Las humanidades se mueren

Vivimos en la sociedad en la que la serie británica “Black Mirror”, no queda tan lejana como podríamos creer. Vivimos controlados por nuestros dispositivos móviles y en la vorágine tecnológica. Donde el GPS nos hace cada día saber orientarnos menos, dónde las redes sociales nos hacen exponer toda nuestra vida, qué comemos, a dónde vamos, nuestra ropa, nuestros pensamientos. La tecnología nos ha ayudado, pero a la par, nos hace más cómodos, más tontos y menos libres. Vivimos en una época en la que las estaciones de metro se han estado llamando “Vodafone-Sol” y solo nos falta que las constelaciones de estrellas formen anuncios como en ese capítulo de Los Simpsons, siempre tan visionarios.

Ayer leí este artículo en el que nuestro actual gobierno, vuelve a la carga y ha guillotinado la asignatura de Literatura Universal de las aulas y por ello, ya no aparecerá en Selectividad tampoco. Me da mucha pena. Me da una sensación de desazón tremenda, porque si ya el número de lectores en generaciones más jóvenes está descendiendo, con esto es simplemente apretar la soga más fuerte directa a una muerte anunciada. Las humanidades se mueren, es un hecho. La habilidad de escribir, de recuperar textos, de conservar los idiomas, de amar las letras, está muriendo. La creatividad está desapareciendo porque la nada (esa de la que hablaba Michael Ende en La historia Interminable) en forma de app móvil la está engullendo. Estamos en un mundo donde prima más estudiar algo para producir, para convertirnos en soldados de las empresas, en formar partes de sus filas y seguir produciendo, produciendo, un número más, ser un robot como el pequeño Wall-E de Pixar, recolectar basura pero seguir aireando nuestras miserias o nuestras farsas en Facebook. Y mientras tanto,  Cervantes, Shakespeare, las Brontë, Lorca, Baroja, Unamuno, Dickens, Tolstoi, Irving, entre tantos otros, se van disipando y convirtiendo en nombres de una época que ya no existe. En algo que no es “cool” que no se puede elegir en “Netflix”. El esfuerzo de abrir unas páginas, de oler el libro, de inventar, de hacer que tu cerebro lea 50 páginas del tirón, eso ya es cada vez más espejismo de un tiempo pasado. Estoy pesimista, sí. Porque condenar a la literatura, es condenar al arte, condenar a los futuros Julios Vernes, a los Miguel Hernández, a los Isaac Asimov, a las Mary Shelleys, a las Virginia Woolfs, es matar lo más bonito que tiene el ser humano. Matar el futuro de tantas historias, y también relegar tantas otras historias que marcaron una época, que reflejaron en sus novelas los movimientos sociales del momento (o no) en el que se escribieron.

Por favor, hablamos de leer.  ¡Ah no!, que la literatura nunca fue importante…la literatura no es práctica, no entra en el business, no es cool, no produce dinero. La literatura es libertad y eso en estos tiempos que corren, no es negocio.

Primero fue la filosofía y ahora la literatura. ¿Hacia dónde vamos?

Cerraré mi pena y mi indignación con una gran frase de Robin Williams en “El club de los poetas muertos” que a mí parecer lo resume todo:

No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos“.

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Libros sobre el País Vasco

Si leéis mi blog, sabréis que le tengo mucho cariño a esta región. Una de mis ciudades favoritas es San Sebastián, siempre siento una sensación de enamoramiento cuando paseo por La Concha y me gusta conocer sus lugares mágicos fuera de Gipuzkoa también como San Juan de Gaztelugatxe, sus increíbles bosques y su ruralidad, etc, etc.

