Resumen Año Cinéfilo y Seriéfilo

Con la incursión de las grandes series en los últimos años, la verdad sea dicha es que estoy consumiendo más series que películas. Aunque nunca me gusta dejar el cine de lado. Como cada año, me gusta resumir al final, lo mejor que he visto durante el año y aquí están mis recomendaciones:

“Stranger Things” (2016). Mucho se ha hablado de esta serie de Netflix. Al principio estaba muy reticente de verla porque le gustaba a todo el mundo y yo soy un poco “guay” y pienso eso de que si le gusta a todo el mundo es que muy bueno no será. Pero me equivoqué. “Stranger Things” ha traído a Winona de vuelta y ha resucitado esa nostalgia de los niños de los 80 que crecimos viendo E.T, Los Goonies, Encuentros en la tercera fase, etc, ect. y eso que yo soy más niña de los 90, pero en la TV echaban en bucle estos ya considerados clásicos de la mejor época del cine bajo mi punto de vista. Porque el cine de los 80 poseía magia. Supe que “Stranger Things” me iba a gustar nada más al ver los créditos y la música y así fue… ¿Quién no la ha visto ya?

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“Narcos” (2015). Otra “desconocida” ¿no? No seamos “hijueputas malparios“. “Narcos” hay que verla solamente para empezar a hablar así, anda que no me lo he pasado yo bien ni nada poniendo este acento. Y aunque Wagner Moura no me parece el mejor Pablo Escobar, le reconozco el esfuerzo. Nos bebímos las dos temporadas porque cada capítulo tenía la misma intensidad y soy muy fan de Javier Peña (Pedro Pascal) aunque no le entienda ni papa cuando habla español en versión original. Estoy deseando ver la tercera temporada para ver en acción a Javier Cámara, uno de nuestros mejores actores patrios y a ver si sigue con la misma calidad, a pesar de que Pablo Escobar ya no esté. Esto no es spoiler, es historia…no se me enfaden hijueputas.

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“Sons of Anarchy” (2008) Sí, esta viene con 8 años de retraso desde su estreno a mi vida, pero gracias a Netflix pues me la he visto en 3 meses creo. Me pasó lo mismo con “Orphan Black” son de estas series en las que te molan los personajes, tienen cierto carisma y los capítulos son pura adrenalina. Aunque al principio me caían todos mal, no entendía porque eran tan imbéciles, al final sucumbí a las historias de estos moteros y por supuesto, a la grandísima BSO.

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“Expediente Warren” (2016), bueno para mí la película del año, sin lugar a dudas. James Wan es el mejor en esto de acojonar a la peña. La madre que parió a esta película, estuve dos semanas sin poder pegar ojo, porque se me habían metido varias escenas en la retina y no era capaz de conciliar el sueño y tampoco era capaz de ir por mi casa con la luz apagada. ¿Quién dijo que segundas partes no eran buenas?

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“El libro de la Selva” (2016) me pareció una película visualmente preciosa, me lo pasé como una enana y eso que nunca me gustó la de dibujos animados, pero esta película me parece que ofrece tanto respeto por el reino animal y la naturaleza que la recomendaría 1000 veces.

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En Enero de este año también me devoré “The Leftovers”(pincha para ver mi crítica), “Orphan Black”, la segunda temporada de “Better Call Saul”, “Master of None” y los “blockbusters” del año que no me gustaron como “X-Men Apocalipsis”, “El hogar para niños pecularies de Miss Peregrine”, “La chica del tren”, “Nunca apagues la luz”, “Warcraft, el origen”, “La venganza de Jane”, entre otras…

¿Qué traerá el 2017? Deseando estoy!

“Como ser Bill Murray”

Hace cuatro días fue mi cumpleaños, ¿lo he dicho ya antes? ( jeje ) y uno de los regalos fue el libro de Blackie Books “Como ser Bill Murray” de Gavin Edwards. Era un libro que quería fervientemente por dos razones:

-1º Soy superfan de Bill. Soy de la generación de “Cazafantasmas”, una de mis películas favoritas es “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), me encanta ver en Navidad “Los fantasmas atacan al jefe”,  me flipa “Lost in Translation”, adoro “Life Aquatic” y me encanta ver a Bill colaborar con Wes Anderson en cada una de sus películas.

-2º Me encantan los formatos preciosos de la editorial BlackieBooks y no os imagináis lo bonito que es pasar las páginas en este libro.

