“Patria” debería ser lectura obligada

Hacía tiempo que no se me caían las lágrimas leyendo un libro y no me malinterpretéis, no es un libro que busque precisamente eso, pero sí que es cierto que hay que ser muy insensible para que ciertas líneas, ciertos capítulos no te lleguen al alma, después de haber vivido tantas veces tremendas noticias en la tele durante mi infancia, cuando ETA mataba.

Si había una palabra que me causaba auténtico terror de niña y me provocaba pesadillas era ETA. Aún recuerdo cuando mataron a Tomás y Valiente, Gregorio Ordoñez, yo apenas una niña, escuchaba en los informativos con pelos y señales como habían asesinado a sangre fría a estas personas. Creo que el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco me dejaron muda y atenta a las noticias como imagino que a media España o España entera y también recuerdo impactada las imágenes en la televisión de tanta gente manifestándose: No al terrorismo. También me recuerdo escribiendo sobre la paz, cuando a mis infantiles oídos llegó la noticia de que habían liberado a Ortega Lara.

“Patria” no va de ETA en sí. La novela de Fernando Aramburu, primera novela que leo de este señor y voy a buscarme las demás, nos cuenta la historia de dos familias vascas, del pueblo, ¿qué pueblo? pues no sé, uno Gipuzkoano seguro. Uno de tantos pueblos donde había que ir a las manifas, a las herrikotabernas, aparecer y que nadie te señalara con el dedo, ir para que pensaran que eras un jugador más de ese partido por la liberación de “Euskal Herria”. “Patria” nos habla de la familia del Txato, un pequeño empresario de una flota de camiones y euskaldun y su mujer Bittori, también del pueblo con sus hijos : Nerea y Xabier. La familia de Miren y Joxian y sus hijos : Joxe Mari, Arantxa y Gorka. Familias normales del País Vasco que fríen anchoas para cenar y que cuando hablan en castellano utilizan el condicional en vez de subjuntivo, juegan al mus, van al monte y les encanta la bici. Familias que gustaban de vivir tranquilas, de disfrutar de sus hábitos vascos, de ir a comprar a la carnicería, hablar un rato con los vecinos, trabajar en la huerta o ir a San Sebastián a merendar churros. Simplemente vivir la rutina diaria.

Esta novela tan necesaria se divide en pequeños capítulos que van entremezclando las historias de las dos familias y de sus componentes, con sus historias individuales, sus sueños, sus amores, sus pensamientos y sus ideologías. Y por supuesto, como ETA irrumpe en la amistad de ambas familias, como aparece la extorsión, como una amistad se va desquebrajando por el sinsentido del panfletismo nacionalista, cuando había que ser parte de la masa y los vecinos te retiran la palabra, para que nadie pose sus ojos sobre ti, ni sobre los tuyos, para vivir tranquilos, anónimos, ocultos, presos en las calles de su propio pueblo.

-Yo siempre os he apreciado mucho, pero no os podía hablar en ese momento, porque ya sabes…para que no me relacionaran con vosotros. Y Bittori les mira y piensa para sí: “¿Y a mí ahora esto de qué me sirve? “el Txato” ya no está, me lo arrebataron”.

La cobardía de lo individual ante la presión asesina. ¿Se puede juzgar el comportamiento de alguien que está siendo manipulado por el miedo?

“Patria” invita a la reflexión. Invita a conocer las costumbres del País Vasco de pueblo, de la sociedad más alterada por la publicidad de los radicales, el miedo de los ciudadanos que simplemente pasaban de la política, que no les importaba ir a Logroño, porque no sentían que fueran más “españoles” que ellos, simplemente que eran parecidos.

Esta novela retrata de una manera natural y a veces, hasta cómica, la personalidad de los diferentes personajes, hasta tal punto que parece que uno mismo conoce las casas de Miren o Bittori, o que sufre con Arantxa en su enfermedad. Está tan ágil y bien escrito, que su lectura es bastante fácil a pesar de sus seiscientas y pico páginas, todo parece transcurrir como un capítulo largo de historia reciente de nuestro país.

