Posteado por: ayrim | Noviembre 5, 2009

Silencio…escúchame

Pitan sus oídos y le hierve la frente. Siente una sangre invisible, resbalar por su nariz. Se encoje y no encuentra más consuelo que el quedarse en silencio. Sin ruido. El silencio y él, en un espacio que apenas experimenta. Escuchando lentamente su torpe respiración y como resbalan las lágrimas de la sinrazón y la angustia, esa que sale de dentro sin poder explicarle a tu mente lo que realmente te pasa.

No quiere miradas ajenas, no puede definir lo que siente. El corazón se desquebraja, cada palabra hiere como una daga manchada en ira, que apuntan directamente a donde más duele. Duele…, porque te conviertes en un ser vulnerable, en un ser indefenso y desprotegido, dónde solamente llorar es la explosión de lo que cargas dentro.

El silencio escucha sus lágrimas caer, los sollozos vergonzosos intentando no salir. Sus brazos cubren fuertemente sus rodillas que sujetan ese rostro que muere de rabia… y poco a poco, la ilusión se convierte en un espejismo. Evita equivocarse escogiendo términos, no conoce el final, ni el camino, no sabe absolutamente nada, solo lo que necesita en ese momento…aún sabiendo que está a kilómetros luz de distancia, donde poder conseguirlo. Ni siquiera puede atisbar, si por décimas de segundos sería verdadero.

El corazón se encoje a la altura de sus rodillas, las lágrimas cesan, la desolación le ha taladrado la voluntad y entonces… grita. Un grito que resuena en la habitación, el silencio se ha marchado dando un portazo. Y él se ha rasgado la garganta pero no le importa. Ahora, ya nada importa.

Posteado por: ayrim | Octubre 29, 2009

¿Y si…?-No, ¿y si?, No

Siempre he sido muy cabezota, y a la hora de elegir, siempre me encaminaba por el camino que nunca me convenía. Me gusta ir a contracorriente y sorprenderme a mí misma, quizás lo que todo el mundo piensa que es correcto o lo adecuado para mí, puede que sea precisamente todo lo contrario. Por eso normalmente, elijo lo complicado y lo difícil. Mientras, las miradas ajenas me desaprueban. Sin embargo, saco una motivación que no sé ni de donde sale, llevada por un halo arrogante y de amor propio, que me impulsa a conseguir las metas que me planteo.

Dicen que en la vida hay que ponerse metas factibles, pero yo siempre pienso que lo importante es ponerse metas, aunque parezca que son inalcanzables. Pequeñas metas diarias.
Cuando salgo a hacer deporte, me gusta notar el sudor resbalándome por la frente, y voy exigiéndome con cada paso que doy, llegar más lejos.
Cuando leo un libro, me gusta finalizar el capítulo. Cuando empiezo una película, me gusta terminarla. Y cuando tengo un sueño, me gusta cumplirlo, pero si no llego a él, nunca podré echarme en cara eso de…¿qué hubiera pasado si…?, ¿y si…?, porque odio esa clase de preguntas. Aunque pueda estamparme el golpetazo más grande del mundo en mi espíritu iluso, prefiero cien veces, haberlo intentado a haber dibujado en mi mente como hubiera sido un hipotético resultado. Riesgos, correrlos y asumirlos; porque la adrenalina es buena. Y sin emoción no se puede vivir, y sin sueños que nos hagan volar hacia ellos no se puede disfrutar y porque si no nos equivocamos, la vida no tiene sentido; porque como bien dicen, rectificar es de sabios.

Y me apena la gente que va dejando escapar su día a día, sin poner en marcha esos pequeños proyectos que pueden provocarnos la sonrisa o hacernos sentir útiles. O simplemente esas cosas que nos harían emocionarnos, porque el sacrificio conlleva a una recompensa, o quizás no, pero el hecho de sentirse vivo, es una motivación tan grande que merece la pena. Por eso cuando voy contando los árboles que voy dejando a mi paso mientras voy corriendo, me parecen pequeñas metas absurdas que voy alcanzando…

Alcanzar… Tengo tantas cosas que me gustaría alcanzar…o que por lo menos me dejaran rozarlas por un solo segundo, que es por ese instante, la razón por la que no me rindo.

