Crítica al final de “The Leftovers”

Escribo estas percepciones sobre “The Leftovers” sin darle tiempo a que finalice su tercera y última temporada, mis dedos escriben al ritmo de “Take on me” de A-Ha, versionada por una banda llamada Genghis Barbie. La canción la descubrí en esta última temporada, en el capítulo centrado en el personaje de Nora Durst (Carrie Coon), porque si algo tiene también esta serie, es una BSO espectacular.

He discutido mucho sobre esta serie, con gente que no la entiende y que se empeña en entenderla, también con gente a la que supuestamente le gusta pero la tachan de algo snob, muy hípster, algo demasiado cool. Y sin embargo, yo no puedo más que quitarme el sombrero con cada nuevo capítulo. Esta temporada cada capítulo está centrado en uno de los personajes que protagonizan esta serie. Tenemos a Kevin Senior Garvey, el padre de Kevin tan magistralmente interpretado por Scott Glenn, otro capítulo sobre nuestra querida Nora con una Carrie Coon en estado de gracia, otro episodio centrado en Matt (Christopher Eccleston) y su misión, otro episodio de Laurie (Amy Brenneman) siendo este capítulo uno con mayor carga emocional y dramática hasta la fecha. Y esperando siempre a nuestro adorado Kevin Garvey (Justin Theroux). Ese Justin Theroux que merece todos los Emmys del mundo y que dejen de llamarle elmaridodejenniferaniston, porque Theroux está demencial, apoteósico, excelente.

 

El reparto es brillante, tanto como todos los entresijos de esta nueva temporada y como nos van “desvelando” quizás algo, una conexión entre temporadas y la historia. Entre los “Guilty remmants”, “la departure” y el supuesto final del mundo. Es entonces, con cada escena, tan potente visualmente, tan bien interpretada, con esas melodías tan sumamente sobrecogedoras y a veces, paradójicamente cómicas, que me emociona y me hace reflexionar, de qué trata “Leftovers” y aún a riesgo de equivocarme, porque no ha terminado aún. “Leftovers” es una serie existencialista, es una serie sobre fe. Aunque hay muchísimas referencias bíblicas en esta tercera temporada, no creo que sea una serie religiosa cristianamente hablando, creo que es un serie que toca la fe y la pérdida de fe y que aunque pasen los siglos, el ser humano, siempre querrá seguir creyendo en algo que nos salve del final, de la pérdida, de nosotros mismos.

 

SPOILER, SPOILER, SPOILER

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Os he avisado que vienen Spoilers

 

El lunes pasado me senté una noche más para ver un capítulo de esta serie. Aposté mis ganas a encontrarme un final complejo como todos esos capítulos. Quería encontrar muchas respuestas, aun sabiendo que no las tendría. Y me encontré un capítulo ambiguo, divido en dos supuestas teorías. Me encontré con el resumen de toda la serie, y resulta que esta serie iba sobre el AMOR. El AMOR con mayúsculas, el amor de Kevin y Nora. Y yo pensando que solo se trataba de fe y existencialismo ( que también…)

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Justin Theroux (Emmy ya!!!) y Carrie Coon ( espectacular)

Paso a relatar las dos teorías y destaco que me ha gustado como han cerrado la serie para el resto de personajes, aunque el padre de Kevin tuvo su episodio de gloria y fue espectacular, me ha dado pena no verlo en el último episodio. La preciosa conversación de Matt y Nora, me llegó al alma. Y aunque el penúltimo capítulo nos dio un pequeño regalo a los fans de los capítulos en el “limbo”, me habría gustado algo más. Aunque realmente no sé el qué. “The Leftovers” estaba siendo tan perfecta en su singularidad, que soy comprensiva y le perdono que quizás este final me haya dejado algo fría por falta de cerrar ciertas puertas, pero no puedo estar enfadada, es más, este final me ha parecido muy bonito. Ahí van las teorías sobre si Nora finalmente cruzo al otro lado o no, porque al principio del capítulo se ve como Nora está en esa especie de cápsula, levanta la cabeza y grita algo que no sabemos.

