Crítica al final de “The Leftovers”

Escribo estas percepciones sobre “The Leftovers” sin darle tiempo a que finalice su tercera y última temporada, mis dedos escriben al ritmo de “Take on me” de A-Ha, versionada por una banda llamada Genghis Barbie. La canción la descubrí en esta última temporada, en el capítulo centrado en el personaje de Nora Durst (Carrie Coon), porque si algo tiene también esta serie, es una BSO espectacular.

He discutido mucho sobre esta serie, con gente que no la entiende y que se empeña en entenderla, también con gente a la que supuestamente le gusta pero la tachan de algo snob, muy hípster, algo demasiado cool. Y sin embargo, yo no puedo más que quitarme el sombrero con cada nuevo capítulo. Esta temporada cada capítulo está centrado en uno de los personajes que protagonizan esta serie. Tenemos a Kevin Senior Garvey, el padre de Kevin tan magistralmente interpretado por Scott Glenn, otro capítulo sobre nuestra querida Nora con una Carrie Coon en estado de gracia, otro episodio centrado en Matt (Christopher Eccleston) y su misión, otro episodio de Laurie (Amy Brenneman) siendo este capítulo uno con mayor carga emocional y dramática hasta la fecha. Y esperando siempre a nuestro adorado Kevin Garvey (Justin Theroux). Ese Justin Theroux que merece todos los Emmys del mundo y que dejen de llamarle elmaridodejenniferaniston, porque Theroux está demencial, apoteósico, excelente.

 

El reparto es brillante, tanto como todos los entresijos de esta nueva temporada y como nos van “desvelando” quizás algo, una conexión entre temporadas y la historia. Entre los “Guilty remmants”, “la departure” y el supuesto final del mundo. Es entonces, con cada escena, tan potente visualmente, tan bien interpretada, con esas melodías tan sumamente sobrecogedoras y a veces, paradójicamente cómicas, que me emociona y me hace reflexionar, de qué trata “Leftovers” y aún a riesgo de equivocarme, porque no ha terminado aún. “Leftovers” es una serie existencialista, es una serie sobre fe. Aunque hay muchísimas referencias bíblicas en esta tercera temporada, no creo que sea una serie religiosa cristianamente hablando, creo que es un serie que toca la fe y la pérdida de fe y que aunque pasen los siglos, el ser humano, siempre querrá seguir creyendo en algo que nos salve del final, de la pérdida, de nosotros mismos.

 

SPOILER, SPOILER, SPOILER

spoiler
Os he avisado que vienen Spoilers

 

El lunes pasado me senté una noche más para ver un capítulo de esta serie. Aposté mis ganas a encontrarme un final complejo como todos esos capítulos. Quería encontrar muchas respuestas, aun sabiendo que no las tendría. Y me encontré un capítulo ambiguo, divido en dos supuestas teorías. Me encontré con el resumen de toda la serie, y resulta que esta serie iba sobre el AMOR. El AMOR con mayúsculas, el amor de Kevin y Nora. Y yo pensando que solo se trataba de fe y existencialismo ( que también…)

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Justin Theroux (Emmy ya!!!) y Carrie Coon ( espectacular)

Paso a relatar las dos teorías y destaco que me ha gustado como han cerrado la serie para el resto de personajes, aunque el padre de Kevin tuvo su episodio de gloria y fue espectacular, me ha dado pena no verlo en el último episodio. La preciosa conversación de Matt y Nora, me llegó al alma. Y aunque el penúltimo capítulo nos dio un pequeño regalo a los fans de los capítulos en el “limbo”, me habría gustado algo más. Aunque realmente no sé el qué. “The Leftovers” estaba siendo tan perfecta en su singularidad, que soy comprensiva y le perdono que quizás este final me haya dejado algo fría por falta de cerrar ciertas puertas, pero no puedo estar enfadada, es más, este final me ha parecido muy bonito. Ahí van las teorías sobre si Nora finalmente cruzo al otro lado o no, porque al principio del capítulo se ve como Nora está en esa especie de cápsula, levanta la cabeza y grita algo que no sabemos.

Teoría 1:

Cuando un Kevin más envejecido, por fin encuentra a Nora en Australia y finge que la recuerda solamente de Mapleton y que aquella discusión en el hotel nunca existió, la invita a un baile. Ella acude y tienen una bonita conversación y también una preciosa escena bailando, pero Nora, harta de que Kevin no le diga porque está allí, se va diciendo “This is not true”. (Todo en el capítulo es sobre verdad-mentira, realidad-ficción)

En la escena más relevante de todo el episodio, Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, le dice que vio a sus hijos, le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión y decide volver al otro lado. Cuenta que busca al científico de la máquina y le pide que le construya una nueva máquina para volver de nuevo y vuelve…por eso está en Australia.