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Posteado por: ayrim | Octubre 25, 2009

500 días juntos

Bueno, para empezar decir que 500 días juntos, puede a simple vista parecer la típica película moñas, esa típica historia de chico conoce a chica, se enamoran, se pelean y tiene que haber algo que estropee la bonita historia para que se arregle con un final con un ramo de rosas, pero no amigos, ésta no. Si puede parecer el mismo producto, pero mucho más realista, porque los espectadores estamos hartos de que nos vendan pastelazos que deberían encasillarse dentro de la Sci-fi.

Y ese es el encanto de esta discreta y pequeña película, con un estilo indie y alternativo, que nos muestra una historia de ¿amor?-¿dolor?, o mejor una relación humana, muy humana entre los dos geniales protagonistas. Zooey Deschanel con los ojos más azules y expresivos del mundo y ese Joseph Gordon-Levitt que no pierde la cara de niño. Mientras que Summer es esa chica guapa que todos se giran al verla pasar, con una personalidad diferente al resto, alocada e independiente, Tom es el romántico empedernido y tierno, que cae en la trampa de enamorarse de un espíritu con alergía al compromiso y a las relaciones.

Y hasta aquí podría sonar que el encuentro de la ¿pareja? sea normal y corriente, pero tal y como avanza la película, podemos ver una historia que se desfragmenta poco a poco, donde los errores parecen esconderse, y la desazón del aguijón del amor va causando efecto poco a poco al espectador, porque todos nos hemos sentido alguna vez así…
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Tiene escenas realmente geniales, con frases totalmente verdaderas. Los protagonistas tienen química y esa química traspasa la pantalla, tiene una buena banda sonora que acompaña a los buenos y malos momentos, y muchas referencias cinéfilas dentro de la misma.

El destino juega sus cartas, las casualidades se enfrentan a él, la vida no es más que un rompecabezas y cúmulo de circunstancias, donde las tarjetas de San Valentín, pretenden vendernos un “amor” que no existe, como la mayoría de las películas Hollywoodenses, pero 500 días juntos, es un soplo de aire fresco. Muy recomendable.

Posteado por: ayrim | Octubre 19, 2009

Jönköping y Estocolmo

Siempre pensé que mi siguiente viaje sería a Edimburgo, ( que algún día visitaré), pero por circunstancias de la vida, en este caso, por trabajo… Mi último viaje ha sido a una población similar en población a Jaén y compartiendo la misma inicial, la ciudad Sueca de Jönköping, situada a 300 km de la capital del país, Estocolmo.

Una pequeña ciudad rodeada del lago Vättern y el Göta Kanal que comunican con el mar Báltico, le aporta un frío vikingo de impresión. Sin mucho atractivo turístico, lo más reseñable de esta población es su catedral, Sofía Kyrka.

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Y dejando esta ciudad, nos dirigimos a Stockholm, que nos recibió con escasos grados, pero con muchas atracciones turísticas para visitar. Con un gran número de museos que no tuve la suerte de ir, porque tenía un pasmazo de impresión. Estocolmo está dividido por barrios. El que más disfruté fue el barrio de Gamla Stan, la ciudad vieja, donde se encuentra el Palacio Real, el Museo Nobel, la ciudad alemana, etc…o también conocido como la Isla Medieval.

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Y siento no poder daros más información, porque apenas me ha dado tiempo a pataerla por encontrarme regular y tener poco tiempo. Así que esto se ha quedado en un pequeño avance y tendré que volver.

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Posteado por: ayrim | Septiembre 28, 2009

Love is our resistance

Escuchando una de las canciones del último disco de Muse, me ha inspirado de forma muy moñas. Dice el estribillo que “Love is our resistance”. Y entonces, me he parado a pensar, que cuando todo parece que te va mal, pero te acuerdas de “esa” persona, para ti especial, todo parece tener más sentido o por lo menos te entra una especie de consuelo al saber que si consigues hablar con ella, cruzar una palabra o verla por un segundo. Todo lo malo puede desaparecer.

