De bucear, soñar y que te despierten

Estaba buceando, solo había agua por todas partes, estaba en el mar. Eso estaba claro y de repente, me empieza a faltar el oxígeno y empiezo a nadar hacia arriba, en dirección a la superficie, para poder tomar ese oxígeno que se me estaba acabando. La superficie parece estar más y más lejos. Sigo subiendo con toda la velocidad que puedo y empiezo a ser consciente de que me ahogo, me ahogo en el mar onírico donde estoy y me ahogo a la par en el mundo real, mientras sueño que escapo.

Despierto, – “Ayrim, Ayrim ¿estás bien?” escucho mientras me zarandean hacia arriba y hacia abajo.

Y mi respuesta inconsciente y adormilada fue: – “Estaba ahogándome, pero me has salvado”. Acto seguido, me he dado la vuelta y he seguido durmiendo.

Curiosa la mente, curioso el cuerpo humano, curioso el subconsciente, curioso todo…¿Me hubiera ahogado realmente si no me hubieran despertado?

Una bruja

Hoy también tuve una noche movidita, puede que haya sido a causa de la fiebre, de un dolor de garganta infernal y un malestar de cuerpo, generado por estos cambios de tiempo. Hoy soñé con una bruja, que volaba corriendo hacía a mí, gritando palabras en inglés y una de ellas era “Dead”. Su rostro era verde tirando a un tono más pálido. Y también había un color morado y rosado en el onírico ambiente. Se reía y quería cogerme una pierna. Para mí sorpresa, me desperté pensando que me había alcanzado la pierna derecha en mi cama, y entonces desperté agitada, como lo llevo haciendo últimamente.

Me ha dado por buscar una interpretación de “soñar con brujas” y dice que representan el poder, la fuerza y la obtención de los deseos. Estoy esperando algo importante, es verdad, quizás por eso estoy tan nerviosa, o ¿será simple sugestión? Curioso el significado de soñar con una bruja, aunque también dice que hay que intentar recordar lo que decía porque es una predicción del futuro, pero lo que la hechicera gritaba en el sueño, no era precisamente un buen presagio…”Dead”.

Los sueños, sueños son…

¿Y si…?-No, ¿y si?, No

Siempre he sido muy cabezota, y a la hora de elegir, siempre me encaminaba por el camino que nunca me convenía. Me gusta ir a contracorriente y sorprenderme a mí misma, quizás lo que todo el mundo piensa que es correcto o lo adecuado para mí, puede que sea precisamente todo lo contrario. Por eso normalmente, elijo lo complicado y lo difícil. Mientras, las miradas ajenas me desaprueban. Sin embargo, saco una motivación que no sé ni de donde sale, llevada por un halo arrogante y de amor propio, que me impulsa a conseguir las metas que me planteo.

Dicen que en la vida hay que ponerse metas factibles, pero yo siempre pienso que lo importante es ponerse metas, aunque parezca que son inalcanzables. Pequeñas metas diarias.
Cuando salgo a hacer deporte, me gusta notar el sudor resbalándome por la frente, y voy exigiéndome con cada paso que doy, llegar más lejos.
Cuando leo un libro, me gusta finalizar el capítulo. Cuando empiezo una película, me gusta terminarla. Y cuando tengo un sueño, me gusta cumplirlo, pero si no llego a él, nunca podré echarme en cara eso de…¿qué hubiera pasado si…?, ¿y si…?, porque odio esa clase de preguntas. Aunque pueda estamparme el golpetazo más grande del mundo en mi espíritu iluso, prefiero cien veces, haberlo intentado a haber dibujado en mi mente como hubiera sido un hipotético resultado. Riesgos, correrlos y asumirlos; porque la adrenalina es buena. Y sin emoción no se puede vivir, y sin sueños que nos hagan volar hacia ellos no se puede disfrutar y porque si no nos equivocamos, la vida no tiene sentido; porque como bien dicen, rectificar es de sabios.

Y me apena la gente que va dejando escapar su día a día, sin poner en marcha esos pequeños proyectos que pueden provocarnos la sonrisa o hacernos sentir útiles. O simplemente esas cosas que nos harían emocionarnos, porque el sacrificio conlleva a una recompensa, o quizás no, pero el hecho de sentirse vivo, es una motivación tan grande que merece la pena. Por eso cuando voy contando los árboles que voy dejando a mi paso mientras voy corriendo, me parecen pequeñas metas absurdas que voy alcanzando…

Alcanzar… Tengo tantas cosas que me gustaría alcanzar…o que por lo menos me dejaran rozarlas por un solo segundo, que es por ese instante, la razón por la que no me rindo.

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Misterios normales, misterios musicales

Podía escuchar los granizos chocando torpemente contra mi persiana. Y yo mientras me forzaba a mi misma para intentar dormir algo. Tenia que dormir algo, pero solo podía revisar en mi mente, millones de palabras sin sentido aparente, entonces sabía que mi memoria me estaba jugando una mala pasada. ¡Tengo que dormir!, maldito insomnio inoportuno, ¿Por qué? Estaba viendo pasar todas las horas con sus respectivos minutos del reloj. El móvil no cesaba de parpadear y yo intentaba escapar de la cama.

-¡Dormir!, pero si me duermo en lo alto de un pincho. ¿Por qué no puedo ahora?- me dije en voz alta.

Pensaba y pensaba, y mi cerebro a las tres de la madrugada parecía más despierto que a cualquier hora de la mañana. Soy una maldita criatura nocturna y ya no había remedio. Iba a desistir y encender la luz y ponerme a leer, para colocar aquellas palabras perdidas de mi mente, en algún orden lógico, pero fue entonces, cuando el sueño vino a buscarme. Tarde, eran las cinco y media, y tenia que levantarme a las seis…

Aquella media hora, mi cerebro soñó, por supuesto, estaba demasiado activo, como para que no se hubiera inventado o creado algo. Soñé con un mp3 en mi oreja, que me hacía daño, del aparato salían unas notas de una canción que mi cerebro adjudicó a Nine Inch Nails, pero aquella melodía no era del grupo. Mi cerebro jugaba al despiste conmigo, con una canción absolutamente genial. Cuando desperté, la tarareé, era una canción con letra incluida, en inglés, cuando me desperté fui capaz de repetir las frases de la canción del sueño.

Me miré en el espejo, no podía creer que el despertador sonara de esa forma, me daban ganas de lanzarlo por los aires. La del espejo tenía un aspecto horrible, apenas tenia ojos, el pelo alborotado, las mejillas parecían cansadas. “¡Que horror!”- pensé. Malditos espejos, objetos del demonio que nos vuelven vanidosos. Y como no, después de la mala noche, ¿qué esperaba que me devolviera el espejo? Pues lo que estaba viendo, un rostro cansado.

Desayuné con desgana, pero la canción me martilleaba la cabeza…De camino al autobús, con la primera persona que tuve una conversación, le dije: “¿Se puede soñar con una canción que no existe?” Me contestó con una sonrisa y me explicó que quizás ya la habría escuchado antes…y mi cerebro la habría guardado…

La respuesta no me convenció, miré por la ventana del aquel autobús, estaba amaneciendo…un día gélido, de los que el frío te corta los labios y se te mete en el cuerpo a pesar de la coraza de abrigo y bufandas.

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Y mientras los pobres rayos del sol intentaban hacerse paso como todas las mañanas, en el reflejo de la ventana, contemplé mis ojos, aún cansados y tristes. Y la maldita canción en la cabeza, que aún intento saber si es una mezcla de muchas o si realmente existe… Misterios normales…misterios musicales…