El cine, gustos y The Artist

Resulta que el cine para mí no es más que una película que luego desechas a cualquier recóndito rincón de esta nuestra mente misteriosa. Tampoco el cine para mí o una película es simplemente una secuencia de imágenes y un sonido musical o diálogos al aire.

Resulta que el cine para mí es parte de la vida y sobre todo de la mía, y no porque yo me dedique al mundo del cine. No soy guionista, ni directora, ni actriz. Soy espectadora, soy cinefaga que no cinéfila. Soy una niña delante de una pantalla dispuesta a ver lo que quiera cualquier director de cine que vea, su obra, su joya, su proyecto recién parido directo a una sala. Y resulta que ayer vi “The Artist”.

“The Artist”, película dirigida por Michel Hazanavicius, de apellido imposible y de trayectoria desconocida para mí en mi ignorancia. Quise verla porque es una cinta de origen francés y a mí siempre me llama la atención esta nacionalidad cuando se refiere a producciones de cine. No sé, tiene un encanto a menudo bohemio, diferente. O es que a mí me retumba todavía la magia de “Amelie” y ya asocio todo cine francés a esa otra película. El caso es que ayer una película de cine (casi) mudo, en blanco y negro y con estilo de los años 20, me tuvo con una sonrisa cómplice, me emocionó y me conmovió y me hizo volver a reflexionar por qué me gusta el cine ( adoro). Y es por todo lo que ayer la película de Hazanavicius me transmitió.

Una de las cosas que me gusta del séptimo arte es que me haga viajar, que me haga trasladarme a las escenas donde están los actores, me gusta que el mero hecho de ver las imágenes se convierta en una experiencia. Me decía hoy un amigo que la había visto en el cine y que le había gustado que fuera cine mudo y en blanco y negro, porque de repente se trasladó a los años veinte de entonces, se trasladó incluso en un cine de pleno siglo XXI a los glamourosos años veinte de Hollywood. Y eso amigos, eso me ha fascinado cuando me lo comentaba. Es verdad, “The Artist” es una experiencia visual, contextual y es un disfrute para los nostálgicos y los que no pudimos disfrutar de ese encanto de antaño, donde las actrices tenía nombres como Peppy Ann Miller, un estilismo muy charleston, gorritos de muñecas de porcelana y los actores no usaban pantalones vaqueros; iban de chaqué y tenían bigotillo, el pelo engominado y eran auténticos galanes de sonrisa picarona y seductora.

En cuanto al reparto, tengo que quitarme el sombrero, pues me parecen exquisitas y muy auténticas las actuaciones de la pareja protagonista, con una química asombrosa. Jean Dujardin como el galán George Valentin y la dulce Bérénice Bejo como Peppy Miller. Sin menospreciar a un John Goodman siempre correcto en pantalla. Y también mención especial, para el perrito entrañable que acompaña a Dujardin durante la película.

En cuanto la historia, es cierto que no es original, pero es crítica, es transcendente. George Valentin un afamado y apuesto actor de cine mudo, una megaestrella ve como su carrera va en declive cuando el cine sonoro irrumpe con fuerza y cuando la encantadora señorita Peppy Miller y su lunar, lo relevan a un más que triste segundo plano en la meca del cine. Es entonces, cuando se convierte en una película dentro de otra película, una historia dentro de la historia cinéfila, y dos carreras que trabajan en dos ámbitos distintos. Los jóvenes frente la experiencia, la evolución frente al saber aceptarlo. El orgullo frente a uno mismo. Y sobre todo, el cine y la pasión por el cine dentro de una película. Porque en mi opinión es como otras grandes de este aspecto, me recuerda a su manera a “Cinema Paradiso” o a “Cantando bajo la lluvia” (¿Por qué será?)

“The Artist” merece la pena en todos los sentidos, interpretaciones, encanto, fotografía, banda sonora, perrito incluido. Es magia en estado puro. Si tuviera que quedarme con un solo adjetivo sería simplemente, maravillosa. Porque “The Artist” no es un premio ganado en una ceremonia, es una sonrisa, una emoción, una mueca, un gesto, un perro, un galán, una señorita, una pasión, arte y artista, y mucho más.

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3 thoughts on “El cine, gustos y The Artist

  1. Gador febrero 6, 2012 / 10:06 pm

    Excelente(voz señor Burns)…como siempre!!

  2. Alexander febrero 13, 2012 / 11:49 pm

    Por supuesto, entiendo y respeto a todos los que adoran “The Artist”. Por supuesto que técnicamente es impecable. Por supuesto que su banda sonora es excelente. Pero a mi no me recordó a “Cantando bajo la lluvia”, la eché de menos. Sinceramente creo que para hacer un homenaje al cine mudo o hablar de la transición al sonoro no era necesario imitar una película de cine mudo, veanse como ejemplos “Cantando bajo la lluvia”, “El crepúsculo de los dioses” o, incluso, los primeros veinte minutos de “Wall-E”. Tampoco entendí las referencias a películas que nada tienen que ver con el cine mudo (“Ciudadano Kane”), ni la planificación o los movimientos de cámara que me recordaban muy poco, por no decir nada, al gran cine mudo.

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