Teoría 1:

Cuando un Kevin más envejecido, por fin encuentra a Nora en Australia y finge que la recuerda solamente de Mapleton y que aquella discusión en el hotel nunca existió, la invita a un baile. Ella acude y tienen una bonita conversación y también una preciosa escena bailando, pero Nora, harta de que Kevin no le diga porque está allí, se va diciendo “This is not true”. (Todo en el capítulo es sobre verdad-mentira, realidad-ficción)

En la escena más relevante de todo el episodio, Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, le dice que vio a sus hijos, le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión y decide volver al otro lado. Cuenta que busca al científico de la máquina y le pide que le construya una nueva máquina para volver de nuevo y vuelve…por eso está en Australia.

Hay una gran parte del público que asocia este relato con una mentira. Una mentira para protegerse, miente porque no puede ser valiente y afrontar sus problemas. Esta es la teoría racional. La teoría de que lo que cuenta Nora, no era más que una mentira para disfrazar su actitud de duelo, de trauma, de pena, de tristeza, de algo que no podía haber resuelto nunca (la desaparición de sus hijos y marido) y por eso, eligió no cruzar al otro lado y sí una vida de anacoreta por tierras australianas, renunciando así a Kevin y a ser feliz, decide contar esa historia para no confesarle a Kevin que ha vivido con miedo de ser valiente y deshacerse de todos sus conflictos internos. Tiene que taparlo de alguna manera, por mucho que ella haya sido durante toda la serie la que perseguía el fraude y los engaños. Al final, su decisión es la mentira.

Teoría 2:

Cuando Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, como le dice que vio a sus hijos, como le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión. Cuando termina su historia, Kevin le dice “I believe you” y yo pensé: “yo también, Nora”. Porque después de todo, yo soy de las que elige creer. Porque después de haber visto las tres temporadas, haberme dejado llevar con cada capítulo, con cada locura transitoria de Kevin Garvey-Harvey, y yo que no soy capaz de dormir del tirón porque sé que hay algo más en este mundo, no podría si no que pertenecer a la teoría 2, a la teoría del “I want to believe”. Aunque mi yo racional empuje y se cuele en mis pensamientos para estropearme toda la serie y decirme: “Vamos, ¿ y encontró al científico y le construyó la máquina de vuelta? ¿y volvió a abandonar a sus hijos para quedarse desterrada en Australia?”

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“The bravest girl in the world”

 

Lo único que al final importa es la respuesta de Kevin “I believe you”. Porque el amor nos hace ciegos a cualquier excusa, porque cuando amamos, perdonamos, porque esa es nuestra fe. La fe en el otro, la fe del corazón, la de que la razón te nubla y solo quieres escuchar a tu corazón y seguir viviendo, porque aunque el amor no lo sea todo, sí que nos impulsa muchas veces a seguir y seguir aquí, resucitando tantas veces como Kevin. Y viajando a Australia cada año para encontrarla. Para encontrar a Nora.

 

Maravillosa “The Leftovers”, lírica, compleja, onírica, irónica, extraña, hipnótica, visceral, racional, asombrosa, intensa, sorprendente, casi perfecta. No te olvidaré.

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Resumen Año Cinéfilo y Seriéfilo

Con la incursión de las grandes series en los últimos años, la verdad sea dicha es que estoy consumiendo más series que películas. Aunque nunca me gusta dejar el cine de lado. Como cada año, me gusta resumir al final, lo mejor que he visto durante el año y aquí están mis recomendaciones:

“Stranger Things” (2016). Mucho se ha hablado de esta serie de Netflix. Al principio estaba muy reticente de verla porque le gustaba a todo el mundo y yo soy un poco “guay” y pienso eso de que si le gusta a todo el mundo es que muy bueno no será. Pero me equivoqué. “Stranger Things” ha traído a Winona de vuelta y ha resucitado esa nostalgia de los niños de los 80 que crecimos viendo E.T, Los Goonies, Encuentros en la tercera fase, etc, ect. y eso que yo soy más niña de los 90, pero en la TV echaban en bucle estos ya considerados clásicos de la mejor época del cine bajo mi punto de vista. Porque el cine de los 80 poseía magia. Supe que “Stranger Things” me iba a gustar nada más al ver los créditos y la música y así fue… ¿Quién no la ha visto ya?

