Libros sobre el País Vasco

Si leéis mi blog, sabréis que le tengo mucho cariño a esta región. Una de mis ciudades favoritas es San Sebastián, siempre siento una sensación de enamoramiento cuando paseo por La Concha y me gusta conocer sus lugares mágicos fuera de Gipuzkoa también como San Juan de Gaztelugatxe, sus increíbles bosques y su ruralidad, etc, etc.

Con el gran éxito de “Patria” de Fernando Aramburu, la gente se ha acercado un poco a la cultura y literatura de Euskadi. Y con el taquillazo de “Ocho Apellidos Vascos” y la serie “Allí abajo”, los vascos se han ganado la simpatía de mucha gente, pero a base de topicazos, eso sí. Como andaluza que aguanto cada vez que me presentan a alguien : “olé, olé miarma, arsa”, creo que los vascos ahora nos están comprendiendo un poco porque ni son todos de Bilbao, ni todos hablan con un mecagoenlaostia pues, detrás de cada frase.

Hace tiempo que siempre que entro a una librería o en alguna feria del libro, sin quererlo me topo con algún libro que cuenta cosas sobre el País Vasco y al final siempre termino llevándomelo a casa. Aquí os dejo algunos:

-“Pintxos, Nuevos cuentos vascos“. Este estaba mirando el catálogo del Círculo de lectores y me llamó la atención su portada con el Peine de los Vientos y me lo pedí. Es una recopilación de cuentos como indica su nombre. Como en todo libro recopilatorio, algunos son más entretenidos e interesantes y otros menos. Creo que me aburrió un poco, la verdad.

pintxos

 

-“Zalacaín, el aventurero” de Pío Baroja. Este libro no necesita presentación, es un clásico. Recuerdo que me encantó, pero es que incluso recuerdo haberme reído con el libro. Tengo ganas de releerlo para saber sí sigue causándome el mismo efecto, porque lo leí en años de instituto y guardo el buen recuerdo, pero ya ha llovido desde entonces.

zalacain

 

-“Obabakoak” de Bernardo Atxaga. Un libro que cuenta diferentes historias con diferentes personajes, en el que poco a poco vas cogiéndoles cariño y vas viendo como las historias de cada uno cobran sentido. Al principio me pareció un poco lento, pero luego va cogiendo algo más de agilidad. Sí que es cierto, que la novela muestra muchos silencios, cosas que no se hacen, la búsqueda personal, misterios del pasado y personalidades introvertidas, por eso será que al libro le cuesta arrancar… Existe también la versión cinematográfica “Obaba”, dirigida por Montxo Arméndariz.

Obabakoak

 

-“The Basque History of the World: The Story of a Nation” de Mark Kurlansky. Este libro lo encontré en un mercado de libros de segunda mano y se vino conmigo a casa. Me lo leí en inglés y me pareció muy interesante. A pesar de ser un libro constituido por capítulos en plan : historia, lengua, cultura, historia reciente, que podría sonar de lo más peñazo. El autor escribe de una manera muy ágil y las páginas se te pasan en nada, porque hay bastante datos curiosos sobre el País Vasco y su cultura. Pero claro, como todo libro específico sobre un lugar, te tiene que llamar la atención el lugar en sí, porque a lo mejor si llega a ser de otro sitio, no me da ni por comprarlo ni mucho menos leerlo.

Tengo pendiente leer, “El silencio de la Ciudad Blanca” de Eva G Saenz de Urturi. Que nada más ver en la portada la preciosa plaza de Vitoria, pues ya me entran ganas de leerlo.

silencio

Como veis, ahora me ha vuelto a dar por la lectura, así soy yo que cuando me da, me da.

 

 

 

 

Y de nuevo, regresé…

Hay sitios que te marcan inevitablemente, ya sea porque los visitaste en tu infancia, en un determinado momento de tu vida, te ocurrió algo que de forma mágica te hace recordar que allí fuiste feliz. Yo he descubierto que tengo un sitio que me inspira de forma misteriosa, de una forma que hace que nada más que paseando por allí, tontamente me emocione. Y tras dos años, regresé al lugar que más me inspira. Aquel sitio con olor a mar, con el cielo despejado increíblemente y con unas de las vistas más bonitas para mí que jamás he visto. Y el sitio es…

Viaje a Donosti

Como siempre suelo hacer cuando viajo, voy a poner lo que he hecho y si puedo ayudar a alguien con algunos datos y se anima a viajar, genial.

Cogí la mochila y decidí irme yo solita a la otra punta del país. En tren, desde Jaén hasta Irun, unas 9 horas. Con el carnet joven, hacen bastante descuento en los billetes. Ahora eso si, llevar mp3, ipod, libros, para el camino.

De alojamiento no puedo hablaros para poder decir como está la cosa, porque tengo la suerte de tener familia allí así que….

