El Drácula de Gary Oldman

¿Cuántas versiones de Drácula se han llevado a la pantalla grande?, la respuesta sería: muchas.

El actor más conocido en la piel de la criatura, por supuesto, Bela Lugosi, éste, hasta creyó ser el propio conde de Transilvania. También se nos viene a la cabeza el grandísimo actor, Christopher Lee. Y puedo nombrar más actores que se hayan puesto alguna vez en la piel del más famoso de los vampiros, por ejemplo: Jack Palance, Frank Langella, Udo Kier, Gerald Butler, en fin, y un largo etc.

Pero…, si hay un actor que en mi opinión, plasmó todo eso que el cine, otros libros, y no la novela de Stoker en si misma, circula alrededor de lo que era el Conde Drácula, ese fue Gary Oldman en la supuesta adaptación de la novela de Francis Ford Coppola. No me voy a poner a analizar la película de nuevo. Solamente quiero destacar la grandísima y genial caracterización de Drácula por el actor ingles.

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Una buena interpretación por parte de un actor o una actriz es ser capaz de demostrar diferentes rasgos y registros de un mismo personaje, por ejemplo, Edward Norton en “American History X” también lo consigue, hay una dualidad, un cambio, y diferente registro en su papel. El fallecido Heath Ledger en “Brokeback Mountain” fue capaz de mostrar al espectador rasgos de su introvertido Ennis del Mar, apenas con sus gestos y siendo parco en palabras. Con Gary Oldman en “Drácula” pasa lo mismo, tenemos tres aspectos del personaje: el monstruo asesino, el anciano curtido en experiencia, y el caballero romántico. Podría seguir subdiviendo el personaje, porque Oldman lo consigue en la película, pero me voy a quedar con esas tres perspectivas en líneas generales.

Al comienzo de la película tenemos a un guerrero despiadado, cuando transcurre la cinta, encontramos a un viejo que asusta, que da grima, que incluso el propio Keanu Reeves parece que quiere escapar de él. Y después, tenemos a ese caballero misterioso, ataviado con un traje gris, que intenta seducir a Mina de la forma más dulce y tierna. Y mezclándose con la historia de amor que Ford Coppola se saca de la manga, tenemos al asesino vampiro que consume a Lucy, al monstruo que bebe sangre y que esconde la más horrible de las criaturas.

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Hay que reconocérselo, Gary Oldman, está totalmente increíble en esta versión de Drácula. Apenas tiene que mostrar sus colmillos afilados o hacer mohines exagerados como los Dráculas de las películas antiguas. Gary Oldman en esta película es capaz de asustar, enamorar, puede pasar del desprecio a la admiración. Toda una clase magistral de interpretación. Su personaje es caleidoscópico, mil caras en una, diferentes registros en una misma película. Tengo que destacar, que cuando vi el making-off del largometraje, me quedé totalmente impactada con la forma en la que Oldman preparaba el guión, es más, hubo un momento en el que se le olvidaron unas líneas y se enfadó muchísimo, la cara de susto que puso la pobre Winona Ryder, no tenía precio. Anécdotas a parte, hay actores que no dejan de poner las mismas caras en diferentes tipos de películas, da igual si es comedia, como si es un drama, siempre tienen la misma cara. Sin embargo, hay actores que consiguen su propósito y le dan a personajes redondos (personajes que muestran diferentes aspectos de si mismos y van modificándose en función de sus experiencias vitales) todo eso que el guión pide a gritos, expresión, vida, personalidad, carácter. Este “Drácula” lo consigue con creces. Así que, quién no haya visto aún, “Drácula de Bram Stoker” por Francis Ford Coppola, ya tiene una razón adicional: la interpretación de Gary Oldman.

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Como hacer cine: The Dark Knight

Tras una oleada de remakes, de películas a veces vacías de argumento o simplemente rellenas de efectos especiales, aparece The Dark Knight, sé que la crítica llega tarde, pero es imposible que no comente nada después de haberla visto.

