Déjame el privilegio de equivocarme

Todo a tus ojos está mal, todo lo que digo o hago, siempre sale al revés. Siempre tienes la frase de… “Te lo dije” en la recamara, a punto de dispararla en cualquier momento, para restregarme que yo nunca acierto y que actúo como un espíritu errante y desbocado. Me acusas de inconsciente porque soy joven, me juzgas como imprudente, porque aún no he descubierto mi camino, ni mi función aquí…pero me encanta hacerte rabiar, ver como te llamean los ojos, sabiendo que una vez más, vuelvo a equivocarme, que vuelvo a quemarme en tu mirada sabia y experimentada. Deja que disfrute del privilegio de la duda, del privilegio del error y dame ese margen que todo ser humano necesita para darse cuenta de que a veces, no se debería arriesgar…pero déjame a mí, no me digas ni el que, ni el como de hacer las cosas. Las quiero hacer yo, y construir un pilar invisible, que quizás luego tenga que destruir con mis lágrimas y mi frustración, pero yo habré sido la artífice, como tú una vez en tu vida lo fuiste y nadie pudo pararte en tu tozudez.

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Y si te doy las gracias por tus consejos,  y por tu prudente prudencia, pero, allá donde haya un riesgo, lo correré, y lo asumiré, con todas sus consecuencias, a pesar de que después tenga que volver a tus brazos para encontrar consuelo…

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6 thoughts on “Déjame el privilegio de equivocarme

  1. Catherine Heathcliff agosto 3, 2009 / 7:20 pm

    Que así sea, Ayrim, porque yo también he sido (y soy) igual que tú en ese aspecto.

    Los que te queremos siempre daremos nuestra opinión, pero eres tú, al fin y al cabo, la que tiene la primera y última palabra.

    ¿Disuadirte de hacer algo? Es prácticamente imposible, además de que la vida es eso: continuo ensayo y error.

    ¿Dejar que te equivoques o aciertes? Eso es, esa es la clave, parte intrínseca de los que te queremos es que seas feliz, sea como sea.

    ¿Y sabes lo mejor de todo? Que sea cual sea el resultado y pase lo que pase, siempre estarán esos brazos donde encontrarás consuelo.

    Es, sin duda, el pensamiento más alentador.

    Un beso, Ayrim.

    Catherine Heathcliff.

  2. Choquera agosto 4, 2009 / 1:32 pm

    … con el mundo por montera, sí señora. Muchas veces nos excedemos en proteger demasiado a los que queremos, sin darnos cuenta de que además de ahorrarles el dolor también les estamos quitando la oportunidad del descubrimiento espontáneo, aunque ese descubrimiento sea la certeza de haberse equivocado.
    Nadie excarmienta por cabeza ajena pero este es uno de esos refranes que se nos van olvidando al madurar.
    Besos y que te aprovechen las vacaciones.

  3. Jane Eyre agosto 4, 2009 / 1:33 pm

    Esto… la choquera soy yo jajjaja que se me coló el nick de mi tierra (esto tiene que sé la caló )

  4. ayrim agosto 4, 2009 / 3:25 pm

    Jejeje, Choquera eyre!!, muchas gracias por pasarte, buen verano!

  5. Joss agosto 7, 2009 / 3:57 pm

    Muy razonable, uno solo aprende de sus propios errores, y aunque se sepa que algunas cosas están mal, siempre quiere uno averiguarlo por sí mismo.

  6. Darthz agosto 8, 2009 / 11:13 am

    No sé. El mundo siempre sigue igual.

    Pero equivocarse es hermoso. La gente debería comprender eso para darse cuenta también de sus propios errores. Reprender un error es otro error. ¿O no?

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