Fantasía vs Realidad, I want to believe, ¿Y por qué no?

“The Walking Dead” es una de mis series favoritas. Me gusta como la sociedad ante un hecho apocalíptico va transformándose en algo distinto (o no tanto), como van deshumanizándose y luchando por la supervivencia, como la falta de recursos nos vuelve tiranos, egoístas y pasamos por encima de lo que sea y de quién sea con tal de sobrevivir. También me gusta como dependiendo de la personalidad de cada uno, podemos vernos liderados por la locura, por proteger a nuestros seres queridos, por la esperanza o la ética porque no siempre vamos a derivar en bárbaros. En resumidas cuentas como “El hombre es un lobo para el hombre” hecho serie y también un poco “El señor de las moscas” pero con zombies como enemigos y azote de la seguridad y tranquilidad de un grupo de personas que solo busca recuperar la rutina de una vida normal.

Después de ponerme filosófica, aquí viene la conversación con mi madre, que es la persona más incrédula de la historia.

-A mí esa serie no me gusta. Es más, es horrorosa, los zombies y esos ruidos. No sé qué le ves.

-Bueno mamá, pues no solo veo zombies, me gustan los personajes (y el rollo que os he contado antes).

-Es horrorosa, sangre, violencia y monstruos. ¿Pero tú has visto un zombie en tu vida?

-No, pero…

-Pues ea.

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Un “ea” puede zanjar muchas cosas, una conversación muy larga para decir que sí, dos “eas” para indicar que estás de acuerdo y por supuesto, para cortarte y decirte, “pues tengo razón y la serie es una tontería porque no existe”.

Siempre me ha gustado la fantasía y la ciencia ficción, porque si un día te levantas, desayunas, te chupas el atasco de siempre, ves a la misma gente, hablas de las mismas cosas, comes a las mismas horas e incluso las mismas canciones siguen dando vueltas en la misma emisora, ¿qué tal si al llegar a casa puedes evadirte de esta rutina monótona viendo un zombie, un reino en el que hay dragones que vuelan o gente que tiene superpoderes y qué cuando se cabrean se ponen verdes y gigantes? ¿Y por qué no?

¿Qué más me da si existe o no existe?, ¿realmente te apetece más ver la rutina en una serie de gente que va a la oficina, trabajan y ya no pasa nada más? Esa ya es la realidad. No quiero decir con esto que la ficción siempre tenga que contener magia y elementos sobrenaturales, porque también hay películas o series más costumbristas que me gustan, pero reconozco que siempre he sido más fan de lo sobrenatural. Me encantan las pelis de terror, ¿por qué? Porque I want to believe! Porque en este mundo no podemos estar solos, es demasiado egocéntrico pensar eso. Tiene que existir vida más allá de las estrellas y en otros planetas o en otras galaxias, tiene que haber más cosas encerradas entre las ondas gravitacionales, entre agujeros negros, almas y espíritus, sonidos de otros tiempos. ¿Y por qué no?

Tengo la suerte de que tengo una madre muy escéptica y un padre que a veces, espera ver una luz en el horizonte a lo Expediente X. Me gusta ese equilibrio. Pero he de decir que de niña buscaba sirenas en el mar, hadas en el bosque y que ahora de mayor, me da más miedo que me aparezca el “Krampus” en casa que un ladrón (salvando las distancias por supuesto).  Y creo que no hay nada de malo y me considero una persona muy cuerda.

Yo crecí feliz entre libros de Roald Dahl, donde Matilda tenía el poder de la telekinesis, Cristina Ricci hablaba con un fantasma llamado Casper, Marty McFly viajaba en el tiempo y había un tío con cuchillas en las manos que me daba pánico y no hablo de Eduardo Manostijeras. Lejos de perder la fe en la fantasía, sigo leyendo a Stephen King y me fascina todo lo extraño, oculto, raro, fantasioso y no quiero perderlo, porque la fantasía es lo más cercano que tengo a seguir sorprendiéndome en la vida, aunque sea cierto que la realidad supere muchas veces a la ficción.

