Stranger Things 2, aún mejor

El fin de semana pasado, me bebí los 9 capítulos de la segunda temporada de “Stranger Things”, la primera me gustó mucho, pero esta segunda me ha gustado incluso más. Ya conocemos a los personajes, ya les tenemos un cariño especial, son nuestros “Gonnies” de hoy en día. Me caen bien, me gustan ese friskimo-nerd que tienen, porque yo de niña también buscaba tesoros, iba en bici, desbordaba imaginación, ¿qué no habría dado yo por vivir una aventura así? con Demogorgon incluido.

stranger-things-2-640x403
“Eleven” jefaza

Me gusta “Stranger Things” por ese elemento nostálgico que la hizo tan popular, ¿se puede vivir solo de nostalgia? pues para mí sí, porque es nostalgia bien hecha. En esta segunda temporada, que más que segunda temporada, para mí va en pack con la primera, es su continuación, su secuela. Se han potenciado los elementos más ochenteros más característicos, la BSO, los peinados de Steve y Billy, los petos vaqueros, se mantienen las bicis, aparecen los recres, tenemos a Winona. He disfrutado como un niña pequeña, he disfrutado como cuando de pequeña en los noventa, veía las reposiciones de Los Goonies, de Alien, de Regreso al futuro, de Teen Wolf, de Los Gremlins. Yo crecí con ese cine, crecí con un Spielberg en estado de gracia, con un Wes Craven que me hizo tener pesadillas horribles, con Zemeckis, con los magos de los 80. Con los magos que no tenían la tecnología de ahora, para mí ellos son como los egipcios de entonces, ¿cómo pudieron crear tales historias? originales, tiernas, creativas, ahora tan kitsch, retro, pero que adoro. Es vivir un “San Junipero” constante.

Esa fabulosa mezcla entre comedia teen, scifi, terror y drama, un reparto pletórico, niños astutos, curiosos, niños que no están idiotizados. Quiero formar parte de esa pandilla y estoy enamorada de Steve, lo reconozco. Quiero más “Stranger Things”, pero que tenga un final digno, que tenga una vida digna, 3 o 4 temporadas y ya está, y que se quede para los fieles como yo, que se convierta en serie de culto, en homenaje a los maravillosos 80 que supusieron un antes y un después, que nos dieron la creatividad elevada a la máxima potencia. ¿Nostalgia? mucha y a mucha honra.

Screen_Shot_2017_10_25_at_4.01.47_PM.0.png
Los Cazafantasmas, por diosss, solo nuestra generación adora a los Cazafantasmas
Anuncios

Resumen Año Cinéfilo y Seriéfilo

Con la incursión de las grandes series en los últimos años, la verdad sea dicha es que estoy consumiendo más series que películas. Aunque nunca me gusta dejar el cine de lado. Como cada año, me gusta resumir al final, lo mejor que he visto durante el año y aquí están mis recomendaciones:

“Stranger Things” (2016). Mucho se ha hablado de esta serie de Netflix. Al principio estaba muy reticente de verla porque le gustaba a todo el mundo y yo soy un poco “guay” y pienso eso de que si le gusta a todo el mundo es que muy bueno no será. Pero me equivoqué. “Stranger Things” ha traído a Winona de vuelta y ha resucitado esa nostalgia de los niños de los 80 que crecimos viendo E.T, Los Goonies, Encuentros en la tercera fase, etc, ect. y eso que yo soy más niña de los 90, pero en la TV echaban en bucle estos ya considerados clásicos de la mejor época del cine bajo mi punto de vista. Porque el cine de los 80 poseía magia. Supe que “Stranger Things” me iba a gustar nada más al ver los créditos y la música y así fue… ¿Quién no la ha visto ya?