Con el gran éxito de “Patria” de Fernando Aramburu, la gente se ha acercado un poco a la cultura y literatura de Euskadi. Y con el taquillazo de “Ocho Apellidos Vascos” y la serie “Allí abajo”, los vascos se han ganado la simpatía de mucha gente, pero a base de topicazos, eso sí. Como andaluza que aguanto cada vez que me presentan a alguien : “olé, olé miarma, arsa”, creo que los vascos ahora nos están comprendiendo un poco porque ni son todos de Bilbao, ni todos hablan con un mecagoenlaostia pues, detrás de cada frase.

Hace tiempo que siempre que entro a una librería o en alguna feria del libro, sin quererlo me topo con algún libro que cuenta cosas sobre el País Vasco y al final siempre termino llevándomelo a casa. Aquí os dejo algunos:

-“Pintxos, Nuevos cuentos vascos“. Este estaba mirando el catálogo del Círculo de lectores y me llamó la atención su portada con el Peine de los Vientos y me lo pedí. Es una recopilación de cuentos como indica su nombre. Como en todo libro recopilatorio, algunos son más entretenidos e interesantes y otros menos. Creo que me aburrió un poco, la verdad.

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-“Zalacaín, el aventurero” de Pío Baroja. Este libro no necesita presentación, es un clásico. Recuerdo que me encantó, pero es que incluso recuerdo haberme reído con el libro. Tengo ganas de releerlo para saber sí sigue causándome el mismo efecto, porque lo leí en años de instituto y guardo el buen recuerdo, pero ya ha llovido desde entonces.

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-“Obabakoak” de Bernardo Atxaga. Un libro que cuenta diferentes historias con diferentes personajes, en el que poco a poco vas cogiéndoles cariño y vas viendo como las historias de cada uno cobran sentido. Al principio me pareció un poco lento, pero luego va cogiendo algo más de agilidad. Sí que es cierto, que la novela muestra muchos silencios, cosas que no se hacen, la búsqueda personal, misterios del pasado y personalidades introvertidas, por eso será que al libro le cuesta arrancar… Existe también la versión cinematográfica “Obaba”, dirigida por Montxo Arméndariz.

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-“The Basque History of the World: The Story of a Nation” de Mark Kurlansky. Este libro lo encontré en un mercado de libros de segunda mano y se vino conmigo a casa. Me lo leí en inglés y me pareció muy interesante. A pesar de ser un libro constituido por capítulos en plan : historia, lengua, cultura, historia reciente, que podría sonar de lo más peñazo. El autor escribe de una manera muy ágil y las páginas se te pasan en nada, porque hay bastante datos curiosos sobre el País Vasco y su cultura. Pero claro, como todo libro específico sobre un lugar, te tiene que llamar la atención el lugar en sí, porque a lo mejor si llega a ser de otro sitio, no me da ni por comprarlo ni mucho menos leerlo.

Tengo pendiente leer, “El silencio de la Ciudad Blanca” de Eva G Saenz de Urturi. Que nada más ver en la portada la preciosa plaza de Vitoria, pues ya me entran ganas de leerlo.

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Como veis, ahora me ha vuelto a dar por la lectura, así soy yo que cuando me da, me da.

 

 

 

 

“Lo que tengo que contarte” de Julia Montejo

Este verano tenía mi madre por casa un libro que le había prestado una amiga, el título no me llamó nada la atención porque parecía del estilo de Federico Moccia, pero no sé por qué, empecé a leerlo. Y en sus primeras páginas, me sorprendió la lírica de sus frases y me conquistó cuando hablaba de Donosti (que pesada estoy con el País Vasco últimamente), una frase en euskera y que sus protagonistas se llamaban Amaia y Asier. Y pum, yo ya estaba conquistada. Cuando fui de nuevo a por el libro, el libro desapareció porque mi madre tuvo que devolverlo a sus amiga y he estado tres meses buscándolo en las librerías hasta que finalmente di con él.

Me lo he leído en un par de días, tiene una lectura a modo guion de película, de hecho, creo que la autora está echando un vistazo a ver si alguien quiere llevar a la pantalla la historia de Amaia / Amalur Mendaro, la joven vasca que se embarca huyendo de una época de hombres en 1615 hasta la gélida y desconocida Islandia.