Porque en todo argumento, existe un motivo por el que luchar y normalmente lo mueve un sentimiento relacionado con el amor, y si bien es cierto que es una de las emociones que pueden llevarnos a perder la cabeza, a creernos que podemos moverlo todo, que podemos experimentar sentimientos amargos, volvernos poderosos o arrojarnos a la más vulnerable de las debilidades; porque esa emoción, sentimiento o estado, produce toda una clase de miscelánea abstracta que te hace sentir como si de una sustancia ajena a nuestro conocimiento, se tratara. Porque no se puede describir con palabras, porque todo el mundo lo ha sentido alguna vez, de una manera u otra. Normalmente casi todos sus efectos, la felicidad suprema y el corazón desconsolado, el anhelo. Y a veces, incluso siendo nosotros, nuestros propios verdugos, porque cuando una mirada se te clava en el corazón, ¿cómo deshacerte de ella? Ayer lo comentaba con un amigo y me decía “No puedo olvidar” y lo que es aún peor… ¿y cuando no eres capaz de rendirte y aceptar una derrota?; aún sabiendo que por tu propio bien, lo más adecuado sería dejarlo/a ir, pero una especie de cosquilleo te recorre la espalda y sientes que todo se te hace trizas. Hasta un puñetazo dolería menos…

Porque por más que lo intentes no se puede sustituir y sustituir siempre suele apestar a error. Y el olvido es demasiado doloroso, un proceso que te araña a cada segundo, porque cuanto más quieres olvidar, la memoria desvirtúa los recuerdos…y te persigue en forma de momentos felices que despistan a tu lógica.

El sufrimiento, el inevitable sufrimiento y dolor no son más que síntomas de que estamos vivos. Y todo es superable, porque al final es el transcurso del tiempo y la magia del destino, la que nos coloca a todos a su merced. Aunque tengas el corazón lleno de cicatrices y su nombre parezca una maldita maldición.

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Si me lees tú que estás dolorido y ahora parece que no encuentras sentido (ánimo), y quién quiera leerme. Solo puedo decir que el amor perjudica seriamente la salud, como decía el título de una mala película, el amor es el oxigeno de nuestra vida, el motor que alienta a veces, a seguir luchando. La motivación inexplicable, la sonrisa idiota, el corazón desbocado, latiendo a su ritmo propio y la mirada resplandeciente, que desafía. Porque por amor se libraron grandes batallas, se escribieron brillantes guiones, inolvidables melodías y dejarme rematar todo este manifiesto cursi y edulcorado, quién no lo reconozca, no hay mejor cosa que amar y ser correspondido, aunque el camino sea una horrible zarza llena de espinas, una cuesta con una cima alcanzable o una cima equivocada. Nos persigue amigos y aunque a veces, nos parezca invisible o que nosotros le resultamos indiferente, sigue ahí, como otras tantas cosas en la vida…

Posteado por: ayrim | Septiembre 17, 2009

Reiniciando…si por favor

Bien, os voy a contar un desastre de mañana. Hay días y días, hay veces que te levantas por la mañana con la extraña sensación de que todo va a salir bien, de que te vas a comer el mundo, y otros, que te arrastras por un lado de la cama pensando, “No, por favor…” La cosa es, que yo esta mañana me levanté como todas las mañanas, dispuesta a coger el autobús y dirigirme al trabajo, como siempre. Pues desde la primera hora de la mañana que me pegué un cabezazo contra el cristal del autobús al quedarme dormida, parecía que iba a pronosticar que la jornada laboral, iba a ser del estilo.

Si bien no he dado pie con bola, con las instrucciones que me daba mi compañera (un saludo Elena!), todo lo que me decía, lo hacía de forma contraria. Al coger el teléfono a una persona, no me concentraba en lo que me estaba diciendo, se me ha ido la mente a no sé donde, y al sentirme ridícula por no saber atenderle, me ha entrado la risa, ¡error!, porque encima parecía que me estaba cachondeando, pero era una risa nerviosa.

Al levantarme a hacer unas fotocopias, la máquina que me tiene una tirria desde el primer día que nos presentaron, me ha hecho tres veces la copia que no se apreciaba nada de lo que ponía. Mi solidaria compañera que tiene a la máquina perfectamente amaestrada, se ha levantado con toda la paciencia del mundo, para enseñarme como se le subía la puñetera tinta a la fotocopiadora.

Al estar buscando en unos expedientes, me he rajado la mano, ahora escuece la puñetera herida. Y encima, he abierto como cinco carpetazas, y me he dado diez viajes, ¡para olvidarme de lo que estaba buscando!, pero por favor. Es como si hoy ni el hemisferio izquierdo del que hablaba en otro post, funcionara, pero lo que es peor…¡ni el derecho! De todas formas, la tecnología estaba algo rebelde, si hasta la propia base de datos, no le daba la gana de serme útil…¡qué desastre! y todo lo que había escrito, no se ha quedado guardado.