El Batman de Christopher Nolan es mucho más que una película de superhéroes, tanto es así, que ni siquiera parece que sea una película del género de los hombres enmascarados con capa que salvan el mundo. Es toda una mezcla de acción conjugada con buenos y espectaculares efectos especiales, diálogos que fundamentan cada escena, actores que sobresalen de un reparto estelar, cada uno en su bien definido papel. Se destaca por supuesto, ese Joker tan maravillosamente bien interpretado por el fallecido Heath Ledger, su papel es realmente aterrador. El joker de Nicholson queda muy lejos de éste, de manera diferente, claro está, pero este joker da miedo, mucho miedo.

Junto a Heath se destaca a Christian Bale, que en mi opinión se ha ganado ser el mejor Batman de todos. Un siempre elegante Michael Caine, un efectivo Morgan Freeman, un genial Gary Oldman haciendo de poli bueno y una Maggie Gyllenhaal que deja ridícula la actuación de la sosita Katie Holmes. Y como revelación tenemos a Aaron Eckhart, que lo hace francamente bien en el papel de Harvey Dent.

No me voy a extender en todo los aspectos que trata la película, simplemente quería recomendarla, valorar la gran labor de dirección, el saber hacer un largometraje a día de hoy, que te tenga pegado a la silla, que las dos horas y pico casi tres te tiene asfixiándote por el caos. Y alucinando con cada plano tan bien llevado, rodado, todo.

Fui sin expectativas porque después de toda la campaña publicitaria, todos los sabotajes que hicieron los fans en la imdb, dando votos para hacer que fuera el numero uno como mejor película de la historia, (tampoco es eso ¿eh?), pero bien es cierto, que a día de hoy se agradece una cinta así, muchísimo. Así que gracias Christopher Nolan, muchas gracias, aunque tenga  varias pesadillas con el joker…

Drácula de Francis Ford Coppola

DRÁCULA DE BRAM STOKER

Crítica a la adaptación de la novela de Bram Stoker, por uno de los grandes, Francis Ford Coppola.

Drácula es y será por siempre y para siempre, uno de esos clásicos irrepetibles de la literatura. Tan trascendente en el tiempo y tan influyente en otras artes, Drácula deja las páginas del libro del irlandés Bram Stoker para ser un personaje, una y otra vez , en la pantalla grande. Han sido muchos los valientes en encarnar al conde Drácula, han sido muchos los arriesgados para interpretar al doctor Van Helsing, han sido muchas adaptaciones de la novela y muchos los sucedáneos para el recuerdo. Hasta que llegó Francis Ford Coppola y quiso adaptar la novela de Stoker, cómo ya hizo F.W Murnau en Nosferatu (1922), aún sin el permiso de la viuda de Bram Stoker, llevó al cine a un horrible esperpento de colmillos poco estéticos, quizás ese Drácula, ese nosferatu tenebroso sea el que más miedo me sigue dando de todos, lejos de quedar ridículo cómo lo es para otros.

