Libros, Libros

Este año me dije que iba a leer, que iba a recuperar ese hábito tan maravilloso con el que me relajo y me evado de la rutina. Con el que viajo pero no en una compañía de bajo coste, si no en primera clase. Y este propósito va viento en popa y aquí os traigo los que me he podido leer desde Enero hasta ahora, y espero poder agrandar la lista.

– “Te esperaré toda mi vida” de Megan Maxwell. No había leído nada de esta autora, este libro me lo dejó una compañera y es un libro que se lee en una tarde casi. Es bastante divertido, es como una película de estas románticas que cumplen bastante bien su cometido, que es entretener sin muchas pretensiones. Una lectura de piscina que de vez en cuando se agradece. Son tres chicas que viajan a Escocia y de repente, se ven trasladadas a la Escocia del siglo XVI. Viven bastantes peripecias y me pareció simpático.

-“Sígueme la corriente” también de la misma autora. Este no me gustó nada, me pareció una telenovela total, incluso me resulto repipí y demasiado tonto, pero imagino a quién le gusten las historias enrevesadas de amantes, amigos y la típica protagonista pizpireta y un poco tontita que se lleva al rico y guapo, pues esta novela le gustará.

-Trilogía del Baztán, “El guardián invisible”, “El legado en los huesos” y “Ofrenda a la tormenta” de Dolores Redondo. Mucho y bien se ha hablado ya de esta famosa trilogía. Estoy terminando la tercera entrega, (el mejor para mí gusto) y la verdad, que los he disfrutado mucho. Me gusta su protagonista, Amaia Salazar y todo su núcleo familiar. Pero lo que más me gusta es como la autora da vida a toda ese valle, con esos crímenes y te mantiene pegado a sus páginas. Me ha encantado conocer más sobre mitología vasca, que es un tema que me apasiona, por apasionarme también esta región.  De lo más recomendable. La película me dejó un poco fría, me quedo con el libro sin lugar a dudas.

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-“El Lector” de Bernhard Schlink. Este es un libro cortito de un autor alemán, que también se devora en apenas un par de días. Divido en dos partes, la primera parte me encantó, la segunda es donde más se descubre toda la trama y la parte sorprendente. ¿Mi problema?, había visto la película también con el mismo nombre, en la que Kate Winslet hacía de Hannah y le valió el Oscar por ello, está fantástica. Mientras leía la novela, la veía a ella y me parece que recrea una Hannah espectacular, tal y como aparece en las páginas del libro. Una mujer que oculta algo, de movimientos lentos y miradas misteriosas que sin decir mucho, dice tanto. Una lectura de lo más recomendable, pero como digo, primero leer la novela y luego ver la película.

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-“The time of my life” de Hadley Freeman. Este es un libro divido en varios ensayos sobre películas de los 80 como “Dirty Dancing”, “La princesa prometida”, “Cazafantasmas” e incluso “Regreso al futuro”. Si bien es cierto que la autora ya lo avisa al comienzo que no va a seleccionar las míticas películas de los 80, nos hace un análisis sobre temas como el aborto, feminismo, machismo en diferentes películas de esta década. Si os gusta el cine y en especial, el cine de esa (para mí) mágica época, os gustarán estos ensayos. Aunque en este caso, es más que recomendable haberse visto las películas seleccionadas, para poder entender mejor los comentarios de la autora.

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– “Patria” de Fernando Aramburu, este libro al que le dedico un post entero. Lo leí en varios días porque es un poco largo y en el formato libro físico, al ser tantas páginas me cuesta un poco tenerlo en una buena postura para leer. Si leéis mi post, me encantó. Un libro muy necesario, con una prosa genial.

Y dentro de poco terminaré “Ofrenda a la tormenta”, me gustaría terminar algún día “New York” de Edward Rutherfurd que se me ha atragantado. Y en cola tengo algunos títulos como “Forastera” de la serie Outlander. Me gustaría releer “Heart of darkness” de Joseph Conrad porque al verme la serie de “Taboo” de la HBO y con Tom Hardy como su protagonista, me ha recordado…

¿Y tú que estás leyendo? ¿Recomendaciones?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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“La La Land” o el homenaje al cine

Lo sé. Llego tarde. Pero tenía que escribir…

Hace creo un par de años, una película me fascinó por su tempo, por su música, por sus actores y por su frenético ritmo, me encantó porque era una película cuidada, una película en la que su director contaba algo con tanta pasión y era palpable al espectador. Hablo de “Whiplash”, segundo largometraje de Damien Chazelle. Este jovenzuelo, que ha sido este año recientemente consagrado con el Oscar al Mejor Director, nos ha regalado un homenaje al cine. Un cine olvidado, un cine clásico y musical.