He tardado apenas 2 días en leerme el libro. Lo he devorado. Está claro que la excusa de es que no tengo tiempo para leer, sirve para cuando el libro realmente no despierta tu interés o no te engancha y este me ha divertido muchísimo.

A Bill Murray, lo describen en el libro como “un gilipollas encantador” y es que la sensación que tengo después de haber leído cada una de las anécdotas y peripecias de Bill, es que puede que sí, que sea un genio con licencias que el resto permitiríamos porque simplemente es que es Bill Murray.

Me fue emocionante leer la curiosa relación que tuvo con Harold Ramis, el director de “Atrapado en el tiempo” y compañero en “Cazafantamas” y como Bill, le rindió un curioso homenaje a Ramis interrumpiendo en la presentación de un Oscar y eso que casi no se hablaban, el video lo tenéis en youtube por si queréis verlo. Yo lo vi en su momento al día siguiente de los Oscars y me emocioné. En el libro cuentan más detalles. Al igual que cuentan la trayectoria de Bill desde sus comienzos en “Saturday Night Live” hasta ahora, y lo que más me ha llamado la atención es que siempre ha sido un rebelde sin causa y que pedía a todos sus directores hacer una toma sin guión, improvisarla y aunque siempre se negaran al principio, al final acababan rindiéndose ante el talento, porque Murray siempre mejoraba las tomas o escenas.

Me divirtió muchísimo leer cada página y en cada historia aparecía una ingeniosa y excéntrica respuesta de Bill a la hora de firmar autográfos, a la hora de hablar con la policía, con los fans, con quién fuera. Me pareció genial, el momento en el que Bill Murray asiste al funeral de Elvis Presley o retransmite un partido o aparece rascándose la barriga mientras unos novios están haciéndose su reportaje de boda.

Hay también una especie de decálogo de la filosofía de “Bill Murray”, parece que se haya convertido en una especie de gurú de este siglo, lo cierto es…que antes de que se conviritiera en un símbolo indie del cine o en alguien tan icónico, yo ya era fan de Bill de pequeña.

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Es una verdadera delicia para los cinéfilos como yo, que haya un apartado al final del libro exclusivo para toda la filmografía de Bill, donde se incluyen los datos de sus películas, argumento y anécdotas. ¡Gracias! he sido muy feliz. Si este libro fuera una asignatura, sacaría Matrícula de Honor.

Lo que más me ha gustado del libro es que no ha cambiado mi imagen de Bill. Solo me ha hecho pensar que es una de estas personas a las que merecería mucho la pena conocer aún con sus rarezas  y que seguramente me sacaría de quicio y me preguntaría: ¿Y este de qué cojones va? pero lo que más me ha fascinado, es que me deja la sensación de que Bill Murray ha sido siempre libre, ha dicho lo que le ha dado la gana, ha hecho lo que ha querido y que en cualquier sitio dónde él haya aparecido, lo ha impregnado de su sello único, porque como les pasa a los genios: son únicos e irremplazables. El carisma no se hace,  con el carisma se nace.

¿Qué si recomiendo el libro? ¡Sacad conclusiones! 

 

“¿Y si no hay un mañana? ¡Hoy no lo ha habido!” — Phil Connors en “Atrapado en el tiempo”.

 

 

 

Tengo 18 años con 12 de experiencia, los 30 ya están aquí…

“El tiempo no se detiene ni espera por nadie, así que no detengas tu vida por pequeñeces, sigue adelante porque en este momento eres lo más viejo que puedes ser y lo más joven que nunca volverás a ser jamás” (Visto en un sobre de azúcar de esos cafés diarios que tiene mi madre y le hizo una foto y me lo mandó ayer. Lo voy a usar como conclusión a toda la parrafada que he escrito y lo pongo al principio, porque es una conclusión introductoria que debe ser leída de primeras para que sea lo más importante).

Recuerdo que cuando cumplí 20 me sentaron mal, tuve una especie de crisis y ya sé que es absurdo, pero yo las suelo tener cada 1 de Enero y con los cambios de dígito. Me da como una sensación de vértigo, de asomarme hacía el vacío de una incertidumbre que solo el tiempo puede controlar y es entonces, cuando siento temor al futuro o a lo que está por venir, aunque siempre me guste pensar que lo mejor está por llegar, porque esa es la actitud.

