No somos eternos

No somos eternos…
Una gran frase tan cierta como aquella que dice “La muerte nos da toda una vida de ventaja” o algo así. Y el caso, que en estos tiempos que vivimos, entre ataques internacionales, crisis económicas, sociales, mentales, radioactividad de centrales nucleares y fenomenos naturales letales a La Tierra, uno se plantea el hecho de que no, no somos eternos.

El ser humano no es inmortal ¡y menos mal!, porque si lo fueramos no tendríamos tiempo para seguir bombardeándonos ni para seguir contaminando el mundo y a las pequeñas mentes que vienen inocentes a este lugar.

No sé si los neandertales distan mucho del ser humano actual. Creo que no. Algunos incluso, no han perdido la similitud física. Y no me quiero meter a pensar en aquellos que poseen menos conocimiento e inteligencia que un ser prehistórico. Bueno, la diferencia quizás sea, que los prehistóricos aún no tenían armas de fuego y ahora cualquier mono, puede poseerla.

Triste, ¿no? El hombre es un lobo para el hombre es tan cierto como la frase que abre mi texto. Tengo una amiga que acaba de ser madre y tengo otra que pronto lo será. Yo no quiero arruinarles sus proyectos de vida, porque no soy quién, y porque si algunas valientes se atreven a tener hijos hoy en día, pues siempre es loable. Pero luego echo un vistazo al periódico, echo un vistazo a mi vida. Cinco días de sufrimiento en un trabajo que se me hace tedioso, cinco días frustrada, consolándome porque al menos tengo trabajo ante cinco millones de parados. Como si el tuerto fuera el rey en un país de ciegos. Como el gobierno solo ofrece limosnas pero no crea empleo. Como los licenciados ( y los que no) se frustan, desmotivan y se van a otros países en busca de algo mejor. Vivimos la mayoría esperando el fin de semana, con la ilusión de poder hacer vida social y estar tranquilo. Mientras el mundo sigue girando, los conflictos aumentan y las noticias están lejos de ser buenas. Porque nadie habla de los nacimientos que hay, nadie habla de las personas que mejoraron de una enfermedad, nadie habla de las historias de los valientes que luchan ante la adversidad por un mundo mejor. Y me da miedo, me da miedo que las criaturitas que vienen al mundo, se encuentren con este legado. Un legado que hemos creado nosotros. Un mundo sucio, contaminado por corrupciones, por enfermedades, por terremotos de nubes de humo que tapan cualquier atisbo de altruismo.

Y lo peor es que salvo poner un mensajito en “facebook” nadie hace nada y me incluyo. Porque mi voz no cuenta desde aquí, porque si los ministros ni siquiera tienen formación y ahí están creando disputas sin ponerse de acuerdo. Y aunque intentes hacer algo pequeñito como un acto de humanidad, las malas hierbas crecen alrededor y la pesadilla es peor.

No somos eternos. No somos eternos para seguir destruyendo esta raza violenta y animal, no somos eternos para seguir destrozando La Tierra. No somos eternos para vivir así, entre estrés, guerra y nubes tóxicas. Ya lo dijo una gran marca de refrescos, “Estamos aquí para ser felices”, pues no se nota…y en mi conciencia queda que este no sea un mundo mejor para los hijos que vienen, vendrán y están en camino, conocidos o no.

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La inmortalidad, el fútbol y los vampiros..

Ahora que estamos en época de vampiros luminosos y de posibles héroes que pueden hacer historia en el fútbol español. Me planteo la humana duda que el mitológico Aquiles, en su arrogancia, prefirió la inmortalidad a quedarse esperando en un mismo lugar, sin luchar, a ver como transcurriría su vida.

Si me han apasionado siempre las criaturas como los vampiros, (pero no los de Crepúsculo), era precisamente porque tenían la vida eterna. Porque podían vivir diferentes épocas, inalterables al tiempo, siempre con la misma apariencia física, aunque pudieran ir evolucionando con las modas y el contexto histórico. El problema de la inmortalidad, como siempre han planteado en las películas, es cuando ves como desaparece la gente que quieres. O incluso, si alguién pudiera ser inmortal, viendo la “involución” de la especie humana, desearía no haberla obtenido nunca. Pero eso sería ponernos muy castastróficos y lo que yo quiero plantear es otra cosa.

¿Qué tendrán que ver los vampiros con la selección española de fútbol?, pues a simple vista, nada de nada. Pero, es realmente curioso, como el deporte puede encumbrar hacia un olimpo de dioses, desconocido para el resto de los mortales (nosotros) que jugamos en otra división. Mientras nos las deseamos para conseguir un buen trabajo, un futuro digno, incluso otras personas, conseguir algo para comer. Miramos ( y me incluyo) a los dioses, que se preparan para tocar, pasar y romper la tela de una portería contraria con un balón. Y es cuando, pienso en lo injusto, pero la humanidad es así, nos emocionamos como si fueramos nosotros los que peleamos por un esférico mágico que rueda en un campo selecto, solo para aquellos con talento y fuertes piernas, que corren hacia un solo destino, o una sola meta: Hacer historia, hacía la inmortalidad.

Porque a pesar de que jamás llegue a entender porque el fútbol se lleva todas las miradas y alabanzas, y como los jugadores enriquecen sus cartillas con cuantías desorbitadas. Espero como una más, el ansiado triunfo. Y no sé como se llama este sentimiento tan consciente de que podría ser solamente un partido, sin embargo, mañana parecerá que habré estado jugando. Y si se obtiene la victoria, ese momento pasará a la inmortal memoria y si se pierde, diremos que ya lo sabíamos, y que sigue habiendo crisis, menuda importancia la del partido…porque los humanos somos así de injustos.

Y desde mi sofá, no seré ni vampiro, ni futbolista, ni habré perdido, ni ganado, ni mi nombre quedará grabado en la memoria colectiva de un país, porque eso solo lo tienen unos cuantos privilegiados. Porque es curioso que se levanten estatuas de deportistas, pero no de científicos, ni médicos, porque a día de hoy, sigue habiendo guerreros, gladiadores, o como quieran llamarse. El deporte es otro nivel…