Razones por las que sí estoy siguiendo este nuevo Operación Triunfo

El primer OT fue un fenómeno televisivo, musical y social, yo me enganché ya demasiado tarde, pero recuerdo a los fans, recuerdo como se vendían como churros los cds individuales de las galas y me sonaban los nombres. Lo que pasó después con todos los concursantes, ya lo sabemos todos. Creo que luego volví a ver un OT en el que salía Danni Úbeda y como era de mi pueblo, pues lo vi. Y luego como no soy muy amiga de los realities, abandoné OT y si hubo ganadores no recuerdo ni quienes eran. Una pena, pero es que la fama como en el fútbol es así, un día estás en la cima y otra estás desaparecido en el limbo del “¿que fue de…?”

La nueva edición de Operación Triunfo ha devuelto la ilusión por las noches de los lunes, aprovecho desde mi humilde blog para pedir por favor, un cambio de hora. ¡Me levanto a las 6! es imposible que aguante para verlo todo hasta la 1. ¡Compasión! y los chavales que van al instituto, please!!!! que a nadie le interesa el programa de Cárdenas.

Lo que decía, la nueva edición de Operación Triunfo ha vuelto con fuerza. ¿Las razones? pues el uso de las redes sociales de manera magistral como instagram para fomentar seguidores y fans, noticias al minuto, etc. La app con las galas, con comentarios de twitter, votar favorito y para salvar, el canal 24 horas con youtube que funciona de maravilla. Y los comentarios de la gente alabando a su favorito, los memes, los benditos memes. Una poderosa gestión de todo lo que internet nos está brindando para entretenernos. Esto es una de las cosas que mejor están haciendo en este Operación Triunfo.

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Por supuesto, los concursantes. Este casting está muy conseguido y se nota una generación acorde a nuestros tiempos. No puedo estar más orgullosa de unos chicos tan auténticos como estos, con tanta preparación y cultura musical. Si vemos la primera edición de OT y esta, se nota que hay un gran cambio generacional. Sin querer desmerecer a los chicos de la primera, pero aquí hay chicos que tocan hasta tres instrumentos, que tienen grado profesional de piano y que el nivel de inglés ha subido considerablemente. Y una cosa común e inalterable en el tiempo para el éxito, es que tienen ganas, esfuerzo y constancia. Pero también hay talento, mucho talento. Por eso me he enganchado, porque da gusto ver como trabajan, como se superan con cada gala. Como ver que esta generación de pipiolos, tienen chispa, sentido del humor, son frescos, cantan de maravilla, componen y gracias fuerzas de la galaxia, el reggaeton no les ha frito el cerebro. Conocen temas como “The House of the Rising Sun”, aman a Sinatra, Michael Jackson y conocen canciones de ayer y de hoy. Se nota que detrás, hay interés y una educación musical. Una educación musical totalmente necesaria en esta vida. Porque la música es vida, es pasión, es consuelo, es sentimiento, es arte.

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Mi siguiente razón serían : Los profesores, el primer OT no lo seguí como os decía antes y no creo que hubiera apreciado la labor que hacen los profes. Pero ahora que yo lo soy, veo lo que hacen en sus clases, como los guían, asesoran, enseñan, les ponen los pies en la tierra, los motivan, sacan lo mejor de ellos, les aportan conocimiento y disciplina, como les dan geniales “feedback” que desde mi punto de vista es lo más difícil de hacer como profesor, dar a un alumno una crítica útil y constructiva en la que se refuerce lo positivo y se maticen los puntos a mejorar o las carencias sin hacer daño. Un buen profesor es el que sabe hacer esto. Y en esta academia hay buenos profesores, unos con más experiencia y otros que se están empapando de todo para dar una buena clase. Gran fichaje “Los Javis” porque aunque no sean profesores, están aportando esa frescura que los ha llevado a ser ya unos grandes referentes en el mundo del teatro español y también audiovisual, que no se le olvide a nadie que “La Llamada” ha sido todo un fenómeno y que nos han dado a la inigualable “Paquita Salas”. ¿Quién dice que las nuevas generaciones no tienen talento?, ¿Quién es capaz de decir que la juventud no sirve?