Ahora me río de aquella “crisis” de los 20, ¡por favor! la veintena ha sido espectacular, encontré mi primer trabajo, he viajado muchísimo, cumplí varios sueños como ir a Escocia y a Nueva Zelanda, me ha dado tiempo a ir dos veces a USA. Ya puedo decir que atesoro recuerdos imborrables y lleno una mochila vital que siempre deseé, porque al final viajar es lo que más me gusta del mundo, la verdad y con lo que más me siento que crezco como persona. Y en la veintena he podido disfrutar mucho de esto y así espero que sea en este nuevo período.

Durante estos “veintis”, he tenido la suerte de compartir muchos momentos con mi familia y mis grandes amigos. No soy una persona de muchos amigos, pero creo que los que tengo, son amigos de verdad. Me escuchan, nos reímos, hemos viajado juntos, hemos salido de fiesta, nos hemos emborrachado juntos (necesario y une, sí, eso es cierto) y compartido muchas largas conversaciones con risas de por medio, por supuesto.

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En la veintena también conocí a mi compañero de viaje, el que me soporta estos pensamientos existencialistas, el que me escucha, el que me anima y el que está ahí para sacarme una sonrisa. Con él he compartido incontables experiencias, con él he salido de fiesta y con él mi vida simplemente fue a mejor. Como buen Libra, él es mi balanza, es mi punto realista, como yo no soy lógica, lo es él por mí. Yo soy supersagitario (menos en eso de que nos gusta apostar, a mí eso no…) y tengo dos Libras en mi vida que me respaldan en todo lo qué hago, esas dos personas son mi madre y mi chico. ¡Qué suerte la mía! Parece que soy superfan de los horóscopos, pero no es así, pero la verdad que cuando leo el perfil de un Sagitario me siento muy identificada. Aunque la Libra de mi madre me regañe todas las veces que le de la gana, da igual las veces que cambie yo de dígito, eso se ve que es inalterable al tiempo y con licencia para todaaa la vida.

En estos 30 años, he aprendido muchísimas cosas y ahora la gente más mayor que yo me repite eso de:  “A los 30 dejas muchas tonterías atrás”, yo creo que esto lo he hecho antes, porque todo lo que me ocupa espacio y pesares en mi cerebro, lo elimino directamente. Si algo no me apetece, no lo hago, punto. Hay gente que aprende a decir que no después de los 30, yo lo he hecho antes y no me arrepiento. Por otro lado, si sueño con conseguir algo, no me quedo con el ¿y sí…? porque como he publicado otras tantas veces en mi blog, a mí no me vale el ¿y si?, yo lo hago y si me equivoco o me sale mal, pues no pasa nada, escarmiento. Es bueno equivocarse y saber recuperarse de esos errores, pero no podría vivir jamás con la losa del qué hubiera pasado si…

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Vengo detestando mucho esos artículos de cosas que hacer antes de los 30, de los 40…, creo que cada persona tiene unas prioridades distintas y una vida diferente, que cada uno haga lo que le haga más feliz acorde a sus posibilidades y eso ya será un gran paso para el ser humano.

En estos 30 años, puedo decir que he sido más feliz que otra cosa. He sido y ahora mismo me considero una afortunada, no tengo nada de lo que quejarme y aunque estoy teniendo una “crisis” con este nuevo cambio de dígito y con eso de que atisbo algún cabello plateado en el pelo y que las ojeras ahora son más permanentes y que la risa ahora se queda marcada en mis ojos, que existen cambios físicos que uno cuando es joven piensa que nunca van a llegar, pero llegan…porque no somos invencibles, ni eternos. No voy a mentir si digo que me entristece hacerme mayor y tener que usar potingues para cubrir las ojeras y pasar por todo el ritual tan exigente para las mujeres, porque las canas en los hombres son atractivas, pero en una mujer es algo inadmisible y qué decir, de los kilos de más, de las ojeras, de los pelos, varices, estrías, etc, etc. A los 30 empieza a cambiar el metabolismo y muchas más mierdas biológicas que te alertan tanto en artículos de internet : “Cosas que deberías saber a los 30”, pues mira, ¡a lo mejor no quiero saberlas! ¡A la mierda!

