Si pudiera conocer mis vidas paralelas…

La vida es una encrucijada en sí misma. Siempre me he guiado por aquella frase de “el que no arriesga, no gana” y de cabeza me he tirado a la piscina o me he liado la manta a la cabeza, me he caído y vuelto a levantar. Me he equivocado muchas veces y las que me quedarán.

Pero siempre tengo la inmensa duda de pensar cuáles hubieran sido mis vidas paralelas si en determinado momento hubiera hecho o no hecho tal cosa. Muchas veces me puede el puro narcisismo y egocentrismo, el decir simplemente, “Me voy” e irme a otro lugar a intentar triunfar, cuál granjera sureña americana en busca de su sueño de ser cantante o actriz y no es que yo quiera ser cantante country, ni actriz de Hollywood. Yo quiero conseguir mis pequeñas metas, mi meta principal de conseguir una vida plena. La meta que siempre me propuse, cumplir todos mis sueños, porque si no hay posibilidad de alcanzar un sueño, la vida no tiene ningún tipo de sentido. No para mí.

Pero resulta que no es tan fácil (ni tan difícil, supongo) coger y marcharse, sacrificar cosas del momento actual que te llenan. Sonrisas y momentos que sabes que en otra de tus vidas paralelas, necesitarás y echarás de menos. Porque…¿de qué sirve tener un despacho propio y un trabajo genial si al llegar a casa estoy más sola que la una? o al contrario, ¿de qué sirve tener una persona esperándome en casa y que mi trabajo sea una soberana mierda? Y claro, aquí viene la disputa, la encrucijada, la toma de decisiones, los sacrificios y la temida amenaza de que si prosigues haciendo una cosa, puedas echártelo en cara en un futuro, dependiendo del camino elegido. Se asume el riesgo de quedarse con aquello que odio, “la espinita clavada”.

La espinita que puede convertirse en una losa pesada. Pero hoy en día, tenemos la genial suerte, de que nada es eterno, nada es inalterable y cualquier edad es buena para asumir un cambio de vida. Y largarse en busca de nuestro destino o tirar los informes por la ventana, darle una patada al traje y buscar a tu otra mitad.

¿Y qué es más importante?, ¿sentirse querido o sentirse realizado?, ¿sentirse realizado siendo querido y queriendo? Un equilibrio sería la utopía o quizás esa debería ser la meta, ese equilibrio. Un equilibrio quizás imposible, un equilibrio sacrificado tras golpes y caídas, tras lágrimas y despedidas, tras millones de heridas.

Si tan solo pudiera conocer mis vidas paralelas, sabría a ciencia cierta como poder actuar, pero esas versiones de mí “yo” no serían realmente quién soy. Porque como dijo Ortega y Gasset, “Yo soy yo y mis circunstancias”.

Así que, mi vida es esta y las paralelas estarán en alguna dimensión extraña que no puedo reconocer. Mis “yos” están en mí, atentos a aparecer en cuanto tome una decisión para desviarme en la búsqueda de mi sino. Porque yo soy de las que creen en el destino. Mientras tanto…CARPE DIEM.