Rompería tres mil lanzas a favor de todos estos chicos, de los profesores, de toda esta maravillosa edición que está conjugando lo mejor de lo pasado con la experiencia y toda la frescura de esta nueva etapa, de la que me alegro poder experimentarla. Porque yo sí creo en nuestros chicos, yo sí creo en la educación musical, en el talento, en el esfuerzo y el trabajo.

A los chicos, les deseo mucha suerte en su camino y que trabajen mucho para dedicarse como quieran al mundo de la música o la interpretación, ya sean musicales, teatro, tv o ganando Grammys. El mundo es difícil, hay que luchar por no caer en el olvido. Conseguir que el público esté contigo y una trayectoria es lo más complicado para un artista, por eso nunca hay que desmerecer a aquellos grandes artistas que han movido masas a sus conciertos, puesto sus discos en el número uno, llenado teatros, petado su instagram. El público, ese temido verdugo o ese aliado infinito. ¡Ánimo chicos!

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Stranger Things 2, aún mejor

El fin de semana pasado, me bebí los 9 capítulos de la segunda temporada de “Stranger Things”, la primera me gustó mucho, pero esta segunda me ha gustado incluso más. Ya conocemos a los personajes, ya les tenemos un cariño especial, son nuestros “Gonnies” de hoy en día. Me caen bien, me gustan ese friskimo-nerd que tienen, porque yo de niña también buscaba tesoros, iba en bici, desbordaba imaginación, ¿qué no habría dado yo por vivir una aventura así? con Demogorgon incluido.

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“Eleven” jefaza

Me gusta “Stranger Things” por ese elemento nostálgico que la hizo tan popular, ¿se puede vivir solo de nostalgia? pues para mí sí, porque es nostalgia bien hecha. En esta segunda temporada, que más que segunda temporada, para mí va en pack con la primera, es su continuación, su secuela. Se han potenciado los elementos más ochenteros más característicos, la BSO, los peinados de Steve y Billy, los petos vaqueros, se mantienen las bicis, aparecen los recres, tenemos a Winona. He disfrutado como un niña pequeña, he disfrutado como cuando de pequeña en los noventa, veía las reposiciones de Los Goonies, de Alien, de Regreso al futuro, de Teen Wolf, de Los Gremlins. Yo crecí con ese cine, crecí con un Spielberg en estado de gracia, con un Wes Craven que me hizo tener pesadillas horribles, con Zemeckis, con los magos de los 80. Con los magos que no tenían la tecnología de ahora, para mí ellos son como los egipcios de entonces, ¿cómo pudieron crear tales historias? originales, tiernas, creativas, ahora tan kitsch, retro, pero que adoro. Es vivir un “San Junipero” constante.

Esa fabulosa mezcla entre comedia teen, scifi, terror y drama, un reparto pletórico, niños astutos, curiosos, niños que no están idiotizados. Quiero formar parte de esa pandilla y estoy enamorada de Steve, lo reconozco. Quiero más “Stranger Things”, pero que tenga un final digno, que tenga una vida digna, 3 o 4 temporadas y ya está, y que se quede para los fieles como yo, que se convierta en serie de culto, en homenaje a los maravillosos 80 que supusieron un antes y un después, que nos dieron la creatividad elevada a la máxima potencia. ¿Nostalgia? mucha y a mucha honra.

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Los Cazafantasmas, por diosss, solo nuestra generación adora a los Cazafantasmas

El día que me quité Facebook

Hace mucho tiempo que tengo redes sociales, empecé en foros de cine y tv que eran mucho más divertidos y me aportaron a parte de cultura general y de temas que me interesaban, geniales amistades que duran a día de hoy. Luego llegó “Tuenti”, y me metí porque todos mis amigos estaban y eso de subir fotos y que las comentaran, estaba “guay”. Después de “Tuenti”, me metí en el mundo de “Facebook” con los anteriores “Hazte fan” y después pasaron a “Me gustas”. Era divertido. Yo nunca he sido muy cotilla, nunca pensé que luego sería el mayor patio de vecinas del mundo, porque aunque siempre quieras poner filtros y restricciones, al final terminas leyendo a todo el mundo.

