Por qué adoro mi profesión

Llevo unos días reflexionando acerca del nuevo curso, esto siempre conlleva un momento complicado a nivel administrativo, asentar las nuevas clases y conectar con tus nuevos alumnos, y aunque la gente está algo quejicosa, yo creo que nadie puede quejarse de una de las mejores profesiones del mundo y es : enseñar.

Muchas de las razones por las cuáles adoro mi trabajo son debido a qué puedo hacer volar mi imaginación en clase y muchas de las cosas que pensé que serían inútiles en mi vida, las vuelvo útiles. De repente, una canción, una película, una frase, una anécdota y me encanta, porque esto me hace crear y crear, e inventar e investigar y aprender. Y me envuelvo en un continúo ciclo de aprender por aprender, que a mí particularmente que siempre adoré estudiar y ser estudiante, me encanta y me fascina a partes iguales.

Otras de las ventajas que tiene ser profesor, es que da igual que el tiempo pase, siempre nos mantendremos jóvenes, porque nuestros alumnos normalmente lo son y con cada nueva clase, llena de gente diferente y joven, nos saludan abiertamente y nos muestran sin querer o de manera consciente, sus vidas y con ello, sus modas, sus pensamientos, sus realidades. Con lo qué, nos mantiene siempre al día o al menos, con el desafío de estar en constante actualidad.

El aprendizaje continúo, porque un profesor no lo sabe todo y los tiempos cambian y las materias avanzan, seremos siempre eternos estudiantes de nuestras materias. Y las materias que imparto son mi vida y mi pasión. Tanto el inglés como el español. Solo me faltaría poder enseñar una asignatura de cine para ser plenamente feliz con lo que hago.

La tremenda satisfacción de ver el proceso desde un posible cero a un estamos andando juntos y os veo. No siempre ocurre, porque cada alumno es un misterio y un caso distinto, pero muchas veces se percibe y es absolutamente maravilloso.

El momento de entrar a una clase, encontrar todas las nuevas caras, aprenderte sus nombres y conocerles. Tienen tantas cosas que enseñarte, tantas preguntas, tantas aportaciones y tantos buenos (y malos) momentos, que el profesor no puede irse de la clase sin haber aprendido, conocido, absorbido algo totalmente nuevo o enriquecedor. El factor humano en clase, es algo realmente fascinante.

The show must go on, siempre digo que el profesor tiene que tener un rol de “Showman”, ser un poco el presentador del programa, el director de la película. Dependiendo del estilo de clase, por supuesto, si un profesor va a convertirse en un asesor o un guía y supervisar, el momento “presentador” desaparece, pero las habilidades comunicativas en una clase y del propio profesor, es algo que es fundamental para mantener el interés y saber motivar al alumno que tienes en frente. Por esto, esta es otra de las facetas de la enseñanza que también me encanta, los nuevos retos en cada clase, ante audiencias distintas y dejar, tus problemas, malos rollos o dolores físicos en el umbral de la puerta, porque tienes una clase que dar. Eso, también es sobreponerse y nos hace más fuertes.

Adoro mi profesión y pensé que nunca llegaría a dedicarme a esto… Ser profesor es un honor y un privilegio. Es una de las profesiones más bonitas que existen. Así que amigos profesores, luchemos por hacer de nuestra profesión y de nosotros mismos, algo extraordinario y dar en todas nuestras clases, lo mejor de nosotros, porque en un futuro, alguno de esos alumnos que están escuchando, habrán aprendido algo y esa, es la mejor recompensa.

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Enseñar idiomas a través de las series y el cine

El mundo del séptimo arte y ahora, el mundo de la pequeña pantalla, nos ofrecen un sinfín de variedades únicas y de todos los géneros posibles para acercarnos a diferentes historias y personajes. Y gracias a internet y a este nuevo mundo tecnológico, podemos cada vez más escuchar a esas grandes estrellas internacionales en su voz original. Porque la voz, también es una gran parte de la actuación. Es más, nunca había apreciado tanto la interpretación de Cuba Gooding Jr en “Jerry Maguire” hasta que no lo escuché en inglés y no es lo mismo escuchar a Matthew McCounaghey con todos sus matices en “True Detective” que en su versión doblada, por mucho que defienda y crea que el doblaje español de España, es uno de los mejores.