En una época en la que los remakes están a la orden del día o el superhéroe de turno machaca al villano, aparece “La La Land” y nos regala unos planos maravillosos. Un comienzo brillante, en el que se te van los pies, una música deliciosa que después se queda en la cabeza y nos hace inolvidable su tema principal y ese silbido que proclama esa “City of Stars” que tiene un toque tan melancólico como nostálgico. Una Emma Stone encantadora y un Ryan Gosling, que se hace con cada plano, con esos zapatos de claqué. Icónica ya para mí, la escena en el mirador, en los que se marcan ese genial baile, que me recuerda a la fantástica “Cantando bajo la lluvia”.

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Preciosa escena en el “pianobar”, preciosa escena la del cine, preciosa escena la del planetario. Y es que si tengo que describir a la película con un solo adjetivo diré que es eso: preciosa.

Ya lo había leído por ahí, que era una película para soñadores. Y así lo es, es una película que trata de muchos temas, de no mezclar “Samba” y “Tapas”, o uno o lo otro, porque si no, pierde su sentido y esto lo dice Sebastian y lo podemos trasladar al Jazz que tanto ama. No venderse, el Jazz no se puede mezclar con reggeaton, ¡qué no hombre, qué no! Ese discurso de Sebastian totalmente emocionado escuchando tocar a una banda en el bar, me recordaba a la misma pasión que sentía Christian al escribir y creer en unos valores en mi adorada “Moulin Rogue”. Claro que Ewan McGregor le da veinte vueltas en cuanto cuerdas vocales se refiere a Ryan. Pero Ryan no lo necesita. Ryan se vale de su mera presencia y del porte que tiene, en como se mete las manos en bolsillo o como se deja despeinar mientras toca el piano. Si hay un protagonista en la película, es él.

SPOILER, SPOILER

Si bien la película me mantuvo con las emociones a flor de piel, en el momento en el que la relación de Mia y Sebastian empieza a hundirse por la distancia, por traicionarse en cuanto perseguir sus sueños se refiere y sus proyectos profesionales, sentí como que se iba desinflando poco a poco, porque lo que te enamora también, son ellos, su grandiosa química. Tú quieres que estén juntos. Y de repente, vemos como Mia está con otro hombre y tiene una hija. Y van al bar de Jazz, y allí está Sebastian, y se ven. Y Sebastian toca esa melodía que te hace resquebrajarte por dentro, mientras se ven las imágenes de la vida que podría haber sido si en vez de un empujón, hubiera sido un beso en su primer encuentro. Si las decisiones que se tomaron en un momento, hubieran sido otras. Y se ve de nuevo, toda la película a modo de pequeñas escenas de cine artesano, de cine más clásico aún si cabe, mostrando como Mia y Sebastian, estaban hechos el uno para el otro y podrían ser felices. Y después de la ensoñación, las notas musicales, nos devuelven a la cruda realidad. Dos planos tan cercanos como profundos de una mirada cómplice y un atisbo de sonrisa, en el que ahí aparece ese “Yo te querré siempre” y entonces aparece un “The End” y yo me fui con el corazón roto a casa.

La película es un manifiesto romántico y es para personas románticas y este final más agri, que dulce, es el final que merece. Que hubieran terminado juntos, habría sido el final fácil y complaciente, y sin embargo es su final la que la hace aún más grande si cabe.

FIN DEL SPOILER

“La La Land” hará las delicias de soñadores, románticos, perseverantes y amantes de la música y sobre todo, amantes del cine. Es una película para disfrutarla en pantalla grande. Y es de estas películas que pasan por mi vida y que me marcan. Y esto no me pasa siempre…

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“Patria” debería ser lectura obligada

Hacía tiempo que no se me caían las lágrimas leyendo un libro y no me malinterpretéis, no es un libro que busque precisamente eso, pero sí que es cierto que hay que ser muy insensible para que ciertas líneas, ciertos capítulos no te lleguen al alma, después de haber vivido tantas veces tremendas noticias en la tele durante mi infancia, cuando ETA mataba.