Doy gracias a esos guionistas, escritores, pintores, cantantes, artistas que siguen sacando todo el jugo a eso que está en extinción llamado imaginación. Porque sin imaginación la Emperatriz Infantil habría muerto en la nada. Porque la mente tiene que seguir creando, sea o no sea real, porque ¿quién sabe? Julio Verne, Albert Einstein, Copérnico, Mary Shelley, Lord Byron, no fueron más que locos de la época y luego cada uno ha creado escuela en lo suyo. Y vuelvo a repetir, ¿y por qué no?

 

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Algunos de mis libros favoritos

Desde que soy consciente, siempre he tenido un libro en mis manos…Creo que ya escribía mis pequeños retazos de mis historias en hojas de cuadernos, acompañados de dibujos infantiles y una letra enorme.

Por aquellos entonces, soñaba con ser la Emperatriz Infantil de “La historia interminable” o ser capaz de manejar un arco y espadas como los caballeros y las princesas rebeldes…Sí, de ahí, que aunque vayan pasando los años, siga teniendo una imaginación que me hace despegar de la vida real. Pero no me importa…

De vez en cuando releo los libros que me acompañaron en mi infancia y adolescencia, y que son en parte, culpables de que yo sea así. Os nombro algunos…

“Matilda” de Roald Dahl. Este libro me fascinaba, lo bien narrado, lo fácil que me resultaba perderme entre sus líneas y soñar con que yo también podría mover objetos con mi mente…pero nunca ocurrió.

“La historia interminable” de Michael Ende. Sigue siendo uno de mis favoritos, recuerdo a Bastian con muchísimo cariño, su lucha contra la nada. Esa batalla entre realidad y la imaginación, siempre presente…y esa Emperatriz Infantil que iba muriendo poco a poco. Me acuerdo que quería meterme en el libro, pero no pude…y solo dibujé a los personajes en mi mente de forma extraña, y luego la película Wolfgang Petersen, me impuso a unos personajes que no eran nada parecidos a los que yo tenía en mi cabeza. Es lo que suele pasar…

“Manolito Gafotas” de Elvira Lindo, ¿cómo me iba a olvidar de él?, si los mejores momentos de risa los he pasado junto con su “familia” y sus amigos. Ese entrañable abuelo, el imbécil y el gamberro del Yihad, y el orejones… ¡Qué grande Manolito!, ¡Qué grande!

“El enano Barabay”, es un cuento que siempre me dio mucho miedo, pero me gustaba…aunque ese enano que iba chantajeando a la gente, era terriblemente odioso. Aun así, era uno de mis cuentos favoritos.

“Drácula” de Bram Stoker, simplemente es otro de mis libros favoritos. La forma en la que está escrita, de forma epistolar, dando tantos detalles y diferentes perspectivas de los personajes…El mito del vampiro, el famoso Conde de Transilvania. A partir de leer la novela de Stoker, comenzó mi pasión por las criaturas de la noche.

“Frankenstein” de Mary Shelley, fue por culpa de los vampiros, que la que es considerada como una de las primeras novelas de Scifi llegó a mis manos…y también a día de hoy es uno de mis libros favoritos.

“Carrie” de Stephen King, aunque era bastante pequeña, cuando empecé a leer a King y los clásicos acerca de criaturas y monstruos. Mi atracción por lo sobrenatural y la literatura de terror, comenzó con Carrie…luego vendrían muchos más libros de Stephen King que me fascinan, pero éste fue el primero que leí de él.

Estos son algunos de mis libros favoritos, ahora podría nombrar otros, como “Hacia Rutas Salvajes” o “El Señor de las Moscas”, pero no les tengo aun ese cariño, que los que he nombrado antes, porque los he leído más recientemente..

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