El tema es, que cuando estoy en clase, aparte de usar el libro y las típicas pistas de audio, me gusta motivar a mis alumnos, ya sean de español como de inglés, con pequeños fragmentos de series o películas y creedme, funciona.

A día de hoy, el amplio abanico de series dramáticas o “sitcoms” que ganan adeptos es grandísimo. Casi todos mis estudiantes están totalmente familiarizados con la historia de Ted Mosby o con Sheldon Cooper, todos están enganchados a un par de series como mínimo. Conocen los entresijos de “Juego de Tronos” o han estado siguiendo las peripecias químicas de Heisenberg en la inconmensurable y otra vez ganadora de estos últimos Emmys, “Breaking Bad”.

No solo intento incluir escenas de las series actuales, sino que también echo de cajón de los recuerdos y aunque vaya envejeciendo “Friends” tanto sintonía como algunos míticos capítulos, siguen llamando la atención en clase y es por ello, que debemos sacar partido.

La versión original en un capítulo ahora de unos veinticinco minutos como pueden ser los de “Modern Family”, divertidos y lo que es mejor presentan un material auténtico del idioma y los alumnos pueden ir viendo que existen diferentes acentos. Porque las pistas de audio de los cd que vienen con el libro, suelen ser tonos encorsetados y poco naturales, mientras que en una situación interpretada por unos personajes, el alumno debe prestar mucha mayor atención e intentar captar el mensaje, además de ir identificando nuevas palabras y nuevos sonidos, por mucho que al comienzo, pueda serles dificultoso. El oído como todo, hay que entrenarlo. Y es genial que se puedan escuchar acentos españolizados como el de Sofía Vergara o un acento superbritish como lo es el de Beneditc Cumberbatch en “Sherlock”.

Sinceramente, me alegra escuchar a mis alumnos que buscan subtítulos o que al menos ven los episodios a la par que en EEUU o en el país de origen. Es una motivación y el hecho de pararse y empezar a incluir otro idioma a través de veinte minutos diarios ya es algo, porque en España hace falta más versión original.

No voy a negar que no he utilizado fragmentos de Karlos Arguiñano en mis clases de español, o del cocinero José Andrés o Carmen Maura recitando la receta del gazpacho en “Mujeres al borde un ataque de nervios”. Se capta la atención al segundo, es algo audiovisual, es diferente si lo plasmas en nueva clase dispuesta a ver y a escuchar y siempre y cuando, sea un video de corta duración, porque la atención se disipa si es demasiado extenso.

No obstante, creo que hay que sacarle más partido a los materiales auténticos que nos está proporcionando la televisión y el cine en los últimos años, quizás más el panorama televisivo con productos de gran calidad y pequeñas obras maestras donde la historia o sus personajes pueden motivar a nuestros estudiantes a aprender un idioma o al menos familiarizarse un poquito con el inglés, ya que éste es el idioma de las grandes superproducciones a nivel cinematográfico y de la pequeña pantalla.

Usar vídeos en clase, un gran recurso

He tenido la oportunidad de acudir a una clase de David Bradshaw en  la convención TESOL-Spain 37th, “21 st Century Teaching always on the Move” y quisiera reflexionar sobre ella y mi experiencia en clase.

 

Uno de los motivos por los que elegí asistir a su charla “Exploiting video in the classroom” es porque precisamente yo utilizo muchos videos en mis clases. Me gusta usar videos en clase, porque me parece que rompe un poco la dinámica de libro- actividades, dándoles un respiro en el ritmo de la clase y atrayendo su atención a algo audiovisual, que siempre les interesa más que cualquier lectura o gramática, aunque estas competencias sean igual de necesarias.