Si había una palabra que me causaba auténtico terror de niña y me provocaba pesadillas era ETA. Aún recuerdo cuando mataron a Tomás y Valiente, Gregorio Ordoñez, yo apenas una niña, escuchaba en los informativos con pelos y señales como habían asesinado a sangre fría a estas personas. Creo que el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco me dejaron muda y atenta a las noticias como imagino que a media España o España entera y también recuerdo impactada las imágenes en la televisión de tanta gente manifestándose: No al terrorismo. También me recuerdo escribiendo sobre la paz, cuando a mis infantiles oídos llegó la noticia de que habían liberado a Ortega Lara.

“Patria” no va de ETA en sí. La novela de Fernando Aramburu, primera novela que leo de este señor y voy a buscarme las demás, nos cuenta la historia de dos familias vascas, del pueblo, ¿qué pueblo? pues no sé, uno Gipuzkoano seguro. Uno de tantos pueblos donde había que ir a las manifas, a las herrikotabernas, aparecer y que nadie te señalara con el dedo, ir para que pensaran que eras un jugador más de ese partido por la liberación de “Euskal Herria”. “Patria” nos habla de la familia del Txato, un pequeño empresario de una flota de camiones y euskaldun y su mujer Bittori, también del pueblo con sus hijos : Nerea y Xabier. La familia de Miren y Joxian y sus hijos : Joxe Mari, Arantxa y Gorka. Familias normales del País Vasco que fríen anchoas para cenar y que cuando hablan en castellano utilizan el condicional en vez de subjuntivo, juegan al mus, van al monte y les encanta la bici. Familias que gustaban de vivir tranquilas, de disfrutar de sus hábitos vascos, de ir a comprar a la carnicería, hablar un rato con los vecinos, trabajar en la huerta o ir a San Sebastián a merendar churros. Simplemente vivir la rutina diaria.

Esta novela tan necesaria se divide en pequeños capítulos que van entremezclando las historias de las dos familias y de sus componentes, con sus historias individuales, sus sueños, sus amores, sus pensamientos y sus ideologías. Y por supuesto, como ETA irrumpe en la amistad de ambas familias, como aparece la extorsión, como una amistad se va desquebrajando por el sinsentido del panfletismo nacionalista, cuando había que ser parte de la masa y los vecinos te retiran la palabra, para que nadie pose sus ojos sobre ti, ni sobre los tuyos, para vivir tranquilos, anónimos, ocultos, presos en las calles de su propio pueblo.

-Yo siempre os he apreciado mucho, pero no os podía hablar en ese momento, porque ya sabes…para que no me relacionaran con vosotros. Y Bittori les mira y piensa para sí: “¿Y a mí ahora esto de qué me sirve? “el Txato” ya no está, me lo arrebataron”.

La cobardía de lo individual ante la presión asesina. ¿Se puede juzgar el comportamiento de alguien que está siendo manipulado por el miedo?

“Patria” invita a la reflexión. Invita a conocer las costumbres del País Vasco de pueblo, de la sociedad más alterada por la publicidad de los radicales, el miedo de los ciudadanos que simplemente pasaban de la política, que no les importaba ir a Logroño, porque no sentían que fueran más “españoles” que ellos, simplemente que eran parecidos.

Esta novela retrata de una manera natural y a veces, hasta cómica, la personalidad de los diferentes personajes, hasta tal punto que parece que uno mismo conoce las casas de Miren o Bittori, o que sufre con Arantxa en su enfermedad. Está tan ágil y bien escrito, que su lectura es bastante fácil a pesar de sus seiscientas y pico páginas, todo parece transcurrir como un capítulo largo de historia reciente de nuestro país.

