Mil soles espléndidos de Khaled Hosseini

“Mil soles espléndidos” es el bonito título de una preciosa novela, escrita por Khaled Hosseini. Nos traslada bajo una narración ágil y en momentos, lírica con algunos puntos que harán que el lector tenga una sonrisa a pesar de la dureza y crudeza de la historia que es contada.

Dividido en cuatro partes, la historia se centra en la vida de dos mujeres afganas, Mariam y Laila. Cada una tiene una vida diferente, pero será el destino cruel e injusto que sufren tantas mujeres de los países islámicos, el que las una en el camino de la lucha por la esperanza y una situación mejor para ellas.

Las dos primeras partes en las que se narran las vidas de cada una, son magníficas. Dos historias conmovedoras y duras, que te hacen sonreír, emocionarte, rozarte el corazón hasta la ternura y ver como las dos mujeres van creciendo, soñando y sus sufrimientos con ellas. La tercera parte en la que sus vidas se ven cruzadas, pasa a ser una historia de superación, amistad, lealtad y lucha. Dos mujeres muy distintas, con personalidades totalmente opuestas. La sumisión de Mariam frente al ímpetu juvenil de Laila, el valor de una madre y la lealtad por la amistad y la fuerza del cariño. Y sobre todo, el coraje de dos mujeres sumidas en un régimen absurdo, donde tan solo pueden ver el mundo a través de un burka sin sentido.

Esta novela es una imagen dura y realista de lo que tienen que vivir las mujeres afganas en una sociedad cruel e inhumana. Donde el mero hecho de caminar se convierte en un sufrimiento, porque la libertad es sepultada por ser mujer. Porque ellas son las que siempre pagan las injusticias de maridos que no las aman y hombres que son criados en el poder de despreciarlas. A pesar de que todos los hombres de ese país, han sido también víctimas de invasiones, conflictos y guerras que como siempre son puro absurdo.

“Mil soles espléndidos” es una historia conmovedora. Recomendable a todos aquellos que quieran acercarse a la situación real que ha vivido y vive Afganistán durante los últimos veinte años. Y como el ser humano puede llegar a aguantar lo inaguantable.

Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas,
o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros.

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