“Como ser Bill Murray”

Hace cuatro días fue mi cumpleaños, ¿lo he dicho ya antes? ( jeje ) y uno de los regalos fue el libro de Blackie Books “Como ser Bill Murray” de Gavin Edwards. Era un libro que quería fervientemente por dos razones:

-1º Soy superfan de Bill. Soy de la generación de “Cazafantasmas”, una de mis películas favoritas es “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), me encanta ver en Navidad “Los fantasmas atacan al jefe”,  me flipa “Lost in Translation”, adoro “Life Aquatic” y me encanta ver a Bill colaborar con Wes Anderson en cada una de sus películas.

-2º Me encantan los formatos preciosos de la editorial BlackieBooks y no os imagináis lo bonito que es pasar las páginas en este libro.

He tardado apenas 2 días en leerme el libro. Lo he devorado. Está claro que la excusa de es que no tengo tiempo para leer, sirve para cuando el libro realmente no despierta tu interés o no te engancha y este me ha divertido muchísimo.

A Bill Murray, lo describen en el libro como “un gilipollas encantador” y es que la sensación que tengo después de haber leído cada una de las anécdotas y peripecias de Bill, es que puede que sí, que sea un genio con licencias que el resto permitiríamos porque simplemente es que es Bill Murray.

Me fue emocionante leer la curiosa relación que tuvo con Harold Ramis, el director de “Atrapado en el tiempo” y compañero en “Cazafantamas” y como Bill, le rindió un curioso homenaje a Ramis interrumpiendo en la presentación de un Oscar y eso que casi no se hablaban, el video lo tenéis en youtube por si queréis verlo. Yo lo vi en su momento al día siguiente de los Oscars y me emocioné. En el libro cuentan más detalles. Al igual que cuentan la trayectoria de Bill desde sus comienzos en “Saturday Night Live” hasta ahora, y lo que más me ha llamado la atención es que siempre ha sido un rebelde sin causa y que pedía a todos sus directores hacer una toma sin guión, improvisarla y aunque siempre se negaran al principio, al final acababan rindiéndose ante el talento, porque Murray siempre mejoraba las tomas o escenas.

Me divirtió muchísimo leer cada página y en cada historia aparecía una ingeniosa y excéntrica respuesta de Bill a la hora de firmar autográfos, a la hora de hablar con la policía, con los fans, con quién fuera. Me pareció genial, el momento en el que Bill Murray asiste al funeral de Elvis Presley o retransmite un partido o aparece rascándose la barriga mientras unos novios están haciéndose su reportaje de boda.

Hay también una especie de decálogo de la filosofía de “Bill Murray”, parece que se haya convertido en una especie de gurú de este siglo, lo cierto es…que antes de que se conviritiera en un símbolo indie del cine o en alguien tan icónico, yo ya era fan de Bill de pequeña.

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Es una verdadera delicia para los cinéfilos como yo, que haya un apartado al final del libro exclusivo para toda la filmografía de Bill, donde se incluyen los datos de sus películas, argumento y anécdotas. ¡Gracias! he sido muy feliz. Si este libro fuera una asignatura, sacaría Matrícula de Honor.

Lo que más me ha gustado del libro es que no ha cambiado mi imagen de Bill. Solo me ha hecho pensar que es una de estas personas a las que merecería mucho la pena conocer aún con sus rarezas  y que seguramente me sacaría de quicio y me preguntaría: ¿Y este de qué cojones va? pero lo que más me ha fascinado, es que me deja la sensación de que Bill Murray ha sido siempre libre, ha dicho lo que le ha dado la gana, ha hecho lo que ha querido y que en cualquier sitio dónde él haya aparecido, lo ha impregnado de su sello único, porque como les pasa a los genios: son únicos e irremplazables. El carisma no se hace,  con el carisma se nace.

¿Qué si recomiendo el libro? ¡Sacad conclusiones! 

 

“¿Y si no hay un mañana? ¡Hoy no lo ha habido!” — Phil Connors en “Atrapado en el tiempo”.

 

 

 

Atrapado en el tiempo de Harold Ramis

Suena el despertador, el mismo locutor en la radio, la misma canción, la misma habitación, la misma ventana, el mismo recorrido, las mismas conversaciones absurdas y cordiales, las mismas sonrisas estúpidas, la misma ropa pero con diferente combinación. Te levantas, te lavas la cara, desayunas, te lavas los dientes…¿Qué hace diferente un día de otro?

