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Historia de una mirada

Hace muchos años que la portada más famosa de la National Geographic fue un bombazo con aquella cautivadora mirada de ojos desafiantes y cristalinos. La niña se llamaba Sharbat Gula y su nombre fue hace poco revelado cuando el periodista, Stephen McCurry, decidió buscar a aquella chica afgana de mirada inquebrantable y conmovedora.

Recupero la foto porque un amigo la escogió para un relato suyo y mientras observaba la foto, me perdí entre pensamientos y sobre todo en sus ojos. Creo que es una mirada inescrutable y a su vez transmite todo tipo de sensaciones y pensamientos. Es como si esos ojos hubieran aguantado el robo de su bello rostro capturado por un objetivo, es como si ella se hubiera transformado en un icono en si misma.

Transmite una esencia autentica, paz y conflicto, altivez y reproche, justicia e injusticia, inocencia y victima. Todos los seres humanos poseen ojos, menuda tontería estoy diciendo, lo que quiero decir es que no todo el mundo es capaz de expresar tanto sin decir nada. Es un rostro mágico, enigmático, y su mirada es alentadora y paradójicamente también agresiva. Quien pueda sostener estos dos océanos tan puros, sin sentir nada al respecto, ni un ápice de una brisa extraña que conmueve, si no se siente absolutamente nada, es que entonces no se conoce el poder que tiene una mirada. En este caso creo que no es correcto el dicho de que los ojos son el espejo del alma, porque creo que estos ojos son el espejo o reflejo de algo mucho mas poderoso. Tan poderoso que quizás nunca pueda entender.

Para razonar un poco

Can you see the moon?

A veces me gusta mirar por la ventana a oscuras. Cuando la espío, siempre me sonríe. Nunca se ofende. Me encanta esa parte de su rostro que siempre me ofrece, es dulce y plateada. Enigmática y misteriosa. La saludo con el brillo en mis ojos y parece que me entiende. Sabe que hay algo que me hechiza… Es consciente de que es admirada y de que todas las cosas a su alrededor pierden protagonismo, cuando ella tan hermosa asciende al cielo con su mejor vestido.

Siempre me quedo a mirarla. Extiendo mi mano por la ventana, para que acaricie mi piel, pensando que obtendré algún regalo. Algún tono plateado en mí. Algo de esa magia que la hace ser la reina de la noche. En cualquier forma, ella siempre es protagonista. Es dueña de la parte del día más temida, más deseada y más tenebrosa, el punto álgido de la oscuridad. Es el ojo intenso lleno de cráteres artísticos que la hacen parecer aún más bella.

Las estrellas se apagan a su paso, pierden su esplendor. Porque su envidia es el mejor símbolo de su admiración. Es el punto que guía, la que contempla a los que aprovechan la oscuridad para perderse en las tinieblas. Ella es la que protege a los amantes. El elemento más bello del cielo en cualquier posición o forma.

La luna.

El mar de los Sentimientos

El mar rugía azotando a las rebeldes olas que intentaban escapar hacia la orilla sin resultado. El cielo, disfrazado de un gris intenso, observaba a la muchacha llorar. Sus lágrimas caían a la orilla como un torrente indomable. Y sus sentimientos… en la arena quedaban sepultados.

“Gris mi corazón, tan gris como este día”-sollozaba mientras se sentaba en una enorme roca. Contemplaba el horizonte, sintiéndose locamente identificada por cada ola que intentaba huir a la playa y cada ráfaga de viento la hacía sentirse cada vez más sola y hundida en su congénita melancolía. De repente, una voz acarició su mejilla congelada.

-Estás haciendo que suba la marea con esas lágrimas. ¿A qué se deben?

La chica ocultó el llanto con un pañuelo que tenía y giró su rostro, buscando el origen de aquella voz. En ese momento se cruzó con los ojos más hermosos que jamás había visto. Unos ojos tremendamente parecidos al color del océano cristalino.

-Lloro de tristeza- contestó ahogando la respiración por un segundo y agachó de nuevo la mirada por timidez.

-Una lágrima nace a menudo del sentimiento amargo, triste de una emoción para terminar evaporándose en cualquier lugar insólito.

Al escuchar esas palabras, la joven quiso mirarlo, pero al dirigir sus ojos, no vio nada. Aquel muchacho, ya no estaba. No había rastro ni de él, ni de su misteriosa mirada. Allí solo había mar.

El Duque Silvestre

Bueno, puesto que he leído un sabio comentario y para que vea que soy consciente de mi error. No voy a criticar a este muchacho como actor, porque es cierto que no veo la serie. Solo quería opinar sobre el fenómeno Duque, y quizás lo llevé por dónde no era. Así que, gracias Sara.

Un hueco para escribir

Bueno, comienzo a escribir, porque es lo único que realmente me revitaliza y me da fuerzas, (parece un anuncio de comprimidos de vitaminas). Escribo a ciegas, en un folio en blanco virtual que me permite expresar cualquiera de mis divagiaciones que nadie leerá. Pero me gusta, me gusta mucho. Poder expresar a modo de palabras cada uno de mis pensamientos y emociones que siento en cada momento. Por eso abro este blog, como un hueco propio para escribir y que cualquiera si quiere puede leer. No me importa compartir ideas que tal vez no solo se crucen por esta, a veces, tan absurda, mente.