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“Narcos” (2015). Otra “desconocida” ¿no? No seamos “hijueputas malparios“. “Narcos” hay que verla solamente para empezar a hablar así, anda que no me lo he pasado yo bien ni nada poniendo este acento. Y aunque Wagner Moura no me parece el mejor Pablo Escobar, le reconozco el esfuerzo. Nos bebímos las dos temporadas porque cada capítulo tenía la misma intensidad y soy muy fan de Javier Peña (Pedro Pascal) aunque no le entienda ni papa cuando habla español en versión original. Estoy deseando ver la tercera temporada para ver en acción a Javier Cámara, uno de nuestros mejores actores patrios y a ver si sigue con la misma calidad, a pesar de que Pablo Escobar ya no esté. Esto no es spoiler, es historia…no se me enfaden hijueputas.

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“Sons of Anarchy” (2008) Sí, esta viene con 8 años de retraso desde su estreno a mi vida, pero gracias a Netflix pues me la he visto en 3 meses creo. Me pasó lo mismo con “Orphan Black” son de estas series en las que te molan los personajes, tienen cierto carisma y los capítulos son pura adrenalina. Aunque al principio me caían todos mal, no entendía porque eran tan imbéciles, al final sucumbí a las historias de estos moteros y por supuesto, a la grandísima BSO.

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“Expediente Warren” (2016), bueno para mí la película del año, sin lugar a dudas. James Wan es el mejor en esto de acojonar a la peña. La madre que parió a esta película, estuve dos semanas sin poder pegar ojo, porque se me habían metido varias escenas en la retina y no era capaz de conciliar el sueño y tampoco era capaz de ir por mi casa con la luz apagada. ¿Quién dijo que segundas partes no eran buenas?

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“El libro de la Selva” (2016) me pareció una película visualmente preciosa, me lo pasé como una enana y eso que nunca me gustó la de dibujos animados, pero esta película me parece que ofrece tanto respeto por el reino animal y la naturaleza que la recomendaría 1000 veces.

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En Enero de este año también me devoré “The Leftovers”(pincha para ver mi crítica), “Orphan Black”, la segunda temporada de “Better Call Saul”, “Master of None” y los “blockbusters” del año que no me gustaron como “X-Men Apocalipsis”, “El hogar para niños pecularies de Miss Peregrine”, “La chica del tren”, “Nunca apagues la luz”, “Warcraft, el origen”, “La venganza de Jane”, entre otras…

¿Qué traerá el 2017? Deseando estoy!

“Master of None”

Con la llegada de “Netflix” a mi vida, he podido ponerme al día con un infinidad de series y de retomar otras que antes me costaba la vida verlas y descubrir algunas joyas como de la que voy a hablar. Sí, soy una fan incodicional de “Netflix” me gustaría que tuvieran un catálogo más amplio y que apareciera la categoría “Clásicos” y encontrar pelis de Hitchcock, algunas del oeste, ver en acción a Humprey Bogart o a Audrey Hepburn, porque a los que nos gusta el cine, también nos gusta el cine clásico, pero tiempo al tiempo.

Hace poco estuve hablando con mi amiga Nieves y ella siempre suele recomendarme buenas cosas, me descubrió “Penny Dreadful” y la singular “The Leftovers” y luego me recomendó esta: “Master of None” y no me dijo ni de que iba, ni yo busqué el argumento, ni ná de ná. Simplemente, me fui a mi casa la busqué en “Netflix” y allí estaba, le di al play y pum. 10 capítulos, 1º temporada devorados en apenas unos días. Cada capítulo tiene una duración de unos 26 minutos, estilo sitcom, las sitcoms siempre son más fáciles de ver por el tono cómico, el buen rollo que dan y porque las tramas no son complicadas, ni tienes que estar atentos a si viene Pablo Escobar y sus “malparios” o los Lannisters se han peleado con no sé quien y avanzan lentos hacía “King’s landing”.