Y en otra metedura de pata que he tenido, que ya no me acuerdo y mejor será, porque hoy ha sido un día para “delete”. Me ha vuelto a entrar la risa hasta saltarme las lágrimas, pero ya no sabía si eran de la propia risa tonta o de que todo aún sin quererlo, me estaba saliendo al revés. Vamos que llego a ser la Selección española en la final de cualquier mundial, y me hubiera metido un gol en propia puerta.

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En fin, supongo que todos tenemos días en los que si fueramos máquinas, nos reiniciariamos, o por lo menos yo hago eso con la puñetera fotocopiadora…¿quizás me tenga manía por qué no la sé comprender?

Posteado por: ayrim | Septiembre 16, 2009

Lost in Translation

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Sí, lo sé, vuelvo a llegar tarde con esta película, pero bueno…más vale tarde que nunca. La película de Sofía Coppola no es más que un encuentro y desencuentro en sí misma. Japón nos parece más diferente que nunca, y nos es mostrado quizás también con los tópicos que tenemos de este país, a veces, incluso me daba la sensación de que la pequeña Coppola nos enseñaba la parte más cómica de los japoneses. Que me parecía que se estaba riendo un poco de ellos y no mostrando de una forma natural las diferencias existentes entre las culturas, pero bueno, quizás no sea así, y me diera solamente la impresión a mí.

Lo que me ha gustado de este largometraje, si bien, la endiosaron a base de premios, no sé si porque la directora tenía el mismo apellido que un tal Francis Ford, o sinceramente que nos presenta la historia de dos personas que se encuentran solas y perdidas. Y como no hay peor cosa que sentirse solo y perdido, y no saber donde está tu sitio, cuando se percatan de nuestra presencia en un ascensor o se encuentran las miradas en un bar, la vida parece mucho más especial.

Porque no hay peor cosa que estar con alguién y que esa persona, no te entienda, te abandone y que la indiferencia se instaure entre ambos…y porque no hay mejor cosa que contactar con esa persona ajena a tí, y saber que la química que flota, es porque realmente puede dar calambre, y porque ser encontrado o encontrar, es lo que hace que las palabras se diluyan en silencios profundos que pueden significarlo todo.

Puede que la ciudad más grande, con más gente, más diferente donde jamás vuelvas a estar, te haga sentirte el ser más invisible del mundo. Pero un abrazo en mitad de esa calle a la que no sabes si volverás, puede cambiarte la vida…

A veces, da más miedo el que no te encuentre alguién o sentirte solo rodeado de gente, que el hecho de tener que despedirse de la persona que por una parte pequeña de tu tiempo, te ha hecho ser feliz y que siempre recordarás.

Película 100% recomendable, no cae en la típica “moñería”, te traslada a Tokyo por momentos, con tanto colorido, luces, esos recreativos, el karaoke. Bill Murray está espléndido y Scarlett Johansson demuestra que no es solo una cara bonita. Es una de las parejas más raras pero a la vez, con más química que he visto en mucho tiempo…Bastante buena.

Posteado por: ayrim | Septiembre 5, 2009

Diarios de motocicleta

“Diarios de motocicleta”, menuda película me estaba perdiendo. Y es de éstas que me motivan, de las que me gustan a mí y me dejan paladeando grandes citas, reflexiones y preciosos planos.

Cuenta el viaje del Ché Guevara en su juventud junto su amigo Alfonso Granado, y como esta travesía le hizo cambiar y conocer otras partes de Sudamérica y darse cuenta de que las fronteras no existen y de que en cada parte del continente hay cosas que pueden hacerte disfrutar de cada aliento y cada caída de esa moto destartalada, conocida como “La poderosa”. Como la melancolía del dejar atrás tu tierra puede invadirte por momentos, pero la expectativa del descubrimiento es aún más influyente en el espíritu aventurero para seguir impulsándote a conseguir llegar a un destino, en un viaje largo y duro, donde solo haces que la vida se convierta en una ruta emocionante.

Una “road movie” que si bien no le encuentro mucho parecido con mi favorita “Into the wild”, en tramos me la recuerda. Ese Gael García Bernal tan sumamente atractivo con su chaqueta de cuero y su pañuelo al cuello, cruzando un río ante la mirada incrédula de su fiel amigo de viaje, interpretado por Rodrigo de la Serna, personaje que encarna a la perfección, la chulería, el sentido del humor y la lealtad. Y el personaje de Ernesto Guevara que por momentos traspasan sus discursos y emociona su mirada, ¡grande!, ¡muy grande!

