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Drácula: Mito Miterario

Abraham (Bram) Stoker, nació en Dublín (Irlanda) en 1847. Lector por naturaleza, y seguidor de las poesías de Walt Whitman, este joven de salud frágil, renovaría por completo el estado en el que se sostenía la literatura del siglo XIX, dando paso a un género siniestro, gótico, romántico. Extrañamente Bram Stoker, estudió Matemáticas y ciencias, aunque fue su misteriosa y ajetreada vida, la que lo impulsó a escribir pequeños relatos además de su impactante novela “Drácula”.
Acompañó a Londres, al actor Henry Irving, del cuál Stoker fue representante además de dirigir junto al intérprete el Lyceum Theatre.

Drácula, arquetipo del vampiro, fue una nueva visión. Elegante, seductor, de exquisitos modales, inglés perfecto, de comportamientos extraños, el anciano culto de arrugas marcadas que yacen en su piel señales de una vida con muchas experiencias, es así como Stoker, nos presenta al conde Drácula.

Por medio de cartas y diarios la historia es narrada por parte de los diferentes personajes que aparecen en la novela como el abogado Jonathan Harker, la dulce prometida de éste, Mina, Lucy amiga de Mina y víctima del conde, por supuesto el increíble y experto en vampiros y sabio Van Helsing. Pero a pesar de estos personajes que al lector le causan cierta compasión y cariño. Es la figura del tenebroso vampiro, la que a la vez de pérfida y diabólica, atrae y seduce, al igual que a sus víctimas literarias. Inevitablemente, el escritor irlandés supo como plasmar el carisma del señor de las tinieblas, como si fuera una metáfora de su extraña vida. Bram Stoker, al servicio de Irving, tenía una siempre ocupada noche. La novela además de toques oscuros y góticos, sobrenaturales (por supuesto) y amor, aparecen pinceladas eróticas, que pasaran al mundo del cine como una de las características universales de los señores de la noche. La seducción que Drácula tiene sobre sus víctimas, hacen que la sensación de letargo en la que las sumerge sea menos dolorosa. Una de las mejores partes de la novela, es cuando Lucy es tomada por el conde y nadie sabe de qué está sufriendo.
¿Por qué Drácula es un mito literario?. Una novela debe de poseer una técnica que enganche al lector y esta novela lo logra desde la primera página, su estructura en la que está escrita utilizada también por otros autores, como por ejemplo Mary Shelley en Frankestein, hace que parezca que tengas varias perspectivas del mismo relato, haciendo así una lectura más amena. Pero en cuanto contenido, Stoker se inspiró en las leyendas de la Europa Central sobre todo en Transilvania, en la figura de Vlad IV, soberano de Valaquia. Además de la figura de Vlad Tepes más conocido
techDracula La novela que dejó huella en la historia fantástica y de terror.Abraham (Bram) Stoker,
como “el empalador”, por la tortura a la que sometía a sus víctimas empalándolos. En la novela podemos descubrir como nace la figura del vampiro, la figura en la que se inspiran los demás autores para describir y crear historias para no dormir. Todos conocemos que este personaje se ha llevado varias veces a la pantalla grande, fue Francis Ford Coppola en 1992, cuando la adaptó al cine, haciendo una maravillosa adaptación de la novela, contando con una grandísima actuación a cargo de Gary Oldman en el papel del conde Drácula.

¿De dónde viene el nombre de Drácula?. Varias leyendas populares rumanas traducían Drácula o Draculea por “diablo”, pero gracias a la relación con Vlad IV, su padre Vlad III era apodado Dracul, el dragón, por pertenecer al ejército del mismo nombre.

Bram Stoker, genio del romanticismo, vemos en su obra, características que declaran que pertenece a dicha corriente como la angustia vital, el umbral de la vida y el misterio de la muerte, el terror y lo macabro, además del sentimiento incluso el nacionalismo. Los autores del romanticismo tienen la particularidad de crear un nuevo sentido de belleza. Bram Stoker tiene varias obras más con las que poder deleitarnos como “El desfiladero de la serpiente”, “El hombre de Shorrox” y varios relatos.

Drácula fue publicada en el 1879 y más tarde reconocida como novela gótica, Drácula es un mito literario por haber marcado un antes y un después además de su perdurabilidad y universalidad. Que pocas novelas como ésta poseen. Esta novela va dirigida para todos los que quieran tener un buen libro entre sus manos y sobre todo para los amantes del romanticismo y lo sobrenatural y los vampiros. Drácula, el vampiro por excelencia.

Drácula de Francis Ford Coppola

DRÁCULA DE BRAM STOKER

Crítica a la adaptación de la novela de Bram Stoker, por uno de los grandes, Francis Ford Coppola.

Drácula es y será por siempre y para siempre, uno de esos clásicos irrepetibles de la literatura. Tan trascendente en el tiempo y tan influyente en otras artes, Drácula deja las páginas del libro del irlandés Bram Stoker para ser un personaje, una y otra vez , en la pantalla grande. Han sido muchos los valientes en encarnar al conde Drácula, han sido muchos los arriesgados para interpretar al doctor Van Helsing, han sido muchas adaptaciones de la novela y muchos los sucedáneos para el recuerdo. Hasta que llegó Francis Ford Coppola y quiso adaptar la novela de Stoker, cómo ya hizo F.W Murnau en Nosferatu (1922), aún sin el permiso de la viuda de Bram Stoker, llevó al cine a un horrible esperpento de colmillos poco estéticos, quizás ese Drácula, ese nosferatu tenebroso sea el que más miedo me sigue dando de todos, lejos de quedar ridículo cómo lo es para otros.