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He disfrutado la novela, porque conozco el País Vasco y porque he visto reflejadas muchas de las costumbres y formas de ser que tienen, que aunque siga pasando el tiempo, me siguen sorprendiendo a veces. Esa forma de dirigirse a los demás : “Este o esta me ha dicho de venir por aquí…” y tú piensas: ¿Este al que llamas este, te refieres a tu hermano?, ¿a tu marido? a mí siempre me suena despectivo, pero los vascos hablan así. Parecen enfadados en la mayoría de las veces, pero son gente noble y de buen corazón, siempre dispuestos a ayudarte y a darte de comer como si llegara el fin del mundo. La imagen que más tengo en mi retina es el típico hombre vasco con la barra de pan envuelta en el papel de periódico y esa estampa bajo el “xiri-miri”, la gente de “txikiteo” en la terraza de los bares, cayendo chuzos de punta, que para ellos es simplemente “estar al fresco” mientras yo andaluza, me congelo.

Leyendo la novela desde el punto de vista de Andaluza pero conocedora de Euskadi, lo único que veo es que realmente somos sociedades muy distintas, con costumbres diferentes. Aunque mi abuelo andaluz y mi yayo castellanovasco también tenían en común eso de echarse la siesta, porque ambos madrugaban muchísimo. Pero mi abuelo Pepe, desayunaba su café y tostadas y comía mucha fruta y mi yayo Jose Mari, se comía un filetón de ternera a las seis de la mañana. Uno trabajaba bajo el sol sureño y el otro, conducía el camión hormigonera entre las nieblas y paisaje de Gipuzkoa, pero al final, no eran más que dos hombres que vivían en diferentes regiones, que trabajaban y trabajan para dar de comer a sus familias. Solo que mi abuelo Pepe, vivía tranquilo y sin temas políticos en su vida y mi yayo Jose Mari, era de los que tenía secretos para que precisamente nadie le tachara de nada. Vivir en libertad, ¿hay algo más importante qué eso?

Creo que este libro como ya he comentado antes, merecería tener un hueco en los institutos, no solo porque defiendo que hay que animar a la juventud a leer, si no porque también pienso que este capítulo de la historia reciente, no debería caer en el olvido. He recomendado este libro a mucha gente y entre ellos amigos vascos y son estos amigos, los que me han dicho “Ni de coña”, curiosa reacción. Han vivido tan saturados con el tema, que no quieren leerla, no quieren saber del tema. Me han contestado cosas como : “buah, que pereza”, “lo que me faltaba ya por leer”, etc…pero sigo pensando que deberían darle una oportunidad. Cuando terminas el libro, es inevitable que no se crucen miles de pensamientos. Yo ya lo considero uno de mis libros favoritos. Me alegro haber empezado el 2017 lector de esta manera y con esta pedazo de novela.

 

Propósitos de Año Nuevo y metas diarias

¡Feliz Año 2017! según la numerología este año promete, porque si sumas sus números dan como resultado el número 10 y también superar al 2016 no puede ser difícil, habiendo sido el cansino año del “Pactómetro”, de la victoria de Donald Trump, de muertes de grandes personajes como David Bowie, Leonard Cohen y entre otros artistas, murieron tantos que da hasta pena volver a enumerarlos. Así que en fin, a por un nuevo comienzo.

Lo he repetido en más de una ocasión y siento ser cansina pero no me gusta el día de Año Nuevo es como un día tirado a la basura, un día en el que reposo todas las comilonas de Navidades y en el que divago en el sofá “qué hacer” durante el año que comienza. El año pasado me propuse cocinar, ¿lo he conseguido? bueno…, no he conseguido que me guste cocinar que es distinto pero ese no era el propósito. La pequeña meta era que saliera de la bolsa del mercadona de lechuga y creo que algún progreso sí que he hecho, mi instagram lo demuestra, he hecho berenjenas rellenas, crepes, lentejas, judías verdes, habichuelas con chorizo, albóndigas en salsa, salmón con salsa de soja y tarta de queso. Sí, en el 2016 si no hice al menos 7 tartas de queso, no hice ninguna. ¡Qué panzá de tarta de queso, ojú! pero eso sí, me queda rica, rica y con fundamento.

Como siempre me vuelve el tema de la cochina rutina, que si me leéis también sabréis que soy una plasta con este tema y es que yo no soporto la rutina, por eso que este 2017 me tiene que ayudar de alguna manera a superar esto o al menos a dejar de taladrarme cada día con eso de que el despertador suena a la misma hora, que salgo de casa a la misma hora, que me voy a dormir a la misma hora y para ello, me he propuesto algunas metas diarias que no quiero convertir en rutina pero sí estaría bien disfrazarlas más bien en hábitos.

