Deja vu olfativo: viajar a través de un olor

Cuantas veces habremos dicho eso de “Si pudiera volver a ese momento cambiaría esto y esto aquello…”, “Si se pudiera viajar en el tiempo”, “teletransportarse”…

Esta mañana he tenido uno de esos momentos que todo el mundo ha experimentado al menos una vez en su vida. Me he teletransportado hacía un período de mi vida, en concreto de mi infancia. Estaba cerrando una puerta del sótano de mi trabajo y me ha dado un olor a humedad y de repente mi cerebro me ha dibujado una imagen curiosa de mí misma de pequeña y mi cabeza muy hábil me ha dicho “Irún”, “la bodega de en frente de la casa de los yayos”, “el norte”, “frío”, “lluvia” y me he visto allí, mientras intentaba cerrar la puerta de la clase con alguna de las llaves del manojo, me he teletransportado a quizás mis no sé…¿seis años?, ¿diez años? y la sensación ha durado como un minuto. Mi cerebro me ha llevado a rebuscar un recuerdo a partir de un olor, un aroma. Es como un “Deja vu olfativo”. Son este tipo de cosas que hace nuestro cuerpo quizás intentar comprobar que estamos vivos y que todo funciona bien. Como cuando soñamos cosas demasiado absurdas y en el propio sueño decimos : “Estoy soñando”. O quizás como cuando sabemos el nombre de una persona, una calle, una cosa y decimos “Lo tengo en la punta de la lengua”. Esto en lingüística se conoce como “Malapropismo” y lo sé, porque mientras estudiaba Lingüística en la carrera, fue el único dato curioso que me dio por memorizar y lo tengo a fuego ya para siempre. Porque yo soy así, me quedo con las cosas más inútiles, como los cumpleaños de mis actores favoritos. Cosas que nunca nadie me preguntará, ni siquiera en “Pasapalabra”, pero ahí se me quedan, datos inútiles, useless, que se quedan en esta cabeza.

Me gusta tener pequeños “Deja vu olfativos”, a veces estoy en casa y parece que me viene el aroma de la comida de mi madre y directamente saboreo, lo rico que estaría el plato en cuestión. A veces, estoy andando por la calle y me da un olor a plastilina y me veo en el cole con mi baby, rodeada de mis compañeros…y lo más curioso es que ni siquiera hay plastilina o algo que se le parezca alrededor. A veces, me viene el aroma de alguna colonia de alguien que recuerdo y pienso en esa persona. Y también me parecen muy curiosos los olores de las ciudades, sobre todo las ciudades extranjeras, huelen a coches, huele a gente, algunas incluso a especias o a dulce. El olor del metro de París me pareció de lo más peculiar…

Y me gusta cuando mi piel huele a sol y me recuerda al verano o a un momento de estar tranquila. Y me gusta como huelen los bebés, un olor que no se puede comparar a cualquier otro.

Lo cierto es que esta mañana me trasladé a un momento de mi vida y que me pasa a menudo. ¿Será melancolía? o ¿acaso mi pituitaria querrá decirme que le preste más atención? Sea lo que sea, gracias sistema humano del cuerpo por hacernos viajar de vez en cuando aunque sea a base de cortos pero intensos flashbacks a momentos de nuestra vida.

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