedan escuchar acentos españolizados como el de Sofía Vergara o un acento superbritish como lo es el de Beneditc Cumberbatch en “Sherlock”.

Sinceramente, me alegra escuchar a mis alumnos que buscan subtítulos o que al menos ven los episodios a la par que en EEUU o en el país de origen. Es una motivación y el hecho de pararse y empezar a incluir otro idioma a través de veinte minutos diarios ya es algo, porque en España hace falta más versión original.

No voy a negar que no he utilizado fragmentos de Karlos Arguiñano en mis clases de español, o del cocinero José Andrés o Carmen Maura recitando la receta del gazpacho en “Mujeres al borde un ataque de nervios”. Se capta la atención al segundo, es algo audiovisual, es diferente si lo plasmas en nueva clase dispuesta a ver y a escuchar y siempre y cuando, sea un video de corta duración, porque la atención se disipa si es demasiado extenso.

No obstante, creo que hay que sacarle más partido a los materiales auténticos que nos está proporcionando la televisión y el cine en los últimos años, quizás más el panorama televisivo con productos de gran calidad y pequeñas obras maestras donde la historia o sus personajes pueden motivar a nuestros estudiantes a aprender un idioma o al menos familiarizarse un poquito con el inglés, ya que éste es el idioma de las grandes superproducciones a nivel cinematográfico y de la pequeña pantalla.

The beginning of the End-Seriéfilamente hablando

Después de varios posts sobre viajes, he decidido volver a mi naturaleza reflexiva y aunque las fotos y los datos no sean tan interesantes como una buena ruta por cualquier lugar del mundo, quiero vagar por las rutas de esta absurda mente mía…

Ayer hubo algo que me hizo reflexionar mucho, algo que me ha hecho ver que el tiempo sigue transcurriendo sin ningún tipo de control alguno, como una ola salvaje y descontrolada, totalmente indomable. Ayer hubo algo que me hizo pararme en seco y pensar “Madre mía, que velocidad lleva esto”. El final de “Dexter” y el inminente final de “Breaking Bad”. Puede sonar cómico, pero estas series me han acompañado desde 2006 y 2008, años cruciales de mi vida. Tanto Michael C.Hall con su Dexter Morgan como Bryan Cranston  y su complejo Mr. White, se han convertido en parte de mi vida seriéfila y es un poco difícil deshacerme ahora de ellos.

 

Mientras que ayer contemplaba el desenlace del forense de Miami, mi cerebro iba asimilando las imágenes que llegaban desde la retina y un sentimiento de “The end” me estaba consumiendo junto con la impotencia de “no, ¿Por qué?, no quiero que se acabe” y por ese sentimiento, creo que el final me ha parecido realmente decepcionante, nada épico. Un final demasiado simple, demasiado fácil o quizás los guionistas se sentían un poco como yo.

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¿Cómo se puede terminar bien?, ¿estamos contentos con los finales normalmente de las novelas que leemos?, ¿los finales de las grandes o pequeñas películas?, será quizás que los protagonistas han compartido tantas emociones y situaciones con el espectador y los capítulos te acompañan durante tanto tiempo que uno ya no separa la realidad de la ficción. Y el momento de por la noche de tirarse en el sofá y poner un capítulo de “Dexter”, “Breaking Bad”, “True Blood”, “Game of Thrones”, etc, se ha convertido ya casi en un ritual. Un ritual en perfecta armonía con el cansancio acumulado del día, la sensación de relax en el sofá enfrente del televisor desconectando de las diez horas de trabajo y las horas de transporte público, con las historias y entresijos de estos grandes personajes y sus historias. Mi momento favorito del día sin lugar a dudas. Para que luego digan que no se puede ser feliz, para mí es muy fácil encontrarle el aliciente simplemente a eso, dejarme llevar a unas realidades que nunca viviré y que quizás nunca quisiera vivir, si pudiera elegir, pero simplemente dejarme llevar por la creatividad de un equipo que hace posible toda la serie en conjunto.

Quizás suene estúpido, pero es mi hobby. Es mi momento. Y tener un momento diario para evadirte de las prisas, de este estrés que consume sin darse cuenta, que se ha arraigado a la forma de vida contemporánea de esta época, evasión de las noticias que repiten sin cesar las cagadas de los gobiernos y de que el apocalipsis está cerca. Para eso, prefiero seguir viendo como Walter White y Jesse Pinkman cocinan en el desierto o como Debra Morgan repite mil veces “fucking asshole” o por mucho que me líe y no sea santo de mi devoción, hacerme la cabeza un lío con la cantidad de familias en Juego de Tronos.

El cine es una de mis pasiones, pero creo que las series, las buenas series, las que tienen un buen guion, unos personajes carismáticos, un reparto que se deja la piel en conseguir que sus personajes transciendan la historia de la TV, las bandas sonoras y la ya muy reconocible estética propia de éstas, las convierten en auténticas joyas. No sé si envejecerán bien o no, lo único que sé es que el temible final, llega. Llega incluso para una serie televisiva y nos deja un poco huérfanos, por muchos “spin-off” que inventen.

 

Ahora solo espero ver como finaliza mi serie favorita, este próximo 29 de Septiembre.

Breaking Bad