Bochornoso
Ayer pude disfrutar de mi última clase en la Universidad, finalizando con ello, cuatro geniales años.
Analizábamos un texto de Harold Pinter, “A slight ache”, una obra teatral que trata sobre los miedos, deseos, la indiferencia de Edward (el personaje principal) respecto a un extraño vendedor de cerillas que misteriosamente no se aparta de su puerta trasera.
Nuestro profesor lo que nos quería venir a decir al leer esta obra, es el miedo que tiene el ser humano a lo ajeno, a lo extraño, a otras personas diferentes a nosotros. Y nos puso un ejemplo, en pleno siglo XXI, que poco tiene que ver con el miedo respecto a lo diferente, si no, la poca dignidad y vergüenza que tiene la gente.
Nos contó que había presenciado como unos chicos de unos doce años apedreaban e insultaban a un chico con síndrome de Down. Un acto totalmente repugnante y tan vergonzoso que a veces, nos hace sentir que el ser humano es una auténtica basura.
No sé por qué nos puso este ejemplo, pues yo no creo que esos ¿niños?, por no decir otra cosa, estuvieran apedreando a ese muchacho por el miedo Freudiano que nuestro profesor nos estaba contando. Creo que era más bien porque es más fácil meterse con el débil, con quién no se puede defender. Cuando escuchamos la anécdota en clase, sentimos un malestar generalizado y todos nos mirábamos, en mi caso, con una incomprensión y dibujando en mi mente la escena totalmente horrorosa.
Y lo que quiero decir es…que a veces, no estaría mal dejar todo aquello que nos entretiene, todo eso con lo que perdemos tan a menudo el tiempo, y preocuparnos por nuestros hermanos pequeños, primos, amigos y ver que clase de pensamientos tienen, y cómo reaccionarían ante tal vergüenza. Creo que deberíamos reflexionar sobre esto, aunque como me ha comentado un amigo estamos insensibilizados ante esto, este tipo de cosas que han ocurrido y que desgraciadamente, ocurrirán siempre.