Pues como decía, no voy a mentir y voy a decir esto de me encanta, pero ayer hablaba con una compañera de trabajo que perdió a una amiga en un accidente de tráfico que una de las cosas que más tristeza le casuaba era pensar que no vería nunca a su amiga envejecer y eso me entristeció a mi también…Porque envejecer no tiene por qué significar: canas, dolores, arrugas, kilos, etc. Envejecer puede significar, experiencia, superación, motivación, trayectoria, sabiduría, conocerse mejor a uno mismo, disfrutar mejor de las cosas, saber lo qué quieres, cuando lo quieres y quizás, quién eres y también buscar la plenitud. Mirar alrededor y pensar en cuántas cosas vividas, en cuantas cosas hemos conseguido, cuantas personas hemos conocido, cuantas vivencias felices y malas que han ido construyendo nuestra personalidad y nuestras vidas como si fueran ladrillos de una casa hasta llegar a formar lo que hoy somos.

A los 30 le pido como siempre y como al nuevo año, salud para mis seres queridos y para mí. Porque sin ella no podríamos hacer nada. Imagino que se me pasará esta sensación de vértigo y que me volverá a los 40. Pero prefiero tener sensaciones de vértigo que no tenerlas, porque eso significa que sigo aquí y que mientras que la vida me deje, voy a seguir sacándole jugo, quiero sacarle el máximo, quiero seguir aprendiendo, seguir teniendo nostalgia de mi feliz infancia, quiero seguir viajando, quiero empaparme del mundo, de su cultura, leer libros, ver películas, quiero reír, quiero llorar de emoción, quiero cantar en la ducha a pleno pulmón, comer chocolate, pillar el puntillo, quiero disfrutar de la música, quiero estar con mis amigos, quiero reír, quiero seguir escribiendo este blog que no lee nadie, quiero seguir aquí. Y quiero seguir sumando sueños y cumpliéndolos. Los 3o tienen que ser mejor que los 20, ¡he dicho!

FELIZ CUMPLEAÑOS A MÍ 

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“Master of None”

Con la llegada de “Netflix” a mi vida, he podido ponerme al día con un infinidad de series y de retomar otras que antes me costaba la vida verlas y descubrir algunas joyas como de la que voy a hablar. Sí, soy una fan incodicional de “Netflix” me gustaría que tuvieran un catálogo más amplio y que apareciera la categoría “Clásicos” y encontrar pelis de Hitchcock, algunas del oeste, ver en acción a Humprey Bogart o a Audrey Hepburn, porque a los que nos gusta el cine, también nos gusta el cine clásico, pero tiempo al tiempo.

Hace poco estuve hablando con mi amiga Nieves y ella siempre suele recomendarme buenas cosas, me descubrió “Penny Dreadful” y la singular “The Leftovers” y luego me recomendó esta: “Master of None” y no me dijo ni de que iba, ni yo busqué el argumento, ni ná de ná. Simplemente, me fui a mi casa la busqué en “Netflix” y allí estaba, le di al play y pum. 10 capítulos, 1º temporada devorados en apenas unos días. Cada capítulo tiene una duración de unos 26 minutos, estilo sitcom, las sitcoms siempre son más fáciles de ver por el tono cómico, el buen rollo que dan y porque las tramas no son complicadas, ni tienes que estar atentos a si viene Pablo Escobar y sus “malparios” o los Lannisters se han peleado con no sé quien y avanzan lentos hacía “King’s landing”.

Al igual que con el formato de series como “New Girl”, “Modern Family”, etc, “Master of none” es una serie de comedia donde los capítulos se beben tranquilamente como una cerveza fresquita en verano. Pero…, no es una comedia al uso, no es una comedia en la que las risas enlatadas te señalan cuando reírte, ni tampoco los personajes son esperpénticos y aporrean la puerta gritando el nombre de otro personaje a lo Sheldon Cooper.

Lo que presenta “Master of None” en cada capítulo es un tema diferente de esta sociedad de siglo XXI, esta sociedad de los llamados “Millenials” a través de la vida de Dev (Aziz Ansari), un inmigrante indio de segunda generación, treintañero, que vive en la siempre cosmopolita Nueva York y que intenta ganarse la vida como actor.

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Cada episodio aborda un tema actual o al menos costumbrista : como tratamos a nuestros mayores, como fueron los inicios de los inmigrantes en Nueva York, como los jóvenes somos egoístas porque ver un trailer y estar al día en series y películas es mucho más importante que ayudar a tu padre a actualizar su “ipad”, el machismo, la convivencia en pareja y las manías, y por supuesto, el existencialismo de los treintañeros. Sí, sí de los treintañeros, porque “los 30” aunque quieran vendernos la moto de que son los nuevos “20”, no es cierto. Y Dev, es prueba de ello.