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He disfrutado la novela, porque conozco el País Vasco y porque he visto reflejadas muchas de las costumbres y formas de ser que tienen, que aunque siga pasando el tiempo, me siguen sorprendiendo a veces. Esa forma de dirigirse a los demás : “Este o esta me ha dicho de venir por aquí…” y tú piensas: ¿Este al que llamas este, te refieres a tu hermano?, ¿a tu marido? a mí siempre me suena despectivo, pero los vascos hablan así. Parecen enfadados en la mayoría de las veces, pero son gente noble y de buen corazón, siempre dispuestos a ayudarte y a darte de comer como si llegara el fin del mundo. La imagen que más tengo en mi retina es el típico hombre vasco con la barra de pan envuelta en el papel de periódico y esa estampa bajo el “xiri-miri”, la gente de “txikiteo” en la terraza de los bares, cayendo chuzos de punta, que para ellos es simplemente “estar al fresco” mientras yo andaluza, me congelo.

Leyendo la novela desde el punto de vista de Andaluza pero conocedora de Euskadi, lo único que veo es que realmente somos sociedades muy distintas, con costumbres diferentes. Aunque mi abuelo andaluz y mi yayo castellanovasco también tenían en común eso de echarse la siesta, porque ambos madrugaban muchísimo. Pero mi abuelo Pepe, desayunaba su café y tostadas y comía mucha fruta y mi yayo Jose Mari, se comía un filetón de ternera a las seis de la mañana. Uno trabajaba bajo el sol sureño y el otro, conducía el camión hormigonera entre las nieblas y paisaje de Gipuzkoa, pero al final, no eran más que dos hombres que vivían en diferentes regiones, que trabajaban y trabajan para dar de comer a sus familias. Solo que mi abuelo Pepe, vivía tranquilo y sin temas políticos en su vida y mi yayo Jose Mari, era de los que tenía secretos para que precisamente nadie le tachara de nada. Vivir en libertad, ¿hay algo más importante qué eso?

Creo que este libro como ya he comentado antes, merecería tener un hueco en los institutos, no solo porque defiendo que hay que animar a la juventud a leer, si no porque también pienso que este capítulo de la historia reciente, no debería caer en el olvido. He recomendado este libro a mucha gente y entre ellos amigos vascos y son estos amigos, los que me han dicho “Ni de coña”, curiosa reacción. Han vivido tan saturados con el tema, que no quieren leerla, no quieren saber del tema. Me han contestado cosas como : “buah, que pereza”, “lo que me faltaba ya por leer”, etc…pero sigo pensando que deberían darle una oportunidad. Cuando terminas el libro, es inevitable que no se crucen miles de pensamientos. Yo ya lo considero uno de mis libros favoritos. Me alegro haber empezado el 2017 lector de esta manera y con esta pedazo de novela.

 

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Propósitos de Año Nuevo y metas diarias

¡Feliz Año 2017! según la numerología este año promete, porque si sumas sus números dan como resultado el número 10 y también superar al 2016 no puede ser difícil, habiendo sido el cansino año del “Pactómetro”, de la victoria de Donald Trump, de muertes de grandes personajes como David Bowie, Leonard Cohen y entre otros artistas, murieron tantos que da hasta pena volver a enumerarlos. Así que en fin, a por un nuevo comienzo.

Lo he repetido en más de una ocasión y siento ser cansina pero no me gusta el día de Año Nuevo es como un día tirado a la basura, un día en el que reposo todas las comilonas de Navidades y en el que divago en el sofá “qué hacer” durante el año que comienza. El año pasado me propuse cocinar, ¿lo he conseguido? bueno…, no he conseguido que me guste cocinar que es distinto pero ese no era el propósito. La pequeña meta era que saliera de la bolsa del mercadona de lechuga y creo que algún progreso sí que he hecho, mi instagram lo demuestra, he hecho berenjenas rellenas, crepes, lentejas, judías verdes, habichuelas con chorizo, albóndigas en salsa, salmón con salsa de soja y tarta de queso. Sí, en el 2016 si no hice al menos 7 tartas de queso, no hice ninguna. ¡Qué panzá de tarta de queso, ojú! pero eso sí, me queda rica, rica y con fundamento.

