“Flipped Classrooms” o cómo darle la vuelta a las clases

La educación se está viendo inmersa en un cambio a toda velocidad, debido al uso de las nuevas tecnologías. Internet es una biblioteca universal, dónde podemos encontrar miles de respuestas que debemos aprender a filtrar. Como docentes, debemos enseñar a nuestros alumnos, que no todo lo que aparece en internet es verdadero o sustentado en una base científica, teórica, etc. 

Esta mañana pude asistir a una gran conferencia sobre “Flipped Classroom” con una experta en el tema, Dolors Reig. Y cómo me ha interesado tanto, me ha motivado a escribir sobre el tema por si algún compañero profe quiere probar esta nueva metodología.

¿Qué es una Flipped Classroom? 

Las clases tradicionales normalmente, era escuchar al profesor en su discurso, hacer si daba tiempo un ejercicio en clase y luego los deberes en casa. Cuando éramos críos nos volvíamos un poco locos con los deberes de mates, porque nos habíamos quedado con la explicación del profesor pero luego nos sentíamos un poco solos y desorientados cuando llegaba la hora de solucionar el problema. Digo matemáticas pero se puede aplicar a cualquier otra materia…

Las Flipped Classroom proponen que a partir de un vídeo/lectura/podcast o el formato tecnológico que el profesor elija, el alumno deberá consultar la lección en ese formato previamente de ir al aula y en la clase, se llevará a cabo la actividad o los “deberes”, cambiando el rol de profesor de un mero comunicador a ser un guía, asesor, moderador y el alumno pasará a ser un agente proactivo en la clase, tendrá una inmersión total en una actividad colaborativa y si surgen dudas, preguntas o problemas, el profesor estará ahí para intentar dirigir, orientar o solucionar las posibles incidencias. 

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Como profesora de idiomas, yo no sabía que estaba haciendo una “Flipped Classroom”, porque si en clase no se practica el idioma, esa clase no tiene sentido. Normalmente me apoyo de un vídeo relacionado con el tema que voy a tratar, un audio, una noticia online, twitter, facebook o cualquier gancho tecnológico tan familiar para mis alumnos, que en vez de venir con un “pan debajo del brazo”, vienen con la “tablet o el smartphone”. Me voy a enmarcar en su generación, somos “Nativos digitales” sabemos manejar cualquier aplicación sin leer las instrucciones, a través de ensayo-error. Cualquier padre o madre que me lea sabrá que sus hij@s instalan los vídeos juegos sin necesidad de leer nada e incluso si el juego está en japonés y al rato ya están jugando. Esto se conoce como “learning by doing”, aprender por la acción, las metodologías y las formas de aprender están cambiando de forma acelerada y puede ser por muchas razones en las que no me voy a extender, aunque una es clara, esta era tecnológica nos obliga a esto y como profesores a acercarnos a los medios que usan nuestros alumnos.

Sí que rompo una lanza en favor del libro tradicional, hay que animar a los chicos a acercarse a los libros, porque los libros son cultura y conocimiento. Y aunque las “wikis” también pueden serlo, a veces, no es lo mismo.

Esta metodología no es más que un “renovarse o morir” o una “adaptación al nuevo medio” y sobre todo, colocar al alumno en el centro del aprendizaje, para enseñarle a usar las herramientas, exponer sus ideas, a ser protagonista en esta vida que es un aprendizaje constante. Se debe aprovechar como una ventaja la era de la hiperconectividad en el sector educativo para seguir aprendiendo todos juntos en el aula, porque el profesor con este nuevo rol se aproxima y se acerca mucho más al alumno y puede “personalizar” más y mejor a sus alumnos, intentando ilustrarle en cuales son sus talentos o posibles ideas brillantes.

Con todo esto de la tecnología, la era de la hiperconectividad, la era de las redes sociales, de la tecnología, etc, etc, con la era que más me gusta pensar que vivimos es : La era del hemisferio derecho, porque siempre dije que a mí el izquierdo no me funcionaba, y todos estos medios que tenemos a nuestro alcance hacen que la creatividad tenga un papel primordial, la estamos desarrollando a niveles insospechados y lo estamos comprobando a diario, blogs geniales, tweets ingeniosos, wikis muy completas y en grupo, aplicaciones cada vez más originales. Así que, usemos Internet y la tecnología para fomentar nuestros talentos, ocultos o no y motivar a todos los estudiantes a que intenten ser felices con lo que trabajen o desarrollen, al menos contagiarles el optimismo de que una idea o un proyecto puede hacerse realidad.

