El universo vacío, astronauta perdido

Frío inalcanzable, calor absoluto. Lágrimas desde las entrañas, gotas que derriten el iceberg de tu alma. El viento golpea una vez más en mis pestañas. Amanece en mi estómago un dolor incipiente que recorre a latigazos la cabeza hasta los pies. Y no hay electricidad posible, no eclosionan las estrellas, no hay nada. Nihilismo avanzando, el crack de algo que se ha roto, no hay pegamento que pueda repararlo todo de nuevo y si acaso, la última esperanza a modo de último cartucho podría avivar las llamas, pero sola no puedo. Yo no puedo. Se me nublan las emociones, se me nubla la razón y los recuerdos son taladros incesantes, ruidosos de un futuro que quiere ser y no sabe que será. Me moriré de ganas de decirte que no me acuerdo de olvidarte, que pesará siempre aquello que no nos dijimos, aquello que fue siempre expectativa y nunca real. Fragilidad emocional, vaya pesadilla absurda, vorágine y huracán. Tristeza, rabia, dolor, no quieras ocultar que no existe la elección del momento. Siempre hay elección y fue fuego. El hielo eligió fuego, pero no mi llama. Te perdiste y yo te llamaba a gritos, soltaste la cuerda de la nave y el espacio te ha engullido. Astronauta perdido. Yo capitán de la nave, hago caso omiso a quiénes me ordenan dar la vuelta y dejar de buscarte, porque ya no estás. Cuelgo la llamada, Houston tenemos un problema. El capitán ha perdido el rumbo y la cabeza, va en busca de la nada. Astronauta perdido. ¿Acaso hay algo más? Creo en fantasmas, en el espacio sideral, creo que aún puedo virar hacia donde tú estás, lo llaman fe y siempre pensé que no creía en nada. Pum, pum inconsciencia solamente eso, aún me queda un poco de esa que me hizo conducir un Ferrari a 200 km por la vía de la vida. El maletero abierto y sin miedo. Quiero el castillo que construimos, quiero el reino donde vivíamos, pero no estás. Tú no estás. Y no sé si aún hay esperanza, miro a las estrellas y al universo clamo que vuelvas. Solamente tienes que ahondar en la escarcha, romperla, ahí me encontrarás. Vuelve. Trata de volver y si no vuelves, por favor déjame marchar. Libre, sin lastres, aunque tenga heridas en mi espíritu, mi esencia golpeada y el corazón inerte, de este tsunami he sido superviviente. Pero déjame que vuelva a mi nave, que programe otro nuevo destino y cambie el rumbo, aún hay tiempo.

Aviso al astronauta perdido. Vuelva a la nave. Ubicación y localización, la de siempre, latitud y longitud, amor y bendita rutina. Último aviso al astronauta perdido, la nave empieza a alejarse…

 

 

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