No sé si os acordaréis que este año tuvimos un titular un poco extraño en los periódicos que decía algo así como : “Islandia deroga la ley de matar vascos” en pleno 2015! y es que hasta entonces la ley islandesa te amparaba si matabas a un vasco. Bueno, pues la novela, trata un poco sobre este hecho histórico y es la mar de interesante.

Lo mejor de la novela es su doble historia, por un lado tenemos la historia de Amalur Mendaro huyendo de su aldea luchando contracorriente contra todo y todos, sobre todo, buscándose así misma y su destino en un mundo de hombres. Y por otro lado, tenemos a Amaia Mendaro en la actualidad contándole “su historia” sobre Amalur Mendaro a Asier, un escritor que ya no tenía apenas pasión por vivir, hasta que un día se cruza con esta extraña joven que parece estar loca más que otra cosa.

Y así las dos historias se van entretejiendo, Amalur Mendaro es un personaje carismático, a veces es soberbia, a veces inconsciente, pero sobre todo es una mujer valiente.

Estuve absorta durante toda la historia, me bebí el libro como si no hubiera un mañana con tan mala suerte que cuando llegué al final, me supo a poco, poquísimo. Es como si a la autora le hubieran metido prisa y le hubieran dicho “Eh termina que el plazo de entrega es mañana” y me quedé con cara de tonta, así que no puedo decir que me haya encantado porque me su final me ha dejado francamente decepcionada. Habría necesitado al menos unas 100 páginas más para darle un final digno a Amaia y a Asier y no esto, pero en fin.

Aunque he de decir que sí que lo recomiendo, sobre todo por lo curioso de la historia, porque no es un libro romántico petardo y porque en algunos tramos está muy bien escrito. Además, tenía ganas de finalizar 2015 habiéndome leído algo nacional y algún libro más, ya que este año lector ha sido bastante escaso y al menos con “Lo que tengo que contarte” me ha hecho resarcirme.

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¿Soy la única a la que no le gusta Christian Grey?

Hace un par de años recuerdo cuando iba en el metro y en el bus de camino al trabajo y veía que todas las chicas y mujeres leían el mismo libro. “50 sombras de Grey”, me hubiera apostado que la que llevaba un ebook por entonces, también lo estaba leyendo. Me picó la curiosidad y me lo compré. Lo leí, me pareció tan sumamente malo que las siguientes partes las descargué y las intenté terminar pero el tercer libro me pareció tedioso y francamente, insoportable.

¿Por qué no me gusta este personaje del qué todo el mundo parece enamorado?

-La trama me pareció muy estúpida y muy previsible, a parte de ser totalmente poco original. El tema del sexo sadomaso, bueno al menos intentaba meterle algo medio qué. Pero vamos, en cualquier otro tipo de novela erótica, se encuentran pasajes mejor escritos. Porque la calidad literaria de la autora (E.L James) deja mucho que desear. Esto también ocurría con otro fenómeno cinéfiloliterario como lo fueron las novelas de Stephenie Meyer y las películas de “Crepúsculo”.

-Anastasia Steele es una Bella Swan, en el libro la describen como cualquier otra chica normal. Claro, en estos libros, siempre describen al personaje masculino como un ente sumamente guapísimo e inalcanzable y a la muchacha en cuestión, poco despampanante, para que cualquier lectora se pueda poner en la piel y con esto, hacer creer que todas podemos aspirar a un dios griego. Y esto me parece insultante, a todo el mundo no le gusta el típico canon de belleza.

A todo el mundo le gustaba Brad Pitt o George Clooney, y hombre, entiendo que son guapos, pero no me gustan. ¿ Por qué se tiende siempre a establecer un canon de belleza tan encorsetado?

