¿Quieres dejar de hacer el gilipollas?

Yo siempre he escrito bajo inspiración, bajo las musas como dicen muchos artistas, yo no soy una artista, pero me gusta todo lo relacionado con ello y sí que entiendo eso de sentirte creativo cuando algo te inspira, de lo contrario, las cosas que haces, no tienen almaaa.

Últimamente tengo una racha de no inspirarme con nada, a veces, la inspiración me visitaba a altas horas de la madrugada, de repente se me encendía una lucecita que me hacía crear algún texto bastante lírico o me hacía reflexionar sobre temas que me fascinan como la naturaleza, el transcurso del tiempo y las ataduras y convenciones sociales. Y hoy vengo a hablar de esto último de nuevo, sí, una vez. Hey, baby, one more time como diría la Britney.

Ayer regresé de nuevo a la “Fiesta del Cine” ya sabéis, películas con un precio más que razonable a 2,90 euros con su consiguiente oferta al mismo precio de coca-cola y palomitas. Lo que sí que me doy cuenta que este evento cada vez coincide más cuando la cartelera está vacía de películas que me interesan o buenas, los superhéroes de la Marvel están siempre ahí como Belén Esteban en telecinco, no los echan ni con agua caliente. Pero esos blockbusters aburren, o me aburren y mucho. Pero como a 2,90 no se puede desperdiciar la genial experiencia de ir al cine, decidimos ir a ver “El libro de la Selva” de Jon Favreau, que no solo vive de Iron Man. Y me encantó. Nunca fui muy fan de la dibujos, no sé por qué, demasiados monos, quizás, no sé. Pero esta película me pareció absolutamente maravillosa.

Visualmente es preciosa, es naturaleza en estado puro, los animales están superbien hechos. El niño que hace de Mowgli, me pareció de lo más tierno. Las escenas de acción están geniales y soy fan desde hoy del oso Baloo. Aunque puede que parezca que no sea más que otra versión más de Mowgli y El libro de la Selva, esta película merece la pena aunque solo sea por la espectacularidad de las imágenes y por el respeto que ofrece por la naturaleza en sí, por sus depredadores y la maravillosa vegetación salvaje en la pantalla grande.

El_libro_de_la_selva-643399158-large

A parte de venir a comentar mi opinión sobre la peli, el hecho que os comentaba que me había inspirado es el siguiente: Al finalizar la película, todo el mundo quiere salir corriendo, sobre todo en esos días cuando la sala esta abarrotada y más si te has bebido una botella de coca-cola y te va a explotar la vejiga. Esta sala estaba abarrotada especialmente de niños. Niños que aplaudieron con ciertas escenas, que exclamaban: Mamá, que me da miedo!! o qué grande es ese mono o que pena tengo…A mí me producen mucha risa sus opiniones con esas vocecitas a la par que ternura, porque imagino que yo cuando era niña también le haría los mismos comentarios a mi padre que era el que me llevaba al cine. Iba yo bajando los escalones de la sala, cuando una niña de unos 7 años (creo) se puso a bailar en las escaleras. No era el sitio más adecuado para ponerse a bailar porque bajábamos todos detrás, pero la niña estaba tan entregada a la canción y estaba bailando tan bien que cuando la madre la agarró del brazo y le soltó: “Deja de hacer el gilipollas”, no pude más que sentir que vaya mierda. Me explico. No estoy juzgando a la madre que estaría hasta las narices de soportar quizás a su hija salida de Top Dance durante toda la película, me fastidió el hecho de interrumpir diciendo “deja de hacer el gilipollas”. ¿El gilipollas, por qué? A mí me parecía que la niña estaba bailando porque en aquel momento estaba feliz, a mí me encantó la película y tengo 29 años, no quiero ni imaginarme a mí a mis 7 años y en esa sala gigante, después de haber visto semejante espectáculo visual, vamos, ¡pero si me dio muchísima rabia ver Frozen o Brave de adulta!

Frozen-009

Aunque quizás todos al leerme penséis que la razón la tiene la madre, voy a romper una lanza en favor de la niña. Si la chiquilla está superfeliz y animada porque le ha encantado la película o le está fascinando la canción (Ohhh dubiduuuu quiero ser como túuu) pues no le cortéis esa fantástica libertad que te da la infancia y la inocencia, de expresar en el acto como se sienten. No quiero juzgar a la madre porque yo no sé qué haré cuando lo sea, pero solamente recomendaría que no le hubiera dicho “deja de hacer el gilipollas”. Vivimos lo suficientemente cohibidos por normas, por convenciones sociales, por redes sociales, por el que dirán, por etc, etc, etc. Esa niña bailarina a sus 29 años ya no bailará en las escaleras del cine más, dejad que durante la infancia al menos se disfrute de la espontaneidad que caracteriza a los niños, hay mucha vida para ser recatados, educados, robóticos, perfectos, encorsetados, encarcelados.

Ohh dubiduuuu, quiero ser como tuuuuu, dubiduduraá…¿a ver quién podía resistirse a bailar eso?

Childrens silhouettes

 

 

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One thought on “¿Quieres dejar de hacer el gilipollas?

  1. paqui mayo 12, 2016 / 7:59 am

    Madre? Qué fácilmente llevan algunas esta palabra …tristeza me da Ayrim…una vez mas totalmente de acuerdo contigo.

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