Hoy es mi cumpleaños

Los quinces de diciembres da igual en que día de la semana caigan, son un día especial para mí. Es mi cumpleaños, mi fiesta de celebración de seguir un año aquí en este espectáculo llamado vida tan imprevisible como rutinario. Y cumplo 28, madre del amor hermoso, madre de mi vida, bendito sea el señor, jesús como pasa el tiempo todas estas expresiones que diría un señor muy popular de mi pueblo…

Había pensado escribir 28 cosas que he aprendido durante este tiempo vital y cosas que me han hecho ser quién soy y tal, pero me parece que esas veintiocho cosas me las voy a guardar y no las voy a publicar aquí. Así que me voy a dedicar simplemente a pensar que soy una afortunada de la vida. Por mucho que de miedo decirlo en alto, porque la vida es impredecible y nunca se sabe qué te puede ocurrir.

Creo que 2015 va a ser un gran año, lo llevo pensando mucho tiempo atrás. Este 2014, se ha portado de escándalo, puedo cerrar el álbum de fotos repleto de buenos momentos y para mi 28 cumpleaños solo pido salud y toco madera de que ojalá este nuevo año que casi comienza sea igual de maravilloso.

Gracias una vez más a todos aquellos que hacen que tenga una vida plena, porque sin vosotros esto no merecería la pena. Os dejo con dos monstruos artísticos:

Hoy es mi Cumpleaños

Creo que llevo escribiendo esto, desde que cumplí los dos patitos aquellos que han desaparecido a una velocidad vertiginosa, la verdad. Hoy 15 de diciembre hago 27. ¡27! madre de mi alma, esto solo me hace pensar que el tiempo vuela, pero vuela a la velocidad de la luz no en una compañía “low-cost” cualquiera…

El otro día en clase les pregunté a mis alumnos si habían cumplido alguna de sus metas o sueños y en mi cabeza pasaban mientras algunos de los míos : soy profesora y no hay trabajo más reconfortante en el mundo, he ido a Escocia, he estado delante del antiguo Kodak Theatre donde se celebran los Óscars en Los Ángeles, aunque no he publicado ningún libro y mi carrera como solista ha quedado relegada a cantante de ducha asidua. Pero la verdad, que dejando las banalidades a parte, he cumplido muchos y la respuesta que me dio uno de mis alumnos después de haber superado una enfermedad con eso de “seguir viviendo” me dejó con la emoción en la garganta. Porque somos humanos y estamos aquí “de regalo” como dice una sabia amiga mía.

Así que, aunque la cifra de 27 ya no suene tan adolescente como los 17, no me parecen en absoluto unos malos dígitos. Y reflexionando sobre el momento dulce que estoy viviendo y que quisiera alargar para siempre, me da miedo confesar o decirme a mí misma con la que está cayendo que soy feliz, pero es que lo soy y como la felicidad es un estado pero no dura eternamente (desafortunadamente) más vale que lo saboree lo que quiera brindarme la suerte, la vida, la gente que tengo alrededor que quiero y de la que aprendo constantemente. Aquellos que se ríen conmigo y si tienen bebida en la mano, me la escupen literalmente a la cara de la risa, ya me ha pasado varias veces, voy a tener que escoger los momentos cómicos que me dan, pero a veces no los sé autocontrolar y la espontaneidad es algo que no hay que perder o eso dicen…

Lo importante para ser feliz es ponerse metas pequeñas y cumplibles, rodearse de gente que te haga sonreír y reír, ¡reír mucho! , estar dispuesto a dar y ser agradecido. Y comerse una copa de chocolate, espachurrarte en el sofá con una manta, llorar con una película de la emoción, escuchar música que no falte nunca, saborear la belleza de las cosas pequeñas que están presentes en nuestra vida. Valorar lo que tenemos y lo que somos, luchar como si hoy fuera siempre el último día. Microenamorarse o macroenamorarse como si viviéramos en la piel de un quinceañero con acné, porque si el acné no nos abandona, ¿ por qué ha de hacerlo la pasión, el ímpetu y el arrojo de seguir disfrutando? La vida ya pondrá obstáculos por sí misma, pero mientras tanto, vivir qué gran y maravilloso regalo. 

Gracias a todos los que me aguantáis y compartís mis momentos dramáticos, exagerados, absurdos y pesados y buenos, porque también hay buenos!

Y gracias a ti, al que no le gusta que le pongan en vergüenza  y no te nombro, pero si mi vida fuera una película, la escena más bonita sería aquella en la que te encontraría mil y una vez debajo de aquel paraguas, porque así comenzó todo.