La importancia de llamarse como te llamas

Siempre he tenido fascinación por los “nombres”, de hecho, siempre que me dicen: “Fulanita está embarazada o ha dado a luz a un niño/a”, mi pregunta siempre a continuación es: “¿Habéis pensado nombres?, ¿y cómo se llama?”. No sé, ha sido siempre un acto reflejo, desde pequeña. De hecho, con unos 16 años recuerdo ir a una librería y comprarme el típico libro de “Nombres para tu bebé”, pero simplemente para conocer qué origen tiene y qué posible significado abanderan llamarse así.

Con el paso de los años, lejos de desaparecer esta curiosidad o interés, ha ido in crescendo. Me encanta mirar el INe (Instituto Nacional de estadística) y filtrar por comunidades y por nombres y ver cuantas “Antonias”, “Sebastianes”, “Estheres” hay. Y así voy filtrando por nombres tradicionales hasta nombres extrañísimos como “Nausica” o “Sinforosa”.

Y es que no sé si es que siempre crecí siendo la única “Miriam” de la clase cuando todas eran “Marías” o “Anas” o “María algo” y “Ana algo”. Aún recuerdo la vez que fui a Londres y yo llevaba los dnis de mis amigos y todos eran: “Ana Belén”, “Ana Laura”, “Ana María”, “María Belén”, “María José” y yo entregué mi billete con mi nombre no compuesto. Son pequeñas tonterías, pero que me han ido conformando quién soy. Porque tu nombre es tu primera carta de presentación y también la mayor seña de identidad. No me digáis que nunca habéis pensado: “X nombre, no…porque conocí a uno que era un gilipollas y odio ese nombre” “todas las X son tontas y malas, no me gusta el nombre”.

Mis padres cuentan siempre la anécdota de que cuando yo era pequeña me acercaba a otros niños y les preguntaba: “Y tú, ¿cómo te titulas?” y después de muchas risas y que la pregunta sonará un poco pedante, he decidido darle la vuelta y si es cierto que el título de un libro nos llama la atención para leerlo, también existe una cierta predisposición con los nombres de las personas. Nombres con personalidad, nombres antiguos que se llevan con dignidad como “Dionisio”, nombres graciosos y entrañables como “Rodri”, nombres desfasados como “Eufrasio”, nombres de padres frikis “Nésar”, “Leia”. Tu nombre es la primera palabra que dirás a otra persona cuando la conoces. Siempre me ha gustado mi nombre, me suena bien, me suena diferente al menos donde yo me críe.

Princess_Leia's_characteristic_hairstyle

Pero la verdad que si tuviera que elegir un nombre de niño o de niña si alguna vez tengo hijos, no puedo parar de pensar y pensar, que no quiero que tengan posibilidad de aceptar motes que le puedan causar un trauma de por vida, tampoco pasarme de friki y que suene bien en toda España. Que no vaya a pasar como a mi hermana que mis padres tuvieron a bien preguntarme: “¿Cómo quieres que se llame tu hermana?” y yo respondí “Esther”, creo que porque había leído un libro de ilustraciones y una de las protagonistas se llamaba así y en la ilustración era guapísima. Y mis padres me hicieron caso y así la llamaron, con tal mala suerte que en la región donde vivimos “Esther” no es “Esther” es “Ehteh” o “Ahteh”. Y no es lo mismo…no.

Hasta Oscar Wilde ya lo decía en su novela “La importancia de llamarse Ernesto” y es que hay ciertos nombres que ya tienen estilo propio y otros que hay que saber llevarlos, por ejemplo: “Jimena”, “Rodolfo”. No es lo mismo llamarse “Jimena” y ser poco agraciada, al igual que con “Rodolfo” o será que este nombre se está extinguiendo y el “Rodolfo” que me viene a la cabeza es “Rodolfo Sancho”. Claro…si es que según como se mire todo depende. Como el ahora sonado “boom” de “Elsas” por la protagonista de “Frozen”.

rodolfo-sancho

A veces, es un orgullo llevar el nombre de otro familiar o persona que quieres, pero…¿y si te llevas mal y sigues la tradición de ponerle el nombre a todos los próximos integrantes de tu familia? Seguramente, querrás cambiarte el nombre.

Y los nombres vascos, ¿qué está pasando? Voy a la piscina y resulta que todas las niñas se llaman “Leire”, “Ainara” y los niños “Aitor” e “Iker” y no vivo en Euskadi. ¿Nos gustan por el origen o por las celebrities?…definitivamente, nunca pondría un nombre si no siento apego o fascinación por el origen que tiene. Siempre me gustó “Alba” porque significa “Escocia” en Gaelico y es un país que me encanta. Como podéis comprobar, tengo muchas razones que pueden justificar el por qué me gusta o no me gusta un nombre, son años de investigación.

casillas

En fin, nombres largos, nombres antiguos, nombres bíblicos, nombres cortos, nombres extraños. Y tú…¿cómo te titulas?

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