1ºCorrer 5 minutos diarios, y diréis ¿5? pero si eso es una mierda. Y sí tenéis razón 5 minutos es nada y menos, pero al menos lo suficiente para desperezarme, ponerme el chándal y las zapatillas de correr y decir vamos corazón bombea fuerte, quiero recordar la sensación exhausta de cuando en mis tiempos mozos de Educación Física, me obligaban a correr 40 minutos. Si lo hacía por entonces, ¿por qué ahora no? Pero la verdad con esto el propósito realmente es el de moverme más, me da igual si me pongo 10 minutos a subir y bajar escaleras, caminar 1 hora o hacer bici elíptica. Lo que quiero es mover este cuerpo, pasamos demasiadas horas cansados y tristemente anhelando sentarnos al llegar a casa  a sentarnos más. Y como odio los gimnasios, pues al menos este propósito irrisorio para los “runners” de hoy en día, ya me obliga algo a mí. Por ahora solo he salido 3 días a cumplirlo, así que voy mal, pero prometo enmendarlo.

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2ºDejar la coca-cola o pepsi, hay gente que quiere dejar el tabaco, pues yo quiero parches anti-cocacola o anti-pepsi. A diario, he caído en el error de que beberme una lata de coca-cola me sacia de comer porquería, pero la verdad es que no quiero ni saber lo que me estoy bebiendo, esto es algo que tengo que reducir drásticamente. No digo que el fin de semana no me beba algo de refresco, pero ir dejándolo poco a poco.

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3ºLeer al menos 10 libros, yo he sido siempre muy lectora. Pero hace poco me pidieron recomendaciones de libros y me tuve que remontar a hace seis años a una novela que me había gustado y esto me dio que pensar. Con lo que me gusta leer, con todas las historias que me han evadido siempre de la maldita rutina que tanto odio, ¿cómo he podido dejarme engullir por el cansancio de no leer más que 2 libros al año? eso es bullshit! Este propósito lo empecé en diciembre antes de que acabara 2016 alentando a dos clubes de lecturas vía whatssap y ya llevo desde diciembre : “Como ser Bill Murray”, “Brújulas que buscan sonrisas perdidas”, “El guardián invisible”, “Diario de una volátil”, “Te esperaré toda mi vida” y ahora estoy leyendo “The time of my life” y viento en popa, para cumplir este propósito necesitaría 4 libros más y creo que lo puedo cumplir perfectamente, porque leer es droga dura. Y me ha encantado retomar este hábito, es más, no puedo parar. Don’t stop me now.

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Y hasta aquí mis tres propósitos, ¿alcanzables? sí, perfectamente, 2 de 3 se tratan básicamente de enfrentarse al cansancio del día a día, es ser constante y decir :

¡¡¡¡ Vamos!!!!!! y el de la coca-cola es algo mental y físico, no dejarme caer en lo que me pide el cuerpo, restringir las cantidades. 1 coca cola a la semana no puede ser tan mala, 1 coca cola al día sí es mucho peor.

En 2018 cuando escriba mis propósitos nuevos, os diré si esto se ha llegado a cumplir o no y yo confío en que os pueda contar algo positivo.

¿Cuáles son los vuestros?

“Diario de una volátil” de Agustina Guerrero

¿ Quién no ha terminado una relación y tener (querer) comenzar de nuevo? Encontrar tu lugar y qué hacer con tu vida, reencontrarse con uno mismo. Pues así comienza “Diario de una volátil”, a través de simpáticas ilustraciones, viajaremos con su protagonista por diferentes situaciones y pensamientos cotidianos de la vida moderna.  Desde establecer nuevos comienzos y a dónde dirigir nuestro futuro profesional, sin abandonar nuestros ansiados sueños hasta sentirnos viejos con apenas treintena años. Reconozcamos que todos o todas nos hemos sentido un poco como la protagonista de camiseta a rayas de este cómic o historia gráfica. Todos hemos tenido relaciones fallidas, todos nos hemos perdido y encontrado por el camino, intentado hacer ese viaje introspectivo a una isla exótica para volver con las ideas algo más claras, aunque al final sigamos siendo esos niños adultos con temores a lo desconocido y a los cánones establecidos por esta sociedad.