Drácula de Bram Stoker, Ford Coppola quiso colocarle la coletilla para quedara bien claro que no era otra historieta más de vampiros, sino la adaptación del mito literario, escogió un reparto sin lugar a dudas, estelar. Winona Ryder cómo la dulce e ingenua Mina, Anthony Hopkins cómo un histriónico Van Helsing, Keanu Reeves cómo el pobre Jonathan Harker, una sensual Lucy a cargo de Sadie Frost y por último, el increíble y espectacular, Gary Oldman cómo Drácula. Si hay que destacar una interpretación, sin lugar a dudas, sería la suya. En el personaje principal podemos ver una evolución y mirar por el caleidoscopio y descubrir las miles caras del Conde. Al principio un guerrero sanguinario, un viejo extraño, un galante caballero y siempre, la sombra del monstruo. El juego de sombras planea en varias escenas, sobre todo, mientras que Drácula tiene el aspecto de anciano espeluznante con el pelo recogido en un moño ostentoso, la sombra del monstruo se adelanta a los movimientos del Conde y también las escenas rodadas sin escenarios, nada más que con un juego de sombras y un fondo rojo. Pero volvamos a Gary, el protagonista de esta historia, una gran interpretación de este actor, ya que no interpreta a un solo personaje, sino es más, las facetas de un personaje. Te hace olvidar que realmente es un vampiro, seduce, estremece, provoca terror, se desprende de diferentes aspectos físicos para mostrar también a la criatura, al temido monstruo y todo en uno.
Si hay una cosa que Francis Ford Coppola se saca de la manga, es la historia de amor. Elizabetha, no aparece en la novela de Stoker, pero sirve de premisa para crear esa búsqueda de la reencarnación del amor perdido y esa frase que se saborea tras haber visto la película: “He cruzado océanos de tiempo, sólo para encontrarte”. A diferencia de la novela, Drácula lucha y se resiste a condenar a su amor. Es un Drácula humanizado, débil por el sentimiento más humano, aún sin tener un corazón que pueda latir. En la novela, Drácula es un ser monstruoso, que usa a las mujeres, para satisfacerse, mata, devora y realmente es un auténtico ser inhumano y monstruoso. Pero Ford Coppola le pone rostro a los sentimientos, a modo de monstruo hecho todo un gentleman en su película. Aunque se contradice, al mostrar cómo mata poco a poco a Lucy, la amiga de Mina. Por eso esta adaptación, está hecha a lo “Coppola” y personalmente, aunque el intento estaba ahí y la idea era esa, hacer una adaptación de la novela, no me parece que sea la mejor. Es quizás la más influyente, la más arriesgada, la que da pinceladas de vanguardia, romanticismo y de fotografía estética que luego usaría por ejemplo, Kenneth Brannagh en la adaptación de Mary Shelley, “Frankenstein”.
Aunque una de las cosas de la película que realmente está bien adaptada es la estructura. La novela es narrada a base de cartas y diarios. En la película se intenta plasmar algo parecido, claro que es muy difícil, pero las cartas y los diarios están ahí. Se suceden las escenas pero las hojas de los sentimientos y las emociones y de la historia del vampiro, están enlazadas según va transcurriendo la película.
La banda sonora es punzante, sobre todo, cuando las escenas son en el castillo de Drácula y también, en los momentos de mayor romanticismo, cómo cuando Mina cree recordar los parajes de Transilvania. Hay escenas verdaderamente escalofriantes, una en concreto, no hace falta mostrar al monstruo fantástico que también sale, ni a un lobo fiero, hay una escena en concreto, el rostro de Drácula con la boca ensangrentada mientras espera para volver a atacar a Lucy.
Cómo en todas las películas de vampiros y en esta, claro está, ya que el principal protagonista es el mismísimo Drácula, se pone en escena, las artes de seducción, sensualidad y sexualidad, que rodea siempre al mito vampírico. Por supuesto, para estas escenas, las novias de Drácula son imprescindibles. Seguro que muchos os quedasteis con la escena en la cabeza y ahora, podréis reconocer a una jovencísima Mónica Belluci, haciendo de una de las seductoras novias de Drácula que debilitaban al pobre Jonathan Harker en el castillo.
Un detalle magnífico durante toda la película es el juego de colores en la fotografía. Los amaneceres rojos, los vestidos rojos, el fuego rojo, el vestido de la pobre Lucy, rojo, los ojos del Conde, rojos. Rojo cómo la sangre. Sin lugar a dudas, la protagonista de toda esta historia. Lo que mueve al vampiro a través del tiempo, de la forma animal, a la sed. Cómo si fuera la conquista de los seres mortales.
Me gusta la película, pero quizás me molesta cómo lectora de la novela, que digan que ha sido la mejor adaptación del libro, en mi opinión no lo es. Es una gran película, arriesgada, vanguardista y con un reparto absolutamente bien caracterizado y pendiente de ser fieles a los rasgos de los personajes del libro.