Ayer me quité “Facebook”, ante los lamentables acontecimientos del Domingo en Cataluña, no podía seguir leyendo más burradas y opiniones de sofá dichas en alto en la red social y cientos de borregos insultando. Tuve que parar de leer cosas que me estaban hiriendo profundamente y que alimentaban mi impotencia. Sentí vergüenza, pena, tristeza, asco.

El gobierno central ha hecho una pésima gestión de este “conflicto” y el Govern catalán ha obtenido su mayor triunfo: la foto internacional. La foto de la policía dando hostias, (hostias con fotos de otros años, con sangre falsa, dedos rotos que ah qué casualidad resulta que no estaban tan rotos). Y tenemos aquí la reminiscencia de un país acomplejado por una dictadura franquista y ahora todos claman : “pueblo oprimido”, “represión”, “policía violenta”.  Me pregunto si yo cometiendo algo ilegal y si viniera la policía a detenerme también gritaría la misma consigna.

Por partes:

-Los cuerpos de seguridad del estado están para cumplir órdenes, ante la masa enloquecida, no puedes enfrentarte con otras cosas. No estoy a favor de la violencia en ningún caso, pero tampoco quisiera verme apedreado y debajo de los pies de cientos que te odian y te están provocando. El papel del agente no es para nada fácil. Qué no se le olvide a nadie que los agentes están siempre para proteger y que enfrentarse a la gente es siempre la peor parte. Lo de Cataluña lo tenían que haber hablado Rajoy y Puigdemont, no la policía ni la guardia civil.

-“Queremos votar”, pues dialogad, pues negociad, no hagáis un “chapureferéndum” en el que una persona puede votar 8 veces y las urnas no son transparentes. Señores políticos, ¡hagan su trabajo! Lo del domingo era ilegal, ¡ilegal! Mi opinión personal: yo no entiendo de nacionalismos, ni entiendo de banderas, no entiendo que nadie quiera independizarse de nadie. Juntos somos mejores, juntos somos más fuertes. Pero no puedo cambiar los sentimientos de nadie. Si es que son sentimientos…porque hasta hace diez años, no eran más que dos o tres los que se envolvían en la estelada.

-Piqué. Gerad Piqué, nunca me ha quedado claro a qué ha jugado, pero el otro día viéndole llorar, ya lo sé. “San Piqué Mártir”. Presiona para que “los españoles” le echemos de la selección. No majo, sé valiente y coherente y vete tú. No hagas tu figura, el mártir que estás buscando. Si no quieres a España, tampoco quieres su dinero.

-Pagan justos por pecadores. No estoy a favor de boicotear productos catalanes. Y esta parte es la que más me apena de todas. ¿Qué pasa con todos esos catalanes silenciosos que pasan de la independencia? Cataluña is the new Euskadi. ¡Qué triste! ¿Cuántos vascos vivían en silencio que todos los días estuvieran los cuatro cafres de turno y cuántos recibían el desprecio del resto de España? En serio, ¿no nos ha costado suficiente años, muertes, enfrentamiento que el País Vasco se normalizara para qué ahora hagamos lo mismo con Cataluña?

España no te entiendo y me dueles. Cataluña estás llena de otros españoles, andaluces y extremeños en su mayoría. ¿Te has olvidado de ellos?, ¿os habéis olvidado de dónde venís? ¿de tu abuelo olivarero?

¿Sabéis que pienso? que todo es ABSURDO y que no puedo con este ODIO. ¡Qué somos hermanos, coño!

Verónica de Paco Plaza

En cuanto vi el trailer, supe que iría a verla o que al menos intentaría verla. Soy amante del género de terror y soy una miedica total. ¡Mala combinación!

“Verónica” de Paco Plaza llegó la semana pasada a nuestros cines para contarnos la historia de la protagonista que le da nombre a la cinta. Verónica es una adolescente de quince años normal y corriente, que vive con sus tres hermanos a los que cuida la mayoría del tiempo porque su madre trabaja en un bar. Va al instituto y escucha a “Héroes del silencio” en su walkman. Su vida se ve alterada al hacer una sesión de Ouija con unas amigas. Lo que no se despide, se queda contigo. Y a partir de ese día, todo comienza a ser paranormal, peligroso y terrorífico.