Al igual que con el formato de series como “New Girl”, “Modern Family”, etc, “Master of none” es una serie de comedia donde los capítulos se beben tranquilamente como una cerveza fresquita en verano. Pero…, no es una comedia al uso, no es una comedia en la que las risas enlatadas te señalan cuando reírte, ni tampoco los personajes son esperpénticos y aporrean la puerta gritando el nombre de otro personaje a lo Sheldon Cooper.

Lo que presenta “Master of None” en cada capítulo es un tema diferente de esta sociedad de siglo XXI, esta sociedad de los llamados “Millenials” a través de la vida de Dev (Aziz Ansari), un inmigrante indio de segunda generación, treintañero, que vive en la siempre cosmopolita Nueva York y que intenta ganarse la vida como actor.

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Cada episodio aborda un tema actual o al menos costumbrista : como tratamos a nuestros mayores, como fueron los inicios de los inmigrantes en Nueva York, como los jóvenes somos egoístas porque ver un trailer y estar al día en series y películas es mucho más importante que ayudar a tu padre a actualizar su “ipad”, el machismo, la convivencia en pareja y las manías, y por supuesto, el existencialismo de los treintañeros. Sí, sí de los treintañeros, porque “los 30” aunque quieran vendernos la moto de que son los nuevos “20”, no es cierto. Y Dev, es prueba de ello.

Los treintañeros están en una especie de limbo generacional, es decir, sufriendo el síndrome de Peter Pan y en camino hacía la vida adulta “convencional”, sin trabajos que sean bien remunerados de manera que puedan dejar crecer como personas, casándose porque toca o no casándose, agobiándose si tu mejor amigo se casa y pronuncia unos votos espectaculares y tú sigues sin estar seguro de lo que estás haciendo con tu vida y de sí has cumplido tus sueños para dar un sí quiero que dure eternamente. Sí, los problemas del mundo moderno. Esa sensación de ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y si siempre me ha gustado Tokyo y quiero irme a vivir allí, ¿es tarde con 30? Y qué pasaría si siempre he deseado vivir en Chicago, ¿ya no puedo?

Pues de todos esos temas que aparentemente no hablamos en nuestras vidas y que por supuesto, que no vivimos en Nueva York, pero se pueden trasladar a tu pueblo. Esos “problemas” actuales que nos han traído también las redes sociales al mundo moderno, “problemas” que realmente no son “problemas”, de todo eso, trata “Master of None”.

Es una serie que tiene de fondo a la siempre perfecta y fotogénica Nueva York, por favor, que le den un Emmy, un globo de Oro, un Oscar…Nueva York siempre da bien en cámara, siempre quieres volver a pasear por esas calles. Aziz Ansari está gracioso y simpático haciendo de Dev y sus padres son la ternura personificada y sumamos que realmente son los padres de Aziz Anzari. Rachel es un personaje femenino que conquista, podría ser una musa indie perfectamente, el achuchable gigantón de Arnold, la divertida Denise o el simpático y guapo amigo asiático Brian, todos ellos hacen una pandilla de lo más amigable. Pero si hay que señalarle algo a la serie es el estupendo guión lleno de conversaciones ingeniosas, de chistes ácidos y críticas mordaces ocultas entre planos geniales de las calles de Brooklyn o Manhattan. Y el guión está escrito por Aziz Anzari y Alan Yang, una pareja creativa que funciona. Dev tiene muchas preguntas y nosotros también las tendremos después de ver esta genial serie.

¿A qué estáis esperando? No solo de “Narcos” o “Juego de Tronos” vive el espectador…

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The Leftovers – una serie diferente

No sé cuantas series puedo estar siguiendo, hay algunas que te da una pereza absoluta continuarlas, como “The Vampire Diaries”, otras parecen que siguen en bucle sin mostrar nada nuevo como “The Walking Dead”, otras se empeñan en presentarte a mil personajes “Game of Thrones” y otras te enganchan porque son simplemente obras maestras como “Breaking Bad”. Luego tienes las típicas sitcoms simpáticas como “Modern Family”, “Big Bang”, que las ves porque duran poco y entretienen mucho. Y de repente, aparece una serie que no te recuerda a ninguna otra, una serie bizarra, una serie imprevisible, una serie que muchos dicen ¿pero de qué va esto?

