Levántate y lucha

Hace mucho tiempo que quería haber escrito esto. Supongo que con la que está cayendo no era momento y también un poco por la idea equivocada y mal asociada de que si a uno le gusta su país, lo confunden con fascista, franquista, de derechas, etc, etc. Pensamiento que mucha gente tiene y que sinceramente y humildemente, creo muy equivocado.

Lo he dicho varias veces aquí en mi blog, tengo la suerte de haber podido conocer casi toda la geografía española. Nací en el norte, y me crié dando vueltas por España. En mis venas tengo sangre andaluza, castellana, vasca y riojana. Y para mí, es un orgullo haber podido acercarme a las distintas culturas de mi país, tanto lingüísticas, culturales, folklóricas, gastronómicas, etc…

Me he vestido de sevillana mil veces, intento aprender euskera, me apasiona Asturias y Galicia, adoro a Gaudi, “Y a la mancha manchega, manchega que hay mucho vino” tengo recuerdos de niñez… Y si no nombro otras comunidades, no es porque no sepa que tienen grandes tesoros y gentes excepcionales, es que lo que quiero resumir es que nuestro país, no debería ser motivo de vergüenza. Soy española, ¿de dónde me voy a considerar? Soy de aquí y conozco nuestros fallos, somos el país de la pandereta, de la picaresca. Y a día de hoy, los españoles agachamos la cabeza y solo nos sentimos de aquí, cuando alguien o algún equipo ganan algo en deportes. Y creo que es porque a mucha gente le pesan los prejuicios y porque conocemos que quienes nos gobiernan y nos han gobernando, nos han mentido, nos han gestionado mal y se han enriquecido de generaciones de españoles que no podían decir lo que Manolo Escobar siempre ha dicho en sus canciones. Porque parecía (y parece) que ser español es un complejo muy grande. Como si fuéramos menos, como si fuéramos un rincón del mundo. Cuando lo que tenemos son casi todo ventajas, ventajas mal gestionadas y mal explotadas. Tenemos carácter amable, somos abiertos, tenemos paisajes naturales increíbles, tenemos ciudades hermosas, historia, múltiples tradiciones y culturas, idiomas y un clima envidiable. Tenemos riquezas que no quieren que sean valoradas y nos manipulan para que no seamos listos.

Y tenemos políticos ingratos, codiciosos, interesados que les conviene hacernos pensar que no somos nada, que no tenemos nada y que lo poco que tenemos, lo perderemos, porque como mejor se gobierna es con el miedo como espada. Lo que no saben es que somos gente apacible y sumisa, pero que si nos tocan las narices, respondemos, luchamos y buscamos el cambio. Puede que los valientes sean pocos, pero nos echamos a las calles y denunciamos. Porque España sería un país de prestigio sin los políticos corruptos y grandes esferas manipuladores y capitalistas. No somos un país de paletos, somos fuertes pero aún estamos algo dormidos. Y creo y deseo, que aunque muchos otros países nos saquen ventaja, como Islandia (esa gran desconocida, y país de ciudadanos inteligentes, donde la justicia ha sido aplicada totalmente), se contagiarán las ganas de despertar y decir basta ya a injusticias, recortes y opresiones. El pueblo no es tonto. Es que estamos perdidos, pero sabemos lo que queremos.

Levántate y lucha.

Y se obtendrá la justicia

“Una injusticia hecha en perjuicio de uno solo es una advertida amenaza contra todos.” Ralph Waldo Emerson.

“Todo hombre tiene derecho a que se lo combata lealmente.” Chou en Lai

 

Las lágrimas salían en forma de un torrente salvaje que lo empañaba todo. La joven ahogaba los gritos de rabia en un desconsuelo que le hacía agitar su corazón desbocado por la impotencia, ante la injusticia sufrida. Todo parecía verse nublado por una llovizna negra. No solo había una tormenta fuera de su casa, la tempestad se estaba forjando dentro del espíritu de la chica. Y la rabia se condensaba en su cuerpo para formar un traje de hierro. Pues, si los opresores querían verla retorcerse de dolor, la joven sacaría fuerzas para combatirlos. Para iniciar una cruzada para luchar por la justicia que debía haberse cumplido con creces mucho tiempo antes.

Lo que no sabían los malvados inhumanos, era que la chica de aspecto vulnerable, tenía un corazón bravo, y tampoco conocían de su capacidad de lucha y su tenacidad. No sabían que al intentar asfixiarla por el cuello, lo que estaban consiguiendo era potenciar su espíritu guerrero y tampoco conocían, que la joven ante la injusticia, reaccionaría con ambición y coraje por llegar a un destino justo.

El ayer fueron lágrimas, rabia e impotencia. El hoy es sosiego, preparación y consciencia. El mañana será la palabra, la lucha y el contraataque.

La joven tiene preparada la armadura, ya tiene el arco y la flecha, la espada a la espalda y la energía suficiente para pelear por la justicia. Si la vida ponía obstáculos, los obstáculos serían saltados, los obstáculos serían esquivados. Había que dejarse la piel en ello, ya no había nada que perder. Ahora solo quedaba emprender la batalla y la joven, sabía que vendrían días malos, pero también confiaba en que llegaría un rayo de luz para abrirse paso en la tormenta. Y que como en todas las batallas épicas, el mal puede ser poderoso, pero el noble guerrero, siempre es apoyado y al final de los grandes finales, la justicia hará acto de presencia.

 

porque ante la adversidad, yo me crezco…”

Invencible

Escucho mis pasos, persiguiéndome. La lluvia cayendo sobre mi rostro. Mis gemelos doloridos se contraen por el frío, pero aun así, sigo corriendo. El camino se va tornando un laberinto circular, que se repite, siempre las mismas calles, la misma gente. Rostros que no consigo adivinar, pues…no me importan.

Una gota resbala por mi nariz, ya no sé si es mi sudor confundiéndose con el agua que cae de la atmósfera. Todos huyen a resguardarse, yo sigo en mi camino, concentrada, dejándome las suelas en el asfalto…La rabia se va escapando por mis poros, toxinas del día a día, que he de eliminar…Y la lluvia cada vez más fuerte, agujereándome la cabeza…traspasando mi cabello…traspasando mis pensamientos.

El corazón latiéndome en la frente, repitiéndose como un tambor en mis sienes, la respiración se entrecorta por pasos que se van quedando atrás. Desafío el fuego ardiendo en la planta de mis pies…sigo luchando contra el viento y la lluvia, que no me entorpece, si no que me hace más fuerte…resisto, mientras la carretera se va quedando vacía…y me siento invencible. A cada paso que doy, más ágil y fuerte. Como si cada paso que aplasto contra el suelo, se olvida y borra un rastro de algo que nunca sucedió…
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Cogiendo cada soplo de aire con más fuerza, como si fuera acabarse el oxigeno, sintiendo como llega hasta mis pulmones y empuja mis pies a seguir corriendo; pues sé que la recompensa será el cansancio de después.

Parece que el horizonte nunca va a llegar, y aunque voy notando que mi cerebro no puede más…, mis pies y mis músculos se siguen impulsando hacia un destino incierto…supongo que volveré…al punto de partida.

La recompensa…cae en forma de bendición, el agua de la ducha, calma mi ímpetu y el desasosiego comienza a hacer efecto…cansancio…libertad…