Los treintañeros están en una especie de limbo generacional, es decir, sufriendo el síndrome de Peter Pan y en camino hacía la vida adulta “convencional”, sin trabajos que sean bien remunerados de manera que puedan dejar crecer como personas, casándose porque toca o no casándose, agobiándose si tu mejor amigo se casa y pronuncia unos votos espectaculares y tú sigues sin estar seguro de lo que estás haciendo con tu vida y de sí has cumplido tus sueños para dar un sí quiero que dure eternamente. Sí, los problemas del mundo moderno. Esa sensación de ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y si siempre me ha gustado Tokyo y quiero irme a vivir allí, ¿es tarde con 30? Y qué pasaría si siempre he deseado vivir en Chicago, ¿ya no puedo?

Pues de todos esos temas que aparentemente no hablamos en nuestras vidas y que por supuesto, que no vivimos en Nueva York, pero se pueden trasladar a tu pueblo. Esos “problemas” actuales que nos han traído también las redes sociales al mundo moderno, “problemas” que realmente no son “problemas”, de todo eso, trata “Master of None”.

Es una serie que tiene de fondo a la siempre perfecta y fotogénica Nueva York, por favor, que le den un Emmy, un globo de Oro, un Oscar…Nueva York siempre da bien en cámara, siempre quieres volver a pasear por esas calles. Aziz Ansari está gracioso y simpático haciendo de Dev y sus padres son la ternura personificada y sumamos que realmente son los padres de Aziz Anzari. Rachel es un personaje femenino que conquista, podría ser una musa indie perfectamente, el achuchable gigantón de Arnold, la divertida Denise o el simpático y guapo amigo asiático Brian, todos ellos hacen una pandilla de lo más amigable. Pero si hay que señalarle algo a la serie es el estupendo guión lleno de conversaciones ingeniosas, de chistes ácidos y críticas mordaces ocultas entre planos geniales de las calles de Brooklyn o Manhattan. Y el guión está escrito por Aziz Anzari y Alan Yang, una pareja creativa que funciona. Dev tiene muchas preguntas y nosotros también las tendremos después de ver esta genial serie.

¿A qué estáis esperando? No solo de “Narcos” o “Juego de Tronos” vive el espectador…

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De los casi 30, consejos y Sagitarios…

Yo no soy de dar consejos. Nunca me ha gustado que me digan lo que tengo o debo hacer, porque creo que cada uno es lo suficiente diferente para que los consejos entren por un oído y salgan por otro y también se da eso de que cada uno vive su vida a su manera, cada uno es libre de poder decidir ligeramente dentro de estos margenes sociales tan apretados. Libres, libres, no somos, pero decidir poner el despertador diez minutos antes o no, estudiar un máster o no, quedarme en España o mudarme fuera, casarme o no, vivir de alquiler o comprar una vivienda, etc…pequeñas decisiones que nos hacen sentir importantes o que tenemos el control de nuestras vidas. Luego resulta que la vida es lo suficientemente sobrenatural para decirte que no. Que el dueño es ella y no tú. Que ella puede dejarte hacer dentro de unos límites y que es ella la que manda, a veces, te da pequeños toques de atención y otras muy grandes.  Y tú si quieres la escuchas o no, porque de vez en cuando hay que ser rebelde sin causa, a veces, no aceptamos un no por respuesta, hasta que no te hayas dejado la piel en ello, hasta que no se hayan agotado todas las opciones, hasta que no esté exhausta de haber luchado. Yo no soy de tirar la toalla tan pronto. Nunca lo he sido, nunca soy y nunca lo seré y si llega ese momento, es que estoy totalmente cansada y no puedo más. Pero siento citar a Coelho, pero yo creo que tiene que ser cierto en alguna pequeña manera de que lo que algo se desea con fuerza, tiene que acabar por rozar la realidad.

A mis casi treinta años, creo que el único consejo que puedo dar es que todo el mundo debe ser guardián de pequeños secretos. Necesitamos escucharnos a nosotros mismos, necesitamos mimarnos y hablar con nuestra voz interior, tranquilizarla y ser nuestros mejores amigos, porque para hacernos daño, ya está todo lo demás. Había una frase que me gustaba mucho en mi adolescencia y aparecía en mi “estado de msn” (va pasando el tiempo, sí…) y era: el que domina a muchos es poderoso, pero el que se domina así mismo es invencible. Lo sigo pensando. Controlarse a uno mismo es lo más difícil del mundo porque somos simples e imperfectos humanos, pero se puede, no siempre, pero en su mayoría se puede.