-El tema del “Rico, helicóptero propio”, a ver…¿en serio?, ¿qué nos están vendiendo?, ¿tenemos que enamorarnos también de los bienes de la otra persona?, ¿tan unida va la seducción con el dinero? Me parece más que un símbolo capitalista rancio.

-“No puedes estar sola, debo protegerte”. Este tipo de frases y conductas, se convierten tan recurrentes en todas las situaciones del segundo libro, ¡qué harta muchísimo! Por muy rico y guapo, no me quieres más si no me dejas ser independiente e ir al baño sola. Por favor, ¡qué petardo!

Edward Cullen era otro estereotipo, pero al menos brindaba la inmortalidad, Christian Grey solo proporciona una tarjeta de crédito y una cuenta corriente solvente vestido de Armani y unos latigazos para qué te ponga cachonda, (a la qué le ponga) y ya está…también caga y le saldrán arrugas, aunque pueda pagarse las operaciones pertinentes.

Lo que vengo a denunciar, es que por el simplemente hecho de ser guapo y tener dinero, no significa que se tenga que babear. Nos deslumbran con cosas demasiado superficiales y demasiado materiales que con el tiempo se deforman y se pudren. Y francamente, me da pena. Reconozco que no termine el tercer libro, pero el Sr. Grey me resultaba un ser posesivo y que compraba con regalos caros a la virginal Anastasia y esa conducta, me parecía tan patética, que no entendí el fenómeno. Y sigo sin entenderlo.

Aparte que no a todas las chicas las seduces comprando joyas, un macbook y un coche. A mí me viene un tipo riquísimo vendiéndome todo eso y pensaría en aquello de “Todo el mundo tiene un precio”. Pero creo que el rico desistiría conmigo porque le daría el típico discurso a lo “Hacia rutas salvajes”, no necesito tantas cosas materiales, si tengo cubiertas mis pequeñas felicidades del día a día: “una palmera de chocolate, una risa, ver un capítulo de una serie por la noche, cantar mientras conduzco mi humilde C4, etc, etc…”

Si por estos tiempos fuera, el cuento de la Princesa y el mendigo o cambia el título Príncipe y mendiga, no tendría cabida, porque el mendigo es pobre y de los pobres, o de los feos, o de los que no tienen helicópteros parece que no hay derecho a enamorarse. Y ya sé que pensaréis, pero está bien fantasear, pues sí, claro que sí, pero no me gusta lo que vende este producto. ¿Soy la única?

Lecturas de Verano

Con el ajetreo de la rutina y lecturas obligatorias durante el curso. La verdad es que no he tenido mucho tiempo para leer. Es verdad que ya no leo tanto como quisiera, pero lo que no he perdido parece ser es la capacidad de beberme una buena historia. Quería recomendaros dos libros en concreto:

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Annabel Pitcher, este libro de título interminable narra la historia de Jamie un niño normal, fan de Spiderman y con las mismas ganas de vivir aventuras que cualquier otro crío, excepto por un cruel atentado que le arrebató la vida a Rose, una de las hermanas gemelas y este hecho deja totalmente rota a su familia. Jamie verá en su hermana Jas, como se puede anteponer el amor fraternal a cualquier tipo de circunstancia y Sunya, esa alegre niña musulmana le enseñará a qué los estereotipos y los odios humanos, son el mayor problema del mundo. Lo bonito de este libro, a pesar de la gravedad de los hechos que cuenta, es que está narrado desde el punto de vista de Jamie, por lo que la inocencia de la tierna infancia y las dudas propias de un niño de su edad harán cuestionar esos rencores que los adultos no saben jamás perdonar. Aunque la historia tiende a darnos la típica moralina de no hay que generalizar con los actos de ciertos desalmados, ya sean musulmanes, cristianos o agnósticos. El ser humano puede ser cruel por naturaleza dejando al margen cualquier religión, será por eso precisamente que me parece que este libro se puede convertir en el típico libro dedicado a adolescentes en el instituto para que descubran el sentido de la tolerancia hacia el prójimo, pero no deja de ser una tierna historia contada con los ojos de un niño.