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Basada en una historia real, en el único informe policial español que recoge una serie de sucesos sobrenaturales. “Verónica” es nuestro Expediente Warren cañí, Expediente Vallecas. Aquello ocurrió en un barrio madrileño de Madrid, en el 1991.

Lo mejor de la película es su reparto, mención a Sandra Escacena (Verónica) en su debut, y matrícula de honor a los niños de la película, que lejos de ser cargantes, son adorables, tiernos, naturales, niños que se comportan como niños en pantalla. Ana Torrent en su papel de madre trabajadora está muy bien. El reparto hace que el espectador empatice con todos ellos. Y esa gran ambientación de la época de los 90, con tanto detalle, los collares de nombres, el despertador gallina, las mochilas vaqueras, los fascículos de lo oculto, el instituto, los heavys y los héroes. Ese Bunbury poniendo BSO a esta terrorífica historia.

Si bien el personaje de la monja ciega me parece lo peor de la película, porque me parece que está presente para dar miedo como recurso muy trillado y demasiado evidente y lo que tiene que dar miedo realmente es lo que no vemos, es lo que persigue a Verónica. A ratos, el largometraje parece beber de lo mejor de James Wan, de “Insidious” y “Expediente Warren”, las sombras, la presencia, la fotografía de la habitación. La atmósfera tan espeluznante que se crea en ese piso tan humilde, el pasillo que parece interminable, las luces que se apagan y encienden, el frío y el mal olor que parece que te llega a la butaca.

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“Verónica” es sin duda una gran película española de cine de este género. Muchas son las películas que tienen como premisa lo mismo, la ouija y espíritus, pero Paco Plaza lo lleva de otra manera. Nos hace ver una dualidad en la historia, de los sobrenatural vs sobrevivir a la adolescencia. Con escenas de lo más simbólicas y otras que te harán dar la luz cuando llegues a casa, lo nuevo del director de REC, podría convertirse en un clásico moderno de nuestro cine de terror.

 

Crítica al final de “The Leftovers”

Escribo estas percepciones sobre “The Leftovers” sin darle tiempo a que finalice su tercera y última temporada, mis dedos escriben al ritmo de “Take on me” de A-Ha, versionada por una banda llamada Genghis Barbie. La canción la descubrí en esta última temporada, en el capítulo centrado en el personaje de Nora Durst (Carrie Coon), porque si algo tiene también esta serie, es una BSO espectacular.

He discutido mucho sobre esta serie, con gente que no la entiende y que se empeña en entenderla, también con gente a la que supuestamente le gusta pero la tachan de algo snob, muy hípster, algo demasiado cool. Y sin embargo, yo no puedo más que quitarme el sombrero con cada nuevo capítulo. Esta temporada cada capítulo está centrado en uno de los personajes que protagonizan esta serie. Tenemos a Kevin Senior Garvey, el padre de Kevin tan magistralmente interpretado por Scott Glenn, otro capítulo sobre nuestra querida Nora con una Carrie Coon en estado de gracia, otro episodio centrado en Matt (Christopher Eccleston) y su misión, otro episodio de Laurie (Amy Brenneman) siendo este capítulo uno con mayor carga emocional y dramática hasta la fecha. Y esperando siempre a nuestro adorado Kevin Garvey (Justin Theroux). Ese Justin Theroux que merece todos los Emmys del mundo y que dejen de llamarle elmaridodejenniferaniston, porque Theroux está demencial, apoteósico, excelente.