Como siempre me vuelve el tema de la cochina rutina, que si me leéis también sabréis que soy una plasta con este tema y es que yo no soporto la rutina, por eso que este 2017 me tiene que ayudar de alguna manera a superar esto o al menos a dejar de taladrarme cada día con eso de que el despertador suena a la misma hora, que salgo de casa a la misma hora, que me voy a dormir a la misma hora y para ello, me he propuesto algunas metas diarias que no quiero convertir en rutina pero sí estaría bien disfrazarlas más bien en hábitos.

1ºCorrer 5 minutos diarios, y diréis ¿5? pero si eso es una mierda. Y sí tenéis razón 5 minutos es nada y menos, pero al menos lo suficiente para desperezarme, ponerme el chándal y las zapatillas de correr y decir vamos corazón bombea fuerte, quiero recordar la sensación exhausta de cuando en mis tiempos mozos de Educación Física, me obligaban a correr 40 minutos. Si lo hacía por entonces, ¿por qué ahora no? Pero la verdad con esto el propósito realmente es el de moverme más, me da igual si me pongo 10 minutos a subir y bajar escaleras, caminar 1 hora o hacer bici elíptica. Lo que quiero es mover este cuerpo, pasamos demasiadas horas cansados y tristemente anhelando sentarnos al llegar a casa  a sentarnos más. Y como odio los gimnasios, pues al menos este propósito irrisorio para los “runners” de hoy en día, ya me obliga algo a mí. Por ahora solo he salido 3 días a cumplirlo, así que voy mal, pero prometo enmendarlo.

A female road runner runs down a road at dusk at Independence Pass.

2ºDejar la coca-cola o pepsi, hay gente que quiere dejar el tabaco, pues yo quiero parches anti-cocacola o anti-pepsi. A diario, he caído en el error de que beberme una lata de coca-cola me sacia de comer porquería, pero la verdad es que no quiero ni saber lo que me estoy bebiendo, esto es algo que tengo que reducir drásticamente. No digo que el fin de semana no me beba algo de refresco, pero ir dejándolo poco a poco.

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3ºLeer al menos 10 libros, yo he sido siempre muy lectora. Pero hace poco me pidieron recomendaciones de libros y me tuve que remontar a hace seis años a una novela que me había gustado y esto me dio que pensar. Con lo que me gusta leer, con todas las historias que me han evadido siempre de la maldita rutina que tanto odio, ¿cómo he podido dejarme engullir por el cansancio de no leer más que 2 libros al año? eso es bullshit! Este propósito lo empecé en diciembre antes de que acabara 2016 alentando a dos clubes de lecturas vía whatssap y ya llevo desde diciembre : “Como ser Bill Murray”, “Brújulas que buscan sonrisas perdidas”, “El guardián invisible”, “Diario de una volátil”, “Te esperaré toda mi vida” y ahora estoy leyendo “The time of my life” y viento en popa, para cumplir este propósito necesitaría 4 libros más y creo que lo puedo cumplir perfectamente, porque leer es droga dura. Y me ha encantado retomar este hábito, es más, no puedo parar. Don’t stop me now.

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Y hasta aquí mis tres propósitos, ¿alcanzables? sí, perfectamente, 2 de 3 se tratan básicamente de enfrentarse al cansancio del día a día, es ser constante y decir :

¡¡¡¡ Vamos!!!!!! y el de la coca-cola es algo mental y físico, no dejarme caer en lo que me pide el cuerpo, restringir las cantidades. 1 coca cola a la semana no puede ser tan mala, 1 coca cola al día sí es mucho peor.

En 2018 cuando escriba mis propósitos nuevos, os diré si esto se ha llegado a cumplir o no y yo confío en que os pueda contar algo positivo.

¿Cuáles son los vuestros?

“Diario de una volátil” de Agustina Guerrero

¿ Quién no ha terminado una relación y tener (querer) comenzar de nuevo? Encontrar tu lugar y qué hacer con tu vida, reencontrarse con uno mismo. Pues así comienza “Diario de una volátil”, a través de simpáticas ilustraciones, viajaremos con su protagonista por diferentes situaciones y pensamientos cotidianos de la vida moderna.  Desde establecer nuevos comienzos y a dónde dirigir nuestro futuro profesional, sin abandonar nuestros ansiados sueños hasta sentirnos viejos con apenas treintena años. Reconozcamos que todos o todas nos hemos sentido un poco como la protagonista de camiseta a rayas de este cómic o historia gráfica. Todos hemos tenido relaciones fallidas, todos nos hemos perdido y encontrado por el camino, intentado hacer ese viaje introspectivo a una isla exótica para volver con las ideas algo más claras, aunque al final sigamos siendo esos niños adultos con temores a lo desconocido y a los cánones establecidos por esta sociedad.

