Fantasía Natural

Viendo lo que se me viene encima en los próximos días y agradeciendo el tema del que voy a escribir a una amiga. Os voy a hacer trasladaros a cuando nuestra mayor preocupación era aprobar mates en el cole, la merienda y que fulanito o fulanita de los palotes, fueran nuestros amigos. Aunque realmente, mi mayor preocupación cuando era una niña, era encontrar un duende por el bosque, una sirena o que un hada se posara en mi ventana para cumplir mis deseos. Al igual que cuando se me caía un diente, yo le hacía caso a mi padre, que se sentaba en la esquina de la cama y me decía:

-“Déjalo debajo de la almohada para que venga el ratoncito Pérez y te deje un regalito”.

Yo dejaba el diente obedientemente debajo de mi almohada y me dormía nerviosa, imaginándome a un ratoncito con un gorro rojo ( mi ratoncito tenía gorro, no sé por qué) y rodando una moneda de veinte duros para que me comprara chuches. Siempre pensé que si solo traía veinte duros, era porque el pobre ratoncito no tenía mucha fuerza y que si se me había caido un diente, no me daría más, porque…los dientes que me salieran, serían los verdaderos y tenía que cuidarlos. Esas eran algunas de mis divagaciones…

Con los Reyes Magos, me pasaba algo parecido, siempre me iba nerviosa a la cama, dejándoles en el salón algún turrón, agua, mis zapatos. Un año me puse muy cansina, quería dejarle comida a los camellos. A lo que mi madre me dijo: “Ya se lo pongo yo, no te preocupes, tú a dormir”. Y también me iba obedientemente, con mi mente infantil, a intentar dormirme para que a la mañana siguiente me encontrara, que casualidad los juguetes o cosas que yo más quería. Siempre pensé que los Reyes Magos, realmente eran muy buenos magos, porque me los imaginaba delante del árbol de navidad dando palmadas y mis regalos saliendo por las túnicas que traían puestas. Otro de mis conflictos mentales cuando era cría era pensar, cómo le daba tiempo a Papá Noel, darse la vuelta al mundo y dejar todos los regalos, como entraba en casas sin chimeneas y si se tomaría unas cañas con los Reyes Magos por el camino. Siempre pensé que eran competencia directa y también al ver las pelis típicas navideñas, supuse que Papá Noel, pasaba de los niños españoles…

El caso, que cuando somos niños, nos los creemos todo y nos lo creemos querer todo. Dependiendo de la astucia y agudeza del niño, claro está. Yo de los Reyes Magos pasé muy pronto de creer, el ratoncito Pérez, simplemente un día se esfumó, claro que tampoco ya se me caían más dientes. Y el ser fantástico en el que más me perduró la fe, fue precisamente el más puñetero…”duermete niño, duermete ya, que viene el coco y te comerá”. “El coco”, yo no sé a vosotros, pero a mí me daba un susto que no veas, a mí no me digas que me duerma, que me duerma ya, que lo que estoy es que no pego ojo. Además me lo imaginaba como un bicho a lo “Critter”, luego cuando reflexionaba en la cama, pensaba que quizás fuera “Supercoco”, (eso me hacía respirar más tranquila) pero que noches en vela, pensando que el critter maligno me comería por no dormirme… También me daba un poco de susto pensar que Peter Pan entraría a toda pastilla por mi ventana, aunque lo confieso, a veces, miraba de reojillo expectante.

Otra historia que me creí a pies juntillas y me dura hasta hoy, “la nada acabará con la Emperatriz infantil”, de pequeña no hacía más que imaginar e imaginar. Buscar hadas y duendes, buscar elfos, buscar sirenitas, pedir deseos a las estrellas fugaces, pensar que los unicornios estaban por ahí en algún lugar escondidos y que los centauros eran criaturas totalmente fascinantes para mí. Era un mundo guay, no me aburría nunca. Era totalmente emocionante. Decía mi amiga la que me ha comentado este tema, “Es que eramos tontos, nos lo creíamos todo”. Yo creo que no, fuimos muy listos, muy ingenuos y la fantasía nos dio muy buenos momentos, de sonrisas y regalos, de imaginar ratones con gorros, monstruos marinos en la playa o en la piscina, que tengo una amiga que buscaba a los “snorquels” en su piscina. Y bromas a parte, imaginación al poder. Ójala la “nada” no nos haga desaparecer nunca, que la crisis no sustituya al coco en la canción, que el ratoncito se haya pasado al euro y los Reyes Magos sigan siendo eso…magos. Porque si todas estas historias nos hicieron sonreír y ser felices, que continuen como lo que son pequeñas leyendas ya parte de nuestras vidas.

A Elena por inspirarme este tema y a Ana, porque aún se ríe con la risa de una niña, si le digo “pedo”.

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2 thoughts on “Fantasía Natural

  1. Ernesto junio 10, 2010 / 5:15 pm

    Exquisito y delicioso relato. Creo que todos hemos sentido en nuestra infancia, primero las emociones e ilusiones, y luego las decpciones por su pérdida. Lo has descrito a la perfección.

    Abrazos.

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