 

El reparto es brillante, tanto como todos los entresijos de esta nueva temporada y como nos van “desvelando” quizás algo, una conexión entre temporadas y la historia. Entre los “Guilty remmants”, “la departure” y el supuesto final del mundo. Es entonces, con cada escena, tan potente visualmente, tan bien interpretada, con esas melodías tan sumamente sobrecogedoras y a veces, paradójicamente cómicas, que me emociona y me hace reflexionar, de qué trata “Leftovers” y aún a riesgo de equivocarme, porque no ha terminado aún. “Leftovers” es una serie existencialista, es una serie sobre fe. Aunque hay muchísimas referencias bíblicas en esta tercera temporada, no creo que sea una serie religiosa cristianamente hablando, creo que es un serie que toca la fe y la pérdida de fe y que aunque pasen los siglos, el ser humano, siempre querrá seguir creyendo en algo que nos salve del final, de la pérdida, de nosotros mismos.

 

SPOILER, SPOILER, SPOILER

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Os he avisado que vienen Spoilers

 

El lunes pasado me senté una noche más para ver un capítulo de esta serie. Aposté mis ganas a encontrarme un final complejo como todos esos capítulos. Quería encontrar muchas respuestas, aun sabiendo que no las tendría. Y me encontré un capítulo ambiguo, divido en dos supuestas teorías. Me encontré con el resumen de toda la serie, y resulta que esta serie iba sobre el AMOR. El AMOR con mayúsculas, el amor de Kevin y Nora. Y yo pensando que solo se trataba de fe y existencialismo ( que también…)

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Justin Theroux (Emmy ya!!!) y Carrie Coon ( espectacular)

Paso a relatar las dos teorías y destaco que me ha gustado como han cerrado la serie para el resto de personajes, aunque el padre de Kevin tuvo su episodio de gloria y fue espectacular, me ha dado pena no verlo en el último episodio. La preciosa conversación de Matt y Nora, me llegó al alma. Y aunque el penúltimo capítulo nos dio un pequeño regalo a los fans de los capítulos en el “limbo”, me habría gustado algo más. Aunque realmente no sé el qué. “The Leftovers” estaba siendo tan perfecta en su singularidad, que soy comprensiva y le perdono que quizás este final me haya dejado algo fría por falta de cerrar ciertas puertas, pero no puedo estar enfadada, es más, este final me ha parecido muy bonito. Ahí van las teorías sobre si Nora finalmente cruzo al otro lado o no, porque al principio del capítulo se ve como Nora está en esa especie de cápsula, levanta la cabeza y grita algo que no sabemos.

Teoría 1:

Cuando un Kevin más envejecido, por fin encuentra a Nora en Australia y finge que la recuerda solamente de Mapleton y que aquella discusión en el hotel nunca existió, la invita a un baile. Ella acude y tienen una bonita conversación y también una preciosa escena bailando, pero Nora, harta de que Kevin no le diga porque está allí, se va diciendo “This is not true”. (Todo en el capítulo es sobre verdad-mentira, realidad-ficción)

En la escena más relevante de todo el episodio, Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, le dice que vio a sus hijos, le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión y decide volver al otro lado. Cuenta que busca al científico de la máquina y le pide que le construya una nueva máquina para volver de nuevo y vuelve…por eso está en Australia.

Hay una gran parte del público que asocia este relato con una mentira. Una mentira para protegerse, miente porque no puede ser valiente y afrontar sus problemas. Esta es la teoría racional. La teoría de que lo que cuenta Nora, no era más que una mentira para disfrazar su actitud de duelo, de trauma, de pena, de tristeza, de algo que no podía haber resuelto nunca (la desaparición de sus hijos y marido) y por eso, eligió no cruzar al otro lado y sí una vida de anacoreta por tierras australianas, renunciando así a Kevin y a ser feliz, decide contar esa historia para no confesarle a Kevin que ha vivido con miedo de ser valiente y deshacerse de todos sus conflictos internos. Tiene que taparlo de alguna manera, por mucho que ella haya sido durante toda la serie la que perseguía el fraude y los engaños. Al final, su decisión es la mentira.