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Agustina Guerrero nos plasma en sus ilustraciones de una forma cómica y simpática, todos esos pensamientos y emociones de la vida diaria. Y sabemos a a través de sus dibujos, que todos nos hemos sentido de alguna manera u otra, exactamente así. Todos hemos cerrado los ojos y pedido un deseo al ver pasar una estrella fugaz esperando tontamente por segundos, que ese deseo nos cambie la vida a mejor.

“Diario de una volátil” puede digerirse en un rato tranquilo, apreciando los dibujos y dejándose contagiar por esa naturalidad que se plasma en cada página de lo que es a día de hoy, la vida de una treintañera normal. Ni más, ni menos. Natural como la vida misma, real realidad de forma agradable y divertida. Muy recomendable esta ya segunda edición de este libro de la editorial Lumen.

 

Resumen Año Cinéfilo y Seriéfilo

Con la incursión de las grandes series en los últimos años, la verdad sea dicha es que estoy consumiendo más series que películas. Aunque nunca me gusta dejar el cine de lado. Como cada año, me gusta resumir al final, lo mejor que he visto durante el año y aquí están mis recomendaciones:

“Stranger Things” (2016). Mucho se ha hablado de esta serie de Netflix. Al principio estaba muy reticente de verla porque le gustaba a todo el mundo y yo soy un poco “guay” y pienso eso de que si le gusta a todo el mundo es que muy bueno no será. Pero me equivoqué. “Stranger Things” ha traído a Winona de vuelta y ha resucitado esa nostalgia de los niños de los 80 que crecimos viendo E.T, Los Goonies, Encuentros en la tercera fase, etc, ect. y eso que yo soy más niña de los 90, pero en la TV echaban en bucle estos ya considerados clásicos de la mejor época del cine bajo mi punto de vista. Porque el cine de los 80 poseía magia. Supe que “Stranger Things” me iba a gustar nada más al ver los créditos y la música y así fue… ¿Quién no la ha visto ya?

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“Narcos” (2015). Otra “desconocida” ¿no? No seamos “hijueputas malparios“. “Narcos” hay que verla solamente para empezar a hablar así, anda que no me lo he pasado yo bien ni nada poniendo este acento. Y aunque Wagner Moura no me parece el mejor Pablo Escobar, le reconozco el esfuerzo. Nos bebímos las dos temporadas porque cada capítulo tenía la misma intensidad y soy muy fan de Javier Peña (Pedro Pascal) aunque no le entienda ni papa cuando habla español en versión original. Estoy deseando ver la tercera temporada para ver en acción a Javier Cámara, uno de nuestros mejores actores patrios y a ver si sigue con la misma calidad, a pesar de que Pablo Escobar ya no esté. Esto no es spoiler, es historia…no se me enfaden hijueputas.

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“Sons of Anarchy” (2008) Sí, esta viene con 8 años de retraso desde su estreno a mi vida, pero gracias a Netflix pues me la he visto en 3 meses creo. Me pasó lo mismo con “Orphan Black” son de estas series en las que te molan los personajes, tienen cierto carisma y los capítulos son pura adrenalina. Aunque al principio me caían todos mal, no entendía porque eran tan imbéciles, al final sucumbí a las historias de estos moteros y por supuesto, a la grandísima BSO.

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“Expediente Warren” (2016), bueno para mí la película del año, sin lugar a dudas. James Wan es el mejor en esto de acojonar a la peña. La madre que parió a esta película, estuve dos semanas sin poder pegar ojo, porque se me habían metido varias escenas en la retina y no era capaz de conciliar el sueño y tampoco era capaz de ir por mi casa con la luz apagada. ¿Quién dijo que segundas partes no eran buenas?

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“El libro de la Selva” (2016) me pareció una película visualmente preciosa, me lo pasé como una enana y eso que nunca me gustó la de dibujos animados, pero esta película me parece que ofrece tanto respeto por el reino animal y la naturaleza que la recomendaría 1000 veces.