 

Siempre intento que los videos que utilizo en clase, estén totalmente relacionados con la unidad que esté tratando en ese momento. El otro día por ejemplo, estaba enseñando una unidad sobre “Going away” y vocabulario sobre viajes, etc. Y realicé una actividad usando el trailer de la película “The Secret Life of Walter Mitty” (Ben Stiller, 2013), tenían que escuchar y ver el trailer de esta película y completar el “handout” que les dí. Como era un nivel muy bajo, al principio les enseñé las palabras de vocabulario que iban a escuchar. Esta actividad les gustó mucho, aunque les resultó algo complicada. Debido a que era un trailer con música de por medio y con una conversación algo rápida y con palabras complicadas, la recomiendo mejor para estudiantes de B1 o B2.

 

Es importante que elijamos un video adaptado al nivel de nuestros estudiantes, para que no se sientan desmotivados o algo frustrados. Mis alumnos lo hicieron bien, aunque era una actividad difícil y les presenté un desafío. No me gusta sobreprotegerles y simplemente darle al “Play” del CD del libro, me gusta más presentarles material real o como yo les digo “real and natural English”. Pero sí que es cierto que para los niveles principiantes es mejor dejarles claro que no les exiges que lo entiendan todo.

 

Volviendo a la clase de David Bradshaw, una de las cosas que hay que pensar cuando vamos a utilizar un video en clase es: ¿Por qué usamos un video en clase?, ¿Cómo vamos a introducir o presentar este video? Y cómo siempre para nuestro Lesson Plan ¿Cuáles son los objetivos que perseguimos al utilizar un video en clase? Una vez que nos hayamos preguntado y contestado esto, podremos diseñar una actividad con un video de por medio.

 

Otro de los puntos importantes, la longitud del video. Los alumnos están cansados y prestar atención a un video en otro idioma de 10 minutos, se les hace misión imposible. Aunque suene exagerado, es la verdad.  O están cansados o no se enteran y eso hace que desconecten, o quizás el producto audiovisual que le estamos presentando no es lo suficiente motivador para que presten atención. Yo normalmente pongo videos de 6 minutos como máximo.

 

Podemos usar trailers, anuncios, entrevistas cortas, escenas de series o de películas y cortos de animación que son una delicia. Con todo el material existente en youtube podemos hacer maravillas y actividades muy divertidas o entretenidas. Incluso no hace falta que nos ciñamos al típico “script” y “Fill the gaps”. Podemos utilizar “Silent videos” e intentar que los alumnos nos hablen de lo que creen y que describan lo que están visionando. Si somos imaginativos y creativos, podemos intentar poner en práctica una gran diversidad de actividades usando videos y no distanciarnos de nuestro programa del libro y uniendo el material que utilizamos normalmente con material auténtico.

 

En mi experiencia, usar videos en clase es muy satisfactorio y los alumnos lo agradecen. En otra de mis clases pero esta vez en español, estaba enseñando el presente del indicativo y utilicé una entrevista que le hicieron en Inglaterra a Cesc Fábregas de cómo era un día típico de su vida. En esta entrevista todos los verbos utilizados eran Presente de indicativo y mis alumnos tenían que escribir todos los verbos que estaban reconociendo para después me indicaran las formas en infinitivo.

 

Sí, me encanta usar videos en clase, aunque no los utilice en todas las clases, porque no se puede y también para no convertirlo en una rutina.

 

Así que, queridos compañeros profesores, os recomiendo que indaguéis en este universo genial que es Internet y las plataformas de videos para que los incluyáis en vuestras clases. Seguro que no os arrepentiréis. 

“Flipped Classrooms” o cómo darle la vuelta a las clases

La educación se está viendo inmersa en un cambio a toda velocidad, debido al uso de las nuevas tecnologías. Internet es una biblioteca universal, dónde podemos encontrar miles de respuestas que debemos aprender a filtrar. Como docentes, debemos enseñar a nuestros alumnos, que no todo lo que aparece en internet es verdadero o sustentado en una base científica, teórica, etc. 

