En el cielo no hay diálisis

Hoy quiero recordarte porque el tiempo pasa y se va quemando, un día tras otro en una dirección que no conocemos. A día de hoy, el mundo está más loco que cuando te fuiste, hace ya unos cuatro años casi. En el día que te marchaste, la gente celebra “Halloween” y yo, no me uno a la fiesta, porque me acuerdo de ti.

Si te hubiera hablado de que escribía un blog, me habrías dicho, “¿Cómo dices?” y yo te hubiera explicado lo que era. Pero cosas de la vida, empecé el blog justo cuando ya estabas a punto de partir. El caso es que se acerca el aniversario de tu marcha y quería recordarte para no olvidar quién fuiste, ni los recuerdos que tengo sobre ti. Pero no de forma triste, sino todo aquello que siempre me hizo reír y lo que tú eras.

Mi abuelo fue un hombre muy alto para la época, con planta de galán, ojos azules y pelo canoso. Era una persona que lucía muy bien las cosas, cualquiera hubiera dicho que era agricultor y hortelano, pero también lo era. Se dedicó a cultivar olivas, también vendía fruta y hortalizas. Su profesión era tan humilde como necesaria. Ciertamente creo que mi pasión por la lechuga y demás, me viene de familia. Podría estar todo el día comiendo ensaladas y yo es algo que se lo achaco a la genética. Porque mi abuelo también era un hombre de buen comer. Podía comerse él solo una sandía o un melón de una sentada. Empezar una siesta, porque los madrugones y el trabajo, eran de campeonato y sin embargo, cambiarle el canal de la TV y decirme: “Ponme la primera que estaba viendo el tiempo”. Claro que yo siempre pensaba que estaba durmiendo…

El tiempo…, el tiempo era algo que le obsesionaba, el tiempo metereológico, si iba a llover o no, se preocupaba por los cultivos en el campo, aunque ya no fueran suyos. De verdad que yo no he visto nadie con una idea tan fija en respecto en que canal de televisión ver las cosas. Siempre en la primera. Digamos que era como su misa particular, porque la de los domingos…

Cuando yo era más pequeña, me gustaba mucho encontrarme con él por la calle, porque le veía enorme entre la multitud y yo pensaba “Ahí está el abuelo”. Me preguntaba donde iba y luego me decía que esperara un momentillo mientras miraba en sus bolsillos para darme veinte duros y si salía la moneda grande de 500 pesetas, me la daba igualmente y me decía eso de : “Para que te convides”. Eso sí, cuando venía a mi casa a vernos, me daba pánico, porque después del saludo, siempre venía un “A ver como llevas la tabla del 8 y hazme estas cuentecillas”. Yo siempre fui de letras, heredé el gusto por las hortalizas y la fruta, pero no la agilidad para el cálculo, las cuentas y el saber comerciar.

Un día hablando con él, menos mal que no ha vivido la crisis del pepino, se hubiera enfadado mucho y hubiera dicho algo así como: “¿Pero estos alemanes que quieren?” y yo le hubiera dado la razón. Pues lo que iba diciendo, un día hablando con él, salió la conversación de los negocios. Mi abuelo ya estaba en su silla de ruedas y yo había bajado al salón para charlar. Hablábamos de los negocios, yo le hablé de que un amigo mío iba a montar un “Cibercentro”. Recordaré el diálogo:

-Pues sí, va a montar un “Cibercentro”.

-¿De eso de los ordenadores?- dijo.

-Sí, para acceso a Internet y para que los chiquillos jueguen entre ellos a algunos videojuegos…-le contesté.

-Psss, yo no sé si eso tiene mucha salida.

-¿Pero cómo que no, abuelo?, ¡si Internet es el futuro!

A lo que me contestó:

-Pues yo le diría a tu amigo que más que poner eso del “interné” y tanto ordenador. Que se alquile un local, ponga unos buenos mostradores con unas buenas manzanas, con unas zanahorias y unas lechugas lustrosas. Eso sí que se vendería…

Estoy segura que si estuviera aquí y viera las noticias sobre la puñetera crisis económica, él estaría totalmente convencido que la solución serían unas olivas y una frutería. Y yo quizás le haría caso, fíjate tú, porque a punto estoy de poner mi propia huerta, viendo como está todo.

Podría seguir escribiendo todos los recuerdos que tengo pero sería interminable. Pero no quería dejar de comentar que aún cuando estaba en diálisis y veía entrar a algún “muchacho joven” cómo solía decir, le dolía a él que alguien joven estuviera pasando el mismo sufrimiento. Tampoco quería olvidarme de su frase al acostarse. “Bueno, un día más y un día menos”, porque se aferraba a la vida y no estaba preparado para la muerte, como nadie nunca lo está.

Casi cuatro años y no ha pasado ni un día en el que no me haya acordado de ti. Espero que donde estés, si es el cielo, porque realmente exista, espero que no haya diálisis, ni enfermedades, ni medicamentos, ni cicatrices. Solo espero que estés con tus manos en los bolsillos, de pie y mirando el tiempo.