Teoría 2:

Cuando Nora le cuenta a Kevin como cruzó al otro lado, como le dice que vio a sus hijos, como le narra que los otros que quedaron atrapados en esa realidad también estaban sufriendo una “departure” más masiva y como ella se sintió un fantasma en esa dimensión. Cuando termina su historia, Kevin le dice “I believe you” y yo pensé: “yo también, Nora”. Porque después de todo, yo soy de las que elige creer. Porque después de haber visto las tres temporadas, haberme dejado llevar con cada capítulo, con cada locura transitoria de Kevin Garvey-Harvey, y yo que no soy capaz de dormir del tirón porque sé que hay algo más en este mundo, no podría si no que pertenecer a la teoría 2, a la teoría del “I want to believe”. Aunque mi yo racional empuje y se cuele en mis pensamientos para estropearme toda la serie y decirme: “Vamos, ¿ y encontró al científico y le construyó la máquina de vuelta? ¿y volvió a abandonar a sus hijos para quedarse desterrada en Australia?”

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“The bravest girl in the world”

 

Lo único que al final importa es la respuesta de Kevin “I believe you”. Porque el amor nos hace ciegos a cualquier excusa, porque cuando amamos, perdonamos, porque esa es nuestra fe. La fe en el otro, la fe del corazón, la de que la razón te nubla y solo quieres escuchar a tu corazón y seguir viviendo, porque aunque el amor no lo sea todo, sí que nos impulsa muchas veces a seguir y seguir aquí, resucitando tantas veces como Kevin. Y viajando a Australia cada año para encontrarla. Para encontrar a Nora.

 

Maravillosa “The Leftovers”, lírica, compleja, onírica, irónica, extraña, hipnótica, visceral, racional, asombrosa, intensa, sorprendente, casi perfecta. No te olvidaré.

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Las humanidades se mueren

Vivimos en la sociedad en la que la serie británica “Black Mirror”, no queda tan lejana como podríamos creer. Vivimos controlados por nuestros dispositivos móviles y en la vorágine tecnológica. Donde el GPS nos hace cada día saber orientarnos menos, dónde las redes sociales nos hacen exponer toda nuestra vida, qué comemos, a dónde vamos, nuestra ropa, nuestros pensamientos. La tecnología nos ha ayudado, pero a la par, nos hace más cómodos, más tontos y menos libres. Vivimos en una época en la que las estaciones de metro se han estado llamando “Vodafone-Sol” y solo nos falta que las constelaciones de estrellas formen anuncios como en ese capítulo de Los Simpsons, siempre tan visionarios.

Ayer leí este artículo en el que nuestro actual gobierno, vuelve a la carga y ha guillotinado la asignatura de Literatura Universal de las aulas y por ello, ya no aparecerá en Selectividad tampoco. Me da mucha pena. Me da una sensación de desazón tremenda, porque si ya el número de lectores en generaciones más jóvenes está descendiendo, con esto es simplemente apretar la soga más fuerte directa a una muerte anunciada. Las humanidades se mueren, es un hecho. La habilidad de escribir, de recuperar textos, de conservar los idiomas, de amar las letras, está muriendo. La creatividad está desapareciendo porque la nada (esa de la que hablaba Michael Ende en La historia Interminable) en forma de app móvil la está engullendo. Estamos en un mundo donde prima más estudiar algo para producir, para convertirnos en soldados de las empresas, en formar partes de sus filas y seguir produciendo, produciendo, un número más, ser un robot como el pequeño Wall-E de Pixar, recolectar basura pero seguir aireando nuestras miserias o nuestras farsas en Facebook. Y mientras tanto,  Cervantes, Shakespeare, las Brontë, Lorca, Baroja, Unamuno, Dickens, Tolstoi, Irving, entre tantos otros, se van disipando y convirtiendo en nombres de una época que ya no existe. En algo que no es “cool” que no se puede elegir en “Netflix”. El esfuerzo de abrir unas páginas, de oler el libro, de inventar, de hacer que tu cerebro lea 50 páginas del tirón, eso ya es cada vez más espejismo de un tiempo pasado. Estoy pesimista, sí. Porque condenar a la literatura, es condenar al arte, condenar a los futuros Julios Vernes, a los Miguel Hernández, a los Isaac Asimov, a las Mary Shelleys, a las Virginia Woolfs, es matar lo más bonito que tiene el ser humano. Matar el futuro de tantas historias, y también relegar tantas otras historias que marcaron una época, que reflejaron en sus novelas los movimientos sociales del momento (o no) en el que se escribieron.