A mis casi treinta años, creo que he aprendido a explotar cada momento, con intensidad, sintiendo en mis poros todo aquello que deseaba. He reído con ganas, he llorado hasta quedarme dormida, he sufrido y he gritado. He peleado, he escuchado y he aprendido, muchooo. Y he aprendido que hay que relativizar las cosas, que hay que cambiar de perspectiva, que cuando te estampas, te levantas y que cuando te frustras, solamente hay que respirar y dejar ese pensamiento de lado y un minuto más tarde, solo un minuto más tarde, la solución estará a tu lado poniendo su mano en tu hombro, porque frustrarse por chorradas, es la mayor estupidez humana. ¿Sabíais que el ser humano desperdicia su tiempo pensando en cosas que quizás jamás pasen? y sin embargo, sufrimos con esos pensamientos de cosas irreales, de situaciones que hacemos complicadas mentalmente y que nunca tendremos por qué plantarles cara o que si se la plantamos no eran para tanto.

He descubierto que sé salir hacia delante, que tengo una fuerte  capacidad de improvisación y que si por un camino no, será por otro. Me gusta salir de los límites de la rutina y de los límites que me imponen, me gusta pensar que soy lo suficiente aventurera para poner en marcha adrenalina aunque sea un poco en mi día a día. Y ese arrojo propios de los Sagitarios y del romanticismo absurdo, muchas veces, nos impulsa a mirar detrás de nuestro hombro en cada momento, de pisar fuerte pero no desafiante, a reírnos de nosotros y de todo, de mirar porque queremos creer y a buscar más allá. Y por supuesto, nos emocionamos con cosas tontas, nos inspiramos y nos creemos artistas, artistas vagos, pero artistas.

Quería escribir esto simplemente para compartir que nadie os diga que es lo que tenéis que hacer antes de los 30, ni de los 40, ni de los 20, ni de los 105…cada uno elige su destino, cada uno tiene que ser capaz de equivocarse, aceptar un consejo, pero no siempre seguirlo fielmente, porque no somos marionetas y si todos seguimos consejos, nadie se equivocaría y es muchas veces de los errores donde nace lo mejor de nuestras vidas. Quizás no siempre, pero quizás más veces de lo que creemos pensar. Y por cierto, sigámonos riendo.

Tempus Fugit, y de qué manera…

Antonio Banderas decía en su discurso de los Goya que Taylor Swift le dijo: “¿Antonio Banderas?” y él muy contento, pensó:”Anda, me conoce” y Taylor Swift dijo: “Le encantas a mi abuela”. Auchhh, como escuece. De sex-symbol, de repente tienes destellos de plata en el pelo y las ojeras cada vez son más frecuentes y de repente, aparece alguien más joven que tú y te dice: “Llevas aquí toda la vida” y retumba para tus adentros : Toda una vida, toda una vida, como un eco, y sin querer, ese tictac del reloj que también escuchaba el Capitán Gafio, ha vuelto. Lo había olvidado entre la vorágine de los “veintis”, veintinuno, veinticinco, veintitodos y la espiral feliz de exprimirlo todo. No puedo negarlo, lo he pasado en grande, pero de pronto, me he instalado. Ya no soy ese espíritu libre, esa nómada que adoraba a Christopher McCandless, ya no espero el bus búho, ahora pillo un taxi. Empiezo a leer esos posts en otros blogs en el que proclaman cosas de : “Hechos que demuestran que ya no tienes 20”, “Cosas que hacer antes de los 30″, ” De veintiañero a treintañero” y de pronto, bostezo, en el taxi y sé que la resaca de mañana será una auténtica tortura. Me he aburguesado, ¿yo? Yo que pensaba Carpe Diem aplicado al segundo y ahora lo pienso al minuto, porque soy Sagitario y los Sagitario estamos muy locos, ¡muy locos! Pero hoy inevitablemente, me han quitado el puesto de benjamina y auchhh, duele, porque amigos, el tiempo vuela, time flies, Tempus Fugit. 