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12 thoughts on “En el cielo no hay diálisis

  1. Mireia octubre 27, 2011 / 9:28 pm

    SIN PALABRAS..
    Que bonito myriam,y que recuerdos,bien me acordare de las tablas de multiplicar y de las sumillas…me acuerdo,de la primera vez que pusieron aire acondicionado jaja,que bueno fue verlo en pleno verano en el salón,con su tipica chaquetilla en el sofa,diciendo que ese aparato daba mucho frioo..o ir a su puesto en la plaza y decirle..¡abuelo enseñame a vender para cuando sea mayor! o su particular cartera echa con papeles de la plaza,mitica!..no la cambiaba ni por todo el oro del mundo…tambien me acuerdo de cuando llegaba a mi casa de trabajar y me decia,ay que ver que cada dia llegas mas sucia!..o le decia a mi hermano Sergio!de que equipo eres tú??y mi hermano le decia,del Real Madrid,y el le contestaba nooo tu del Althetico de Madrid! o cuando le hacia sus quinielas e iva con el a echarlas al estanco de los carrillos..
    el y su dialisis,su dichosa dialisis,,, me acuerdo que una vez,llegó a mi casa diciendo que una mujer le estaba pretendiendo en la dialisis..y le decia que se lo llevava a su casa a vivir y el le decia que nanai..que bueno era,a pesar de todo lo que llevava encima,siempre siempre tenia una sonrisa..
    y sobre todo me acordare de todos los 1 de Noviembre que iva al cementerio a poner flores con el.. y saber que la ultima vez que entre ese dia,entré con el,pero sali sin agarrarme de su mano..
    pero se que el sabe,que siempre nos acordamos de el,y tambien se que el haya donde este nos intenta guiar por el camino correcto y cuida de todos y cada uno de nosotros,,o
    y solo decir que tenia un gran corazón…
    un besito.

  2. Bruce octubre 28, 2011 / 7:02 am

    Gran homenaje Ayrim. Siempre hay que buscarse un huequecito para recordar a las buenas personas que ya no estan. Al fin y al cabo, esas personas han hecho que somos ahora como somos.

  3. Javier octubre 28, 2011 / 1:21 pm

    Sinceramente, no es ni medio normal lo bien que escribes, muchacha. Ahora mismo hay un nudo en mi garganta, una profunda sensación de satisfacción en mi corazón y una necesidad de agradecerte esas líneas en mi cerebro.
    Cambia todo lo que la vida te haga cambiar, moldeate sin oponer demasiada resistencia, pero pase lo que pase, conserva un poco de “eso” que te hace escribir así. Porque “eso” siempre te hará compañia.
    Gracias

  4. Mari carmen reyes octubre 28, 2011 / 7:31 pm

    Como tu dices, hace cuatro años desde que se fue. pero para mi lo tengo en mi recuerdo,tanto es asi que no lo veo enfermo, si no lleno de vida, por que creo que alli donde este es la persona mas feliz y vital con siempre fue y sera.,Se te ha olvidado poner su pasion por los toros y el futbol.Con repeto a la crisis el siempre decia,ya vereis espero que no paseis por momento malos,tener siempre recursos para que nadie os mande y no os falte de comer.Tambien decia que un dia para el, era como un año. Un beso desde aqui, donde este.

  5. Pedro Pablo noviembre 6, 2011 / 12:47 pm

    Muy bonito, además infancias paralelas, mis abuelos y mis tíos-abuelos nos daban 20 duros siempre que íbamos a verlos y acababan diciendo el mítico “para que te convides”; echo de menos aquella época y a las pesetas. También se dedicaron a la huerta y a criar animales, fíjate que nacimos nosotros. Siempre es bueno recordar a los que ya se han ido y que la meta es el olvido como decía Borges, seguirán vivos mientras sigamos recordándolos. Un gran cierre.

  6. Menchu marzo 23, 2012 / 2:13 am

    Soy fundadora de una Asociación de trasplante de organos y estaba buscando la imagen de un cielo para una promoción y me llamo mucho la atención este cielo y cuando le pique me encanto el titulo, preciosa foto y precioso pensamiento, felicidades !
    Menchu

  7. ayrim marzo 23, 2012 / 8:37 am

    Muchas gracias, Menchu, de verdad.

  8. ManGo mayo 4, 2012 / 6:44 pm

    Hola, quisiera saber de dónde tomaste esa imagen del cielo, necesito saberlo algo urgente porque la necesito para un diseño y para saber si tiene derechos de autor o dónde la compro. Muchas gracias 🙂

    • ayrim mayo 5, 2012 / 2:17 pm

      Pues puse cielo en imágenes de google, me gustó esa y esa fue la que cogí…así que siento no poder darte más información…

  9. Cindy junio 1, 2012 / 3:19 am

    Que bello lo que escribes!!! El título me hace recordar la canción de Juan Luis Guerra “En el cielo no hay hospital”. Mi papá falleció recientemente de una enfermedad que se está llevando a muchas personas (cáncer) y cuando él estaba con nosotros esa canción me daba fuerza y fe.

  10. ayrim junio 1, 2012 / 8:27 pm

    Gracias por tu comentario. Siento tu perdida, pero es lo que hay que tener fuerza y fe. Un saludo!

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