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Agustina Guerrero nos plasma en sus ilustraciones de una forma cómica y simpática, todos esos pensamientos y emociones de la vida diaria. Y sabemos a a través de sus dibujos, que todos nos hemos sentido de alguna manera u otra, exactamente así. Todos hemos cerrado los ojos y pedido un deseo al ver pasar una estrella fugaz esperando tontamente por segundos, que ese deseo nos cambie la vida a mejor.

“Diario de una volátil” puede digerirse en un rato tranquilo, apreciando los dibujos y dejándose contagiar por esa naturalidad que se plasma en cada página de lo que es a día de hoy, la vida de una treintañera normal. Ni más, ni menos. Natural como la vida misma, real realidad de forma agradable y divertida. Muy recomendable esta ya segunda edición de este libro de la editorial Lumen.

 

Resumen Año Cinéfilo y Seriéfilo

Con la incursión de las grandes series en los últimos años, la verdad sea dicha es que estoy consumiendo más series que películas. Aunque nunca me gusta dejar el cine de lado. Como cada año, me gusta resumir al final, lo mejor que he visto durante el año y aquí están mis recomendaciones:

“Stranger Things” (2016). Mucho se ha hablado de esta serie de Netflix. Al principio estaba muy reticente de verla porque le gustaba a todo el mundo y yo soy un poco “guay” y pienso eso de que si le gusta a todo el mundo es que muy bueno no será. Pero me equivoqué. “Stranger Things” ha traído a Winona de vuelta y ha resucitado esa nostalgia de los niños de los 80 que crecimos viendo E.T, Los Goonies, Encuentros en la tercera fase, etc, ect. y eso que yo soy más niña de los 90, pero en la TV echaban en bucle estos ya considerados clásicos de la mejor época del cine bajo mi punto de vista. Porque el cine de los 80 poseía magia. Supe que “Stranger Things” me iba a gustar nada más al ver los créditos y la música y así fue… ¿Quién no la ha visto ya?

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“Narcos” (2015). Otra “desconocida” ¿no? No seamos “hijueputas malparios“. “Narcos” hay que verla solamente para empezar a hablar así, anda que no me lo he pasado yo bien ni nada poniendo este acento. Y aunque Wagner Moura no me parece el mejor Pablo Escobar, le reconozco el esfuerzo. Nos bebímos las dos temporadas porque cada capítulo tenía la misma intensidad y soy muy fan de Javier Peña (Pedro Pascal) aunque no le entienda ni papa cuando habla español en versión original. Estoy deseando ver la tercera temporada para ver en acción a Javier Cámara, uno de nuestros mejores actores patrios y a ver si sigue con la misma calidad, a pesar de que Pablo Escobar ya no esté. Esto no es spoiler, es historia…no se me enfaden hijueputas.

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“Sons of Anarchy” (2008) Sí, esta viene con 8 años de retraso desde su estreno a mi vida, pero gracias a Netflix pues me la he visto en 3 meses creo. Me pasó lo mismo con “Orphan Black” son de estas series en las que te molan los personajes, tienen cierto carisma y los capítulos son pura adrenalina. Aunque al principio me caían todos mal, no entendía porque eran tan imbéciles, al final sucumbí a las historias de estos moteros y por supuesto, a la grandísima BSO.

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“Expediente Warren” (2016), bueno para mí la película del año, sin lugar a dudas. James Wan es el mejor en esto de acojonar a la peña. La madre que parió a esta película, estuve dos semanas sin poder pegar ojo, porque se me habían metido varias escenas en la retina y no era capaz de conciliar el sueño y tampoco era capaz de ir por mi casa con la luz apagada. ¿Quién dijo que segundas partes no eran buenas?

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“El libro de la Selva” (2016) me pareció una película visualmente preciosa, me lo pasé como una enana y eso que nunca me gustó la de dibujos animados, pero esta película me parece que ofrece tanto respeto por el reino animal y la naturaleza que la recomendaría 1000 veces.