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El supuesto argumento podría recordarnos a aquella serie tan mala “Los 4400”. “The Leftovers” presenta un mundo donde ha desaparecido el 2% de la población mundial, así ¡pum! de golpe, sin avisar. El 2% de la población desaparece, ¿y ahora qué?

Los puntos fuertes en mi opinión de esta serie es precisamente su desaliento, su halo pesimista y lo oscura que es. No es una serie donde el humor tenga cabida. Todos los personajes sufren de una u otra forma, todos intentan seguir sobreviviendo, unos quieren olvidar y otros quieren seguir pensando en los que se fueron.

La intro es bastante inquietante, con esa música y como si fuera una especie de capilla sixtina, se ven dibujadas muchas personas que parecen ascender hasta un “cielo” o  hacía al “agujero”  que parece haberlos engullido.

La Banda Sonora de cada capítulo es genial, acompaña a cada emoción que nos está mostrando y el reparto es brutal. Destacando a un más que atractivo Justin Theroux, Amy Brenneman, una más popular Liv Tyler, Ann Dowd, etc, etc, la verdad es que en todo el reparto, cada personaje muestra un matiz diferente y las actuaciones son brillantes.

Aún no podría decir muy bien de qué va la serie, la premisa son las desapariciones, pero la verdad que luego se va viendo como este hecho tan desolador ha afectado a la humanidad, como se ha reaccionado y de qué maneras. Es una serie bastante compleja, muy filosófica que ahonda en los sentimientos, en nuestro día a día y en las emociones y en el (a veces) extraño comportamiento social y humano. Con mucha simbología, con elementos que oscilan entre lo fantástico y sobrenatural. Entre la sorpresa y la crudeza de las imágenes.

Recomendable al 100% si eres de mente abierta, si quieres ver algo diferente, si no te asusta enfrentarte ante entresijos que quizás no tengan respuestas, y si te gusta conspirar delante del televisor con cada capítulo.

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“Penny Dreadful” viajando por la oscuridad de la literatura gótica

Las “Penny Dreadful” eran conocidas publicaciones de terror que se distribuían en la Inglaterra del siglo XIX a tan solo un penique y también actualmente, es el nombre de una serie americana con un marcado acento británico. Del canal americano Showtime, “Penny Dreadful” tiene hasta la fecha una corta pero intensa primera temporada formada por ocho capítulos que no dejan indiferente al espectador que sea amante de la novela inglesa romántica. Esa corriente que conformaron famosos poetas de gran nombre como Percy Bysshe Shelley o grandes creadores de monstruos célebres como Bram Stoker, Oscar Wilde y también la conocidísima madre de Frankenstein, Mary Shelley.

Ambientada en el Londres más victoriano, entran en escena conocidos rostros del celuloide como la francesa Eva Green, el “comeback” en el ámbito seriéfilo Timothy Dalton y como contrapunto americano, Josh Harnett.

La primera temporada presenta a los personajes del reparto anteriormente nombrado. Sir Malcolm Murray (Dalton) y Vanessa Ives (Green) buscan desesperadamente a la hija de Murray, Mina Harker, desaparecida en extrañas circunstancias. Para encontrarla, reúnen en su grupo a un joven y tímido Doctor Frankenstein (Harry Treadway) y a un ávido pistolero americano (Harnett). Bajo esta premisa, esta primera temporada empieza a presentar un desfile de criaturas de las novelas de Stoker, Shelley y Wilde. Apareciendo incluso como personaje secundario estrella a Dorian Gray, interpretado por Reeve Carney.

