¿Cuándo nos olvidamos de Gaia?

En estos tiempos donde la palabra protagonista es “crisis” y si le juntamos “económica” nos da un patatús a todos, me gustaría hacer una reflexión. Una de tantas que suelo hacer, cuando divago. Y el caso es que hoy, estaba en mi hora de la comida, sentada en el césped mirando a los coches. Estaba mirando al horizonte, disfrutando del sol del mediodía y la suave brisa de este octubre a la sombra de un olivo, sin estar en Jaén. Curioso.

Y lo que se me pasó por esta cabeza mía y sin ser nada novedoso fue el pensar que en esta sociedad no somos libres. Y menos ahora, aunque se supone que hayamos avanzado y evolucionado. Creo que el ser humano es el peor enemigo de nuestro planeta y de nuestra propia especie. Hemos ido colonizando a otros, imponiendo culturas, religiones. Hemos construido carreteras laberínticas y coches que son auténticos gigantes que expulsan humo negro contaminante constantemente. Consumimos sin necesitar, cosas inútiles que amontonamos en nuestros armarios. Mientras tanto, otros padecen condiciones extremas y seguimos quejándonos de esta crisis económica que nos tiene agarrados por los tobillos.

¿Y no será que la crisis es una crisis moral, espiritual, de la humanidad? No sé cómo llamarlo. No será que el ser humano no sabía qué rumbo tomar, que meta había que alcanzar. Construir y construir rascacielos enormes, tecnología punta que nos comunica con otros en la otra punta del lugar, internet, medios de transporte, ropa y un etcétera de cosas que no podría parar de enumerar. Cosas materiales, billetes de euros, monedas, intercambio inútil, sistemas bancarios, banqueros codiciosos, políticos corruptos, gente de a pie trabajando. Gente emigrando…Sueños rotos y esperanzas en tierras baldías. A veces pienso, quién fue el inventor de los sistemas monetarios, de los bancos, etc. Si no seríamos más felices en la ignorancia de una cabañita, cuatro ovejas y una huerta al pie de una montaña. Pues a día de hoy, nos siguen manejando con el miedo, y pegan tijeretazos en la educación y sanidad, para hacernos más ignorantes, más manejables, más borregos. Para recordarnos que no tenemos por qué tener derechos, ni siquiera libertades. Porque el ser humano se olvidó de Gaia, de vivir la vida simplemente y de los demás. El altruismo que hace millones de años al encontrarnos frutos que nos daba La Tierra, se redujo a cuentas bancarias, alquileres a pagar, negocios y teléfonos móviles.

¿Crisis económica? Pues sí, pero no sé si algún día todo esto explotará por otro lado…