Esta mañana pude asistir a una gran conferencia sobre “Flipped Classroom” con una experta en el tema, Dolors Reig. Y cómo me ha interesado tanto, me ha motivado a escribir sobre el tema por si algún compañero profe quiere probar esta nueva metodología.

¿Qué es una Flipped Classroom? 

Las clases tradicionales normalmente, era escuchar al profesor en su discurso, hacer si daba tiempo un ejercicio en clase y luego los deberes en casa. Cuando éramos críos nos volvíamos un poco locos con los deberes de mates, porque nos habíamos quedado con la explicación del profesor pero luego nos sentíamos un poco solos y desorientados cuando llegaba la hora de solucionar el problema. Digo matemáticas pero se puede aplicar a cualquier otra materia…

Las Flipped Classroom proponen que a partir de un vídeo/lectura/podcast o el formato tecnológico que el profesor elija, el alumno deberá consultar la lección en ese formato previamente de ir al aula y en la clase, se llevará a cabo la actividad o los “deberes”, cambiando el rol de profesor de un mero comunicador a ser un guía, asesor, moderador y el alumno pasará a ser un agente proactivo en la clase, tendrá una inmersión total en una actividad colaborativa y si surgen dudas, preguntas o problemas, el profesor estará ahí para intentar dirigir, orientar o solucionar las posibles incidencias. 

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Como profesora de idiomas, yo no sabía que estaba haciendo una “Flipped Classroom”, porque si en clase no se practica el idioma, esa clase no tiene sentido. Normalmente me apoyo de un vídeo relacionado con el tema que voy a tratar, un audio, una noticia online, twitter, facebook o cualquier gancho tecnológico tan familiar para mis alumnos, que en vez de venir con un “pan debajo del brazo”, vienen con la “tablet o el smartphone”. Me voy a enmarcar en su generación, somos “Nativos digitales” sabemos manejar cualquier aplicación sin leer las instrucciones, a través de ensayo-error. Cualquier padre o madre que me lea sabrá que sus hij@s instalan los vídeos juegos sin necesidad de leer nada e incluso si el juego está en japonés y al rato ya están jugando. Esto se conoce como “learning by doing”, aprender por la acción, las metodologías y las formas de aprender están cambiando de forma acelerada y puede ser por muchas razones en las que no me voy a extender, aunque una es clara, esta era tecnológica nos obliga a esto y como profesores a acercarnos a los medios que usan nuestros alumnos.

Sí que rompo una lanza en favor del libro tradicional, hay que animar a los chicos a acercarse a los libros, porque los libros son cultura y conocimiento. Y aunque las “wikis” también pueden serlo, a veces, no es lo mismo.

Esta metodología no es más que un “renovarse o morir” o una “adaptación al nuevo medio” y sobre todo, colocar al alumno en el centro del aprendizaje, para enseñarle a usar las herramientas, exponer sus ideas, a ser protagonista en esta vida que es un aprendizaje constante. Se debe aprovechar como una ventaja la era de la hiperconectividad en el sector educativo para seguir aprendiendo todos juntos en el aula, porque el profesor con este nuevo rol se aproxima y se acerca mucho más al alumno y puede “personalizar” más y mejor a sus alumnos, intentando ilustrarle en cuales son sus talentos o posibles ideas brillantes.

Con todo esto de la tecnología, la era de la hiperconectividad, la era de las redes sociales, de la tecnología, etc, etc, con la era que más me gusta pensar que vivimos es : La era del hemisferio derecho, porque siempre dije que a mí el izquierdo no me funcionaba, y todos estos medios que tenemos a nuestro alcance hacen que la creatividad tenga un papel primordial, la estamos desarrollando a niveles insospechados y lo estamos comprobando a diario, blogs geniales, tweets ingeniosos, wikis muy completas y en grupo, aplicaciones cada vez más originales. Así que, usemos Internet y la tecnología para fomentar nuestros talentos, ocultos o no y motivar a todos los estudiantes a que intenten ser felices con lo que trabajen o desarrollen, al menos contagiarles el optimismo de que una idea o un proyecto puede hacerse realidad.