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La soledad de los números primos de Paolo Giordano, esta vez una lectura de autor italiano. No todo es Federicco Moccia. Trata la historia de Mattia y Alice, dos chicos convertidos en seres incomprendidos debido a diferentes traumas de sus vidas. El libro presenta a estas dos almas extrañas de forma independiente hasta entrelazarlas de una manera muy ágil y entretenida. Aunque también cuenta la infancia y adolescencia de estos dos chicos, el libro no deja de ser bastante complejo, debido precisamente a las personalidades de Mattia y Alice. Sin embargo, el autor hace que de alguna manera te los imagines juntos e indivisibles de una forma diferente, porque no son una pareja tradicional y no es la historia de amor al uso, porque son dos personas con grandes traumas, miedos y complejos, son ellos mismos los que obstaculizan la entrada de la felicidad en sus vidas y el lector, no hará más que preguntarse el por qué de los actos de esta singular y a la par poco convencional pareja. Es un libro fácil de leer, pero hace falta leerlo sabiendo que no se va a encontrar la historia de amor típica y tópica. Bastante recomendable.

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Tengo pendiente “New York” de Edward Rutherfurd, regalo de unos amigos cuando estuvimos de viaje este pasado Julio en la Gran Manzana. Es una novela que cuenta los comienzos de la gran ciudad que es ahora Nueva York.

Bueno, espero que no pase demasiado tiempo hasta que pueda crear otro post de recomendación de lecturas, porque leer por mucho que pase el tiempo será el motor siempre de nuestra imaginación y eso no hay que perderlo nunca.

Me encontrarás en el fin del mundo

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El otro día un amigo me dijo:
-Tienes que leer los libros de Nicolas Barreau.

Y yo que le suelo hacer caso a sus recomendaciones, me fui al buscador en internet y vi que libros tenía este jovencísimo autor francés en el mercado. Bien, leí varios títulos y el que más me llamó la atención fue el que terminé leyendo: Me encontrarás en el fin del mundo.

Me sedujo en el primer momento que lo leí, amor a primera vista con un título y te da la corazonada en ese instante que ya te va a gustar sin ni siquiera leer la primera página. Efectivamente, mi olfato lector no me falló.

Recomiendo este libro, para estas temporadas de tórrido calor, donde lo único que quieres es irte de vacaciones, pero ese maravilloso período no ha llegado y se hace de rogar y que un libro te acompañe y te haga la espera más llevadera.

Me encontrarás en el fin del mundo, no es una gran novela. No es nada compleja, pero a cambio te da un maravilloso guion cinéfilo, en un entorno siempre romántico y efectivo como es la capital francesa, donde transcurre esta simpática historia de amor. Porque si se puede resumir el libro con un adjetivo, sería ese: Simpático.

Particularmente, me gusta las reflexiones sobre el transcurso del tiempo que el protagonista plantea y reflexiona y también me gusta la sensación de no saber que pasará al final, porque te mantiene enganchado, uno comparte la situación del protagonista e intenta, intenta seguir investigando para el ansiado momento donde se descubra todo.

¿Y de qué va este libro? Pues bien, Jean-Luc Champollion un guapo y popular propietario de una galería de arte de París, verá puesta su vida patas arriba al descubrir una carta de amor en su buzón, donde una misteriosa chica jugará con sus próximas decisiones. La misteriosa chica parece estar en todas partes, pero Jean-Luc no es capaz de descubrirla. Inmersos en una divertida y romántica correspondencia via e-mail, jugaran a fijar una cita. ¿Se conocerán finalmente Jean-Luc y la misteriosa chica que firma con el nombre de “Principessa”?

Pues como podéis acertar, no es un argumento original y muchísimo menos complejo, pero como os decía anteriormente, si queréis un libro “fresquito” , ágil de leer y que os deje con una sonrisa en la cara, creo que es este, “Me encontrarás en el fin del mundo.”