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En Enero de este año también me devoré “The Leftovers”(pincha para ver mi crítica), “Orphan Black”, la segunda temporada de “Better Call Saul”, “Master of None” y los “blockbusters” del año que no me gustaron como “X-Men Apocalipsis”, “El hogar para niños pecularies de Miss Peregrine”, “La chica del tren”, “Nunca apagues la luz”, “Warcraft, el origen”, “La venganza de Jane”, entre otras…

¿Qué traerá el 2017? Deseando estoy!

“Como ser Bill Murray”

Hace cuatro días fue mi cumpleaños, ¿lo he dicho ya antes? ( jeje ) y uno de los regalos fue el libro de Blackie Books “Como ser Bill Murray” de Gavin Edwards. Era un libro que quería fervientemente por dos razones:

-1º Soy superfan de Bill. Soy de la generación de “Cazafantasmas”, una de mis películas favoritas es “Atrapado en el tiempo” (Groundhog Day), me encanta ver en Navidad “Los fantasmas atacan al jefe”,  me flipa “Lost in Translation”, adoro “Life Aquatic” y me encanta ver a Bill colaborar con Wes Anderson en cada una de sus películas.

-2º Me encantan los formatos preciosos de la editorial BlackieBooks y no os imagináis lo bonito que es pasar las páginas en este libro.

He tardado apenas 2 días en leerme el libro. Lo he devorado. Está claro que la excusa de es que no tengo tiempo para leer, sirve para cuando el libro realmente no despierta tu interés o no te engancha y este me ha divertido muchísimo.

A Bill Murray, lo describen en el libro como “un gilipollas encantador” y es que la sensación que tengo después de haber leído cada una de las anécdotas y peripecias de Bill, es que puede que sí, que sea un genio con licencias que el resto permitiríamos porque simplemente es que es Bill Murray.

Me fue emocionante leer la curiosa relación que tuvo con Harold Ramis, el director de “Atrapado en el tiempo” y compañero en “Cazafantamas” y como Bill, le rindió un curioso homenaje a Ramis interrumpiendo en la presentación de un Oscar y eso que casi no se hablaban, el video lo tenéis en youtube por si queréis verlo. Yo lo vi en su momento al día siguiente de los Oscars y me emocioné. En el libro cuentan más detalles. Al igual que cuentan la trayectoria de Bill desde sus comienzos en “Saturday Night Live” hasta ahora, y lo que más me ha llamado la atención es que siempre ha sido un rebelde sin causa y que pedía a todos sus directores hacer una toma sin guión, improvisarla y aunque siempre se negaran al principio, al final acababan rindiéndose ante el talento, porque Murray siempre mejoraba las tomas o escenas.

Me divirtió muchísimo leer cada página y en cada historia aparecía una ingeniosa y excéntrica respuesta de Bill a la hora de firmar autográfos, a la hora de hablar con la policía, con los fans, con quién fuera. Me pareció genial, el momento en el que Bill Murray asiste al funeral de Elvis Presley o retransmite un partido o aparece rascándose la barriga mientras unos novios están haciéndose su reportaje de boda.

Hay también una especie de decálogo de la filosofía de “Bill Murray”, parece que se haya convertido en una especie de gurú de este siglo, lo cierto es…que antes de que se conviritiera en un símbolo indie del cine o en alguien tan icónico, yo ya era fan de Bill de pequeña.

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Es una verdadera delicia para los cinéfilos como yo, que haya un apartado al final del libro exclusivo para toda la filmografía de Bill, donde se incluyen los datos de sus películas, argumento y anécdotas. ¡Gracias! he sido muy feliz. Si este libro fuera una asignatura, sacaría Matrícula de Honor.

Lo que más me ha gustado del libro es que no ha cambiado mi imagen de Bill. Solo me ha hecho pensar que es una de estas personas a las que merecería mucho la pena conocer aún con sus rarezas  y que seguramente me sacaría de quicio y me preguntaría: ¿Y este de qué cojones va? pero lo que más me ha fascinado, es que me deja la sensación de que Bill Murray ha sido siempre libre, ha dicho lo que le ha dado la gana, ha hecho lo que ha querido y que en cualquier sitio dónde él haya aparecido, lo ha impregnado de su sello único, porque como les pasa a los genios: son únicos e irremplazables. El carisma no se hace,  con el carisma se nace.