Hay una gran parte del público que asocia este relato con una mentira. Una mentira para protegerse, miente porque no puede ser valiente y afrontar sus problemas. Esta es la teoría racional. La teoría de que lo que cuenta Nora, no era más que una mentira para disfrazar su actitud de duelo, de trauma, de pena, de tristeza, de algo que no podía haber resuelto nunca (la desaparición de sus hijos y marido) y por eso, eligió no cruzar al otro lado y sí una vida de anacoreta por tierras australianas, renunciando así a Kevin y a ser feliz, decide contar esa historia para no confesarle a Kevin que ha vivido con miedo de ser valiente y deshacerse de todos sus conflictos internos. Tiene que taparlo de alguna manera, por mucho que ella haya sido durante toda la serie la que perseguía el fraude y los engaños. Al final, su decisión es la mentira.

Teoría 2:

Cuando Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, como le dice que vio a sus hijos, como le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión. Cuando termina su historia, Kevin le dice “I believe you” y yo pensé: “yo también, Nora”. Porque después de todo, yo soy de las que elige creer. Porque después de haber visto las tres temporadas, haberme dejado llevar con cada capítulo, con cada locura transitoria de Kevin Garvey-Harvey, y yo que no soy capaz de dormir del tirón porque sé que hay algo más en este mundo, no podría si no que pertenecer a la teoría 2, a la teoría del “I want to believe”. Aunque mi yo racional empuje y se cuele en mis pensamientos para estropearme toda la serie y decirme: “Vamos, ¿ y encontró al científico y le construyó la máquina de vuelta? ¿y volvió a abandonar a sus hijos para quedarse desterrada en Australia?”

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“The bravest girl in the world”

 

Lo único que al final importa es la respuesta de Kevin “I believe you”. Porque el amor nos hace ciegos a cualquier excusa, porque cuando amamos, perdonamos, porque esa es nuestra fe. La fe en el otro, la fe del corazón, la de que la razón te nubla y solo quieres escuchar a tu corazón y seguir viviendo, porque aunque el amor no lo sea todo, sí que nos impulsa muchas veces a seguir y seguir aquí, resucitando tantas veces como Kevin. Y viajando a Australia cada año para encontrarla. Para encontrar a Nora.

 

Maravillosa “The Leftovers”, lírica, compleja, onírica, irónica, extraña, hipnótica, visceral, racional, asombrosa, intensa, sorprendente, casi perfecta. No te olvidaré.

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The Leftovers – una serie diferente

No sé cuantas series puedo estar siguiendo, hay algunas que te da una pereza absoluta continuarlas, como “The Vampire Diaries”, otras parecen que siguen en bucle sin mostrar nada nuevo como “The Walking Dead”, otras se empeñan en presentarte a mil personajes “Game of Thrones” y otras te enganchan porque son simplemente obras maestras como “Breaking Bad”. Luego tienes las típicas sitcoms simpáticas como “Modern Family”, “Big Bang”, que las ves porque duran poco y entretienen mucho. Y de repente, aparece una serie que no te recuerda a ninguna otra, una serie bizarra, una serie imprevisible, una serie que muchos dicen ¿pero de qué va esto?

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El supuesto argumento podría recordarnos a aquella serie tan mala “Los 4400”. “The Leftovers” presenta un mundo donde ha desaparecido el 2% de la población mundial, así ¡pum! de golpe, sin avisar. El 2% de la población desaparece, ¿y ahora qué?

Los puntos fuertes en mi opinión de esta serie es precisamente su desaliento, su halo pesimista y lo oscura que es. No es una serie donde el humor tenga cabida. Todos los personajes sufren de una u otra forma, todos intentan seguir sobreviviendo, unos quieren olvidar y otros quieren seguir pensando en los que se fueron.

La intro es bastante inquietante, con esa música y como si fuera una especie de capilla sixtina, se ven dibujadas muchas personas que parecen ascender hasta un “cielo” o  hacía al “agujero”  que parece haberlos engullido.

La Banda Sonora de cada capítulo es genial, acompaña a cada emoción que nos está mostrando y el reparto es brutal. Destacando a un más que atractivo Justin Theroux, Amy Brenneman, una más popular Liv Tyler, Ann Dowd, etc, etc, la verdad es que en todo el reparto, cada personaje muestra un matiz diferente y las actuaciones son brillantes.

Aún no podría decir muy bien de qué va la serie, la premisa son las desapariciones, pero la verdad que luego se va viendo como este hecho tan desolador ha afectado a la humanidad, como se ha reaccionado y de qué maneras. Es una serie bastante compleja, muy filosófica que ahonda en los sentimientos, en nuestro día a día y en las emociones y en el (a veces) extraño comportamiento social y humano. Con mucha simbología, con elementos que oscilan entre lo fantástico y sobrenatural. Entre la sorpresa y la crudeza de las imágenes.

Recomendable al 100% si eres de mente abierta, si quieres ver algo diferente, si no te asusta enfrentarte ante entresijos que quizás no tengan respuestas, y si te gusta conspirar delante del televisor con cada capítulo.

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