Ahora me acuerdo de toda esa gente que me advertía y casi maldecía al intentar añadirme o que me avanzara la vida: “Ya te llegará”, “uy, lo dices porque eres joven”, “ya cambiarás” y mientras pienso en cómo intentar darle la vuelta y no ver “Stranger Things” y sentir nostalgia, pero es que la tengo. La tengo porque quiero ser un niño que va en bici y vivir aventuras, quiero por un día olvidarme de rutinas y si hay algo en mí que no ha cambiado, es el deseo tremebundo de perseguir eso que nos hacen pensar que tenemos y que Mel Gibson supo gritar tan sumamente bien en “Braveheart” y sí, hablo de : Libertad.

Libertad de no encontrarme con los vecinos y que me digan eso de : ” A ver para cuando nos das un vecinito”. Pero bueno, ¿a tí que carajo te importa? pero aquí no tengo esa microlibertad de decirlo porque aparece la varita de la Educación y te dice: “Stop, mi hada”. Pero piensas, ¿acaso podría vivir yo como me diera la gana sin seguir cánones sociales? y ahora entiendo a Jennifer Aniston cuando decía que la dejaran en paz. Señores, vivan y dejan vivir. Y por supuesto, entretenganse, con libros, con Netflix, con deporte, con deporte íntimo, pero dejen de asomarse a la ventana para ver qué coño hace su vecino en el jardín. Qué suerte he tenido siempre, porque aunque esté repleta de defectos, hay dos cosas que no soy: envidiosa o cotilla. Para explicaros el punto de cotilla que no tengo, os diré que nunca supe si mi vecino de abajo, vivía en el A o en el B, ¡yo que sé! ¿era acaso tan relevante? Un vecino no es un amigo, aunque algún vecino pueda serlo. Pero vamos, no venía hoy a divagar y escupir pensamientos en alto en mi blog, para malgastarlo en hablar de mis adorables vecinos. Esto no era más que un cotidiano ejemplo de ataduras, esta vez por tener educación.

Esto venía a qué llevo ya casi seis años en el mismo sitio, y yo nunca me establezco, porque siempre que vuelvo de un viaje digo, “en una temporada no viajo más” y mira tú por donde ya me conozco todos las ofertas de las low-cost, why???? , ¿por qué no puedo simplemente arrastrar por el día a día y hacerme mejor amiga de mi despertador?

Esto viene, repito, porque diciembre seguro que llega pronto y cumplo los 30, esos que marcan la diferencia entre cenar pizza o ensalada ecológica y 100% natural, esos que anuncian los blogs que ya preferiré siempre el taxi al bus búho, el vino a la cerveza, el ver una peli a la discoteca, el hotel 5 estrellas al albergue…y empezaré a decir eso de : ” Es que ya no tengo 20 años, sé lo que quiero”. Yo quiero ser una James Dean de la vida y seguir rebelándome ante esto y decirle a los autores treintañeros de los blogs que mienten. Y lo peor de todo es que esto parecen ser todos los síntomas de peterpanismo. Si me viera mi yo de los 14, aquella niña que vivió los cuarenta años prematuros…, si es que ahora soy Benjamin Button, estoy en plena adolescencia y adoro a Lady Gaga, estoy enganchada a mil series y el otro día me acosté a las 4 de la madrugada viendo Netflix porque no era capaz de subir a mi habitación temiendo que la monja de “Expediente Warren 2″ apareciera. Con estas cosas que cuento, no puedo estar a punto de cumplir 30, ¿no?

En fin, amigos y amigas, la juventud no es una cifra, es como uno se sienta por dentro, es que te llame tu amigo y hagas voces y tu marido aparezca en el salón y diga : ” ¿Estás bien, qué te pasa?” y te estés riendo como una idiota de una gilipollez, juventud es que no te de pereza levantar tu culo de la silla y te escapes por ahí a ver mundo, a que ese capricho jamás desvanezca, ese ansía de aprender, juventud es reirse, juventud es pasar de lo malo para que entre lo bueno! juventud es comerse una hamburguesa, juventud divino tesoro.

 

 

De personajes femeninos, carisma y grandes actrices…

Que vivimos en la época de las series de tv, no cabe duda. Que vivimos en una época donde los blockbusters cinéfilos no son más que versiones, reinicios de otras sagas, secuelas y precuelas de otras, tampoco se puede negar.