Se debe destacar a Eva Green con una interpretación tan fascinante como inquietante de su ya carismática y elegante Vanessa Ives, ataviada en preciosos trajes de la época y en un constante halo misterioso, hace de su personaje el entero protagonista en esta primera temporada al interpretar a esta mujer maltratada por entes vampiro-demoníacos que la atormentan a través de sus poderes extrasensoriales de médium. El juego de voces que interpreta y modula de forma magistral solo se puede apreciar si se visiona esta serie en versión original, para no dejar pasar por alto ni un solo matiz que Green aporta a su más que soberbia Miss Ives.
Por otro lado, “Penny Dreadful” basa su éxito en la perfeccionista fotografía de ese Londres del siglo XIX (realmente Dublín) y por supuesto, como se ha escrito y entretejido una trama con personajes de novelas de terror y misterio tan apreciadas a lo largo de la historia por cualquier amante de novelas con protagonistas sobrenaturales.
Victor Frankenstein (Treadway) aparece como un científico en pos de crear una criatura a través de la técnica del Galvanismo, tal y como relataba Mary Shelley en su novela. Con ciertos matices y con matices a aplaudir por parte de los guionistas. El joven doctor es un gran lector y entre sus poetas favoritos aparece Percy Bysshe Shelley, por eso no es de extrañar la conexión entre la criatura y personaje que creó Mary con los versos de Percy que persiguen al doctor en su creación de Prometeo. Es lógico que en esta serie de corte literaria y romántica, aparezcan los versos de los poemas sobre la creación de Prometeo, aunque bien se podría destacar que no solo en series de género de terror y victoriano, también uno de sus poemas le da título a uno de los mejores capítulos de otra serie inolvidable como es “Breaking Bad” de la AMC y el capítulo en cuestión es “Ozymandias”.

Persiguiendo a Victor Frankenstein y atormentando cada uno de los pasos que da, aparece Calibán. Nombre que podríamos decir que hace referencia a un personaje de la obra de teatro “La Tempestad” de William Shakespeare, dónde este personaje es un ser deformado y de espíritu indómito y salvaje. Viendo la serie, se puede apreciar perfectamente la conexión del nombre con el personaje.

Pero si cambiamos de personaje literario, aparece Dorian Gray, que aun no siendo un personaje esencial en la trama, aparece como un fiel retrato del personaje de Oscar Wilde, dónde su lascivia fascina a partes iguales tanto a personajes masculinos como a personajes femeninos. Y curiosamente, en el prefacio de la novela de Wilde, en apenas en sus líneas introductorias aparece el nombre de Calibán. Con lo que podemos resaltar, que los guionistas juegan con nombres y novelas de una forma bastante premeditada, aprovechándose de la literatura para insuflar vida en un guion de personajes que confluyen en esta primera temporada para enganchar al espectador.

Por supuesto, no podemos olvidarnos de las influencias de “Drácula” en esta primera temporada, pues no solamente aparece Mina Murray y el Profesor Van Helsing, si no que el abogado Jonathan Harker también es nombrado varias veces. Y por supuesto, hay un amo de la noche, hay esbirros y aparecen criaturas que se alimentan de sangre humana. La figura del vampiro en esta serie aparece como un ente demoníaco, es literalmente la descripción de un monstruo, que no usa una apariencia seductora, sino que el arma de seducción es la sed de que gobierne el mal como elemento soberano en el mundo. Tampoco obtiene la forma de colmillos alargados, sino se parece más bien al vampiro Nosferatu de Murnau. Un ser espeluznante que acecha en barcos, callejones y es ahuyentado por crucifijos. Un ente que persigue de manera deliberada e insidiosa a Miss Ives.

Qué la novela romántica estaba pasada de moda, parece una broma. Viendo como en los últimos años los vampiros más que ser seres extinguidos han tomado parte protagonista en literatura juvenil y en los blockbusters más populares de los últimos tiempos. Los autores de estas célebres criaturas y sus historias son inalterables en el tiempo, da igual como avancen las épocas, porque son criaturas universales dentro de nuestras memorias cinéfilas y literarias. Y “Penny Dreadful” nos estremece con cada nuevo capítulo, nos vuelve a acercar a estos personajes, dándole la novedad necesaria para crear nuevas historias de manera precisa y con una más que cuidada y delicada puesta en escena en el Londres (Dublín) victoriano, siempre bajo la batuta de su personaje más carismático, Miss Ives.