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En Enero de este año también me devoré “The Leftovers”(pincha para ver mi crítica), “Orphan Black”, la segunda temporada de “Better Call Saul”, “Master of None” y los “blockbusters” del año que no me gustaron como “X-Men Apocalipsis”, “El hogar para niños pecularies de Miss Peregrine”, “La chica del tren”, “Nunca apagues la luz”, “Warcraft, el origen”, “La venganza de Jane”, entre otras…

¿Qué traerá el 2017? Deseando estoy!

“Como ser Bill Murray”

Hace cuatro días fue mi cumpleaños, ¿lo he dicho ya antes? ( jeje ) y uno de los regalos fue el libro de Blackie Books “Como ser Bill Murray” de Gavin Edwards. Era un libro que quería fervientemente por dos razones:

-1º Soy superfan de Bill. Soy de la generación de “Cazafantasmas”, una de mis películas favoritas es “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), me encanta ver en Navidad “Los fantasmas atacan al jefe”,  me flipa “Lost in Translation”, adoro “Life Aquatic” y me encanta ver a Bill colaborar con Wes Anderson en cada una de sus películas.

-2º Me encantan los formatos preciosos de la editorial BlackieBooks y no os imagináis lo bonito que es pasar las páginas en este libro.

He tardado apenas 2 días en leerme el libro. Lo he devorado. Está claro que la excusa de es que no tengo tiempo para leer, sirve para cuando el libro realmente no despierta tu interés o no te engancha y este me ha divertido muchísimo.

A Bill Murray, lo describen en el libro como “un gilipollas encantador” y es que la sensación que tengo después de haber leído cada una de las anécdotas y peripecias de Bill, es que puede que sí, que sea un genio con licencias que el resto permitiríamos porque simplemente es que es Bill Murray.

Me fue emocionante leer la curiosa relación que tuvo con Harold Ramis, el director de “Atrapado en el tiempo” y compañero en “Cazafantamas” y como Bill, le rindió un curioso homenaje a Ramis interrumpiendo en la presentación de un Oscar y eso que casi no se hablaban, el video lo tenéis en youtube por si queréis verlo. Yo lo vi en su momento al día siguiente de los Oscars y me emocioné. En el libro cuentan más detalles. Al igual que cuentan la trayectoria de Bill desde sus comienzos en “Saturday Night Live” hasta ahora, y lo que más me ha llamado la atención es que siempre ha sido un rebelde sin causa y que pedía a todos sus directores hacer una toma sin guión, improvisarla y aunque siempre se negaran al principio, al final acababan rindiéndose ante el talento, porque Murray siempre mejoraba las tomas o escenas.

Me divirtió muchísimo leer cada página y en cada historia aparecía una ingeniosa y excéntrica respuesta de Bill a la hora de firmar autográfos, a la hora de hablar con la policía, con los fans, con quién fuera. Me pareció genial, el momento en el que Bill Murray asiste al funeral de Elvis Presley o retransmite un partido o aparece rascándose la barriga mientras unos novios están haciéndose su reportaje de boda.

Hay también una especie de decálogo de la filosofía de “Bill Murray”, parece que se haya convertido en una especie de gurú de este siglo, lo cierto es…que antes de que se conviritiera en un símbolo indie del cine o en alguien tan icónico, yo ya era fan de Bill de pequeña.

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Es una verdadera delicia para los cinéfilos como yo, que haya un apartado al final del libro exclusivo para toda la filmografía de Bill, donde se incluyen los datos de sus películas, argumento y anécdotas. ¡Gracias! he sido muy feliz. Si este libro fuera una asignatura, sacaría Matrícula de Honor.

Lo que más me ha gustado del libro es que no ha cambiado mi imagen de Bill. Solo me ha hecho pensar que es una de estas personas a las que merecería mucho la pena conocer aún con sus rarezas  y que seguramente me sacaría de quicio y me preguntaría: ¿Y este de qué cojones va? pero lo que más me ha fascinado, es que me deja la sensación de que Bill Murray ha sido siempre libre, ha dicho lo que le ha dado la gana, ha hecho lo que ha querido y que en cualquier sitio dónde él haya aparecido, lo ha impregnado de su sello único, porque como les pasa a los genios: son únicos e irremplazables. El carisma no se hace,  con el carisma se nace.

¿Qué si recomiendo el libro? ¡Sacad conclusiones! 

 

“¿Y si no hay un mañana? ¡Hoy no lo ha habido!” — Phil Connors en “Atrapado en el tiempo”.