Propósitos de Año Nuevo y metas diarias

¡Feliz Año 2017! según la numerología este año promete, porque si sumas sus números dan como resultado el número 10 y también superar al 2016 no puede ser difícil, habiendo sido el cansino año del “Pactómetro”, de la victoria de Donald Trump, de muertes de grandes personajes como David Bowie, Leonard Cohen y entre otros artistas, murieron tantos que da hasta pena volver a enumerarlos. Así que en fin, a por un nuevo comienzo.

Lo he repetido en más de una ocasión y siento ser cansina pero no me gusta el día de Año Nuevo es como un día tirado a la basura, un día en el que reposo todas las comilonas de Navidades y en el que divago en el sofá “qué hacer” durante el año que comienza. El año pasado me propuse cocinar, ¿lo he conseguido? bueno…, no he conseguido que me guste cocinar que es distinto pero ese no era el propósito. La pequeña meta era que saliera de la bolsa del mercadona de lechuga y creo que algún progreso sí que he hecho, mi instagram lo demuestra, he hecho berenjenas rellenas, crepes, lentejas, judías verdes, habichuelas con chorizo, albóndigas en salsa, salmón con salsa de soja y tarta de queso. Sí, en el 2016 si no hice al menos 7 tartas de queso, no hice ninguna. ¡Qué panzá de tarta de queso, ojú! pero eso sí, me queda rica, rica y con fundamento.

Como siempre me vuelve el tema de la cochina rutina, que si me leéis también sabréis que soy una plasta con este tema y es que yo no soporto la rutina, por eso que este 2017 me tiene que ayudar de alguna manera a superar esto o al menos a dejar de taladrarme cada día con eso de que el despertador suena a la misma hora, que salgo de casa a la misma hora, que me voy a dormir a la misma hora y para ello, me he propuesto algunas metas diarias que no quiero convertir en rutina pero sí estaría bien disfrazarlas más bien en hábitos.

1ºCorrer 5 minutos diarios, y diréis ¿5? pero si eso es una mierda. Y sí tenéis razón 5 minutos es nada y menos, pero al menos lo suficiente para desperezarme, ponerme el chándal y las zapatillas de correr y decir vamos corazón bombea fuerte, quiero recordar la sensación exhausta de cuando en mis tiempos mozos de Educación Física, me obligaban a correr 40 minutos. Si lo hacía por entonces, ¿por qué ahora no? Pero la verdad con esto el propósito realmente es el de moverme más, me da igual si me pongo 10 minutos a subir y bajar escaleras, caminar 1 hora o hacer bici elíptica. Lo que quiero es mover este cuerpo, pasamos demasiadas horas cansados y tristemente anhelando sentarnos al llegar a casa  a sentarnos más. Y como odio los gimnasios, pues al menos este propósito irrisorio para los “runners” de hoy en día, ya me obliga algo a mí. Por ahora solo he salido 3 días a cumplirlo, así que voy mal, pero prometo enmendarlo.

A female road runner runs down a road at dusk at Independence Pass.

2ºDejar la coca-cola o pepsi, hay gente que quiere dejar el tabaco, pues yo quiero parches anti-cocacola o anti-pepsi. A diario, he caído en el error de que beberme una lata de coca-cola me sacia de comer porquería, pero la verdad es que no quiero ni saber lo que me estoy bebiendo, esto es algo que tengo que reducir drásticamente. No digo que el fin de semana no me beba algo de refresco, pero ir dejándolo poco a poco.

Efectos-de-la-coca-cola-en-la-salud-500x260.jpg

3ºLeer al menos 10 libros, yo he sido siempre muy lectora. Pero hace poco me pidieron recomendaciones de libros y me tuve que remontar a hace seis años a una novela que me había gustado y esto me dio que pensar. Con lo que me gusta leer, con todas las historias que me han evadido siempre de la maldita rutina que tanto odio, ¿cómo he podido dejarme engullir por el cansancio de no leer más que 2 libros al año? eso es bullshit! Este propósito lo empecé en diciembre antes de que acabara 2016 alentando a dos clubes de lecturas vía whatssap y ya llevo desde diciembre : “Como ser Bill Murray”, “Brújulas que buscan sonrisas perdidas”, “El guardián invisible”, “Diario de una volátil”, “Te esperaré toda mi vida” y ahora estoy leyendo “The time of my life” y viento en popa, para cumplir este propósito necesitaría 4 libros más y creo que lo puedo cumplir perfectamente, porque leer es droga dura. Y me ha encantado retomar este hábito, es más, no puedo parar. Don’t stop me now.

los-mejores-sitios-para-comprar-y-vender-libros.jpg

Y hasta aquí mis tres propósitos, ¿alcanzables? sí, perfectamente, 2 de 3 se tratan básicamente de enfrentarse al cansancio del día a día, es ser constante y decir :

¡¡¡¡ Vamos!!!!!! y el de la coca-cola es algo mental y físico, no dejarme caer en lo que me pide el cuerpo, restringir las cantidades. 1 coca cola a la semana no puede ser tan mala, 1 coca cola al día sí es mucho peor.

En 2018 cuando escriba mis propósitos nuevos, os diré si esto se ha llegado a cumplir o no y yo confío en que os pueda contar algo positivo.

¿Cuáles son los vuestros?

Anuncios

Un cepillo de dientes…

Son las pequeñas cosas de la vida las que nos pueden hacer tremendamente felices. Pues veréis, siempre he tenido el capricho de comprarme un cepillo de dientes eléctrico. No es algo nuevo en mí, realmente es una tontería, pero no sé, siempre me ha gustado lavarme los dientes y quería un cacharro de esos. Siempre que pasaba por los grandes almacenes me paraba a mirar la parte de cepillos eléctricos. Y como una idiota, cogía la caja y pensaba: “Joer, que caro, total ya tengo uno manual ¿qué más da?”.

El caso que he tenido más de cinco veces un cepillo eléctrico en mis manos y nunca lo compraba, porque la verdad, soy poco caprichosa y no me gusta comprar cosas por el simplemente hecho de consumir. No soy una persona “rata”, ni egoísta. Soy poco consumista y la cosa es que el otro día, pasé de nuevo por la sección de los puñeteros cepillos, cogí la caja y … ¡lo compré! Porque pensé eso de ¿será posible que tonta estoy que no me lo compro? y luego pensé ¿y si me muero mañana? ¿pondrá en mi tumba, DEP y murió sin saber como se lavaba los dientes con un cepillo eléctrico?

Pues bien, nada más llegar a mi casa, lo probé después de cenar. Y para mi sorpresa, me sangraban las encías, me dio dolor de boca y de cabeza y encima salía toda la pasta a tomar pastilla y se ensució muchísimo el espejo. Me llevé una decepción con el cepillito de los dientes, digo de las narices. Pero, esta anécdota cuanto menos tonta, viene a que la vida se basa en este tipo de idioteces, pequeñas cosas, pequeños deseos que pueden hacerte feliz, aunque luego el resultado sea decepcionante. Y quiero decir que si en la vida te apetece algo, hay que hacerlo, (sin hacer daño a nadie claro…), si uno desea una cosa tan tonta como un cepillo de dientes o un bastoncillo para el oído, una batidora… y estos utensilios no son más que simples metáforas. A veces, hay que ser más impulsivo y pensar menos, aunque luego como ya he dicho antes, salga mal.

Y no, no recomiendo el cepillo eléctrico xDD