960.jpg

“Narcos” (2015). Otra “desconocida” ¿no? No seamos “hijueputas malparios“. “Narcos” hay que verla solamente para empezar a hablar así, anda que no me lo he pasado yo bien ni nada poniendo este acento. Y aunque Wagner Moura no me parece el mejor Pablo Escobar, le reconozco el esfuerzo. Nos bebímos las dos temporadas porque cada capítulo tenía la misma intensidad y soy muy fan de Javier Peña (Pedro Pascal) aunque no le entienda ni papa cuando habla español en versión original. Estoy deseando ver la tercera temporada para ver en acción a Javier Cámara, uno de nuestros mejores actores patrios y a ver si sigue con la misma calidad, a pesar de que Pablo Escobar ya no esté. Esto no es spoiler, es historia…no se me enfaden hijueputas.

pedro-pascal-narcos-banner

“Sons of Anarchy” (2008) Sí, esta viene con 8 años de retraso desde su estreno a mi vida, pero gracias a Netflix pues me la he visto en 3 meses creo. Me pasó lo mismo con “Orphan Black” son de estas series en las que te molan los personajes, tienen cierto carisma y los capítulos son pura adrenalina. Aunque al principio me caían todos mal, no entendía porque eran tan imbéciles, al final sucumbí a las historias de estos moteros y por supuesto, a la grandísima BSO.

sons-of-anarchy.jpg

 

“Expediente Warren” (2016), bueno para mí la película del año, sin lugar a dudas. James Wan es el mejor en esto de acojonar a la peña. La madre que parió a esta película, estuve dos semanas sin poder pegar ojo, porque se me habían metido varias escenas en la retina y no era capaz de conciliar el sueño y tampoco era capaz de ir por mi casa con la luz apagada. ¿Quién dijo que segundas partes no eran buenas?

images.jpg

“El libro de la Selva” (2016) me pareció una película visualmente preciosa, me lo pasé como una enana y eso que nunca me gustó la de dibujos animados, pero esta película me parece que ofrece tanto respeto por el reino animal y la naturaleza que la recomendaría 1000 veces.

images (1).jpg

En Enero de este año también me devoré “The Leftovers”(pincha para ver mi crítica), “Orphan Black”, la segunda temporada de “Better Call Saul”, “Master of None” y los “blockbusters” del año que no me gustaron como “X-Men Apocalipsis”, “El hogar para niños pecularies de Miss Peregrine”, “La chica del tren”, “Nunca apagues la luz”, “Warcraft, el origen”, “La venganza de Jane”, entre otras…

¿Qué traerá el 2017? Deseando estoy!

Tempus Fugit, y de qué manera…

Antonio Banderas decía en su discurso de los Goya que Taylor Swift le dijo: “¿Antonio Banderas?” y él muy contento, pensó:”Anda, me conoce” y Taylor Swift dijo: “Le encantas a mi abuela”. Auchhh, como escuece. De sex-symbol, de repente tienes destellos de plata en el pelo y las ojeras cada vez son más frecuentes y de repente, aparece alguien más joven que tú y te dice: “Llevas aquí toda la vida” y retumba para tus adentros : Toda una vida, toda una vida, como un eco, y sin querer, ese tictac del reloj que también escuchaba el Capitán Gafio, ha vuelto. Lo había olvidado entre la vorágine de los “veintis”, veintinuno, veinticinco, veintitodos y la espiral feliz de exprimirlo todo. No puedo negarlo, lo he pasado en grande, pero de pronto, me he instalado. Ya no soy ese espíritu libre, esa nómada que adoraba a Christopher McCandless, ya no espero el bus búho, ahora pillo un taxi. Empiezo a leer esos posts en otros blogs en el que proclaman cosas de : “Hechos que demuestran que ya no tienes 20”, “Cosas que hacer antes de los 30″, ” De veintiañero a treintañero” y de pronto, bostezo, en el taxi y sé que la resaca de mañana será una auténtica tortura. Me he aburguesado, ¿yo? Yo que pensaba Carpe Diem aplicado al segundo y ahora lo pienso al minuto, porque soy Sagitario y los Sagitario estamos muy locos, ¡muy locos! Pero hoy inevitablemente, me han quitado el puesto de benjamina y auchhh, duele, porque amigos, el tiempo vuela, time flies, Tempus Fugit. 