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Breaking Bad, simplemente magnífica

En esta época donde las series han eclipsado a cualquier programa absurdo de televisión, podríamos arriesgarnos a decir que muchas series de las que estamos teniendo la suerte de ver, son infinitamente mejores que cualquier película “hollywoodense” llena de efectos especiales.

 

Puedo nombrar algunas de las series que actualmente veo como: “Dexter”, “The walking dead”, “Juego de Tronos”, “True Blood” y ahora sumo a la lista la que me parece que reúne el tándem más singular de la TV actual. La historia de un hombre normal, con una enfermedad mortal como un cáncer de pulmón, con un cerebro privilegiado para la química y un ayudante que se tambalea entre lo entrañable y lo descerebrado. Sí, estoy hablando de la inconmensurable “Breaking Bad”, título por cierto, que no podría resumir mejor la esencia de la misma.

 

El capítulo piloto de la serie tiene el riesgo de enganchar al espectador desde el primer momento o por el contrario, no darte nada más que una secuencia de imágenes inconclusas, un personaje perdido que forma una extraña pareja con un chaval que trafica con drogas. Sin pantalones y en mitad del desierto de Nuevo México, uno no sabe que puede esperar de esta serie y mucho menos de sus personajes.

 

 

Sin embargo, los capítulos van in crescendo, no solo con la trama y los entresijos que se  van tejiendo sin querer o queriendo (según se mire) con cada acontecimiento, el espectador se va dejando atrapar por el carisma que la pareja protagonista transmite.

 

A Walter White (Bryan Cranston) le es diagnosticado un cáncer de pulmón. Hastiado de su insulsa vida de profesor de química y habiendo perdido un brillante futuro en el mundo de la química, se ve sumergido en la trampa del tráfico de drogas, la única meta es conseguir dinero para mantener a su familia para cuando no esté, para ello, necesita la ayuda de un antiguo alumno suyo que está metido en el “mundillo”, Jesse Pinkman.

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A partir de la primera temporada, lo que vamos viendo es como Walt va metiendo la cabeza sin saber muy bien cómo en el tráfico de drogas, y el hombre sabe lo que hace, hace ciencia y fabrica la metanfetamina azul más pura y perfecta de todo Nuevo México. Pero su compañero y él no paran de meterse en altercados y entramados casi cómicos a pesar del peligro en el que se ven rodeados.

 

La grandeza de “Breaking Bad” reside a parte de en su guión, fotografía, banda sonora, en sus personajes secundarios como Hank Schrader (Dean Norris), cuñado de Walt y agente de la “DEA” comisión anti-droga de Alburquerque o Saul Goodman (Bob Odenkirk), abogado de causas clandestinas, ávido de negocio sucio y personaje sin escrúpulos. Walt y Jessie, se irán encontrando con nuevas personalidades que les harán más complicada su estancia en el agujero sin salida aparente del mundo de la fabricación de droga.

 

Bryan Cranston merece todos mis respetos actuando y también tiene unos cuantos Emmys prueba de ello, gracias a su Señor White. Me pareció increíble verlo pasar de un registro tan cómico como lo era su personaje en “Malcolm”, parece que aún lo estoy viendo con los patines y ahora, no puedo quitarme de la cabeza, esa imagen de “Heisenberg” con su negro sombrero como si fuera una terrible amenaza. Su personaje sufre tantos cambios, que uno no sabe si es un hombre normal o un temido narco. Su cara no parece la misma, en el comienzo de la primera temporada según va avanzando la serie, no puedo reconocer donde se pasó al lado Oscuro. Es tan complejo, que me falta aplaudir en el sofá cuando termina un capítulo.

 

Aaron Paul como Jesse Pinkman, me parece una tremenda mitad para esta historia. Se han convertido en una de esas parejas que no se pueden olvidar tan fácilmente, interpretando unas personalidades que provienen de entornos tan distintos, pero que se complementan a la perfección. Su relación es tan compleja como extraña, han sido chapuzas, gato y ratón, maestro y aprendiz, socios, colegas, enemigos, amo y siervo, competencia, cómplices… Aaron Paul le da a su personaje unos matices tan intensos que es muy difícil no sentir por él, una cierta compasión imparable o deseos irrefrenables de regañarle.