El primer día cogí el topo (que es como un metro-tren de cercanías) hasta la parada de Anoeta, un billete de ida y vuelta desde Irún, unos 2,40 euros. La verdad que es un medio de transporte bastante bueno, puntual, cómodo, rápido y barato. Lo primero que me encontré de Donosti fue el estadio de la Real. Paseé un rato y vi los alrededores. Hay bastantes cosas, sobre todo de instalaciones deportivas.

Luego llegó mi guía jaja y aunque llovía muchísimo, vimos el Puente de Maria Cristina, la parte vieja de San Sebastián, nos acercamos también a la zona del Kursaal, pero estaba tan pendiente de los titanics que llevaba por botas, que otra cosa, que pesaban más que los filetes que me he zampado estos días. Menos mal que no llovió de tal forma, los días siguientes.

El segundo día, pateamos todo Irún, que no es una ciudad demasiado bonita, pero para una andaluza como yo, ver tanto verde y el cielo nublado ya es todo un hecho extraordinario.

El tercer día, volví a Donosti y esa tarde, sí que salió un sol descomunal. Pude ver en condiciones, la Concha, apodada por sus ya más que acostumbrados habitantes como “la puta concha”. ¡Tócate la vaina!, con lo bonita que es. Sí, cuando estamos tan acostumbrados a algo, ya no apreciamos su valor jeje.

También vi el Ayuntamiento de San Sebastián, varios hoteles, nos acercamos al “Peine de los vientos” de Chillida, aunque mi guía dijera que eran unos hierrajos jajaja. Todo eso después, de haber subido hasta el Cristo que hay en el monte Urgull. El Palacio de Miramar, que también era una auténtica pasada, con unas vistas geniales. También es muy bonito el Hotel Maria Cristina y la Iglesia del Buen Pastor.

El cuarto día, visitamos varias playas chulísimas!!!, Orio, Getaria y Zarautz. Unos pueblos de lo más pintorescos. La verdad que merece mucho la pena. Si pudiera, pasaría horas y horas, nada más que contemplando el mar. Siempre lo digo, las playas del sur y el norte, no tienen nada que ver.

El quinto día, dimos una vuelta por el barrio de Gros de Donosti, y vi los llamados “Kubos” sin lluvia y estuve viendo a varios surfistas, acompañada de varios gatos playeros jajaja. Una vista genial, y de vez en cuando, si te descuidas aparece una ola de estas que siempre sacan por la tele, para ponerte chorreando jeje.

El sexto día visité, Lasarte, y tengo que decir que es un pueblo un poco concentrado y lleno de obras, pero tiene paseos francamente bonitos por zonas verdes. Vi el hipódromo y también, el campo donde entrena la Real Sociedad.

Ya no me acuerdo que día fue, si quinto o tal, pero salimos de “farra” por San Sebastián, una pasada, la cantidad de gente por todos lados, extranjeros, bares de todo tipo, probé cerveza de toda clase jajaja.

El penúltimo día, volvimos a Donosti, por si me quedaba algo por ver, ¡pues si!, la zona de detrás del estadio de Anoeta. Y subimos para ver si podía echar alguna foto chula que se viera bien el estadio, pero la flora había crecido demasiado. Tengo que reconocer que pasé un poco de miedo en un centro comercial ya cerrado, que me recordaba demasiado al centro comercial que atacaban los zombies en la peli de “El amanecer de los muertos”, pero vamos, el máximo peligro fue el viento y alguna que otra pestaña asesina.

El ultimo día, para no perder costumbre, desde Irún, anduvimos hasta Hondarribia, que es un pueblo muy, muy bonito, la verdad. Con una playa bastante grande, a mi parecer. Volvimos a Irún bajo el famoso xirimiri.

Y bueno, para concluir, me gustaba Donosti, ahora que lo he refrescado, me gusta aun más. Vuelvo muy en forma, que pena que no llevara encima un cuentakilómetros, de no haber sido por la bestialidad de kilos de ternera vasca y alubias pintas que me he metido, hubiera adelgazado algo.

Animo a todo el mundo a visitar el País Vasco, no defrauda en absoluto.

Por cierto, el cine, si comparamos lo que vale por aquí por Andalucía, me pareció carísimo, pero bueno, las salas ni punto de comparación, son gigantes. Pero para gigantes los envases de palomitas y los barriles de bebida. Sí es cierto, que se nota la diferencia en precios de las cosas, tanto de autobuses urbanos, bebida en los bares, etc..Allí está más caro. Y no, no he probado los famosos pintxos de San Sebastián, eso para la próxima.

Ah, se me olvidaba, tengo la suerte de llegar a casa con dos botellas de sidra Gipuzkoana de caserío, pesaban las condenadas en la maleta, pero la leche, que rica está.