Lobo

Me acuerdo que de niña solía pensar que la luna era un planeta habitado por miles de hadas pálidas y preciosas, de cabellos plateados y que desde allí en plena noche, hacían sus hechizos para protegernos a todos.

Un día sin previo aviso, dejé de buscar por los bosques a aquellas criaturas con alas. Y me perdí en explicaciones racionales y lógicas. Ya no sabía que era lo que buscaba…

Una noche escuché el aullido de un lobo, tan lejano que nunca supe como pude escucharlo, un aullido tan profundo y tan horripilante, que decidí asomarme a ver si encontraba a aquel animal dolorido. Busqué rápidamente con la mirada, girando mi cabeza en todas las direcciones posibles. Y a lo lejos, entre matorrales de edificios industriales y el tráfico nocturno, me crucé con una mirada plateada que me absorbió totalmente.

Era una criatura extraña, con aspecto fiero y sin embargo; mantuvo sus fríos ojos sobre los míos, a toda la distancia a la que nos encontrábamos…Parecía como si quisiera advertirme de algo o quizás darme un mensaje, pero en ese momento, no lo escuché…

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Volvió las siguientes noches, aullando, y su llanto en mi cabeza. Solo yo podía escucharlo…pero nunca descifré el por qué de su presencia, de sus ojos plateados como aquella luna a la que aullaba…como aquella luna a la que le perdí la fe…

Y pasaron los meses con sus consiguientes estaciones, y en mi cabeza, pensamientos de obligaciones y responsabilidades, aquel lobo desafiante desapareció…

Fue una fría noche de diciembre, cuando decidí buscarlo; me adentré con mi inocencia y mi miedo por las calles solitarias, sin saber que podría encontrarme. Si era un lobo o una paranoia inventada por una imaginación enfermiza. Tras pasos que parecían guiarme a ninguna parte, lo encontré.

Malherido, con los ojos en blanco, el pelaje negro despeinado…y una respiración entrecortada…Me dirigió una mirada con sus ojos empequeñecidos por el cansancio y la agonía.

Y supe que había sido mi indiferencia la causa de su lenta muerte… Lo acaricié…y bajo mis manos, poco a poco, fue desapareciendo…hasta que se volvió transparente…y terminó su vida en un callejón de la calle más cotidiana de mis rutinarios días.

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4 thoughts on “Lobo

  1. Julián Castro junio 1, 2009 / 8:29 pm

    “y terminó su vida en un callejón de la calle más cotidiana de mis rutinarios días.”

    Joer, niña, qué bonito… Un par de fallos ortográficos qu ehay que repasar, pero muy bonito…

  2. Joss junio 5, 2009 / 10:30 am

    Buenísimo. Te felicito. Me encanta además que no es que muera, desaparece… Que sepas que ese lobo nunca muere… aunque lo parezca.

  3. Darthz junio 8, 2009 / 9:33 pm

    Es tu espíritu el que flota en este texto, es un texto puramente ayrimniano, y ese lobo es el niño que nunca se ha de perder, las ganas, el Supertramp, el Romanticismo de la Vida. Es curioso, esta vez ese niño aparece de un modo salvaje, lo representa un misterioso lobo de ojos plateados… ¿Tal vez una nueva etapa? Particularmente, me encanta ese salvajismo.

  4. emperador750 agosto 3, 2009 / 10:14 pm

    Esplédida ésta tu historieta:
    Aprecio mucho la manera tan romántica, y simbólica a la vez, de mostrar los grandes cambios que llegan a nuestras vidas, como es el caso de la “Muerte” del lobo.

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