Citando a Christopher McCandless III

Hace dos años que camina por el mundo. Sin teléfono, sin piscina, sin mascotas, sin cigarrillos. La máxima libertad. Un extremista. Un viajero esteta cuyo hogar es la carretera. Escapó de Atlanta. Jamás regresará. La causa: <<No hay nada como el Oeste>>. Y ahora, después de dos años de vagar por el mundo, emprende su última y mayor aventura. La batalla decisiva para destruir su falso yo interior y culminar victoriosamente su revolución espiritual. Diez días y diez noches subiendo a trenes de carga y haciendo autostop lo han llevado al magnifico e indómito norte. Huye del veneno de la civilización y camina solo a través del monte para perderse en una tierra salvaje.

ALEXANDER SUPERTRAMP MAYO DE 1992

Este fragmento muestra el radical pensamiento del joven Chris McCandless, la realidad lo devolvió como un duro golpe a su revolución espiritual para darle una mala noticia: su muerte y su coraje o valentía se convirtió en ineptitud. Aun así, Chris luchó por no ser un disfraz, un personaje de si mismo en la vida. Se equivocó y obtuvo un trágico final a sus 23 años. Entre los restos de sus cosas, sus libros que aparecían subrayados, sus latas de comida, su manta en la vieja caravana donde murió. Solo una frase relucía entre un fragmento:

“Y así resultó que solo una vida similar a la vida de aquellos que nos rodean, fusionándose con ella en armonía, es una vida genuina, y que una felicidad no compartida no es felicidad.”Chris anotó al lado: << La felicidad solo es real cuando es compartida>>

La frase lo dice todo por ella misma. Ser feliz es un privilegio, poder compartir la felicidad es un regalo.

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