Drácula de Bram Stoker, Ford Coppola quiso colocarle la coletilla para quedara bien claro que no era otra historieta más de vampiros, sino la adaptación del mito literario, escogió un reparto sin lugar a dudas, estelar. Winona Ryder cómo la dulce e ingenua Mina, Anthony Hopkins cómo un histriónico Van Helsing, Keanu Reeves cómo el pobre Jonathan Harker, una sensual Lucy a cargo de Sadie Frost y por último, el increíble y espectacular, Gary Oldman cómo Drácula. Si hay que destacar una interpretación, sin lugar a dudas, sería la suya. En el personaje principal podemos ver una evolución y mirar por el caleidoscopio y descubrir las miles caras del Conde. Al principio un guerrero sanguinario, un viejo extraño, un galante caballero y siempre, la sombra del monstruo. El juego de sombras planea en varias escenas, sobre todo, mientras que Drácula tiene el aspecto de anciano espeluznante con el pelo recogido en un moño ostentoso, la sombra del monstruo se adelanta a los movimientos del Conde y también las escenas rodadas sin escenarios, nada más que con un juego de sombras y un fondo rojo. Pero volvamos a Gary, el protagonista de esta historia, una gran interpretación de este actor, ya que no interpreta a un solo personaje, sino es más, las facetas de un personaje. Te hace olvidar que realmente es un vampiro, seduce, estremece, provoca terror, se desprende de diferentes aspectos físicos para mostrar también a la criatura, al temido monstruo y todo en uno.
Si hay una cosa que Francis Ford Coppola se saca de la manga, es la historia de amor. Elizabetha, no aparece en la novela de Stoker, pero sirve de premisa para crear esa búsqueda de la reencarnación del amor perdido y esa frase que se saborea tras haber visto la película: “He cruzado océanos de tiempo, sólo para encontrarte”. A diferencia de la novela, Drácula lucha y se resiste a condenar a su amor. Es un Drácula humanizado, débil por el sentimiento más humano, aún sin tener un corazón que pueda latir. En la novela, Drácula es un ser monstruoso, que usa a las mujeres, para satisfacerse, mata, devora y realmente es un auténtico ser inhumano y monstruoso. Pero Ford Coppola le pone rostro a los sentimientos, a modo de monstruo hecho todo un gentleman en su película. Aunque se contradice, al mostrar cómo mata poco a poco a Lucy, la amiga de Mina. Por eso esta adaptación, está hecha a lo “Coppola” y personalmente, aunque el intento estaba ahí y la idea era esa, hacer una adaptación de la novela, no me parece que sea la mejor. Es quizás la más influyente, la más arriesgada, la que da pinceladas de vanguardia, romanticismo y de fotografía estética que luego usaría por ejemplo, Kenneth Brannagh en la adaptación de Mary Shelley, “Frankenstein”.
Aunque una de las cosas de la película que realmente está bien adaptada es la estructura. La novela es narrada a base de cartas y diarios. En la película se intenta plasmar algo parecido, claro que es muy difícil, pero las cartas y los diarios están ahí. Se suceden las escenas pero las hojas de los sentimientos y las emociones y de la historia del vampiro, están enlazadas según va transcurriendo la película.
La banda sonora es punzante, sobre todo, cuando las escenas son en el castillo de Drácula y también, en los momentos de mayor romanticismo, cómo cuando Mina cree recordar los parajes de Transilvania. Hay escenas verdaderamente escalofriantes, una en concreto, no hace falta mostrar al monstruo fantástico que también sale, ni a un lobo fiero, hay una escena en concreto, el rostro de Drácula con la boca ensangrentada mientras espera para volver a atacar a Lucy.
Cómo en todas las películas de vampiros y en esta, claro está, ya que el principal protagonista es el mismísimo Drácula, se pone en escena, las artes de seducción, sensualidad y sexualidad, que rodea siempre al mito vampírico. Por supuesto, para estas escenas, las novias de Drácula son imprescindibles. Seguro que muchos os quedasteis con la escena en la cabeza y ahora, podréis reconocer a una jovencísima Mónica Belluci, haciendo de una de las seductoras novias de Drácula que debilitaban al pobre Jonathan Harker en el castillo.
Un detalle magnífico durante toda la película es el juego de colores en la fotografía. Los amaneceres rojos, los vestidos rojos, el fuego rojo, el vestido de la pobre Lucy, rojo, los ojos del Conde, rojos. Rojo cómo la sangre. Sin lugar a dudas, la protagonista de toda esta historia. Lo que mueve al vampiro a través del tiempo, de la forma animal, a la sed. Cómo si fuera la conquista de los seres mortales.
Me gusta la película, pero quizás me molesta cómo lectora de la novela, que digan que ha sido la mejor adaptación del libro, en mi opinión no lo es. Es una gran película, arriesgada, vanguardista y con un reparto absolutamente bien caracterizado y pendiente de ser fieles a los rasgos de los personajes del libro.