Hoy es mi cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños y no sé por dónde comenzar a escribir. Resumir veinticinco años de existencia a un par de folios escritos en el “Word” es bastante triste. Agradecer como siempre las muestras de cariño con ayuda o no de las redes sociales. Agradecer aún más a los que se acuerdan porque esta fecha les significa algo.

El quince de diciembre de 1986 sobre las seis y diez de la tarde, nacía un perezoso bebé en Logroño. Un bebé que saludaría a sus jovencísimos padres con unos cuantos lloros, supongo. Estuve allí, pero no tengo recuerdo de aquello. Qué pena que el recuerdo más lejano que tenga sea el suicidio de mi chupete. Mi madre enseñándome el chupete ensangrentado (pintauñas rojo). “Se ha muerto el chupete” y a mí me dio un asco aquello…que no lo volví a reclamar más. Claro que mis recuerdos más lejanos son toda una tristeza que para qué. Porque también recuerdo más sangre cuando me quitaron las anginas “a lo vivo”, vamos sin anestesia. Y la mala leche que me entró cuando me dolía la garganta al salir de la operación y me regalaron un cuaderno para colorear. (¡Qué detalle!)

Mucha gente que me conoce desde siempre, desde los momentos en los que yo no me recuerdo a mí misma, me dicen que era una niña especial, vamos que no paraba de hablar. Me hubiera gustado conocerme con unos meses, con unos tres añitos y con cinco o seis. Para decirme que las clases de baile pasarían a ser clases de inglés, para advertirme que las matemáticas serían siempre mi talón de Aquiles y que con eso desechara la idea de ser ingeniero. Supongo que si me pudiera conocer a esas edades, no me diría nada. Por eso de alterar las líneas espacio-temporales y los posibles futuros como siempre suelen decir en las películas y porque no tengo un “Delorean” para volver al pasado, y porque si lo hubiera, volver a pasado solo para conocerme a mí misma suena bastante egocéntrico, pudiendo viajar a sitios y épocas emblemáticas de la historia de la humanidad.

A lo que iba…cuarto de siglo. Cuarto de siglo en mí y a veces pienso que mi vida no es emocionante, es tan normal como la de cualquier mortal de esta época. Lo típico de una persona de veinticinco años, si es que yo puedo ser típica, que no lo sé. Supongo que he invertido varios años de mi cuarto de siglo intentando ser diferente. Porque lo traigo de serie y porque siempre me ha gustado ser distinta. Eso que nadie se atreve a confesar, porque si se confiesa parece que ya no es tan auténtico. Pero yo lo confieso. Creo que fueron mis experiencias traumáticas, el estrabismo, el chupete suicidado, los eternos viajes de una punta a otra del país y los “Greatest Hits” de Queen venga a dar vueltas una y otra vez en el coche. Supongo que mis padres para mantenerme callada un ratico, me dieron cuentos y libros. Y yo pues los leía porque me parecía interesante y aprendía palabras nuevas. Y luego me pasaba lo que me pasaba en el cole, que esta niña habla raro. Y si leía libros porque eran libros y si eran tebeos, porque eran tebeos. Pero siempre fui muy feliz por haber conocido a Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape y los cuentos de los Hermanos Grimm y Andersen. La verdad que a parte de ingenua, siempre he sido una persona muy feliz. Y sin muchos prejuicios. Y si me he sentido diferente es porque siempre me han asaltado preguntas como ¿y qué es lo normal?, ¿y quién es normal?

En mi lucha estos años de no ser igual al resto y de cambiar el mundo, me he dado cuenta de que soy una más y que no puedo cambiar nada del mundo, porque tan solo soy un pequeño punto de esta constelación de ciudades y gentes. En estos veinticinco años he aprendido cientos de cosas y la que más me ha gustado es la de seguir aprendiendo por siempre. Y una muy importante, dar las gracias a todas las personas que me han entendido y apoyado en mi travesía de ser incomprendida y rebelde por las causas perdidas. También a esas nubes negras y sus acciones oscuras, por enseñarme que es lo que no quiero ser.

Cuando era pequeña o ¿ahora tendré que decir, cuando era más joven?, cuando tenía menos edad, pensaba que con veinticinco sería una persona totalmente adulta y madura. Pero es que fui una adolescente muy madura y ahora en esta etapa veinteañera que no sé que es, estoy un poco adolescente. Y no me importa. A veces, no sé si me estoy confundiendo con las decisiones que he tomado y otras, no me importan, porque la vida, por muy deprimente que quieran hacérnosla ver, tiene momentos y anécdotas irrepetibles. Momentos que hay que hacer que cuenten, risas que deben ser escuchadas a través del tiempo y el espacio para recordarnos a nuestros veinticinco, diecinueve, cuarenta y tantos, sesenta y tantos, quiénes somos y qué estamos vivos. ¿Mayor regalo que ese?

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5 thoughts on “Hoy es mi cumpleaños

  1. Lorena Phoenix diciembre 14, 2011 / 11:12 pm

    disfruta de tu cuarto de vida y toma nota de todo lo aprendido para aplicarlo al siguiente cuarto 🙂

    felicidades por haber pasado los 25!!!!!! ya eres una persona hecha y derecha gracias a todo eso.

  2. Croc diciembre 15, 2011 / 6:53 am

    ¡Qué curioso! Mi primer recuerdo también es mi operación de anginas a lo vivo con unos 3 añitos de edad. El frío metal de los instrumentos por la garganta, las arcadas y el vómito de mucha sangre. Es una lástima que los buenos recuerdos no sean traumáticos para recordarlos tan bien como los malos.
    Para mí los años han ido pasando de 3 en 3 desde los 18-19. Yo sólo te llevo 3 años de ventaja y te puedo decir que el camino se alisa bastante a partir de los 25 y empiezan a ir a una velocidad de espanto.
    ¡Muchas felicidades! 😀

  3. Pedro Pablo diciembre 16, 2011 / 4:09 pm

    Felicidades también por aquí Ayrim, muy emotivos todos los recuerdos que comentas, es la diferencia y cómo la vivimos la que nos hace únicos e irrepetibles, alejados de la masa aunque estemos inmersos en ella. Por unos 25 años más libre.

  4. Gador diciembre 26, 2011 / 10:39 am

    Genial!!
    Un placer haberte conocido

  5. Paqui octubre 26, 2012 / 9:57 pm

    Ayrim,hace un montón que no te leía y esta noche estoy recuperando todo lo atrasado.Ni que decir tiene que te vas superando,mejor cada año que pasa,como el buen vino…y yo sí te conocí bien pequeñita y eras como ahora:GENIAL.Sabes que te quiero,¿verdad?,pues eso,única,como todo lo sobresaliente de esta vida

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