Bill Murray se ve atrapado en el tiempo, se ve atrapado en un día eterno, un día del que por más que lo intente, no puede escapar, ni evadirse de esa realidad. “Atrapado en el tiempo” o “El día de la marmota” es una película de 1993, protagonizada por el genial Bill Murray, y lejos de ser una comedia, no es más que el drama de la vida. Porque la rutina, se convierte en asidua de nuestro día a día. Va minando nuestras motivaciones y sueños, teje una tela de sucesos que parecen ir conectados unos tras otros, por el mismo orden, la misma secuencia y parece que nunca podrás librarte. Y aunque en la película, suena siempre la misma canción en la radio, siempre ha nevado y siempre se celebra el día de la marmota Phil, al final no es más que una metáfora de lo que es nuestra vida realmente. Rutina y rutina, y más rutina.

Lo dramático sería dejarse atrapar en el tiempo y dejar que el hastío entre en nuestros momentos y entonces, se deje de sonreír o que Phil ( Bill Murray, y no la marmota que también se llama así) intente de miles de formas terminar con la rutina pero de forma trágica y dramática. Sin embargo, al final después de que todos los actos son en vano, para destruir la monotonía, esa horrible monotonía que convierte la vida en algo tedioso. Phil decide convertirse en alguien mejor, invierte su tiempo en aprender a tocar el piano, en estudiar idiomas, en leer, en ayudar y de cualquier forma dentro de esa horrible rutina, intenta convertir lo ordinario en algo extraordinario. Y es entonces, cuando uno al ver esta película se plantea, ¿podemos salir de la horripilante rutina?, ¿podemos poner un punto de emoción a nuestras vidas cada día?

Phil es el hombre del tiempo de una cadena de televisión y es enviado a cubrir un reportaje, lo que no se esperará es que tenga que cubrir ese reportaje una y otra vez. Al fin y al cabo, una secretaria coge un teléfono una y otra vez, un médico atiende pacientes un día y otro, un profesor da clases a lo largo de la mañana y puede que del mismo nivel y nosotros volvemos a dormir cada noche y levantarnos cada mañana…

Esta película me recuerda que a veces, yo también me siento como si viviera “El día de la marmota” una y otra vez…En un mundo gobernado por el dinero, el culto al cuerpo y el consumismo, a veces, lo mejor sería coger una mochila con lo mínimo y lo útil y huir lejos, lejos del ruido, lejos del cielo gris y nublado de nubes contaminadas. Lejos de maniquís rutinarios enfundados en tallas minúsculas imposibles, lejos de televisión para idiotas y lejos de los que visten trajes oscuros y se han consumido por el mismo tedio y ya quedaron atrapados en el tiempo.

Lost in Translation

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Sí, lo sé, vuelvo a llegar tarde con esta película, pero bueno…más vale tarde que nunca. La película de Sofía Coppola no es más que un encuentro y desencuentro en sí misma. Japón nos parece más diferente que nunca, y nos es mostrado quizás también con los tópicos que tenemos de este país, a veces, incluso me daba la sensación de que la pequeña Coppola nos enseñaba la parte más cómica de los japoneses. Que me parecía que se estaba riendo un poco de ellos y no mostrando de una forma natural las diferencias existentes entre las culturas, pero bueno, quizás no sea así, y me diera solamente la impresión a mí.

Lo que me ha gustado de este largometraje, si bien, la endiosaron a base de premios, no sé si porque la directora tenía el mismo apellido que un tal Francis Ford, o sinceramente que nos presenta la historia de dos personas que se encuentran solas y perdidas. Y como no hay peor cosa que sentirse solo y perdido, y no saber donde está tu sitio, cuando se percatan de nuestra presencia en un ascensor o se encuentran las miradas en un bar, la vida parece mucho más especial.

Porque no hay peor cosa que estar con alguién y que esa persona, no te entienda, te abandone y que la indiferencia se instaure entre ambos…y porque no hay mejor cosa que contactar con esa persona ajena a tí, y saber que la química que flota, es porque realmente puede dar calambre, y porque ser encontrado o encontrar, es lo que hace que las palabras se diluyan en silencios profundos que pueden significarlo todo.

Puede que la ciudad más grande, con más gente, más diferente donde jamás vuelvas a estar, te haga sentirte el ser más invisible del mundo. Pero un abrazo en mitad de esa calle a la que no sabes si volverás, puede cambiarte la vida…

A veces, da más miedo el que no te encuentre alguién o sentirte solo rodeado de gente, que el hecho de tener que despedirse de la persona que por una parte pequeña de tu tiempo, te ha hecho ser feliz y que siempre recordarás.

Película 100% recomendable, no cae en la típica “moñería”, te traslada a Tokyo por momentos, con tanto colorido, luces, esos recreativos, el karaoke. Bill Murray está espléndido y Scarlett Johansson demuestra que no es solo una cara bonita. Es una de las parejas más raras pero a la vez, con más química que he visto en mucho tiempo…Bastante buena.