¿A quién no le entran ganas de perderse por cualquier continente y vivir algo así? Aprender, respirar, disfrutar, conocer, descubrir y cambiar ese “yo” que después de un viaje, nunca vuelve a ser el mismo, porque viajar te parte en dos, tus fronteras espirituales cambian, el sentido nómada se agudiza y la mentalidad se abre hasta dejar pasar un sentimiento de tolerancia, que el ser humano siempre debería experimentar. Y solo los valientes se cargan de ilusiones y mochilas gastadas para asombrarse con lo que ofrece el mundo.

Creo que esta película ya está en mi lista de favoritas.

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Posteado por: ayrim | Septiembre 1, 2009

No me funciona el hemisferio izquierdo…

Desde que tengo uso de razón, parece que mis habilidades siempre han sido hablar, leer, escribir, no es que sea brillante en eso, pero desde pequeña se veía que lo mío eran las “letras o humanidades”. Sí, porque por más que intentaba comprender que en 25 pesetas había 5 duros, yo no le veía ni pies ni cabeza, además que tampoco me gustaban los problemas de un tren va hacia no sé donde y el otro viene se cruza…o un esquiador sube una pendiente, qué velocidad, blablabla. Yo siempre pensaba, pues que suba a la velocidad que quiera, ¿qué le vamos a hacer?

El caso que a pesar de ser muy consciente de que lo mío no eran los números, elegí un bachillerato de matemáticas puras. Quería desafiarme y poner a prueba ese hemisferio izquierdo que siempre iba como le daba la gana. Pues sí bien era buena para memorizar melodías y ritmos de canciones, el temita de las corcheas, tonos y semitonos, como ya iba por ordén numérico, me hacia un lío. Incluso a veces, cuando no era capaz de descifrar un problema, sentía que me dolía el cerebro…Pasaba de estudiar historia, geografía, yo quería química, física…En biología era bastante buena, pero cuando me examinaba de física, para mí planteaba el mayor de los retos. La hoja llena de cosas cifradas y mi cerebro de humanidades…Menuda paradoja.

Pero lo saqué y con buena nota, es más, tenía pensado hacer ingeniería, porque siempre he admirado a la gente de ciencias, a los que son capaces de resolver problemas lógicos y racionales, de perderse en ecuaciones, matrices, y los que hacen circuitos, se divierten con los amperios, etc…Pensaba que las humanidades y ser bueno en “letras” era de mediocres. Pero una vez…cuando escuché a una compañera de clase, exponer un proyecto sobre el “Efecto Venturi” y me di cuenta de su poca fluidez verbal, de su falta de recursos y su paupérrimo léxico. Comprendí que era muy importante saber manejar tu lenguaje, estructurar lo que quieres decir y saber expresarte. Aunque ella es ahora Ingeniero de Telecomunicaciones, no sabe explicar lo que hace, pero lo lleva a cabo, mientras yo divago en mi blog jaja…

Supongo que siempre admiraré a los que son capaces de no despeinarse ante una calculadora…

Posteado por: ayrim | Agosto 20, 2009

…o llámalo equis…

Muchas veces suelo decir que la incertidumbre aviva nuestro día a día, porque nadie tiene la seguridad de saber que pasará mañana. O qué ocurrirá dentro de diez minutos, esa falta de poder sobre lo que está por venir, dota a la incertidumbre de cierto morbo. Aunque si bien es curioso, que la mayoría de la gente suele buscar una “estabilidad” en sus vidas. Sin embargo, ¿cuándo se vuelve algo seguro y firme? En la incertidumbre existen cambios, que para bien o para mal, nos afectan y entonces se producen puntos de inflexión que pueden poner tu mundo patas arriba o patas abajo, según para donde gire. La cuestión es…que cuando no sabes que ocurrirá mañana con tu vida, ni pasado, y no haces más que poner expectativas en un futuro no muy lejano, construyes planes en tu mente, dibujas sueños y metas que alcanzar, a pesar de no saber si podrás realizarlos algún día, ¿es todo relativo?, ¿todo es alterable e inestable? Supongo que nadie tiene el poder supremo de tener las cosas bajo control y ahí está la emoción de vivir: que nunca se sabe que nos depara el destino, el futuro, la vida, las personas o llámalo equis…

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