¿Qué si recomiendo el libro? ¡Sacad conclusiones! 

 

“¿Y si no hay un mañana? ¡Hoy no lo ha habido!” — Phil Connors en “Atrapado en el tiempo”.

 

 

 

Tengo 18 años con 12 de experiencia, los 30 ya están aquí…

“El tiempo no se detiene ni espera por nadie, así que no detengas tu vida por pequeñeces, sigue adelante porque en este momento eres lo más viejo que puedes ser y lo más joven que nunca volverás a ser jamás” (Visto en un sobre de azúcar de esos cafés diarios que tiene mi madre y le hizo una foto y me lo mandó ayer. Lo voy a usar como conclusión a toda la parrafada que he escrito y lo pongo al principio, porque es una conclusión introductoria que debe ser leída de primeras para que sea lo más importante).

Recuerdo que cuando cumplí 20 me sentaron mal, tuve una especie de crisis y ya sé que es absurdo, pero yo las suelo tener cada 1 de Enero y con los cambios de dígito. Me da como una sensación de vértigo, de asomarme hacía el vacío de una incertidumbre que solo el tiempo puede controlar y es entonces, cuando siento temor al futuro o a lo que está por venir, aunque siempre me guste pensar que lo mejor está por llegar, porque esa es la actitud.

Ahora me río de aquella “crisis” de los 20, ¡por favor! la veintena ha sido espectacular, encontré mi primer trabajo, he viajado muchísimo, cumplí varios sueños como ir a Escocia y a Nueva Zelanda, me ha dado tiempo a ir dos veces a USA. Ya puedo decir que atesoro recuerdos imborrables y lleno una mochila vital que siempre deseé, porque al final viajar es lo que más me gusta del mundo, la verdad y con lo que más me siento que crezco como persona. Y en la veintena he podido disfrutar mucho de esto y así espero que sea en este nuevo período.

Durante estos “veintis”, he tenido la suerte de compartir muchos momentos con mi familia y mis grandes amigos. No soy una persona de muchos amigos, pero creo que los que tengo, son amigos de verdad. Me escuchan, nos reímos, hemos viajado juntos, hemos salido de fiesta, nos hemos emborrachado juntos (necesario y une, sí, eso es cierto) y compartido muchas largas conversaciones con risas de por medio, por supuesto.

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En la veintena también conocí a mi compañero de viaje, el que me soporta estos pensamientos existencialistas, el que me escucha, el que me anima y el que está ahí para sacarme una sonrisa. Con él he compartido incontables experiencias, con él he salido de fiesta y con él mi vida simplemente fue a mejor. Como buen Libra, él es mi balanza, es mi punto realista, como yo no soy lógica, lo es él por mí. Yo soy supersagitario (menos en eso de que nos gusta apostar, a mí eso no…) y tengo dos Libras en mi vida que me respaldan en todo lo qué hago, esas dos personas son mi madre y mi chico. ¡Qué suerte la mía! Parece que soy superfan de los horóscopos, pero no es así, pero la verdad que cuando leo el perfil de un Sagitario me siento muy identificada. Aunque la Libra de mi madre me regañe todas las veces que le de la gana, da igual las veces que cambie yo de dígito, eso se ve que es inalterable al tiempo y con licencia para todaaa la vida.

En estos 30 años, he aprendido muchísimas cosas y ahora la gente más mayor que yo me repite eso de:  “A los 30 dejas muchas tonterías atrás”, yo creo que esto lo he hecho antes, porque todo lo que me ocupa espacio y pesares en mi cerebro, lo elimino directamente. Si algo no me apetece, no lo hago, punto. Hay gente que aprende a decir que no después de los 30, yo lo he hecho antes y no me arrepiento. Por otro lado, si sueño con conseguir algo, no me quedo con el ¿y sí…? porque como he publicado otras tantas veces en mi blog, a mí no me vale el ¿y si?, yo lo hago y si me equivoco o me sale mal, pues no pasa nada, escarmiento. Es bueno equivocarse y saber recuperarse de esos errores, pero no podría vivir jamás con la losa del qué hubiera pasado si…

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Vengo detestando mucho esos artículos de cosas que hacer antes de los 30, de los 40…, creo que cada persona tiene unas prioridades distintas y una vida diferente, que cada uno haga lo que le haga más feliz acorde a sus posibilidades y eso ya será un gran paso para el ser humano.

