Inteligencia Emocional vs Descontrol Emocional

¿Qué es inteligencia?, ¿existe solamente un tipo de inteligencia?, ¿es más listo quién expone de forma ágil y hábil una función exponencial de física quántica o aquella persona capaz de gestionar una obra de arte o incluso manejar y alcanzar una felicidad con amigos y familia?

Hoy he tenido la suerte de asistir a un curso de “Inteligencia Emocional” en el trabajo, con un experto en el tema, Rafael Bisquerra, su ponencia y las preguntas que se han planteado me han parecido de lo más interesante.

Para una profesión como la docencia, poseer una empatía de cara a la relación con los alumnos, es algo primordial y pudiera decirse vital, no solamente porque las emociones en relación a un grupo diverso de estudiantes están a flor de piel casi todo lo que dura una clase, si no porque también, el profesor siente la responsabilidad de alentar a los alumnos a desarrollar sus competencias emocionales. Ya sea, por medio de actividades grupales o individuales, demostrando habilidades sociales interaccionando entre ellos o exponiendo un trabajo. Aprender un idioma es algo complicado y en nuestra cultura española, tenemos un lastre que se llama “vergüenza ajena” o demasiado sentido del ridículo. Y puesto que el alumno, se siente avergonzado de sonidos distintos y el tono que se utiliza para imitar la articulación de otro idioma, el tema del “inglés” en nuestro país, es una asignatura totalmente pendiente. Hablo de esta materia, porque es la que me concierne, pero también, puestos a divagar, reflexiono acerca de la falta de motivación y la falta de comprensión lectora.

 

Hemos tenido la oportunidad de hacerle preguntas a este experto que nos ha dejado grandes reflexiones y frases, pero me he quedado con una en el tintero:

Vivimos en una época donde acceder a cualquier tipo de información es sobradamente fácil. Pero se me viene a la cabeza la idea que leí en el libro “El mundo de Sofía” –Estás tan habituada al mundo, que te ha dejado de asombrar.

Y creo que este tema de cara a los estudiantes, se puede reflejar totalmente. Es muy difícil innovar y motivar a los alumnos, porque tienen acceso a todo. Internet es una herramienta útil pero a veces, mal gestionada. Hay mucho que leer y mucho que aprender, pero el punto dónde encontrar el interés es lo más complicado. Trasmitir entusiasmo por tu asignatura es algo que el público percibe, pero hay distintas audiencias y aquí es donde están las emociones, la empatía de cada uno y del docente. Y mi pregunta en el tintero era: “¿Vivimos en una época de descontrol emocional?”

¿Por qué?, tenemos blogs, tenemos “twiters”, tenemos “facebooks” donde todo el mundo sube y comparte que le ha pasado, pensamientos públicos en alto, fotografías de gente que aún no ha nacido. Ironías, mensajes indirectos, sentimientos, rupturas. Es como un “Gran Hermano” gigante y real, y en mi opinión, a veces, desmesurado. ¿Dónde nos lleva esto?, ¿convertir al tímido en un Don Juan virtual?, ¿compartir tu privacidad, sentimientos e intimidad y llevarlo a la máxima potencia?

Interminables dudas y reflexiones se me han venido a la cabeza sobre este tema, que a día de hoy, no puede estar más de moda. Conocemos el concepto de “Inteligencia Emocional” desde hace relativamente poco y se empieza a valorar lo que uno gestiona y siente, ahora empieza a valorarse y sin embargo, estamos desbordados de emociones online y aparece cierto temor el pensar, cuáles son reales y donde está límite de la veracidad y aunque siendo ciertas, nos puede llevar a un abismo de acostumbrarnos a cualquier cosa y perder competencias como la empatía, compasión o aversión.

Somos carne llena de emociones, contagiamos emociones a los demás y nos dejamos embriagar de otras emociones que nos llegan a través de otras personas, ambientes, palabras y sentimientos estéticos. Hasta tal forma, que la “Inteligencia emocional” podría convertirse en un verdadero arma de manipulación o bomba explosiva, si no llegara a controlarse de forma bondadosa. Como por ejemplo, la envidia puede ser admiración si nos ponemos en el lado positivo.

Así que, podría seguir reflexionando sobre todo lo que se ha comentado y también, sobre mis pensamientos a la par que escuchaba. Solo me queda decir que es realmente un tema fascinante, fuera y dentro del aula. Incluso lo llevaría a películas como “El indomable Will Hunting” o la genial serie “Dexter” donde la lucha de las distintas capacidades emocionales versus conductas políticamente correctas y el autocontrol de las emociones personales y de las del resto, son las auténticas protagonistas de nuestra vida y de nuestro día a día.

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