Ahora me acuerdo de toda esa gente que me advertía y casi maldecía al intentar añadirme o que me avanzara la vida: “Ya te llegará”, “uy, lo dices porque eres joven”, “ya cambiarás” y mientras pienso en cómo intentar darle la vuelta y no ver “Stranger Things” y sentir nostalgia, pero es que la tengo. La tengo porque quiero ser un niño que va en bici y vivir aventuras, quiero por un día olvidarme de rutinas y si hay algo en mí que no ha cambiado, es el deseo tremebundo de perseguir eso que nos hacen pensar que tenemos y que Mel Gibson supo gritar tan sumamente bien en “Braveheart” y sí, hablo de : Libertad.

Libertad de no encontrarme con los vecinos y que me digan eso de : ” A ver para cuando nos das un vecinito”. Pero bueno, ¿a tí que carajo te importa? pero aquí no tengo esa microlibertad de decirlo porque aparece la varita de la Educación y te dice: “Stop, mi hada”. Pero piensas, ¿acaso podría vivir yo como me diera la gana sin seguir cánones sociales? y ahora entiendo a Jennifer Aniston cuando decía que la dejaran en paz. Señores, vivan y dejan vivir. Y por supuesto, entretenganse, con libros, con Netflix, con deporte, con deporte íntimo, pero dejen de asomarse a la ventana para ver qué coño hace su vecino en el jardín. Qué suerte he tenido siempre, porque aunque esté repleta de defectos, hay dos cosas que no soy: envidiosa o cotilla. Para explicaros el punto de cotilla que no tengo, os diré que nunca supe si mi vecino de abajo, vivía en el A o en el B, ¡yo que sé! ¿era acaso tan relevante? Un vecino no es un amigo, aunque algún vecino pueda serlo. Pero vamos, no venía hoy a divagar y escupir pensamientos en alto en mi blog, para malgastarlo en hablar de mis adorables vecinos. Esto no era más que un cotidiano ejemplo de ataduras, esta vez por tener educación.

Esto venía a qué llevo ya casi seis años en el mismo sitio, y yo nunca me establezco, porque siempre que vuelvo de un viaje digo, “en una temporada no viajo más” y mira tú por donde ya me conozco todos las ofertas de las low-cost, why???? , ¿por qué no puedo simplemente arrastrar por el día a día y hacerme mejor amiga de mi despertador?

Esto viene, repito, porque diciembre seguro que llega pronto y cumplo los 30, esos que marcan la diferencia entre cenar pizza o ensalada ecológica y 100% natural, esos que anuncian los blogs que ya preferiré siempre el taxi al bus búho, el vino a la cerveza, el ver una peli a la discoteca, el hotel 5 estrellas al albergue…y empezaré a decir eso de : ” Es que ya no tengo 20 años, sé lo que quiero”. Yo quiero ser una James Dean de la vida y seguir rebelándome ante esto y decirle a los autores treintañeros de los blogs que mienten. Y lo peor de todo es que esto parecen ser todos los síntomas de peterpanismo. Si me viera mi yo de los 14, aquella niña que vivió los cuarenta años prematuros…, si es que ahora soy Benjamin Button, estoy en plena adolescencia y adoro a Lady Gaga, estoy enganchada a mil series y el otro día me acosté a las 4 de la madrugada viendo Netflix porque no era capaz de subir a mi habitación temiendo que la monja de “Expediente Warren 2″ apareciera. Con estas cosas que cuento, no puedo estar a punto de cumplir 30, ¿no?

En fin, amigos y amigas, la juventud no es una cifra, es como uno se sienta por dentro, es que te llame tu amigo y hagas voces y tu marido aparezca en el salón y diga : ” ¿Estás bien, qué te pasa?” y te estés riendo como una idiota de una gilipollez, juventud es que no te de pereza levantar tu culo de la silla y te escapes por ahí a ver mundo, a que ese capricho jamás desvanezca, ese ansía de aprender, juventud es reirse, juventud es pasar de lo malo para que entre lo bueno! juventud es comerse una hamburguesa, juventud divino tesoro.