Pelis moñas, ¡no por favor!

Creo que fue después de ver “Moulin Rouge” en el 2001, cuando me dije: “Ni una más, ni una más”. ¿Por qué?, pues porque las pelis edulcoradas hacen mucho daño. Ni hay Christians por ahí esperándote en cada esquina para cantarte “Come what may”, ni hay Satines de perfectos ojos azules en el supermercado. (¿O sí?) Ah bueno, y ni mucho menos la vida es como en la película francesa “Amelie”.

El caso es que cuando mis amigos quieren ver alguna peli moña, yo siempre digo: “Para eso ya tenemos Blade Runner o la saga de Star Wars, si hay que ver Scifi, veamos una de las buenas ¿no?”

Desde que vi “Moulin Rouge” he visto pocas películas románticas, porque me las creo. Y eso no puede ser…, pero claro, siempre ponen alguna en la tele, como “El diario de Noa”, “La boda de mi mejor amigo”, o alguna de la siempre dispuesta Sandra Bullock o Hugh Grant. Y claro, un domingo por la tarde ¿qué voy a ver?, pues una peli moñas. Al final siempre termino riéndome, porque ¿quién entra en una librería y la persona de tus sueños está ahí, esperándote, porque te ha visto entrar y le has parecido el ser más maravilloso del mundo. A ver, ¿eso pasa? O empiezas odiando a un chico y luego resulta que te casas con él. (Bueno quizás esto sea más factible).

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Las pelis moñas son tan previsibles, chica y chico, se conocen, empiezan odiándose, luego se gustan, luego se besan, luego normalmente el chico mete la pata, la chica se enfada, ¡que decepción de hombre!, después el hombre en cuestión, se tira desde un paracaídas o le canta una ranchera en el balcón, ¡qué perfecto es ese hombre!, y con un lo siento, fueron felices y comieron perdices. ¡Todas las pelis iguales!

En el momento en cuestión, suena una bonita canción, ¡claro está!, y la luna en el cielo tan bonita, y todo tan feliz y pum, “The end”, joer macho, yo quería saber que pasa después, si discuten o no, si luego se divorcian,

También hay otro tipo de pelis sentimentales, que son de estas que te dejan deprimido en el sofá, pensando: “Uff, la vida hay que aprovecharla, porque mira que si me pasa eso a mí…”y es verdad, esas son películas que te arruinan un domingo, por ejemplo: “Otoño en Nueva York”, “City of Angels”, “Noviembre Dulce”, y menudos títulos, ¿noviembre dulce? Pues si hombre, no veas, que alegría de película.

En éstas, siempre hay una enfermedad de por medio, que hace que la mejor de las historias, las más bonitas, la pareja perfecta, esas almas gemelas que se encuentran, vean su relación truncada por una enfermedad mortal, un accidente o una tragedia. El caso que si no me gustan las pelis pastelosas de por sí, por el engaño e idealización a la que someten al espectador, las pelis moñas-melodramáticas, de esas huyo como Harrison Ford en “El fugitivo”.

Pelis moñas como “Ghost”, “Oficial y Caballero” o “Dirty Dancing”, son tres clásicos que hicieron mucho daño. Yo no niego que “Ghost” sea muy bonita, aunque si lo pensamos ¿no da un poco de yuyu que Patrick Swayze se pudiera meter en el cuerpo de Whoopy Goldberg?, diugh…o que Richard Gere sea el eterno marine canoso….y no da más yuyu aún, que Patrick Swayze resulte atractivo en Dirty Dancing? Vaya tela con los pasteles. Y bueno, que nadie olvide a Kevin Costner en el papel de su vida, el eterno guardaespaldas de Withney Houston y a todos se nos viene la cancioncica… “and aaaai aiaiaiiai I always love youuuuuu”. Bueno y ese fenómeno naútico llamado “Titanic”, que todas las niñas suspiraban por ser Kate Winslet, que me acuerdo que fui al cine a verla y salieron los ojos del DiCaprio, solamente cero como dos segundos, y todas las niñas gritaban “Jack, Jack”…

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Podría hablar de esos clásicos románticos como “Vacaciones en Roma”, “Cuando Harry encontró a Sally”, etc, pero es que no las he visto. Si algún día me da por este género, tendré que tirar de la filmografía de Meg Ryan, Julia Roberts, Sandra Bullock, Hugh Grant, y si un día estoy muy mala, muy mala, veré “Los puentes de Madison”, ah no que esa si la he visto, ZzzZZz, menos mal que de Clint Eastwood no es tan fácil enamorarse.

Ya es más complicado resistirse a Brad Pitt en “Leyendas de Pasión” y mira que no quería, porque ese hombre no me gusta, pero, pero…maldita sea, película más ñoña y encima me gusta, ¿por qué?, con lo feliz que soy viendo navecitas que se pasean por el espacio interestelar o estas épicas como “El último mohicano”, “Braveheart”, ¡Agh!, ¡Maldita sea, otra vez! Que William Wallace era un romántico, pero si es que es inevitable, el personaje de Russel Crowe en “Gladiator” era otro romántico, Anakin Skywalker quería a Padmé…¡Dios estamos rodeados!, si al final será cierto eso de que el amor perjudica seriamente la salud.

En fin, a modo de humor, me río de las pelis sentimentales, las detesto. ¿Cuánto daño hizo “Pocahontas” y ese John Smith diciendo “Moriría mañana antes de no haberte conocido en 100 años”, ¡Sí claro! Y cuando va la pobre a Inglaterra en Pocahontas 2, no le haces ni puto caso.

Resumiendo, una peli romántica no hace daño, tener una colección de pelis moñas como una amiga que tengo  (un saludo Ascen!) puede resultar seriamente perjudicial, así que abstenerse. Podemos salir todos heridos, o pensando que somos John Travolta en “Grease” o Meryl Streep en “Memorias de África”. Así que, más “Terminator” y menos pasteles que hay que cuidar la línea.

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