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Inteligencia Emocional vs Descontrol Emocional

¿Qué es inteligencia?, ¿existe solamente un tipo de inteligencia?, ¿es más listo quién expone de forma ágil y hábil una función exponencial de física quántica o aquella persona capaz de gestionar una obra de arte o incluso manejar y alcanzar una felicidad con amigos y familia?

Hoy he tenido la suerte de asistir a un curso de “Inteligencia Emocional” en el trabajo, con un experto en el tema, Rafael Bisquerra, su ponencia y las preguntas que se han planteado me han parecido de lo más interesante.

Para una profesión como la docencia, poseer una empatía de cara a la relación con los alumnos, es algo primordial y pudiera decirse vital, no solamente porque las emociones en relación a un grupo diverso de estudiantes están a flor de piel casi todo lo que dura una clase, si no porque también, el profesor siente la responsabilidad de alentar a los alumnos a desarrollar sus competencias emocionales. Ya sea, por medio de actividades grupales o individuales, demostrando habilidades sociales interaccionando entre ellos o exponiendo un trabajo. Aprender un idioma es algo complicado y en nuestra cultura española, tenemos un lastre que se llama “vergüenza ajena” o demasiado sentido del ridículo. Y puesto que el alumno, se siente avergonzado de sonidos distintos y el tono que se utiliza para imitar la articulación de otro idioma, el tema del “inglés” en nuestro país, es una asignatura totalmente pendiente. Hablo de esta materia, porque es la que me concierne, pero también, puestos a divagar, reflexiono acerca de la falta de motivación y la falta de comprensión lectora.

 

Hemos tenido la oportunidad de hacerle preguntas a este experto que nos ha dejado grandes reflexiones y frases, pero me he quedado con una en el tintero:

Vivimos en una época donde acceder a cualquier tipo de información es sobradamente fácil. Pero se me viene a la cabeza la idea que leí en el libro “El mundo de Sofía” –Estás tan habituada al mundo, que te ha dejado de asombrar.

Y creo que este tema de cara a los estudiantes, se puede reflejar totalmente. Es muy difícil innovar y motivar a los alumnos, porque tienen acceso a todo. Internet es una herramienta útil pero a veces, mal gestionada. Hay mucho que leer y mucho que aprender, pero el punto dónde encontrar el interés es lo más complicado. Trasmitir entusiasmo por tu asignatura es algo que el público percibe, pero hay distintas audiencias y aquí es donde están las emociones, la empatía de cada uno y del docente. Y mi pregunta en el tintero era: “¿Vivimos en una época de descontrol emocional?”

¿Por qué?, tenemos blogs, tenemos “twiters”, tenemos “facebooks” donde todo el mundo sube y comparte que le ha pasado, pensamientos públicos en alto, fotografías de gente que aún no ha nacido. Ironías, mensajes indirectos, sentimientos, rupturas. Es como un “Gran Hermano” gigante y real, y en mi opinión, a veces, desmesurado. ¿Dónde nos lleva esto?, ¿convertir al tímido en un Don Juan virtual?, ¿compartir tu privacidad, sentimientos e intimidad y llevarlo a la máxima potencia?

Interminables dudas y reflexiones se me han venido a la cabeza sobre este tema, que a día de hoy, no puede estar más de moda. Conocemos el concepto de “Inteligencia Emocional” desde hace relativamente poco y se empieza a valorar lo que uno gestiona y siente, ahora empieza a valorarse y sin embargo, estamos desbordados de emociones online y aparece cierto temor el pensar, cuáles son reales y donde está límite de la veracidad y aunque siendo ciertas, nos puede llevar a un abismo de acostumbrarnos a cualquier cosa y perder competencias como la empatía, compasión o aversión.

Somos carne llena de emociones, contagiamos emociones a los demás y nos dejamos embriagar de otras emociones que nos llegan a través de otras personas, ambientes, palabras y sentimientos estéticos. Hasta tal forma, que la “Inteligencia emocional” podría convertirse en un verdadero arma de manipulación o bomba explosiva, si no llegara a controlarse de forma bondadosa. Como por ejemplo, la envidia puede ser admiración si nos ponemos en el lado positivo.

Así que, podría seguir reflexionando sobre todo lo que se ha comentado y también, sobre mis pensamientos a la par que escuchaba. Solo me queda decir que es realmente un tema fascinante, fuera y dentro del aula. Incluso lo llevaría a películas como “El indomable Will Hunting” o la genial serie “Dexter” donde la lucha de las distintas capacidades emocionales versus conductas políticamente correctas y el autocontrol de las emociones personales y de las del resto, son las auténticas protagonistas de nuestra vida y de nuestro día a día.