Born to be wild

¿Qué es la vida si no más que un espacio de tiempo intercalado con sonrisas y desengaños?, ¿qué es la vida?, si tengo que pedir permiso para poder vivir, inconsciente, pero pidiendo permisos. A los gobiernos, empresas, vendedores, redes sociales, etc.

El anonimato es un lujo en estos tiempos y la soledad un tremendo castigo, pero la soledad lo fue siempre desde tiempos inmemorables. Ahora, tan solo ahora, se grita un Carpe Diem discreto, porque Carpe Diem, no es más que una terrible utopía. Porque vamos de un lado a otro, aguantando cosas que no nos gusta hacer, haciendo sacrificios para que al caer la noche, uno se pregunte ¿qué hice hoy con lo que haya disfrutado?

Y no es que la vida tenga que ser puro hedonismo, pero estos tiempos que nos asolan, nos hacen ser más pesimistas, más insolidarios, menos altruistas y poco simpáticos. Porque los horarios nos atan a crueles rutinas horribles que nos llevan a una oficina donde se respira un humo insano y poco productivo. Y tu jefe te espera pensando que tú tampoco tienes vida y te ancla a esa silla que no sabe de ergonomía. Que te va produciendo un dolor en la espalda, y lo que realmente llevas a cuestas, es tu propia tristeza y melancolía, de que cualquier pasado salvaje hubiera sido mejor. Porque las únicas necesidades por cubrir serían las fisiológicas y las físicas, cazar, pescar, dormir y demás. Compartir una sonrisa con otro ser humano en una colina, admirando el horizonte, un horizonte sin manchas de contaminación en la troposfera. Un horizonte que depararía un nuevo amanecer dispuesto a convertir una vida baldía en una existencia animal, natural. Pero aquí seguimos, cargándonos ecosistemas, siendo cada vez más controlados, autocontrolados por nosotros mismos, con etiquetas de quién somos y qué nos gusta. Como si eso fuera la verdadera naturaleza del ser humano, un ser humano que anda como animal doblegado a depredadores que no saben de valores. Como animales con collar, pero un collar que no se toca, que no se puede ver.

No quiero influencias, no quiero controles, no quiero una manipulación mental y de comportamiento, no quiero que me dicten que pensar y no poder opinar por miedo. Porque es con el miedo con lo que nos hacen caer de rodillas. Y si se levanta la voz, tumbaríamos las barreras existentes, esas que como nuestros bozales están y no podemos ver…

Quiero ser libre y encontrar la verdad allá donde se encuentre. No quiero mentiras, ni historias, ni discursos envenenados, no quiero lemas prefabricados, no quiero intereses mal invertidos, ni números y claves que no me llevan a ningún lado, cuando mi verdadera libertad es solo la que el ser humano ha ido perdiendo día tras día.

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4 thoughts on “Born to be wild

  1. Bruce noviembre 14, 2011 / 9:08 am

    Estoy deacuerdo en que hay gente que se deja manejar por los medios y por las mentiras de unos y otros. No me siento parte de esa manada de ovejas que balan al son que les marcan aunque como todo padre de vecino tengo mi trabajo con sus horarios y mi hipoteca bancaria. Ese coste hay que pagarlo. Pero tengo mi propia forma de ver la vida disfrutando de los pequeños grandes momentos. Ese café por la mañana con tostadas con aceite de oliva del bueno y jamón, una cervecita con los viejos amigos y con aquellos que lo serán, unas risas con el programa estúpido de la tele que me hace tanta gracia, jugar al padel con los amigotes (y la cervecita posterior claro), el cafelito de por la tarde, un buen partido de futbol de esos que estas nervioso dos horas antes de empezar, una comida en casa de mis padres disfrutando de la comida de mi madre y la alegría natural y eterna de mi padre, una peli de tiros como las que se hacian en los 90, cocinar los domingos por la mañana… y estar con mi pareja todos los dias. Que mas se puede pedir? Estos pequeños momentos se hacen grandes durante la semana!!

  2. ayrim noviembre 14, 2011 / 9:33 am

    Sí es por eso, la vida tiene esos pequeños momentos tan buenos y que merecen tanto la pena, que no entiendo porque leer el periódico o poner las noticias se convierte en un recital de malos presagios. Yo soy feliz viendo una peli y comiendo un helado de chocolate, ya ves tú! pero no comulgo con el sí a todo aunque sea injusto…

  3. Esther noviembre 17, 2011 / 12:33 am

    qué buen post Myriam!! qué cierto y qué bien escribes.

  4. yosoyjoss noviembre 20, 2011 / 1:15 am

    ¿has pensado en emprender? tienes espíritu emprendedor, es más, no te imagino de empleada de nadie. piénsalo.

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