 

Resumiendo, si estás enganchado a la familia Stark, a los Targaryen, muy bien, pero si nunca has visto “Breaking Bad”, ¿a qué estás esperando? Quizás sea una de las mejores series que ha dado EEUU.

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Reflexión personal:

 

Pensar que el año pasado estuve en Nuevo México, dormí en Alburquerque, estuve en Santa Fe, pasé por Gallup, etc. Pensar que estuve en muchos de los “Sets” de rodaje de esta fantástica serie y haberla descubierto este año. F*ck!

Masters of Horror Series

Masters of Horror series o en castellano, Maestros del terror es una serie estadounidense. Cada semana se emite rozando la medianoche. La hora misteriosa que predispone al espectador a pasar miedo.

Cada capítulo es independiente y es dirigido por célebres directores del género de terror.

Hasta ahora se han emitido dos temporadas compuestas por trece capítulos cada una. Destaca en la primera temporada el capítulo dirigido por Dario Argento, “Jennifer”.

El director italiano muestra en este capítulo la historia de una chica deforme, de rasgos horripilantes que es salvada por un policía de ser asesinada, pero esto la llevará a la propia autodestrucción. Este capítulo tiene una alta carga sexual y escenas gore. “Jennifer” es el capítulo de la primera temporada que más impacta y es debido a la forma de plasmar un escalofrío en el espectador nada más que contemplando a la chica deforme. Dario Argento crea un nuevo monstruo para que nos persiga en futuras pesadillas.

El capitulo dirigido por John Carpenter también en la primera temporada, “El fin del mundo en 35mm” es uno de los que mejores críticas ha alcanzado. Relata la historia de un hombre que es contratado para buscar una película que, en el primer día de muestra, provocó una ola de asesinatos dentro de la sala de cine debido a sus imágenes.

El director de “En la boca del miedo” o “Christine” hace uno de los mejores capítulos de la primera temporada apostando por los objetos malditos que siempre acarrean muerte y malos presagios a quién se lo encuentra a su paso. Además de hacer un crítica al mundo del cine en si mismo. Una cinta maldita, una leyenda y experiencias sobrenaturales, son los elementos que confluyen en este capitulo.

“En el sótano” es un capítulo dirigido por William Malone (The house on the haunting hill), en el que una chica es secuestrada por un extraño matrimonio de músicos que la dejarán atrapada en un sótano a la espera de completar un misterioso ritual que intentará resucitar al hijo fallecido de ambos. Este es uno de los capítulos de la primera temporada quizás más extraño. Intenta desorientar al espectador tanto como a la chica protagonista.

Estos solo son ejemplos de tres capítulos de la primera temporada. Pero, ¿qué tiene de especial Masters of Horror series? En primer lugar, apuestan por temas siempre recurrentes en la temática del terror, ambientes y atmósferas decadentes, oscuras, la sangre, seres extraños, conexiones con el más allá, objetos malditos, la desesperación ante situaciones desagradables y los instintos más básicos del ser humano. Los directores que dirigen cada capítulo son asiduos a crear cintas de terror para desesperar y desquiciar al espectador. El reparto de actores que suelen aparecer en las historias cortas no es conocido. Esto hace que nos acerquemos de una forma más personal a los sucesos que se relatan, porque no tenemos a ningún actor o actriz encasillado en ningún otro papel.

Masters of Horror series trata de acercarnos a terribles historias para disfrutar pasando un mal rato, porque el terror es a veces, muy necesario. Además, hay que seguir intentando reanimar el género aunque se recurran a los tópicos. Resucitar a personajes que habiten en cementerios misteriosos, adentrarnos en mentes extrañas, oír la respiración entrecortada del personaje que intenta escapar de un ser sobrenatural u horripilantemente real.

Esta serie es perfecta para los amantes de este género, para los seguidores de maestros del terror, precisamente como el título de la serie que adopta por ahora dos temporadas de oscuras historias. Abstenerse personas sensibles que luego son dadas a encender las luces a cada paso que dan tras visionar un capítulo de la serie.