Chronos me persigue

¿Qué es el tiempo?, ¿es cierto eso de que transcurre en forma de días?, ¿estaciones?, ¿años?, años que completan siglos, siglos que ven pasar milenios que nunca alcanzaré. Y sin embargo, aquí sigo, sin saber a que velocidad maldita se deslizan los segundos entre mis divagaciones. Sin conocer, quién es el que activa la aguja y hace que vuelen las horas, tampoco conozco al que a veces, detiene la hora marcada. Ni al insolente que hace que una hora se convierta en diez insignificantes minutos. Y más que la muerte, la divinidad, el más allá. Mi mayor anhelo es saber quién es el que me roba el tiempo, el que juega con mi vida y mi destino.

Y me encuentro las mismas miradas de la misma gente en el mismo sitio, como si el tiempo nunca hubiera pasado, como si el espacio fuera una mera ilusión. Un sitio ajeno que resulta familiar, o peor aún, como si fuera una auténtica trampa. ¿Cómo puede ser que ya no esté ahí?, ¿o que vuelva de nuevo a ese lugar?

¿Por qué eternas son las esperas y efímeras las despedidas?, la incertidumbre a veces, eterna. Tan eterno como aquel dios llamado Chronos, que parece escupirme a la cara un Carpe Diem con chantaje.

Veo al sol cada mañana y sé que irá escapando a lo largo de eso que llamamos día, volverá la noche, y 24 horas irán quemando una línea que yo no puedo ver, una línea alterable y manejable, que como humanos no podemos cruzar. Siempre fui una rebelde, por eso no llevo reloj. Porque a cada paso que doy, me obsesiona el ruido de arena que cae a la esfera inferior invisible de mi vida. Poquito a poco, quisiera detener los instantes, pero no puedo. Y cuanto más crezco, más me doy cuenta, que solo la infancia era el tiempo eterno. Supongo que sería la inconsciencia y que fuimos habitantes en otra dimensión, ajena a las prisas, a los plazos de entrega, a fechas señaladas como amenazas en un calendario. Vivíamos libres e ilusos.

No llevo reloj en mi muñeca, pero todo me recuerda que está guiado por esa magnitud sobrenatural, que jamás me parecerá lógica…Tiempo.

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5 thoughts on “Chronos me persigue

  1. Nihilista abril 5, 2010 / 6:23 pm

    Justo lo que necesitaba, rayarme aún más ahora que estoy con el último tomo de Los Invisibles XD.

    Muy entretenido;)

  2. elkja abril 5, 2010 / 9:06 pm

    Me parece una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez y en la que has dado respuestas que algunos, o la gran mayoría de nosotros, nunca se han parado a responder. En cualquier caso, considero que el mayor de los insolentes es aquel que hace que diez minutos se conviertan en una hora, por el hecho de hacer desperdiciar algo que es tan efímero y tan bello como el tiempo.

  3. Ernesto abril 6, 2010 / 11:31 am

    La percepción del tiempo varía según las condiciones, depende de lo que estamos viviendo, si es hermoso pasará con rapidez, si es de angustia llegará a hacérsenos interminable. Y por supuesto depende mucho de la edad, de jóvenes nos parece de una duración larguísima pero según pasan los años, se aceñera su paso y se acorta.

    Saludos.

  4. ayrim abril 6, 2010 / 8:49 pm

    Joer Joss, muy, muy interesante tu post, la verdad es que me ha rayado aún más con mi obsesión con el tiempo. Pero me ha venido genial leerlo, gracias.

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