Son incontables las series de tv que sigo y las que he terminado. Mis personajes favoritos son Walter White “Heisenberg” (Breaking Bad), Rick (The Walking Dead), Kevin Garvey (The Leftovers), y seguro que alguno se me escapa. Pero hoy quisiera centrarme en esos grandes personajes femeninos que nos están dejando mujeres para la posteridad “seriéfila”. Podréis estar de acuerdo o no y quizás me deje alguna, porque no tengo tiempo suficiente para ponerme al día con series de actualidad como “House of Cards” donde el personaje de Robin Wright por lo visto es la leche, así que haré mi ranking de favoritas en relación a las series que he visto y sigo.

-Miss Vanessa Ives (Eva Green) de “Penny Dreadful”.  No es la primera vez que la nombro, puesto que me encanta Eva Green y me encanta la serie. Serie que han terminado para mi tristeza. Vanessa Ives es un personaje tan gótico como romántico,tan maldito como encantador, tan carismático como demoníaco,tan misterioso como los ojos de Eva Green. Vanessa Ives nos ha dado a todos los amantes de la literatura gótica, todo un icono de esta corriente maldita, si Edgar Allan Poe levantara la cabeza, solo podría más que caer rendido a sus pies. Eva Green no solo ha creado un personaje tan complejo a la audiencia como al propio elenco y personajes. “Penny Dreadful” era ella y su voz impostada recitando verbis diablo, era ella y su cabello enmarañado, era ella ataviada de sus preciosos atuendos del siglo XIX, era Vanessa Green y todos los que seguíamos la serie, caímos rendidos ante esta intérprete francesa con el mejor inglés británico del mundo. Muchas veces al mirarla, levitando por las secuencias, porque es que ella no camina, más bien se desliza como un ente sobrenatural, ya no sé dónde comienza Eva y donde termina Vanessa. Miss Ives, como te echaremos de menos, tus posesiones, tus ojos fieros, tu dulzura y tus arranques de poder e ira. Perfecta, no imagino a nadie en este papel que ya no sea ella para darle vida a un icono de la serie gótica por excelencia.

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-Cersei Lannister ( Lena Headey) de “Juego de Tronos”. ¿La khalessi? no, gracias. Emilia Clarke tiene la suerte de que le han dado el personaje femenino más cañero, pero para mí gusto se queda un poco en bucle, siempre con la misma mirada, con la misma cara. Sin embargo, lo que le da Lena Headey al personaje de Cersei, va mucho más allá. Sobre todo, si la habéis visto en la última temporada, media sonrisa de Cersei es toda la carrera de Emilia Clarke, porque Cersei Lannister, es mucha Cersei. Un personaje que se debate entre la devoción a sus queridos hijos y la ambición, el poder y la humillación, la ira y la venganza. Una mirada de Cersei Lannister con un levantamiento de ceja puede dejar en evidencia a cualquiera y sacar del plano a quién esté con un solo sorbo de una copa, pues Lena Headey es un monstruo interpretativo que saca de escena a cualquiera, con un solo gesto facial, por no decir, la imponente forma de hablar que tiene. Si este año tuviera que haber una ganadora al Emmy, sería ella sin duda.

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-Sarah Manning, Allison Hendrix, Cosima, etc, etc (Tatiana Maslany) de “Orphan Black”.  Lo de esta actriz no tiene nombre, es la protagonista múltipe de la no muy popular serie canadiense de ciencia ficción “Orphan Black”, serie que por cierto, recomiendo a todo el mundo que le guste ver una serie dinámica, entretenida, a veces trepidante y con una actriz que merecería todos los galardones del mundo por su interpretación de diferentes personalidades en la serie. Grandísima actriz donde las haya, no me puedo parar a analizar a todos los personajes que interpreta, porque son muchísimos, pero el éxito de su interpretación  es que el espectador es capaz de reconocer a cada personaje que sale en pantalla y ya no es solo por la caracterización física del mismo, si no por todos los matices que Tatiana Maslany les da. Una es más macarra, otra más pizpireta y repipi, otra más salvaje, otra desquiciada, etc, etc. No me quiero imaginar como será rodar un solo capítulo de “Orphan Black”, porque complicado, seguramente, un rato.

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Me quedo con estas tres pedazo de actrices y con sus personajes porque las tres comparten, esa valentía interpretativa y se lo dan a sus personajes y eso, ese carisma, esa personalidad tan suprema,traspasa la pantalla cada vez que aparecen.