Lady Gaga

Me encanta la música, ¿a quién no? Suelo escuchar música de todo tipo, pero mi género favorito es el rock y celta. Escucho a la carta lo que me apetece, sin que ninguna radio me imponga las secuencias de melodías a sonar, porque lo que escucho en las principales emisoras nacionales, pues no me gusta. Bueno…miento. A día de hoy, si hay un ritmo que se me pega, una voz que aunque no es muy portentosa y las canciones tampoco están demasiado curradas, es el de Lady Gaga.

Sí, lo reconozco. Me gusta su música, me gustan sus canciones. Reconozco que si estoy de fiesta con mis amigos en un pub, quiero que suene “Poker face”, “Bad Romance”, “Telephone”…y que en mi casa, me pongo muchas veces la genial actuación de los MTV y la versión que hizo de “Paparazzi”. Me gusta su música y me gusta ella, me gusta esa artista loca, atrevida, ordinaria, extravagante, exagerada. Me gusta especialmente en esa actuación cuando se dirige al público al ritmo de la música, medio llorando con el costado “sangrando” y esa mirada perdida. Me gusta la cara que se le queda a la gente entre asombro, desaprobación y risa.

Todas las épocas tienen su icono en un artista, Madonna es uno, Freddie Mercury, Michael Jackson, etc. Ya sé que no tiene nada que ver el tocino con la velocidad. Pero Lady Gaga ha conseguido algo que otras cantantes rubias oxigenadas sin voz, no han podido. Y no me refiero a llamar la atención, sino conseguir que gente que escucha un género de música o algo totalmente distinto, mueva los pies con su música. Otro punto a su favor, es que canta en directo, baila y toca el piano. Sí ¡es su trabajo!, ¿pero cuántos supuestos artistas recurren al playback? que supongo que ella también lo habrá usado alguna vez. Pero cada video que veo, versiona sus canciones, aporrea el piano y tiene una puesta en escena, increíble.

Otro punto a su favor es que sus canciones ya van ligadas a buenos recuerdos de mi juventud y eso se le agradece siempre a un cantante. Que cuando vuelva a sonar “Poker Face”, echaré la vista atrás y podré recordar lo divertido que fue aquel momento en el que ese simple ritmo nos hacía reírnos como locos.

He hablado mucho sobre Lady Gaga con mis amigos o con la gente en general. Y casi todos, suelen decirme que la consideran una “payasa”, por vestirse con carne, con velos enormes que le tapan la cara, ponerse metralletas en el sujetador, ser una ordinaria explícita, etc, etc… y sin embargo, yo termino defiendo al icono, al producto, a la artista, a la exagerada show-woman que se planta en el escenario y lo llena con su histrionismo y sus ritmos. Y afirmo que creo que hacia falta una Lady Gaga en el panorama del espectáculo y no una barbie más. Alguien que devolviera su nombre a la vanguardia, alguien que desafíe lo comercial para ganar con creces y convertirse en un producto de marketing, pero bien hecho. Alguien que de verdad revolucione. En resumidas cuentas, alguien que entretenga, divierta y con un mínimo de calidad y que le de sentido a esa magnífica frase: “The show must go on”.

Anuncios