En estos 30 años, puedo decir que he sido más feliz que otra cosa. He sido y ahora mismo me considero una afortunada, no tengo nada de lo que quejarme y aunque estoy teniendo una “crisis” con este nuevo cambio de dígito y con eso de que atisbo algún cabello plateado en el pelo y que las ojeras ahora son más permanentes y que la risa ahora se queda marcada en mis ojos, que existen cambios físicos que uno cuando es joven piensa que nunca van a llegar, pero llegan…porque no somos invencibles, ni eternos. No voy a mentir si digo que me entristece hacerme mayor y tener que usar potingues para cubrir las ojeras y pasar por todo el ritual tan exigente para las mujeres, porque las canas en los hombres son atractivas, pero en una mujer es algo inadmisible y qué decir, de los kilos de más, de las ojeras, de los pelos, varices, estrías, etc, etc. A los 30 empieza a cambiar el metabolismo y muchas más mierdas biológicas que te alertan tanto en artículos de internet : “Cosas que deberías saber a los 30”, pues mira, ¡a lo mejor no quiero saberlas! ¡A la mierda!

Pues como decía, no voy a mentir y voy a decir esto de me encanta, pero ayer hablaba con una compañera de trabajo que perdió a una amiga en un accidente de tráfico que una de las cosas que más tristeza le casuaba era pensar que no vería nunca a su amiga envejecer y eso me entristeció a mi también…Porque envejecer no tiene por qué significar: canas, dolores, arrugas, kilos, etc. Envejecer puede significar, experiencia, superación, motivación, trayectoria, sabiduría, conocerse mejor a uno mismo, disfrutar mejor de las cosas, saber lo qué quieres, cuando lo quieres y quizás, quién eres y también buscar la plenitud. Mirar alrededor y pensar en cuántas cosas vividas, en cuantas cosas hemos conseguido, cuantas personas hemos conocido, cuantas vivencias felices y malas que han ido construyendo nuestra personalidad y nuestras vidas como si fueran ladrillos de una casa hasta llegar a formar lo que hoy somos.

A los 30 le pido como siempre y como al nuevo año, salud para mis seres queridos y para mí. Porque sin ella no podríamos hacer nada. Imagino que se me pasará esta sensación de vértigo y que me volverá a los 40. Pero prefiero tener sensaciones de vértigo que no tenerlas, porque eso significa que sigo aquí y que mientras que la vida me deje, voy a seguir sacándole jugo, quiero sacarle el máximo, quiero seguir aprendiendo, seguir teniendo nostalgia de mi feliz infancia, quiero seguir viajando, quiero empaparme del mundo, de su cultura, leer libros, ver películas, quiero reír, quiero llorar de emoción, quiero cantar en la ducha a pleno pulmón, comer chocolate, pillar el puntillo, quiero disfrutar de la música, quiero estar con mis amigos, quiero reír, quiero seguir escribiendo este blog que no lee nadie, quiero seguir aquí. Y quiero seguir sumando sueños y cumpliéndolos. Los 3o tienen que ser mejor que los 20, ¡he dicho!

FELIZ CUMPLEAÑOS A MÍ 

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“Master of None”

Con la llegada de “Netflix” a mi vida, he podido ponerme al día con un infinidad de series y de retomar otras que antes me costaba la vida verlas y descubrir algunas joyas como de la que voy a hablar. Sí, soy una fan incodicional de “Netflix” me gustaría que tuvieran un catálogo más amplio y que apareciera la categoría “Clásicos” y encontrar pelis de Hitchcock, algunas del oeste, ver en acción a Humprey Bogart o a Audrey Hepburn, porque a los que nos gusta el cine, también nos gusta el cine clásico, pero tiempo al tiempo.