It all ends, bye Harry Potter

Esta crítica puede contener spoilers.

Harry Potter ha quedado ya grabado como uno de los nombres de la literatura fantástica y de la magia para siempre. Los libros que engancharon tanto a niños como a adultos al mundo de los magos de Hogwarts, han cerrado ciclo también en su adaptación en pantalla.

Acabo de salir del cine y amigos, tengo que decir que la cinta me ha decepcionado. No sé si porque me había leído el libro y sufrí todas las pérdidas que en la novela se relataban y aquella batalla entre el bien y el mal, la creé en mi mente como algo totalmente épico.

Pues bien, la película me ha dejado fría. Los momentos dramáticos se quedan en dos planos de apenas segundos, los momentos donde más empatía tenía que tener el trío protagonista con el público se queda en un intento de intentar trasmitir como los chicos demuestran su lealtad a Harry en su lucha contra Voldemort, pero nada, a mí no me ha llegado a conmover. La he visto en versión original y los actores no me han trasmitido lo que yo esperaba, el desenlace de ocho películas, de siete libros, de la vida de estos personajes que nos recordaron que la imaginación y la fantasía no estaban perdidas. De esos actores que han crecido con el público y con la expectación de vivir como el huérfano Harry Potter se enfrentaba al mal que lo había estado persiguiendo y amenazando durante toda su vida. El momento crucial, frente a frente con su destino. Varita en mano y el eterno duelo, el bien y el mal, dispuestos a librar la última batalla.

Si bien el tema de los Horrocruxes ya me pareció algo lioso en los libros, ya que, demasiada información en dos libros y demasiados nombres y dueños de tanto objeto perdido. En la película los sucesos y personajes desfilan de una forma poco aclaratoria. El guión ha flojeado bastante y la emoción que se destilaba en el libro, en la película se ha quedado en algo secundario. Mención especial para los efectos especiales que son espectaculares durante todo el largometraje, una calidad visual alucinante y una estética oscura en la línea de sus predecesoras, pero parece ser que en el desenlace final del todo y me refiero a lo de…19 years later, como que los de maquillaje y efectos especiales estaban en crisis, porque está realmente descuidado.

Resumiendo, creo que la película no llega a estar a la altura del broche de oro a una saga que ha tenido a medio mundo enganchado. No ha sabido sacarle el partido suficiente para que el espectador saliera con el nudo en el estómago de que algo tan grande como el fenómeno “Harry Potter” merecía. Y no sé si ha sido culpa de haber leído el libro, de la interpretación de los actores, del paupérrimo guión, de los flashbacks que se dejan cosas en el tintero, o sinceramente que el Harry Potter que yo dibujaba en mi mente mientras me metía en la piel de todos ellos había sido mucho mejor. Supongo que eso suele pasar y la batalla final es el duelo entre libro vs película o mejor dicho libro+imaginación propia vs película.

Pero para que todo esto no quede como una crítica totalmente negativa, si no más bien de alguien que había puesto muchas expectativas, voy a romper una lanza a su favor y es que la estética es genial, los efectos como dije anteriormente están muy bien y bueno que al fin y al cabo, seguía siendo Harry Potter y entretenida es.

Total que todo ha llegado a su fin y no habrá más del niño de las gafas “vintage”, del pelirrojo Ron y la listísima Hermione. Si destaco algo que me ha gustado mucho y que los actores si han sabido darle, es la amistad tan fuerte que el trío protagonista tiene y un valor poderoso que todas las películas trasmiten, la lealtad. Quizás sea el valor que más destaco de toda la literatura de J. K Rowling y su maravilloso mundo.

Me hubiera encantado tener ocho años y haber vivido la saga con los ojos de la inocencia y la imaginación desbordada. Quizás entonces, mi crítica hubiera sido otra.