¿Qué es el éxito?

Hoy me he levantado transcendental y como siempre suelo divagar en mis idas y venidas del trabajo, se me ha pasado esta pregunta ¿cuál es el éxito en la vida?

¿Tener un trabajo?, ¿ganar mucho dinero?, ¿tener un buen trabajo y que te guste en el que ganes mucho dinero?, ¿tener una pareja que te quiera?, ¿tener una pareja que te quiera, mucho dinero y un buen trabajo?

Parece que esta sociedad también nos arrolla con el pensamiento de que la felicidad y el éxito pleno es cuando reúnes esos requisitos,  un buen trabajo, un buen sueldo y una persona a tu lado.

Resulta que lo que se considera el éxito del siglo XXI, se reduce a un canon muy estricto. Tener una buena casa, un buen coche, un buen trabajo que te permita viajar, tener una familia y ya está. Se acabó.  Me recuerda al modelo de las películas americanas, es como una realidad somera y superficial de lo que es la vida. Y no crítico a nadie que quiera tener esas cosas en la vida para ser feliz y para decir que ha logrado el éxito pleno. Pero para mí, hay un cierto velo oscuro que me hace pensar que no somos libres socialmente y que desde pequeños nos conducen a tener ese tipo de vida que nos dará la felicidad y el “éxito” personal, profesional y amoroso.

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Entonces es cuando reflexiono y creo que si todos los seres humanos nos dedicamos toda una vida a luchar por este patrón de vida “perfecta” y materialista. Al final lo único que se consigue es ser un auténtico zombie que no sabe elegir o qué elegir. Por ejemplo, la sociedad crítica a aquellas mujeres que no quieren ser madres y las tachan de egoístas o tachan de hedonistas a aquellas personas que se gastan todo su dinero en viajar y llevar una vida placentera, y luego también, a las personas que viven para los demás y sacrifican su vida por otras cuestiones ya sean religiosas o humanitarias, se les conocen como seres raros pero con coraje, porque alguna vez habremos oído eso de “A mí también me gustaría ayudar, qué valiente quienes lo hacen, pero están locos a renunciar a toda su vida, a una cama firme y a un váter limpio.”

Así que realmente creo firmemente en eso que he leído hace poco, necesitaríamos un “reset” un reinicio, un ver hacia donde vemos y que podemos hacer por el planeta, por nuestra civilización, por nuestras culturas, por la vida. A veces, me da la sensación que vamos por el mismo camino, todos juntos, cegados por la ambición de ser como todos de conseguir los mismos objetivos. No hay variedad, no hay alternativa, incluso ni para mí, aunque intente describir otras vías.

Quizás haya otro rumbo y aún no lo hemos descubierto, o lo mismo resulta que mañana me levanto con la idea de que mi mayor éxito en la vida será tener un playa privada o mi éxito serán los éxitos de mis hijos o llegar a la luna. 

Tal vez se esconda tras una simple sonrisa…

De guerreros ocultos y fracasos

Siempre digo que la vida es un tropiezo constante, cuando te caes, hay que levantar. Y cuando ves un obstáculo, hay que intentar salvarlo, pero a veces, el golpe es inevitable…Cuando algo cuesta tanto esfuerzo, parece que no merece la pena, o todo lo contrario, parece que se convierte en un reto…pero cuando se te escapa tantas veces, aparece un sentimiento amargo conocido como frustración. Puede que la solución no esté en llorar un momento y desquitarte la rabia, puede que tampoco exista una solución visible, pero si una cosa he aprendido en mi vida, es que la perseverancia es el camino hacia el triunfo. Hace ya mucho tiempo, le pregunté a una persona querida para mí, que cual creía que era mi mejor virtud…tonta de mí, esperé algo romántico o algo que sonara bien al oído, sería hipócrita por mi parte negarlo. Sin embargo, me contestó, que era perseverante, insistente. Aquella supuesta “virtud” me sonó a poca cosa y ni siquiera la aprecié…es más, creo que hasta me sentí ridícula al haber preguntado. Pero creo que ahora, la perseverancia es la clave de mi tozudez, y la clave de mis metas, es la clave en mi camino y uno de los motores para conseguir mi destino.

Si pusiéramos como metáfora una carrera de obstáculos, con barreras que saltar, os puedo decir, que yo me estrello directamente contra ellas…Sí, porque soy imprudente y temeraria, y me encanta el riesgo. Aunque luego pataleo para mí misma y me quejo de que no alcanzo lo que quiero…Sigo fracasando una y otra vez…pero no me avergüenzo de ello. No me avergüenzo de mis fracasos, son las decepciones y las equivocaciones, las cosas que se hacen sin pensar, el esforzarse y que no haya resultado, lo que nos hace ver que existen otro tipo de alternativas, aunque éstas incluso conlleven a un fracaso mayor…No estoy queriendo decir con esto, que nos sumamos a las circunstancias…estoy proclamando todo lo contrario…

No me rindo, yo no me rindo jamás. Hasta el final, pase lo que pase.

“Y el guerrero no se rindió, porque sabía que la victoria estaba cerca…”

55royo