Razones por las que me gusta Joseph Gordon-Levitt

-Porque con menos de 35 años, casi ha tocado todos los géneros cinematográficos posibles, quizás le falte un musical…

-Porque tiene un gran carisma bajo esa cara de niño bueno.

-Porque sin ser guapo, tiene un atractivo brutal quizás sea gracia a esos hoyuelos.

-Porque es un actor de los de verdad, vocacional.

-Porque no se olvida de proyectos de cine independiente.

-Porque también canta y toca la guitarra.

-Porque Christopher Nolan le incluye en sus proyectos.

-Porque lleva actuando desde que tenía 8 añitos.

-Porque hizo de “Hesher” sin importarle para nada “Hollywood”.

-Porque se rompe las costillas de forma literal para rodar una película.

-Porque es versátil, dinámico, original y siempre es solvente en sus proyectos.

-Porque uno de sus actores favoritos es Gary Oldman.

-Porque sé que seguirá haciendo más cine y yo seguiré siendo incondicionalmente fiel a toda su carrera.

Hay veces que uno no puede ser parcial y mucho menos con algunos actores o actrices, que parecen que están ahí para hacer magia interpretando. Miradas de complicidad, sonrisas aleatorias, caídas de ojos seductoras, llantos y gritos en altos que expresan dolor. Con Joseph Gordon-Levitt, me cuesta ser objetiva. Y ahí he dejado mis razones.

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El Drácula de Gary Oldman

¿Cuántas versiones de Drácula se han llevado a la pantalla grande?, la respuesta sería: muchas.

El actor más conocido en la piel de la criatura, por supuesto, Bela Lugosi, éste, hasta creyó ser el propio conde de Transilvania. También se nos viene a la cabeza el grandísimo actor, Christopher Lee. Y puedo nombrar más actores que se hayan puesto alguna vez en la piel del más famoso de los vampiros, por ejemplo: Jack Palance, Frank Langella, Udo Kier, Gerald Butler, en fin, y un largo etc.

Pero…, si hay un actor que en mi opinión, plasmó todo eso que el cine, otros libros, y no la novela de Stoker en si misma, circula alrededor de lo que era el Conde Drácula, ese fue Gary Oldman en la supuesta adaptación de la novela de Francis Ford Coppola. No me voy a poner a analizar la película de nuevo. Solamente quiero destacar la grandísima y genial caracterización de Drácula por el actor ingles.

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Una buena interpretación por parte de un actor o una actriz es ser capaz de demostrar diferentes rasgos y registros de un mismo personaje, por ejemplo, Edward Norton en “American History X” también lo consigue, hay una dualidad, un cambio, y diferente registro en su papel. El fallecido Heath Ledger en “Brokeback Mountain” fue capaz de mostrar al espectador rasgos de su introvertido Ennis del Mar, apenas con sus gestos y siendo parco en palabras. Con Gary Oldman en “Drácula” pasa lo mismo, tenemos tres aspectos del personaje: el monstruo asesino, el anciano curtido en experiencia, y el caballero romántico. Podría seguir subdiviendo el personaje, porque Oldman lo consigue en la película, pero me voy a quedar con esas tres perspectivas en líneas generales.

Al comienzo de la película tenemos a un guerrero despiadado, cuando transcurre la cinta, encontramos a un viejo que asusta, que da grima, que incluso el propio Keanu Reeves parece que quiere escapar de él. Y después, tenemos a ese caballero misterioso, ataviado con un traje gris, que intenta seducir a Mina de la forma más dulce y tierna. Y mezclándose con la historia de amor que Ford Coppola se saca de la manga, tenemos al asesino vampiro que consume a Lucy, al monstruo que bebe sangre y que esconde la más horrible de las criaturas.

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Hay que reconocérselo, Gary Oldman, está totalmente increíble en esta versión de Drácula. Apenas tiene que mostrar sus colmillos afilados o hacer mohines exagerados como los Dráculas de las películas antiguas. Gary Oldman en esta película es capaz de asustar, enamorar, puede pasar del desprecio a la admiración. Toda una clase magistral de interpretación. Su personaje es caleidoscópico, mil caras en una, diferentes registros en una misma película. Tengo que destacar, que cuando vi el making-off del largometraje, me quedé totalmente impactada con la forma en la que Oldman preparaba el guión, es más, hubo un momento en el que se le olvidaron unas líneas y se enfadó muchísimo, la cara de susto que puso la pobre Winona Ryder, no tenía precio. Anécdotas a parte, hay actores que no dejan de poner las mismas caras en diferentes tipos de películas, da igual si es comedia, como si es un drama, siempre tienen la misma cara. Sin embargo, hay actores que consiguen su propósito y le dan a personajes redondos (personajes que muestran diferentes aspectos de si mismos y van modificándose en función de sus experiencias vitales) todo eso que el guión pide a gritos, expresión, vida, personalidad, carácter. Este “Drácula” lo consigue con creces. Así que, quién no haya visto aún, “Drácula de Bram Stoker” por Francis Ford Coppola, ya tiene una razón adicional: la interpretación de Gary Oldman.