Por favor, hablamos de leer.  ¡Ah no!, que la literatura nunca fue importante…la literatura no es práctica, no entra en el business, no es cool, no produce dinero. La literatura es libertad y eso en estos tiempos que corren, no es negocio.

Primero fue la filosofía y ahora la literatura. ¿Hacia dónde vamos?

Cerraré mi pena y mi indignación con una gran frase de Robin Williams en “El club de los poetas muertos” que a mí parecer lo resume todo:

No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos“.

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Libros sobre el País Vasco

Si leéis mi blog, sabréis que le tengo mucho cariño a esta región. Una de mis ciudades favoritas es San Sebastián, siempre siento una sensación de enamoramiento cuando paseo por La Concha y me gusta conocer sus lugares mágicos fuera de Gipuzkoa también como San Juan de Gaztelugatxe, sus increíbles bosques y su ruralidad, etc, etc.

Con el gran éxito de “Patria” de Fernando Aramburu, la gente se ha acercado un poco a la cultura y literatura de Euskadi. Y con el taquillazo de “Ocho Apellidos Vascos” y la serie “Allí abajo”, los vascos se han ganado la simpatía de mucha gente, pero a base de topicazos, eso sí. Como andaluza que aguanto cada vez que me presentan a alguien : “olé, olé miarma, arsa”, creo que los vascos ahora nos están comprendiendo un poco porque ni son todos de Bilbao, ni todos hablan con un mecagoenlaostia pues, detrás de cada frase.

Hace tiempo que siempre que entro a una librería o en alguna feria del libro, sin quererlo me topo con algún libro que cuenta cosas sobre el País Vasco y al final siempre termino llevándomelo a casa. Aquí os dejo algunos:

-“Pintxos, Nuevos cuentos vascos“. Este estaba mirando el catálogo del Círculo de lectores y me llamó la atención su portada con el Peine de los Vientos y me lo pedí. Es una recopilación de cuentos como indica su nombre. Como en todo libro recopilatorio, algunos son más entretenidos e interesantes y otros menos. Creo que me aburrió un poco, la verdad.

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-“Zalacaín, el aventurero” de Pío Baroja. Este libro no necesita presentación, es un clásico. Recuerdo que me encantó, pero es que incluso recuerdo haberme reído con el libro. Tengo ganas de releerlo para saber sí sigue causándome el mismo efecto, porque lo leí en años de instituto y guardo el buen recuerdo, pero ya ha llovido desde entonces.

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-“Obabakoak” de Bernardo Atxaga. Un libro que cuenta diferentes historias con diferentes personajes, en el que poco a poco vas cogiéndoles cariño y vas viendo como las historias de cada uno cobran sentido. Al principio me pareció un poco lento, pero luego va cogiendo algo más de agilidad. Sí que es cierto, que la novela muestra muchos silencios, cosas que no se hacen, la búsqueda personal, misterios del pasado y personalidades introvertidas, por eso será que al libro le cuesta arrancar… Existe también la versión cinematográfica “Obaba”, dirigida por Montxo Arméndariz.

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-“The Basque History of the World: The Story of a Nation” de Mark Kurlansky. Este libro lo encontré en un mercado de libros de segunda mano y se vino conmigo a casa. Me lo leí en inglés y me pareció muy interesante. A pesar de ser un libro constituido por capítulos en plan : historia, lengua, cultura, historia reciente, que podría sonar de lo más peñazo. El autor escribe de una manera muy ágil y las páginas se te pasan en nada, porque hay bastante datos curiosos sobre el País Vasco y su cultura. Pero claro, como todo libro específico sobre un lugar, te tiene que llamar la atención el lugar en sí, porque a lo mejor si llega a ser de otro sitio, no me da ni por comprarlo ni mucho menos leerlo.

Tengo pendiente leer, “El silencio de la Ciudad Blanca” de Eva G Saenz de Urturi. Que nada más ver en la portada la preciosa plaza de Vitoria, pues ya me entran ganas de leerlo.

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Como veis, ahora me ha vuelto a dar por la lectura, así soy yo que cuando me da, me da.