Lost in Translation

lost

Sí, lo sé, vuelvo a llegar tarde con esta película, pero bueno…más vale tarde que nunca. La película de Sofía Coppola no es más que un encuentro y desencuentro en sí misma. Japón nos parece más diferente que nunca, y nos es mostrado quizás también con los tópicos que tenemos de este país, a veces, incluso me daba la sensación de que la pequeña Coppola nos enseñaba la parte más cómica de los japoneses. Que me parecía que se estaba riendo un poco de ellos y no mostrando de una forma natural las diferencias existentes entre las culturas, pero bueno, quizás no sea así, y me diera solamente la impresión a mí.

Lo que me ha gustado de este largometraje, si bien, la endiosaron a base de premios, no sé si porque la directora tenía el mismo apellido que un tal Francis Ford, o sinceramente que nos presenta la historia de dos personas que se encuentran solas y perdidas. Y como no hay peor cosa que sentirse solo y perdido, y no saber donde está tu sitio, cuando se percatan de nuestra presencia en un ascensor o se encuentran las miradas en un bar, la vida parece mucho más especial.

Porque no hay peor cosa que estar con alguién y que esa persona, no te entienda, te abandone y que la indiferencia se instaure entre ambos…y porque no hay mejor cosa que contactar con esa persona ajena a tí, y saber que la química que flota, es porque realmente puede dar calambre, y porque ser encontrado o encontrar, es lo que hace que las palabras se diluyan en silencios profundos que pueden significarlo todo.

Puede que la ciudad más grande, con más gente, más diferente donde jamás vuelvas a estar, te haga sentirte el ser más invisible del mundo. Pero un abrazo en mitad de esa calle a la que no sabes si volverás, puede cambiarte la vida…

A veces, da más miedo el que no te encuentre alguién o sentirte solo rodeado de gente, que el hecho de tener que despedirse de la persona que por una parte pequeña de tu tiempo, te ha hecho ser feliz y que siempre recordarás.

Película 100% recomendable, no cae en la típica “moñería”, te traslada a Tokyo por momentos, con tanto colorido, luces, esos recreativos, el karaoke. Bill Murray está espléndido y Scarlett Johansson demuestra que no es solo una cara bonita. Es una de las parejas más raras pero a la vez, con más química que he visto en mucho tiempo…Bastante buena.

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