Hace poco estuve hablando con mi amiga Nieves y ella siempre suele recomendarme buenas cosas, me descubrió “Penny Dreadful” y la singular “The Leftovers” y luego me recomendó esta: “Master of None” y no me dijo ni de que iba, ni yo busqué el argumento, ni ná de ná. Simplemente, me fui a mi casa la busqué en “Netflix” y allí estaba, le di al play y pum. 10 capítulos, 1º temporada devorados en apenas unos días. Cada capítulo tiene una duración de unos 26 minutos, estilo sitcom, las sitcoms siempre son más fáciles de ver por el tono cómico, el buen rollo que dan y porque las tramas no son complicadas, ni tienes que estar atentos a si viene Pablo Escobar y sus “malparios” o los Lannisters se han peleado con no sé quien y avanzan lentos hacía “King’s landing”.

Al igual que con el formato de series como “New Girl”, “Modern Family”, etc, “Master of none” es una serie de comedia donde los capítulos se beben tranquilamente como una cerveza fresquita en verano. Pero…, no es una comedia al uso, no es una comedia en la que las risas enlatadas te señalan cuando reírte, ni tampoco los personajes son esperpénticos y aporrean la puerta gritando el nombre de otro personaje a lo Sheldon Cooper.

Lo que presenta “Master of None” en cada capítulo es un tema diferente de esta sociedad de siglo XXI, esta sociedad de los llamados “Millenials” a través de la vida de Dev (Aziz Ansari), un inmigrante indio de segunda generación, treintañero, que vive en la siempre cosmopolita Nueva York y que intenta ganarse la vida como actor.

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Cada episodio aborda un tema actual o al menos costumbrista : como tratamos a nuestros mayores, como fueron los inicios de los inmigrantes en Nueva York, como los jóvenes somos egoístas porque ver un trailer y estar al día en series y películas es mucho más importante que ayudar a tu padre a actualizar su “ipad”, el machismo, la convivencia en pareja y las manías, y por supuesto, el existencialismo de los treintañeros. Sí, sí de los treintañeros, porque “los 30” aunque quieran vendernos la moto de que son los nuevos “20”, no es cierto. Y Dev, es prueba de ello.

Los treintañeros están en una especie de limbo generacional, es decir, sufriendo el síndrome de Peter Pan y en camino hacía la vida adulta “convencional”, sin trabajos que sean bien remunerados de manera que puedan dejar crecer como personas, casándose porque toca o no casándose, agobiándose si tu mejor amigo se casa y pronuncia unos votos espectaculares y tú sigues sin estar seguro de lo que estás haciendo con tu vida y de sí has cumplido tus sueños para dar un sí quiero que dure eternamente. Sí, los problemas del mundo moderno. Esa sensación de ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y si siempre me ha gustado Tokyo y quiero irme a vivir allí, ¿es tarde con 30? Y qué pasaría si siempre he deseado vivir en Chicago, ¿ya no puedo?

Pues de todos esos temas que aparentemente no hablamos en nuestras vidas y que por supuesto, que no vivimos en Nueva York, pero se pueden trasladar a tu pueblo. Esos “problemas” actuales que nos han traído también las redes sociales al mundo moderno, “problemas” que realmente no son “problemas”, de todo eso, trata “Master of None”.

Es una serie que tiene de fondo a la siempre perfecta y fotogénica Nueva York, por favor, que le den un Emmy, un globo de Oro, un Oscar…Nueva York siempre da bien en cámara, siempre quieres volver a pasear por esas calles. Aziz Ansari está gracioso y simpático haciendo de Dev y sus padres son la ternura personificada y sumamos que realmente son los padres de Aziz Anzari. Rachel es un personaje femenino que conquista, podría ser una musa indie perfectamente, el achuchable gigantón de Arnold, la divertida Denise o el simpático y guapo amigo asiático Brian, todos ellos hacen una pandilla de lo más amigable. Pero si hay que señalarle algo a la serie es el estupendo guión lleno de conversaciones ingeniosas, de chistes ácidos y críticas mordaces ocultas entre planos geniales de las calles de Brooklyn o Manhattan. Y el guión está escrito por Aziz Anzari y Alan Yang, una pareja creativa que funciona. Dev tiene muchas preguntas y nosotros también las tendremos después de ver esta genial serie.

¿A qué estáis esperando? No solo de “Narcos” o “Juego de Tronos” vive el espectador…

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